16 de junio de 2026, 13:16

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La marmota en Suiza: reliquia de la edad de hielo y abatimiento masivo

La marmota alpina es una superviviente de la edad de hielo y el tercer roedor más grande de Europa. Vive en grupos familiares, hiberna hasta siete meses y advierte a su colonia de los peligros con silbidos estridentes. Las turistas y los turistas la adoran. Los hobby hunters la abaten por miles: solo en el cantón de los Grisones se cazan cada año entre 3’000 y 6’000 marmotas. En toda Suiza son alrededor de 5’000 a 8’000 animales. El cambio climático ya afecta de forma medible a este habitante de la alta montaña. Aun así, cada hobby hunter puede abatir hasta ocho marmotas durante la caza de otoño, e incluso 20 más con un permiso especial.

Ficha

La marmota alpina (Marmota marmota), también llamada «Mungg» o «Murmunda» en Suiza, pertenece a la familia de las ardillas (Sciuridae) y es, tras el castor y el puercoespín, el tercer roedor más grande de Europa. Alcanza una longitud corporal de 40 a 60 centímetros (sin cola) y un peso de 3 a 8 kilogramos, oscilando dicho peso hasta un 50 por ciento entre el verano y el invierno. En otoño, antes de la hibernación, los animales adultos alcanzan su peso máximo. El pelaje es de color gris pardo a amarillo pardo en la parte superior y más claro en la inferior. La marmota tiene fuertes patas excavadoras, orejas cortas y grandes ojos oscuros.

Biología y estructura social

La marmota es uno de los roedores más sociales de los Alpes. Vive en grupos familiares de hasta 20 individuos, compuestos por una pareja parental dominante, las crías del año en curso y los descendientes de años anteriores (Wikipedia, Marmota alpina). Las crías no alcanzan la madurez sexual hasta el tercer año y permanecen hasta entonces, a veces incluso más tiempo, en el grupo familiar. Esta cohesión tiene una razón vital: durante la hibernación, los miembros de la familia se calientan mutuamente, lo que reduce el consumo de energía y aumenta las posibilidades de supervivencia. Los animales solitarios o los grupos pequeños tienen tasas de supervivencia claramente menores.

Las marmotas son exclusivamente diurnas. No pueden ver de noche y dependen, por tanto, de las horas de luz diurna para alimentarse. Ante el peligro, advierten a su colonia con un silbido penetrante. Ante una amenaza desde el aire (águila real) suena un único y largo silbido; ante peligros en tierra (zorro, ser humano) una serie de silbidos cortos (Wikipedia, Marmota alpina).

La hibernación: de seis a siete meses a fuego lento

La hibernación de la marmota es uno de los logros fisiológicos más extremos entre los mamíferos europeos. Desde finales de septiembre hasta marzo o abril, los animales permanecen en sus madrigueras invernales, que pueden alcanzar hasta siete metros de profundidad. La temperatura corporal desciende de 39 a unos 7 grados Celsius, el ritmo cardíaco cae de 100 a entre 2 y 3 latidos por minuto, y las pausas respiratorias se prolongan hasta varios minutos (SAC, Fatale Siesta). Durante este tiempo, los animales pierden hasta el 50 por ciento de su peso corporal. Antes de dormirse, sellan desde dentro todos los accesos de su madriguera con tierra, piedras y material de nidificación.

Esta estrategia de supervivencia solo funciona si los animales logran acumular suficientes reservas de grasa durante el verano. Y es justamente aquí donde el cambio climático se convierte en un problema.

Alimentación

Las marmotas son casi exclusivamente vegetarianas. Se alimentan de hierbas, plantas herbáceas, flores, hojas, raíces y semillas. Sus plantas alimenticias preferidas son el trébol alpino (Trifolium alpinum) y la levístico alpino (Ligusticum mutellina), que son especialmente ricas en ácidos grasos omega-6. El profesor Walter Arnold, de la Vetmeduni de Viena, ha demostrado que las marmotas producen a partir de estas plantas una grasa de reserva especial que les permite tolerar temperaturas corporales más bajas durante la hibernación y perder menos peso (SAC, Fatale Siesta). Cada día deben ingerir alrededor de 500 gramos de alimento, cerca del 10 por ciento de su peso corporal. La ventana de tiempo para ello es corta: solo disponen de cinco meses al año para alimentarse.

