22.10.2026, 08:49

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Gamuza en Suiza: caza alpina, estrés climático y el mito de la superpoblación

Según los datos de los cantones, en Suiza viven unas 90.000 gamuzas; en 2025, los cazadores recreativos abatieron 9.228. Mientras que las poblaciones se estancan o descienden en muchas regiones, cada año siguen matándose miles de gamuzas. Este dosier muestra por qué la gamuza se ve atrapada entre la caza mayor, el cambio climático y el debate sobre los depredadores.

Ficha técnica

La gamuza (Rupicapra rupicapra) pertenece a la familia de los bóvidos (Bovidae) y es una de las especies de animales salvajes emblemáticas del espacio alpino. Habita en zonas montañosas escarpadas entre el límite del bosque y las regiones rocosas, pero también aparece en zonas de media montaña boscosas. En Suiza, la gamuza está presente en todos los Alpes, los Prealpes y el Jura.

Biología y comportamiento social

Las gamuzas viven en grupos matriarcales dirigidos por hembras experimentadas. Fuera de la época de celo (noviembre/diciembre), los machos suelen vivir solos o en grupos sueltos de solteros. Las hembras suelen parir una sola cría en mayo o junio, y solo rara vez gemelos. Las crías siguen a su madre pocas horas después de nacer y se vuelven independientes al cabo de unos seis meses.

Las gamuzas son excelentes escaladoras y pueden superar pendientes de hasta 80 grados de inclinación. Sus pezuñas duras y gomosas ofrecen un agarre óptimo sobre roca y nieve. En invierno, las gamuzas reducen su metabolismo y aprovechan lugares con poca nieve y expuestos al viento para ahorrar energía. Las molestias durante los meses de invierno, ya sea por esquiadores de travesía, esquiadores fuera de pista o la caza recreativa, pueden ser mortales, porque cada huida consume valiosas reservas de energía.

Cifras de población

Para 2025, los cantones indican en la Estadística Federal de Caza una población de 90.697 gamuzas, una cifra similar a la de 2015 (90.963). Las poblaciones llevan años en descenso en muchas regiones de los Alpes del noroeste, mientras que en algunas zonas de los Alpes centrales y orientales se consideran estables. Las estimaciones de población se basan en recuentos que son relativamente fiables en terreno abierto por encima del límite del bosque, pero presentan notables incertidumbres en el bosque.

La gamuza en la mira de la caza mayor

Presión cinegética

La gamuza es uno de los ungulados que más se abate en Suiza; en 2025 quedó justo por detrás del corzo, el ciervo rojo y el jabalí. Los cazadores recreativos abatieron 9.228 gamuzas, a las que se sumaron 77 abatimientos especiales y 1.429 animales hallados muertos (Estadística de caza de Suiza 2025). En el año 2000 todavía se mataron 16.625 gamuzas (Estadística de caza 2000 a 2025). Los abatimientos varían mucho según la región. En los cantones con sistema de patente de caza, como los Grisones, el Valais y el Tesino, la caza de la gamuza constituye una parte central de la caza mayor de otoño, que se presenta como una tradición cultural con un elevado valor emocional.

La caza de la gamuza se practica sobre todo en otoño, durante la temporada de caza mayor. En los Grisones se autoriza el abatimiento no solo de machos, sino también de jóvenes de un año y de hembras, y los sistemas de cupos varían según la región y el año. La planificación de los abatimientos se basa en los resultados de los censos y en las cifras de animales hallados muertos, que a menudo son imprecisos y no reflejan correctamente la tendencia real de la población.

El problema de la caza de trofeos

En la caza de la gamuza, los trofeos desempeñan un papel considerable. Los cuernos retorcidos de los machos (Krucken) se consideran un codiciado trofeo de caza. Aunque la planificación oficial de la caza subraya que el abatimiento no está orientado a los trofeos, la práctica muestra otra realidad: en muchas regiones se abate un número desproporcionado de machos en su mejor edad, lo que distorsiona la estructura de edades de la población y reduce la diversidad genética. La extracción selectiva de los machos más fuertes contradice el principio de la selección natural, según el cual los animales más aptos son los que más se reproducen.

El Valais demuestra lo poco que cambian el resultado unas reglas de protección adicionales: en la caza mayor de 2026 se mataron 1.617 gamuzas, más que el año anterior (1.537), a pesar de que el cantón, debido al lobo y al lince, permitía en otras zonas de fauna solo un macho adulto de gamuza por cazador recreativo (Caza alta en el Valais 2026: más gamuzas abatidas pese a las normas de protección adicionales).

