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Psicología & caza

Psicología de la caza de afición en el cantón del Valais

El cantón del Valais es uno de los cantones suizos con la política de caza más agresiva. Casi ningún otro cantón combina una densidad de intervención tan elevada en las poblaciones de animales salvajes con una defensa política y cultural igualmente fuerte de la caza recreativa. La administración cantonal de caza justifica esta práctica regularmente con la regulación de poblaciones, la protección de la agricultura y la tradición.

Redacción Wild beim Wild · 27 de enero de 2026

Sin embargo, un análisis más detallado de la planificación de la caza, la práctica de abatimientos y la realidad documentada de su ejecución muestra otra imagen. La caza recreativa en el Valais sigue en gran medida una lógica de intervención obsoleta, que solo se justifica parcialmente desde el punto de vista de la biología de la fauna salvaje y que encuentra un rechazo social cada vez mayor.

En el Valais, la caza recreativa no es solo una práctica, sino también una imagen de sí misma. La comunicación cantonal enmarca los abatimientos como un acto de orden, como control sobre la naturaleza y los conflictos. Psicológicamente, esto es fundamental: quien vive la caza recreativa como marcador de identidad e instrumento de poder, a menudo no reacciona a las críticas con datos, sino con defensa, ritual y carga política.

La planificación de la caza en el Valais se basa en autorizaciones anuales de abatimiento para numerosas especies de animales salvajes, entre ellas el ciervo, el rebeco, el corzo, el íbice y los depredadores. Las intervenciones no son puntuales, sino que se aplican de forma generalizada. Especialmente llamativa es la elevada voluntad política de regular activamente incluso poblaciones estables o sensibles.

La argumentación oficial hace hincapié en la prevención, el orden y el control. En realidad, se observa una práctica de caza que apuesta fuertemente por intervenciones permanentes, incluso allí donde la regulación natural mediante el hábitat, el clima o los depredadores ya funcionaría.

Caza de trofeos en el Valais: el íbice como objeto de prestigio e ingresos

Especialmente controvertida es la reautorización de la caza de trofeos de íbices para cazadores recreativos extranjeros. Después de que esta práctica estuviera restringida temporalmente, el cantón del Valais confirmó a finales de 2024 que los íbices de gran tamaño se vuelven a adjudicar a huéspedes de caza. Según informes de los medios, los precios de tales abatimientos se sitúan en el orden de las cinco cifras. Además, merece la pena consultar el análisis en el artículo sobre el regreso de la caza de trofeos en el Valais.

El cantón vuelve a justificar la apertura con argumentos poblacionales. Al mismo tiempo, los datos oficiales muestran hasta qué punto la caza está organizada como un producto: en 2024 se contaron más de 7.000 íbices, la caza recreativa había sido suspendida en 2021 tras las críticas públicas, y el 12.12.2024 el cantón anunció el retorno para clientela extranjera y de fuera del cantón. Las sumas reportadas anteriormente llegaban hasta 12.000 francos por animal abatido. Ahora la facturación se hace según categoría de edad en lugar de longitud del cuerno, se permite a los cazadores invitados abatir machos de más de once años, y el abatimiento se realiza acompañado por un guarda de fauna. Desde el punto de vista psicológico, esto funciona como un acto de prestigio institucionalizado que se camufla de regulación mediante el lenguaje administrativo.

Oficialmente, esta caza recreativa se justifica con la regulación poblacional y los ingresos económicos. En realidad, se trata de caza de trofeos clásica. Se abaten específicamente machos viejos con cuernos grandes, es decir, precisamente aquellos animales que, desde el punto de vista de la biología de fauna salvaje, desempeñan un papel importante en la estructura de edades y la estabilidad social.

La biología de fauna salvaje viene señalando desde hace años que la caza de trofeos selectiva puede tener efectos negativos a largo plazo. Estudios sobre poblaciones alpinas muestran que la extracción preferente de animales genéticamente destacados reduce la longitud media de los cuernos, desestabiliza las jerarquías sociales y puede debilitar la capacidad de adaptación. El íbice es una especie longeva con una baja tasa de reproducción. Precisamente por ello se considera inadecuado para la comercialización turística de caza.

En el Valais, esta crítica suele ser ignorada políticamente. El íbice no se considera principalmente un animal salvaje digno de protección, sino un símbolo de la capacidad cinegética y una fuente de ingresos.

Este patrón se hace especialmente visible en el caso de los depredadores. El abatimiento no sirve únicamente a la supuesta gestión de daños, sino también a la demostración de poder de acción. Por eso la pregunta no es solo cuántos animales se abaten, sino también qué función psicológica cumplen estas intervenciones en el relato público.

