21.10.2026, 21:53

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Garduña en Suiza: animal urbano bajo presión cinegética

La garduña es el mustélido más común y adaptable de Suiza. Vive en medio de las personas, en desvanes, graneros y compartimentos de motor, y allí provoca conflictos con regularidad. Pero la solución a los cables mordidos y al aislamiento dañado no está en la escopeta, sino en la prevención. Sin embargo, en 2025 los cazadores recreativos abatieron 646 garduñas, según la Estadística Federal de Caza, aunque todos los organismos especializados coinciden en que el abatimiento es ineficaz, porque los territorios que quedan libres son ocupados de inmediato por animales vecinos.

Ficha técnica

La garduña (Martes foina), también llamada garduña doméstica, pertenece a la familia de los mustélidos (Mustelidae) y, dentro de esta, al género de las martas verdaderas. Alcanza una longitud cabeza-tronco de entre 40 y 54 centímetros, y su cola poblada mide aproximadamente la mitad que el cuerpo. Su peso oscila entre 1 y 2 kilogramos, siendo los machos algo más grandes y pesados que las hembras. Su pelaje va del pardo grisáceo al marrón oscuro. Su rasgo distintivo es la mancha blanca de la garganta, normalmente bifurcada, que a menudo se extiende hasta las patas delanteras. A diferencia de la marta, su pariente cercana, la garduña tiene las plantas de las patas sin pelo y la nariz de color rosado (no marrón).

Biología y modo de vida

La garduña es un animal solitario y de hábitos principalmente nocturnos. Reclama territorios fijos de entre 80 y 150 hectáreas, que marca con el secreto de sus glándulas anales y abdominales (Stadtwildtiere Schweiz). Durante el día descansa en escondites que, en zonas habitadas, suelen ser desvanes, graneros, establos o pilas de leña. Es una hábil trepadora que puede escalar muros y se cuela en los edificios por rendijas de apenas 5 centímetros (Umweltberatung Luzern, Kanton Zürich).

Originalmente, la garduña era un habitante de paisajes rocosos y bosques mixtos abiertos. A lo largo del siglo XX, se fue adaptando cada vez más a las zonas habitadas como especie que aprovecha la presencia humana. Los desvanes, los graneros y los compartimentos de los motores le ofrecen refugios diurnos ideales, protegidos de la intemperie y de los depredadores. Esta capacidad de adaptación es notable y demuestra una gran inteligencia. Sin embargo, precisamente esa capacidad de vivir cerca del ser humano se convierte en su perdición: en lugar de fomentar la convivencia con la garduña, los cazadores recreativos recurren al arma.

Reproducción

La época de apareamiento transcurre entre los meses de junio y agosto. Al igual que la marta y el tejón, la garduña presenta diapausa embrionaria: el óvulo fecundado permanece en reposo durante varios meses antes de que comience el desarrollo propiamente dicho. Las crías nacen en marzo o abril, normalmente entre 2 y 4, raramente hasta 7. Al nacer son ciegas y apenas tienen pelo. Solo después de unas 5 semanas abren los ojos. La crianza de las crías dura unas 8 semanas, tras las cuales empiezan a abandonar el nido. Con 12 a 16 semanas se vuelven independientes. La madurez sexual se alcanza a los 14 meses aproximadamente. En libertad, las garduñas rara vez superan los 10 años de vida.

Alimentación y función ecológica

La garduña es un animal omnívoro con un amplio espectro alimentario. Los pequeños mamíferos, en especial los topillos, constituyen una gran parte de su alimentación de origen animal. Además, captura aves, huevos, insectos, lombrices de tierra y caracoles. En verano y otoño predominan los componentes vegetales: cerezas, ciruelas, bayas y pepitas de uva aparecen con regularidad en sus excrementos (Stadtwildtiere Schweiz, Institut für Schädlingskunde).

Como reguladora de las poblaciones de ratones en las zonas habitadas y en los cultivos agrícolas, la garduña cumple una importante función ecológica. También resulta útil como depredadora de nidos de avispas y de otros insectos. Que en ocasiones se introduzca en los gallineros y mate allí a varias gallinas a causa del llamado frenesí sanguinario (una reacción de estrés ante las aves que aletean en espacios cerrados) es un problema real, pero que se puede resolver con sencillas medidas de construcción.