Hábitat: una alta montaña bajo presión

Reliquia de la era glacial en un hábitat menguante

La marmota es una típica reliquia de la era glacial. Durante el Pleistoceno habitaba las tierras bajas europeas. Con el calentamiento posterior a la última glaciación, se retiró a las zonas altas de los Alpes. Hoy vive en praderas alpinas situadas entre unos 1’400 y 3’000 metros de altitud, al menos 400 metros por encima del límite del bosque (SAC, Fatale Siesta; Wikipedia). En el cantón de los Grisones, principal hábitat de la marmota en Suiza, se dispone de unos 3’000 kilómetros cuadrados de praderas alpinas (Südostschweiz, 2017).

El cambio climático como amenaza existencial

El cambio climático afecta a la marmota de dos maneras. Primero: el calor estival. Las marmotas no tienen glándulas sudoríparas y ya sufren estrés por calor a temperaturas a partir de 20 grados centígrados (SAC, Fatale Siesta; Spektrum der Wissenschaft, 2024). En los días calurosos permanecen cada vez más tiempo en sus frescas madrigueras, lo que reduce el tiempo disponible para alimentarse. La consecuencia: menores reservas de grasa antes de la hibernación. Menos grasa significa un mayor riesgo de no sobrevivir a los seis meses de hibernación.

Segundo: la falta de aislamiento por la nieve. El período de nevadas en los Alpes se ha desplazado. Antes, lo habitual era una capa de nieve cerrada a partir de noviembre. Hoy, el suelo suele permanecer sin nieve hasta el cambio de año. El suelo sin una capa de nieve aislante se enfría con mayor rapidez. Las marmotas en hibernación profunda deben entonces producir más calor corporal, lo que cuesta energía y reservas de grasa adicionales (Spektrum der Wissenschaft, 2024; Der Pragmaticus, 2024).

El profesor Walter Arnold, que estudia desde hace años a las marmotas en el Avers (GR), ha constatado que los animales acumulan cada vez menos reservas de grasa antes de la hibernación debido al calor (SAC, Fatale Siesta). La Asociación Austriaca para la Protección de los Animales advierte: «Las marmotas alpinas pueden adaptarse cada vez peor a los cambios ambientales. Un animal que ya lucha por sobrevivir no debe sufrir además por la caza recreativa» (Österreichischer Tierschutzverein, 2026).

Estudios de la Vetmeduni Viena muestran además que la marmota alpina, como reliquia de la era glacial, presenta una diversidad genética muy reducida. Las poblaciones aisladas son más vulnerables a las enfermedades y pueden adaptarse peor a los cambios ambientales (Tierschutzverein Österreich, 2026).

Más al respecto: Dossier: caza y biodiversidad

La caza: la matanza masiva como tradición

Situación jurídica

Según la Ley Federal sobre la Caza (JSG, art. 5, párr. 1), la marmota es una especie cazable. Se caza principalmente durante la caza mayor en los cantones con sistema de patentes de caza. El período de veda abarca, en la mayoría de los cantones, los meses de invierno y la época de reproducción. En los Grisones, cada cazadora aficionada y cada cazador aficionado puede abatir 8 marmotas durante los 21 días de caza mayor. Con una autorización especial, concedida localmente cuando hay poblaciones elevadas, se añaden otros 20 animales (Südostschweiz, 2017). En Alemania, la marmota es cazable, pero tiene un período de veda durante todo el año y, de hecho, no se caza.

La dimensión de la matanza

Las cifras de abatimiento de la marmota en Suiza son excepcionalmente elevadas. BirdLife Schweiz citó para un año 5’735 marmotas abatidas y comentó: «No se entiende bien por qué se abaten 5’735 marmotas» (BirdLife Schweiz, estadística de caza). Según Wikipedia, el total de capturas a nivel nacional fue de 8’300 animales en 2009 y descendió hasta 5’100 en 2015. La mayor parte (72 por ciento) corresponde al cantón de los Grisones, con unos 4’300 animales abatidos al año (Wikipedia, marmota alpina). A esto se suman unos 500 animales que solo en los Grisones abate el servicio de guardafauna (Südostschweiz, 2017). En el Valais se abaten anualmente unas 600 marmotas.

En tiempos de guerra se llegaron a abatir hasta 12’000 marmotas al año en los Grisones. Esta dimensión histórica muestra que la caza de la marmota tiene su origen en la obtención de alimento en épocas de necesidad. Esas épocas de necesidad ya pasaron. Hoy se caza la marmota por tradición y como pasatiempo recreativo.

