Lo que se necesita para ser un hobby-cazador
Quien quiera convertirse en cazador recreativo necesita, ante todo, una cosa: una idea muy particular de lo que significan «naturaleza», «ética» y «animal doméstico». Para todos aquellos que juegan con la idea de convertir el bosque en su arena de ocio personal, aquí va la guía no oficial.
Para muchos, la caza recreativa suena a naturaleza, libertad y tradición.
Sin embargo, tras el relato romántico del solitario «cazador» al amanecer se esconde un paquete muy particular de visión del mundo, lenguaje y autopuesta en escena. Quien quiera saber qué contorsiones mentales, qué malabarismos morales y qué juguetes técnicos se necesitan realmente para llamarse a sí mismo cazador recreativo con la conciencia tranquila, encontrará aquí el resumen adecuado.
1. Curso básico emocional: empatía con función de filtro
Un buen cazador recreativo tiene corazón para los animales. Pero no para todos, no os preocupéis.
- Para el perro del sofá: sí, claro, ese recibe pienso ecológico y su propio perfil de Instagram.
- Para el zorro, el corzo o el ciervo del bosque: bueno, «regular la población», «evitar daños por fauna silvestre», «disparo de manejo», ya se conoce el vocabulario.
Lo importante es la capacidad de encender y apagar la empatía con mucha precisión. Quien llora por un perro herido, pero habla de «sangre de caza» en lugar de sangre cuando se trata de un corzo herido de bala, va por buen camino.
2. Gimnasia lingüística: latín de cazador para avanzados
Para ser cazador recreativo, el lenguaje normal no basta. Se necesita todo un vocabulario paralelo que cubra la realidad con un filtro tranquilizador.
Ejemplos:
- Los animales no «mueren», son «abatidos».
- ¿«Luchan por su vida»? Falso. «Dan buena señal».
- No se «mata», se «cuida» y se «gestiona» con la bala.
- El bosque no es un hábitat, sino un «coto».
Quien logre afirmar con rostro completamente serio que dispara a los animales por «respeto» hacia ellos, ha aprobado el examen lingüístico.
3. Acrobacia moral: saber vivir de la contradicción
Requisito esencial: la capacidad de ver las contradicciones no como un problema, sino como un rasgo de identidad.
Por ejemplo:
- Por un lado, defensor de la naturaleza; por otro, alimentación de animales salvajes para que haya suficientes para dispararles.
- Por un lado, «amigo de los animales»; por otro, cromos coleccionables en la pared que antes estuvieron vivos.
- Por un lado, en contra del «sufrimiento animal»; por otro, sintiendo el fogonazo del disparo como un momento romántico.
Cuanto mejor se logre explicar estas contradicciones con una mirada cargada de significado y una copa de vino tinto junto a la chimenea, más alto es el nivel de cazador. El cazador recreativo y el alcohol son como dos viejos compañeros que se consideran mutuamente imprescindibles, aunque cualquier mirada sobria reconocería de inmediato que ambos, por separado, ya son un problema.
4. Entusiasmo tecnológico: alta tecnología contra la «caza justa»
La romántica caza recreativa con arco y lanza quedó atrás hace tiempo. El cazador recreativo moderno trabaja con eficiencia, pues el corzo no debe tener ninguna posibilidad de faltar a la cita.
Resultan útiles:
- Miras telescópicas capaces de más de lo que logra más de un astrónomo aficionado.
- Visores nocturnos, cámaras térmicas, aplicaciones de reclamo, collares GPS, cámaras de fototrampeo.
- Todoterrenos que parecen preparados para ir a la guerra o, como mínimo, para protagonizar el próximo vídeo publicitario de conducción off-road.
Y al final, se suele hablar con gusto de «caza justa» y de «vínculo con la naturaleza». Justo, aquí, significa: uno lo tiene todo, el otro solo tiene pelaje.