La «garduña de los coches»: un problema que la caza recreativa no puede resolver

La causa

Desde finales de los años setenta se sabe que las garduñas muerden piezas de plástico y goma de los automóviles: cables de freno y de encendido, mangueras del radiador y alfombrillas aislantes (Stadtwildtiere Schweiz, Wikipedia). La causa de este comportamiento está en su conducta territorial: los coches recién aparcados llevan las marcas olfativas de una garduña extraña, que la garduña residente interpreta como una intrusa. Marca el vehículo con sus propias secreciones aromáticas y, al hacerlo, muerde las piezas de goma que llevan el olor ajeno. Este comportamiento no es de caza ni de alimentación; es una reacción territorial.

Por qué el disparo agrava el problema

Todos los servicios técnicos cantonales, la Umweltberatung Luzern, el cantón de Zúrich e incluso las empresas de control de plagas coinciden: capturar o abatir a una garduña no sirve de nada, porque su territorio es ocupado de inmediato por un ejemplar vecino (Umweltberatung Luzern, cantón de Zúrich, Desinfecta). El sucesor se guía por los rastros olfativos de su predecesor y, con alta probabilidad, utiliza los mismos refugios y los mismos coches. El disparo no resuelve el problema, sino que lo perpetúa: en lugar de una garduña territorialmente estable que conoce la situación local, aparece una nueva e inexperta, que primero debe establecerse y que posiblemente cause más daños en el proceso.

Soluciones respetuosas con los animales

Las únicas medidas eficaces contra las garduñas en el coche y en el desván son las constructivas y preventivas. Mangueras de radiador y cables de encendido resistentes a las mordeduras, dispositivos eléctricos antigarduñas con descarga no letal, guardar el vehículo en el garaje y lavar el motor con regularidad para eliminar las marcas olfativas son las recomendaciones habituales de las autoridades cantonales (cantón de Zúrich). En el desván hay que tapar todos los orificios de acceso de más de 5 centímetros, retirar las plantas trepadoras de la fachada y podar las ramas que cuelgan sobre el tejado. Estas medidas requieren esfuerzo, pero son eficaces de forma duradera. El disparo, no.

La caza: absurda por definición

Situación legal

Según la Ley federal de caza (LCP, art. 5, apartado 1, letra k), la garduña es una especie cazable de la caza menor. El derecho federal establece un periodo de veda del 16 de febrero al 31 de agosto, que los cantones pueden ampliar (art. 5, apartado 4, LCP). Fuera de ese periodo, la garduña puede ser abatida por quien disponga de una autorización de caza válida; en los Grisones y en el Valais, la caza de mustélidos termina el 15 de febrero en la temporada 2026/27, y en los Grisones también se dispara a la garduña de noche, en la caza al paso (caza menor 2026). Están prohibidos los lazos, el veneno y las trampas, con excepción de las trampas de caja para captura en vivo, que deben revisarse a diario (art. 2, apartado 1, OCP).

La dimensión de las capturas

En 2004, la Oficina Federal de Medio Ambiente, Bosques y Paisaje (BUWAL) constató que las cifras de abatimiento disminuyen desde mediados de los años 1980 (comunicado de prensa de la BUWAL, 2004). La estadística federal de caza registra todavía 2’255 garduñas abatidas en 2002 y 1’135 en 2006. Desde entonces, la cifra ha seguido bajando: en 2025 se abatieron 646 garduñas y otras 112 fueron muertas en abatimientos especiales; desde 2022, los abatimientos se sitúan cada año por debajo de 750. En 2025, los cazadores recreativos que más garduñas abatieron fueron los de los Grisones (161), Berna (69) y Lucerna (64); en el cantón de Schaffhausen fueron 2 (Estadística de caza de Suiza 2025). En 2025 se encontraron además 1’683 garduñas muertas; casi nunca se investiga la causa de la muerte. En el cantón de Ginebra, donde la caza recreativa está abolida desde 1974, los conflictos con garduñas se resuelven exclusivamente mediante guardas de fauna profesionales y prevención.

Especialmente significativo: ya en 2002, la BUWAL recomendó un biomonitoreo sistemático de las especies de mustélidos, porque no estaba claro si la disminución de las cifras de abatimiento se debía a un descenso de las poblaciones o a un cambio en los hábitos de caza (comunicado de prensa de la BUWAL, 2004). Más de veinte años después, sigue sin haber cifras fiables sobre las poblaciones. Los cazadores recreativos siguen disparando contra una especie cuya evolución poblacional desconocen.