Ningún motivo razonable

En sentido estricto, la marmota no causa daños cinegéticos a los cultivos agrícolas. Vive por encima del límite arbóreo, donde no hay ni cultivos ni fruticultura. El único conflicto mencionado con regularidad afecta a los pastos alpinos: los corderos pueden caer en las madrigueras de las marmotas y romperse las patas, y los agricultores tropiezan con los agujeros. En el Valais se documentaron casos aislados en los que agricultores ahumaron y rellenaron madrigueras de marmotas (Südostschweiz, 2017). Estos conflictos son reales, pero de alcance local y solucionables con medidas sencillas (marcado de las madrigueras, vallado de los puntos críticos).

Que se abatan miles de marmotas al año porque ocasionalmente algún cordero cae en una madriguera es desproporcionado. La caza de la marmota no es prevención de daños, sino caza folclórica de alta montaña, comparable a la caza de la liebre de montaña y del lagópodo alpino.

Más sobre el tema: Dossier: Mitos de la caza

Importancia ecológica: especie clave de los ecosistemas alpinos

Base alimentaria para el águila real

La marmota es la presa más importante del águila real en los Alpes. Una sola pareja de águilas reales captura hasta 70 marmotas durante la temporada de cría; estas representan hasta el 80 por ciento de sus presas (Wikipedia, marmota alpina). Sin las marmotas, el águila real no sería viable en amplias zonas de los Alpes. El cuervo grande, la marta y el zorro rojo también capturan crías. La marmota es, por tanto, una especie clave que alimenta a toda una cadena de predadores en el ecosistema alpino.

Ingeniero del ecosistema

La actividad excavadora de la marmota tiene efectos de gran alcance sobre el paisaje alpino. Sus extensas madrigueras airean el suelo, favorecen la mezcla de las capas del terreno y crean microhábitats para insectos, reptiles y plantas. La tierra extraída de las madrigueras forma pequeños montículos que sirven como acumuladores de calor y puntos de germinación para plantas pioneras. Las madrigueras abandonadas son utilizadas por otras especies como refugio. La marmota es, por tanto, un ingeniero del ecosistema cuya actividad fomenta la biodiversidad alpina.

Lo que debería cambiar

  • Reducción drástica de las cifras de abatimiento: disparar anualmente entre 5’000 y 8’000 marmotas no se justifica ante la creciente presión climática. Las cuotas de abatimiento por licencia (8 animales más 20 con permiso especial) no tienen fundamento desde la biología de la fauna salvaje. Los cantones deben reducir drásticamente los contingentes de abatimiento y suprimir los permisos especiales.
  • Monitoreo basado en la ciencia: no existen cifras fiables sobre la población total de marmotas en Suiza. Los hobby hunters disparan a partir de una «población indefinida» (Südostschweiz, 2017). Un monitoreo nacional basado en conteos estandarizados de madrigueras es requisito previo para cualquier planificación cinegética seria.
  • Consideración del cambio climático en la planificación cinegética: los planes de abatimiento deben tener en cuenta el creciente estrés climático. Si una especie ya está bajo presión debido al estrés térmico, la reducción de los tiempos de alimentación y la disminución de las reservas de grasa, no debe diezmarse aún más mediante abatimientos masivos.
  • Protección de los pastos alpinos frente al matorralización: el avance del bosque sobre los pastos alpinos abandonados reduce el hábitat de la marmota. La economía de pastoreo alpino debe conservarse y fomentarse, no solo por razones agrícolas, sino también por motivos de conservación de la naturaleza.
  • Limitación de las molestias por actividades de ocio: Las y los excursionistas que perturban a las marmotas reducen su tiempo de alimentación y disminuyen sus reservas de grasa. Son urgentemente necesarias zonas de tranquilidad para la fauna en las áreas centrales de marmotas, junto con la obligación de llevar a los perros con correa y el respeto de los senderos.
  • Prohibición de los viajes de caza de marmotas como oferta de ocio: En Austria se comercializan viajes de caza de marmotas organizados como ofertas de experiencias. La Asociación Austriaca de Protección Animal considera esto «irresponsable». En Suiza no debe instaurarse semejante comercialización de la muerte de animales salvajes.

Argumentario

«La marmota no está amenazada y, por tanto, puede cazarse.» El hecho de que una especie no figure actualmente en la Lista Roja no significa que su caza sea razonable o necesaria. El cambio climático afecta a la marmota de forma mensurable: reducción de las reservas de grasa, acortamiento de los tiempos de alimentación, peor aislamiento por la nieve en invierno. Estudios de la Vetmeduni de Viena muestran una escasa diversidad genética, que limita la capacidad de adaptación. Que la Lista Roja (aún) no clasifique a la marmota como amenazada se debe a la falta de datos actualizados sobre las poblaciones, no a una estabilidad poblacional garantizada.