Más información: Dossier: la caza mayor en Suiza

Poblaciones en descenso: causas e ignorancia

Cambio climático

El cambio climático golpea con especial dureza a las especies de montaña como el rebeco. El aumento de las temperaturas, las olas de calor cada vez más frecuentes y las condiciones nivales alteradas actúan en varios niveles. El rebeco está adaptado a las temperaturas frías. El estrés térmico del verano le obliga a retirarse durante el día a zonas más altas y sombrías, lo que reduce el tiempo de pasto y supone una carga para su balance energético. El desplazamiento de las zonas de vegetación hacia arriba modifica la oferta de alimento. Los rebecos que viven por encima del límite del bosque encuentran menos pasto adecuado, mientras que el bosque, cada vez más extenso, les disputa el hábitat. El deshielo más temprano y los patrones de precipitación alterados pueden desincronizar el nacimiento de las crías y la disponibilidad óptima de alimento.

Presión del ocio

Los rebecos de los Alpes soportan una presión creciente por las actividades de ocio: el esquí de montaña, las excursiones con raquetas de nieve, el parapente y el ciclismo de montaña penetran en refugios antes intactos. Las molestias afectan a todas las estaciones del año, pero son especialmente graves en invierno. Un rebeco que se ve obligado a huir varias veces durante el invierno no puede compensar su balance energético y muere.

Enfermedades

La ceguera del rebeco (queratoconjuntivitis infecciosa) y la sarna del rebeco son enfermedades recurrentes que pueden provocar localmente descensos masivos de población. La sarna del rebeco, causada por ácaros, puede diezmar poblaciones enteras en un 80 por ciento. La propagación de estas enfermedades se ve favorecida por el estrés que provoca la caza recreativa y por la elevada densidad de animales en los refugios que quedan.

El rebeco y los depredadores: el lince como regulador natural

Los hechos

El lince captura rebecos con regularidad, sobre todo en zonas de montaña boscosas. En áreas con poblaciones estables de lince, la presión de depredación sobre los rebecos puede ser localmente notable. El lobby de la caza recreativa aprovecha este hecho para presentar al lince como una amenaza para las poblaciones de rebeco y para reclamar su regulación o su abatimiento.

La valoración

La evidencia científica ofrece un panorama más matizado. KORA, el centro suizo de coordinación para la ecología de los carnívoros, documenta desde hace años la dinámica entre depredadores y presas. El lince influye localmente en las poblaciones de rebeco, pero no es responsable de su descenso a gran escala. Las causas principales son el cambio climático, el deterioro del hábitat y la presión acumulada de la caza recreativa y de las molestias derivadas del ocio. El lince captura sobre todo rebecos y crías debilitados, enfermos o viejos, y cumple así una función sanitaria que fortalece a la población en su conjunto. En las zonas donde el lince regula rebecos y corzos, el bosque de protección se beneficia de una menor presión de ramoneo, lo cual coincide exactamente con el objetivo que la caza recreativa reclama para sí.

Por ello, la exigencia de regular el lince para proteger las poblaciones de rebeco no se sostiene desde el punto de vista ecológico. Responde ante todo a los intereses de los cazadores recreativos, que ven en el lince a un competidor por «su» caza, y no a la protección del rebeco.

Más información: Dosier: El lince en Suiza y Dosier: mitos de la caza

El rebeco en el conflicto entre bosque y fauna

Al igual que el corzo, el rebeco es acusado de causar daños por ramoneo en el bosque de protección. En las zonas donde los rebecos son empujados hacia el bosque porque pierden las zonas abiertas de alta montaña a causa de las molestias o del cambio climático, el ramoneo sobre los árboles jóvenes puede aumentar. Pero también aquí el argumento se queda corto: el problema no es el rebeco, sino que su hábitat natural por encima del límite del bosque se reduce por la presión del ocio y el cambio climático. La propia caza recreativa contribuye a empujar a los rebecos hacia el bosque, ya que los ahuyenta de las zonas abiertas en las que pastarían de forma natural. La solución no está en aumentar los abatimientos, sino en reducir las molestias, proteger las zonas de tranquilidad y favorecer a los depredadores naturales.

Más información: Dosier: Caza y biodiversidad

El sufrimiento animal en la caza de alta montaña

Condiciones de caza en la montaña

La caza del rebeco en la montaña es especialmente problemática desde el punto de vista de la protección animal. Las distancias de tiro suelen ser extremas, las condiciones de luz cambian constantemente y el viento es impredecible. Todo ello aumenta la probabilidad de disparos fallidos y de animales heridos. Recuperar y rastrear a un animal herido en terreno escarpado es costoso y, a menudo, imposible. Los rebecos que huyen heridos hacia las paredes rocosas mueren allí tras horas o días de agonía. La estadística federal registra para 2025 un total de 20 rebecos hallados muertos con heridas de bala; en los diez años comprendidos entre 2016 y 2025 fueron 161. Solo se contabilizan los animales que se encuentran (Estadística de caza de Suiza 2025).

Molestias y estrés

La temporada de caza alpina dura varias semanas y genera una presión cinegética permanente en las zonas afectadas. Los rebecos que son molestados a diario por cazadores recreativos abandonan sus querencias habituales, reducen sus tiempos de alimentación y gastan reservas de energía que necesitarían para el invierno que se avecina. El efecto de las molestias no afecta solo a los animales cazados, sino a toda la fauna de la montaña, incluidos el águila real, el íbice y la perdiz nival.