La contradicción

En las zonas urbanizadas, la garduña se percibe como un animal problemático, pero precisamente allí donde provoca conflictos reales, la caza recreativa no puede practicarse en la mayoría de los casos. En los distritos de paz, es decir, en zonas residenciales y jardines, la caza recreativa solo está permitida con una autorización especial. Así, los cazadores recreativos no disparan a la garduña donde causa problemas, sino donde se encuentra por casualidad dentro del coto: en el bosque, en el linde del bosque, en el campo. Allí donde no causa daños. La caza, literalmente, no cumple su objetivo.

Más información: Por qué la caza como control de poblaciones fracasa

Coexistencia en lugar de guerra: la garduña como vecina

Lo que la garduña aporta al entorno urbano

La garduña regula las poblaciones de ratones y ratas en las zonas habitadas y en los cultivos agrícolas. Se alimenta de insectos, caracoles y avispas. Como amante de las bayas, contribuye a la dispersión de semillas de plantas. Sus excrementos contienen con regularidad huesos de cereza y pepitas de uva, que deposita en lugares cambiantes y así favorece la propagación de estas plantas.

La coexistencia con la garduña es posible y se practica con éxito en numerosas ciudades europeas. La clave está en la prevención: hacer los edificios a prueba de martas, proteger los coches, reforzar los gallineros. Los servicios de asesoramiento cantonales ofrecen información y apoyo completos. Lo que falta no es la técnica, sino la disposición del lobby de la caza recreativa a reconocer que el abatimiento es un medio inadecuado.

El modelo ginebrino

En el cantón de Ginebra, donde la caza recreativa está abolida desde 1974, los conflictos con la garduña se resuelven mediante guardas de fauna profesionales y mediante la prevención. No hay poblaciones de mustélidos que se disparen ni daños incontrolables. Ginebra demuestra que es posible un trato civilizado con la garduña sin recurrir a los cazadores recreativos.

Más información: La caza a examen

Qué debería cambiar

  • Sustitución del abatimiento por una prevención profesional: El abatimiento de la garduña es ineficaz, porque los territorios que quedan libres vuelven a ocuparse de inmediato. Todos los servicios especializados cantonales lo confirman. La única solución eficaz está en la prevención: edificios a prueba de martas, vehículos protegidos, gallineros reforzados. Los cantones deben ampliar el asesoramiento y el fomento de estas medidas en lugar de conceder autorizaciones de abatimiento.
  • Gestión profesional de animales salvajes en lugar de caza recreativa: Cuando surjan conflictos con la garduña que requieran intervenciones más allá de la prevención, deben encargarse guardas de fauna profesionales, no cazadores y cazadoras recreativos. El modelo de Ginebra demuestra que esto funciona y es más económico que un sistema basado en unos 29 000 cazadores y cazadoras recreativos.
  • Abolición de la caza menor de la garduña fuera de las zonas habitadas: En el bosque y en el paisaje abierto, la garduña no causa conflictos. La caza menor de la garduña en estas zonas carece de un motivo razonable y debe cesar.
  • Seguimiento nacional de las poblaciones de mustélidos: La OFEFP (BUWAL) ya reclamaba en 2002 un biomonitoreo de las especies de mustélidos. Más de veinte años después, siguen sin existir cifras fiables sobre sus poblaciones. Un monitoreo nacional es una medida largamente pendiente y requisito imprescindible de cualquier política seria sobre animales salvajes.
  • Sensibilización de la población: Muchos conflictos con la garduña surgen por desconocimiento: claraboyas abiertas, gallineros sin asegurar, falta de protección contra martas en el coche. Los cantones deben ampliar la oferta de información y asesoramiento e informar a la población sobre medidas de protección respetuosas con los animales.

Argumentario

«La garduña causa daños considerables en coches y edificios y, por eso, debe ser cazada.» Los daños son reales, pero el abatimiento no resuelve el problema, sino que lo perpetúa. Los territorios que quedan libres se vuelven a ocupar de inmediato. Todos los servicios técnicos cantonales, el cantón de Zúrich, el servicio de asesoramiento medioambiental de Lucerna e incluso las empresas privadas de control de plagas confirman que capturar o abatir garduñas individuales no es una solución duradera. Las únicas medidas eficaces son de carácter constructivo y preventivo.

«Sin caza, la garduña se descontrolaría.» Las poblaciones de garduña se regulan por sí mismas mediante su territorialidad y la disponibilidad de alimento. El tamaño de los territorios es fijo y cada territorio solo puede sostener a una garduña. La caza recreativa no influye en la población total, solo sustituye a algunos individuos por otros. En el cantón de Ginebra no se practica la caza recreativa de la garduña desde hace más de 50 años y no existe ninguna superpoblación.