«La caza de la marmota tiene tradición en los Grisones.» La tradición no es un argumento para las matanzas masivas. En tiempos de guerra se abatían 12’000 marmotas al año porque la población necesitaba alimento. Esa situación de emergencia ya no existe desde hace más de 80 años. Hoy se abaten miles de marmotas porque los cupos lo permiten. BirdLife Suiza pregunta con razón: «¿Por qué se abaten 5’735 marmotas?» La respuesta es: porque se puede, no porque se deba.

«Las marmotas causan daños en los pastos alpinos porque los corderos caen en las madrigueras.» Incidentes aislados no justifican la matanza masiva de miles de animales en regiones enteras. Los lugares afectados pueden señalizarse, vallarse o evitarse. La marmota vive desde la Edad de Hielo en los prados alpinos, mucho antes de que las ovejas pastaran allí. Su derecho a excavar es más antiguo que cualquier explotación alpina.

«Las marmotas son abundantes; abatir de 5’000 a 8’000 ejemplares no perjudica a la población.» Nadie sabe cuál es realmente el tamaño de la población. El propio administrador cantonal de caza de los Grisones habla de una «población indefinida». Una caza de esta magnitud sin cifras de población no es una gestión sostenible de la fauna silvestre, sino un vuelo a ciegas. A esto se suma que el cambio climático aumenta la mortalidad durante la hibernación y reduce la tasa de reproducción, lo que intensifica los efectos acumulativos de la caza.

«La marmota se aprovecha como carne de caza, por lo que el abatimiento tiene una finalidad.» El aprovechamiento como carne de caza ocurre en una pequeña parte de los abatimientos, pero no cambia en nada la falta de necesidad biológica de fauna para la extracción masiva. El abatimiento de un animal no se justifica por el hecho de comérselo después. La razón sensata debe existir antes del abatimiento, no después.

Enlaces rápidos

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Fuentes

  • Estadística federal de caza, BAFU/Wildtier Schweiz: http://www.jagdstatistik.ch (datos de abatimiento de la marmota)
  • Wikipedia: marmota alpina (Marmota marmota)
  • BirdLife Schweiz: la estadística de caza actual y la ley de caza revisada (birdlife.ch)
  • Südostschweiz (2017): cada año los grisones abaten entre 3’000 y 6’000 marmotas
  • SAC Schweizer Alpen-Club: siesta fatal, marmotas y cambio climático (sac-cas.ch)
  • Spektrum der Wissenschaft (2024): con el cambio climático las marmotas pasan demasiado calor
  • Der Pragmaticus (2024): los últimos veranos de las marmotas
  • Österreichischer Tierschutzverein (2026): la marmota alpina, una silenciosa superviviente
  • Arnold, W. et al.: Instituto de Investigación de Fauna Silvestre y Ecología, Vetmeduni Viena (estudios a largo plazo sobre la marmota en Avers/GR)
  • Proyecto de investigación de la UE ARC (2016): respuestas adaptativas al cambio climático, estudio de 22 años sobre marmotas
  • Stadtwildtiere Deutschland: retrato de especie de la marmota alpina
  • Ley federal sobre la caza y la protección de mamíferos y aves silvestres (JSG, SR 922.0)

Nuestra exigencia

La marmota es el animal que da vida a los Alpes. Su silbido forma parte del paisaje sonoro de la alta montaña tanto como el tañido de los cencerros. Es atracción turística, motivo de postal y símbolo de simpatía. Al mismo tiempo, en Suiza se abate por miles, año tras año, sin que el público se percate de ello. En el cantón de los Grisones, un único cazador o cazadora por afición puede abatir hasta 28 marmotas por temporada de caza. Estos cupos provienen de una época en la que las marmotas servían para procurarse alimento. Hoy son la reliquia de una caza folclórica que no tiene justificación ni biológica ni ética. El cambio climático ya afecta de forma mensurable a la marmota. El calor acorta su tiempo de alimentación, la falta de aislamiento de la nieve pone en peligro su hibernación, el empobrecimiento genético reduce su capacidad de adaptación. Abatir en esta situación miles de animales al año, de una población que nadie cuenta, es lo contrario de la gestión de la fauna silvestre. Es un derroche de recursos disfrazado de tradición. Este dossier se actualiza continuamente cuando nuevas cifras, estudios o desarrollos políticos así lo requieran.

Más sobre el tema de la caza por afición: en nuestro Dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.