Caza proactiva del lobo: sin pruebas de eficacia públicamente verificables

En su manera de gestionar al lobo, el cantón del Valais aplica desde hace años una de las estrategias de caza más agresivas de Suiza. Para el período de regulación 2025/2026, el cantón publicó extensos perímetros de abatimiento en los que se podrá disparar a lobos de forma preventiva en cuanto la Oficina Federal de Medio Ambiente conceda las correspondientes autorizaciones. La ejecución no corre a cargo únicamente de los guardas de fauna estatales, sino explícitamente también de cazadores recreativos con permiso cantonal de regulación.

En un comunicado de prensa del 29 de agosto de 2025, el cantón del Valais confirmó haber solicitado a la OFEV incluso la eliminación completa de manadas enteras de lobos, entre ellas las manadas de la región del Simplon y del Chablais. Estas solicitudes se justificaron con la prevención de daños y la protección de la agricultura. El cantón dejó claro que incluye explícitamente a cachorros y ejemplares jóvenes en la regulación.

Esta práctica entra en tensión con las propias directrices federales. La OFEV sostiene que los abatimientos deben estar justificados desde una perspectiva de ecología de poblaciones y ser proporcionados. Al mismo tiempo, la experiencia práctica muestra que una aplicación consecuente de la protección de rebaños logra a menudo una reducción de conflictos más eficaz que las intervenciones letales.

En el Valais, la regulación del lobo se asemeja así menos a una resolución de conflictos basada en evidencias que a una lógica política de control máximo. El abatimiento se comunica como una señal política, no como un instrumento de gestión de la fauna salvaje cuya eficacia haya sido comprobada.

Este patrón también se hace visible a nivel operativo.En el artículo se describe para 2023/24 una tasa de error del 50 por ciento. Para el período entre septiembre de 2024 y enero de 2025 se informa de 34 lobos abatidos, de los cuales, según el análisis de ADN, solo alrededor de la mitad pudo atribuirse a las manadas problemáticas autorizadas. Psicológicamente, esto no es un detalle marginal, sino un indicio de control simbólico: la precisión del objetivo pasa a un segundo plano, siempre que la intervención pueda percibirse públicamente como una actuación decidida.

A nivel administrativo, las críticas a los expedientes de regulación refuerzan esta impresión.En el artículo se abordan, entre otras cosas, casos de daños contabilizados por duplicado y bases de datos genéticos incompletas. Cuando los fundamentos de la decisión se construyen de este modo, surge una psicología de la justificación: la intervención no se deriva de la evidencia, sino que la evidencia se aporta a posteriori para que la intervención resulte políticamente sostenible.

Abatimientos ilegales de linces y fallo estructural en la aplicación de la ley

Especialmente problemático es el trato al lince, especie estrictamente protegida. En el Valais se han documentado en los últimos años varios casos en los que se mató ilegalmente a linces.

En 2021, la autopsia de un lince muerto en la autopista A9 reveló indicios de disparos previos. Por lo tanto, la muerte no se debió únicamente al tráfico. En 2023 se produjo otro caso en la región de Crans-Montana, donde se detectaron fragmentos de bala en el cuerpo de un lince hallado muerto. En ambos casos, el cantón presentó una denuncia contra persona desconocida. No se identificó a los autores.

Estos casos son la expresión de un problema estructural. La tasa de esclarecimiento de los abatimientos ilegales de especies protegidas es baja. Para la protección de los animales salvajes, esto significa, de hecho, impunidad. El efecto que transmite es fatal: la protección legal existe sobre el papel, pero no en la práctica de su aplicación.

Métodos tolerados y cercanía institucional

En el Valais, las críticas no se dirigen únicamente contra abatimientos concretos, sino contra el marco institucional en su conjunto. Desde hace años, los medios de comunicación y las voces especializadas señalan una cercanía problemática entre la administración de caza, los cazadores recreativos y la política. Los intereses de la caza inciden directamente en las decisiones de aplicación, mientras que el control externo es débil.

Resulta llamativa la asimetría en la reacción: ante presuntos daños causados por depredadores se interviene con rapidez y contundencia. En cambio, las muertes ilegales de especies protegidas rara vez tienen consecuencias. Esta asimetría socava la confianza en una aplicación de la ley conforme al Estado de derecho y respetuosa con la protección animal.

Problema de aceptación y cambio social

La aceptación social de la caza recreativa en el Valais ya no es homogénea. Mientras que en parte de la población rural sigue considerándose algo natural, las críticas crecen especialmente en las regiones turísticas y entre las generaciones más jóvenes. Los visitantes y los propietarios de segundas residencias cuestionan cada vez más por qué se caza intensamente a animales salvajes protegidos en hábitats sensibles.