Más información: Dosier: Caza y protección animal y Dossier: la caza mayor en Suiza

Qué debería cambiar

  • Adaptar las cifras de abatimiento a la evolución real de las poblaciones: En las regiones con poblaciones de rebeco en descenso, la caza recreativa debe suspenderse de inmediato. Los cupos de abatimiento basados en recuentos imprecisos y compromisos políticos no son regulación, sino una amenaza para la población.
  • Amplias zonas de tranquilidad para la fauna: Los rebecos necesitan querencias invernales sin molestias en las que puedan equilibrar su balance energético. La creación de zonas de tranquilidad vinculantes, también frente a quienes practican actividades de ocio, es la medida más eficaz contra el estrés acumulado derivado de la caza recreativa, el turismo y el cambio climático.
  • Fomentar el lince como regulador natural del rebeco: El lince regula las poblaciones de rebeco en el bosque de forma más eficaz y sostenible que cualquier plan de abatimiento. En lugar de combatirlo como competidor por «la propia presa», hay que reconocer su papel como especie clave y favorecer su expansión.
  • Poner fin a la caza de machos orientada a los trofeos: La extracción selectiva de los machos más fuertes contradice el principio de la selección natural y distorsiona la estructura de edades y la diversidad genética de la población. La caza recreativa debe liberarse de la mentalidad del trofeo.
  • Gestión profesional de la fauna en lugar de caza alpina: La regulación de las gamuzas debe transferirse a guardas de fauna profesionales, que intervengan de forma selectiva, planificada y con competencia técnica. La caza mayor en su forma actual, un ritual tradicional de varias semanas con un enorme efecto de perturbación, debe sustituirse por extracciones individuales selectivas.

Argumentario

«Sin la caza recreativa, las poblaciones de gamuzas pondrían en peligro el bosque de protección.» Es la propia caza recreativa la que, con sus molestias continuas, empuja a las gamuzas hacia el bosque, donde concentran el ramoneo. En las zonas sin perturbaciones, las gamuzas permanecen mayoritariamente por encima del límite del bosque, donde pastan de forma natural. La solución está en reducir las perturbaciones, no en aumentar los abatimientos. El lince regula las gamuzas en el bosque con más eficacia que la caza recreativa.

«El lince pone en peligro las poblaciones de gamuzas y hay que regularlo.» KORA documenta desde hace años que el lince captura sobre todo gamuzas debilitadas, enfermas o viejas, así como crías, cumpliendo así una función sanitaria. Las principales causas del descenso de la gamuza son el cambio climático, el deterioro del hábitat y la presión acumulada de la caza recreativa y de las molestias del ocio. La exigencia de regular el lince para «proteger» las poblaciones de gamuzas responde a los intereses de los cazadores recreativos, no a la protección de la gamuza.

«La caza mayor es tradición y forma parte de la cultura alpina.» La tradición no es un argumento frente a la evidencia científica. La caza mayor provoca durante semanas una perturbación continua en los hábitats más sensibles de los Alpes, con una elevada inseguridad de tiro en terreno escarpado, un considerable sufrimiento animal por disparos mal colocados y efectos negativos sobre toda la fauna de montaña. Una gestión profesional de los animales salvajes no es una destrucción de la cultura, sino una adaptación al estado de la ciencia y de la ética.

«Las poblaciones de gamuzas son estables, no hay motivo de preocupación.» Las estimaciones de las poblaciones se basan en recuentos en terreno abierto, que no registran las gamuzas que se encuentran en el bosque. En los Alpes del noroeste, las poblaciones llevan años en descenso. La cifra nacional de unas 90’000 gamuzas es la suma de estimaciones cantonales. La afirmación de que son estables ignora las diferencias regionales y el efecto acumulado del cambio climático, la presión del ocio y la caza recreativa.

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Nuestra exigencia

La gamuza es un animal emblemático de los Alpes y uno de los símbolos del mundo alpino suizo. Que, pese a la disminución de sus poblaciones en algunas regiones, siga siendo cazada de forma masiva demuestra hasta qué punto los intereses de la caza recreativa dominan la política de fauna salvaje. La investigación muestra que el lince regula las gamuzas en el bosque con más eficacia que la caza recreativa, que el cambio climático reduce el hábitat de la gamuza desde arriba y que la caza de alta montaña provoca semanas de perturbación continua en los hábitats de montaña más sensibles. Un cambio de sistema hacia una gestión profesional de la fauna salvaje, zonas de tranquilidad para la fauna y depredadores naturales no es una radicalidad, sino una adaptación al estado de la ciencia. Este dossier se actualiza de forma continua cuando nuevas cifras, estudios o novedades políticas lo requieren.

Más sobre el tema de la caza recreativa: en nuestro dossier sobre la caza reunimos verificaciones de datos, análisis y reportajes de fondo.