5. Idealización romántica: fogata en lugar de hechos
Quien quiera ser cazador recreativo debe saber contar buenas historias. No del tipo con cifras, estudios o ecología, sino del tipo con niebla, amanecer e «instintos ancestrales».
Frases típicas:
- «Ya nuestros antepasados cazaban»
- «El ser humano es un depredador»
- «Siento una profunda conexión cuando estoy en el puesto de espera»
- «La caza es meditación profunda»
El hecho de que «nuestros antepasados» también hicieran otras cosas de las que hoy nadie se enorgullece se pasa por alto cortésmente. Lo importante es que la historia suene a mito y no a tiroteo de fin de semana.
6. Entrenamiento de resistencia: inmunidad a la crítica en estado puro
También es imprescindible: tener la piel dura frente a las críticas.
- Si alguien menciona la protección animal: «Tú no entiendes la naturaleza».
- Si alguien plantea cuestiones éticas: «Primero sal al bosque».
- Si alguien presenta hechos: «Tengo 30 años de experiencia cazando».
La reacción perfecta ante preguntas incómodas es una mezcla de sonrisa condescendiente, ofensa personal y referencia a la tradición. Quien logre presentarse a la vez como víctima («se nos malinterpreta») y como guardián insustituible de la naturaleza, está listo para el siguiente examen de caza.
7. Autoimagen: entre la saga heroica y el papel de víctima
A un buen cazador recreativo le gusta considerarse simultáneamente como:
- protector de la naturaleza insustituible
- héroe trágico que «hace lo que hay que hacer»
- genio socialmente incomprendido con escopeta
A los críticos se les explica entonces que viven en un «mundo de Disney». Al fin y al cabo, es mucho más realista creer que el bosque se sumiría inmediatamente en el caos sin vigilantes armados aficionados.
8. La relación con el animal: de trofeo a «aprovechamiento»
La mirada sobre el animal es decisiva.
Variantes:
- Como trofeo en la pared: «Recuerdo de una experiencia.»
- Como asado en el plato: «Aprovechamiento sostenible de un recurso.»
- Como ser vivo con valor propio: complicado, estorba a la hora de apuntar.
Resulta práctico clasificar a los animales en categorías:
- «plagas»
- «caza útil»
- «pieza cazable»
- y, por supuesto: «la propia mascota», que queda exenta de todo esto.
9. Gestión del tiempo: vender el tiempo libre como vocación
Ser cazador recreativo también significa tener talento para el reetiquetado del tiempo libre. Lo que otros llaman «hobby», aquí se llama «responsabilidad», «tarea» o «servicio a la naturaleza».
- Pasar horas en el puesto elevado: no es un hobby, sino «ética venatoria».
- Carne procedente del propio disparo: no es un producto de lujo, sino «alimento honesto».
- Coleccionar armas: no es una pasión, sino una «herramienta».
Quien logra revalorizar su afición personal en términos políticos, morales y ecológicos, ha superado casi por completo la prueba.
10. Pregunta de examen: ¿harías lo mismo sin arma?
Para terminar el examen de aptitud, una pregunta sencilla:
¿Te sentarías igual de entusiasmado en el bosque, observando animales, protegiendo hábitats, creando biotopos, recogiendo basura, recopilando datos para proyectos de conservación, si no pudieras llevar un arma?
Si la respuesta honesta es «no», entonces enhorabuena: ya tienes todo lo necesario para la caza clásica.
Si eso es bueno para los animales y la naturaleza es otra cuestión. Pero, como es bien sabido, los cazadores recreativos rara vez se la plantean.
Más sobre el tema de la caza de afición: En el dosier Rol y crítica de los cazadores por hobby analizamos la formación, el poder y la autoimagen de los cazadores recreativos. Lo que dice la investigación al respecto lo muestra La caza a examen: el estado de los estudios.
La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.
Apoya nuestro trabajo
Con tu donación ayudas a proteger a los animales y a que su voz sea escuchada.
Donar ahora →