El conflicto se asemeja a lo que ocurre en otros cantones, pero en el Valais se presenta de forma especialmente acentuada, porque allí la caza recreativa tiene un fuerte componente identitario y una gran carga política.

Percepción de la violencia y normalización

Un elemento central del análisis crítico de la caza es la percepción de la violencia. En el Valais, la violencia relacionada con la caza está fuertemente normalizada. Los abatimientos se presentan como necesarios, tradicionales o inevitables. La violencia contra los animales se desemocionaliza comunicativamente y se neutraliza moralmente.

Este patrón está ampliamente descrito desde el punto de vista psicológico. Cuando matar se presenta como un medio legítimo de orden, disminuye el umbral de empatía. La violencia se funcionaliza y se desmoraliza. Precisamente estos mecanismos caracterizan la comunicación sobre la caza en el Valais.

El hecho de que la violencia se normalice no solo a nivel lingüístico, sino también en la práctica, queda de manifiesto en el manejo de los disparos fallidos.En el Valais, carniceros informan de que a menudo los animales no mueren directamente y de que la carne se devalúa debido a disparos en el vientre y largos procesos de agonía. En el debate, entonces, no se pone el foco en el sufrimiento del animal, sino en el trabajo adicional que supone su procesamiento. Desde el punto de vista psicológico, esto es típico: el sufrimiento se recodifica como un problema de calidad, la responsabilidad se distribuye y la empatía se sustituye funcionalmente.

Por qué el placer de matar no es un motivo de ocio inofensivo

En la comunicación sobre la caza, el acto de matar se glorifica a menudo como un servicio a la naturaleza o un bien cultural. Sin embargo, lo relevante desde el punto de vista psicológico es la motivación. Quien siente placer al matar no muestra un comportamiento de ocio neutral. La violencia basada en el placer está claramente descrita en la psicología. El acto en sí mismo resulta gratificante, independientemente de su necesidad o resultado.

Lo llamativo aquí no es solo el qué, sino el cómo: en el Valais, la caza recreativa se comunica como un poder de orden y un marcador identitario. Una política de fauna silvestre moderna debería cuestionar críticamente esta motivación violenta, en lugar de legitimarla políticamente.

La cultura del trofeo como socialización: cuando la caza recreativa se convierte en escenario

El evento en Mörel-Filet del 28 de febrero de 2026 muestra de manera ejemplar cómo la caza recreativa en el Valais se establece no solo como práctica, sino como espacio social. En el mercado de pieles y pellejos del Alto Valais se presentan, valoran y revalorizan simbólicamente en público partes del cuerpo de animales salvajes muertos. Las pieles, cuernos y otros trofeos no funcionan como subproductos, sino como portadores centrales de significado. Desde una perspectiva psicológica, se trata de un acto de ritualización. La violencia no se esconde, sino que se enmarca culturalmente, se estetiza y se normaliza mediante premios y reconocimiento público. Para los participantes más jóvenes y para los observadores externos surge así un proceso de aprendizaje implícito. Matar no se percibe como una transgresión moral, sino como un componente legítimo, incluso honorable, de la identidad regional.

La caza recreativa se convierte en un escenario en el que se negocian estatus, pertenencia y reconocimiento, mientras el animal muerto queda degradado a mercancía y a signo de pertenencia social. Precisamente esta forma de socialización contribuye a que la crítica se perciba como un ataque a la tradición y a que las cuestiones éticas queden sistemáticamente ocultas.

La caza recreativa en el cantón del Valais actúa menos como un instrumento de protección de los animales salvajes que como un sistema de poder, identidad e ingresos surgido históricamente. La caza de trofeos de íbices, los abatimientos proactivos de lobos, incluidos cachorros, y los casos no resueltos de caza furtiva de linces dibujan una imagen coherente: la necesidad biológico-cinegética queda relegada frente al simbolismo político y a los intereses económicos. Si el cantón sigue tratando la caza recreativa como un bien cultural que proteger, en lugar de como un instrumento de intervención que el Estado debe supervisar, la pérdida de aceptación seguirá siendo previsible.

Más información en el dossier: Psicología de la caza

Análisis psicológicos cantonales:

Más sobre el tema de la caza de afición: En el dosier Psicología de la caza recreativa clasificamos la investigación, los motivos y las consecuencias sociales. Lo que dice la investigación al respecto lo muestra La caza a examen: el estado de los estudios.

La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.

Todos los artículos son redactados por IG Wild beim Wild, así como por coautoras y coautores externos. La investigación, la estructuración y los procesos editoriales pueden contar con el apoyo de herramientas basadas en IA.

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