«La garduña diezma a las aves que anidan en el suelo y a las gallinas y, por eso, debe ser regulada.» Quienes tienen gallinas son los responsables de la seguridad de sus animales. Un gallinero a prueba de martas se consigue con muy poco esfuerzo. Matar a la garduña porque un gallinero no está asegurado equivale a intentar prevenir los robos disparando a los ladrones en lugar de poner cerraduras. Las aves que anidan en el suelo están amenazadas en primer lugar por la pérdida de sus hábitats, no por la garduña, que forma parte de su ecosistema desde hace milenios.

«La caza recreativa de la garduña es sostenible.» Ya en 2004, la OFEFP (BUWAL) constató que la disminución de las cifras de abatimiento de garduña y de marta podía indicar un descenso de las poblaciones y recomendó un biomonitoreo. Más de veinte años después, sigue sin haber cifras fiables de población. Una caza recreativa sobre una especie cuya población se desconoce no puede calificarse de «sostenible». Es un vuelo a ciegas.

«La caza de la garduña tiene tradición y forma parte de la caza menor.» La caza menor de mustélidos procede de una época en la que las pieles se aprovechaban económicamente. Ese uso ha quedado obsoleto. La tradición no es un argumento para matar a un animal cuando ha desaparecido el propósito original y se ha demostrado que el abatimiento es ineficaz. La Protección Suiza de los Animales (STS) exige con razón que se cuestionen críticamente el sentido y el propósito de la caza recreativa de estas especies.

Enlaces rápidos

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Referencias

  • Estadística federal de caza, BAFU/Wildtier Schweiz: http://www.jagdstatistik.ch (abatimiento, abatimiento especial y fauna hallada muerta 2002–2025, consultado el 21.10.2026)
  • Comunicado de prensa de la OFEFP (BUWAL) (2004): Estadística de caza 2003, cifras de abatimiento estables en ungulados, pequeños carnívoros amenazados
  • Cantón de Zúrich, Oficina de Paisaje y Naturaleza: Información sobre mustélidos en zonas urbanas (zh.ch, 2020)
  • Umweltberatung Luzern: Garduña (umweltberatung-luzern.ch)
  • Stadtwildtiere Schweiz: Ficha de la especie garduña (stadtwildtiere.ch)
  • Waldwissen.net/WSL: Los mustélidos en el cantón de Lucerna (Holzgang/Muggli, 2005)
  • Wikipedia: Garduña (Martes foina)
  • IG Wild beim Wild (2025/2026): Estadística de caza de Suiza 2025; caza menor 2026; masacre de zorros en Suiza (wildbeimwild.com)
  • Protección Suiza de los Animales STS: La caza en Suiza (tierschutz.com)
  • Desinfecta Schweiz: Cómo ahuyentar a los mustélidos (desinfecta.ch)
  • Wildtierportal Baden-Württemberg: Garduña (wildtierportal-bw.de)
  • Ley federal sobre la caza y la protección de los mamíferos y aves salvajes (LCP, RS 922.0) y Ordenanza sobre la caza (OCP, RS 922.01), estado a 1 de febrero de 2025
  • Ley de Protección de los Animales (TSchG, SR 455)

Nuestra exigencia

La garduña es un animal salvaje que ha aprendido a convivir con el ser humano. Su capacidad de adaptación es impresionante y merece respeto, no persecución. Que de vez en cuando roa cables, se cuele en los desvanes o visite un gallinero no es motivo para echar mano de la escopeta, sobre todo porque todos los expertos confirman que abatirla no sirve de nada. Los conflictos con la garduña se pueden resolver con prevención y medidas constructivas. Que los cazadores recreativos disparen aun así cada año a cientos de garduñas (2025: 646), a menudo no donde hay conflictos, sino en el bosque y en el campo, demuestra que la caza menor no sirve para resolver conflictos, sino para el entretenimiento de quienes disparan. La conclusión es clara: la caza menor de la garduña debe sustituirse por una gestión profesional de los animales salvajes y por la prevención. El modelo de Ginebra demuestra desde hace más de 50 años que es posible. Este dosier se actualiza de forma continua cuando nuevas cifras, estudios o novedades políticas así lo exigen.

Más sobre el tema de la caza recreativa: en nuestra visión general de dosieres reunimos verificaciones de datos, análisis y reportajes de fondo.