Sospecha de terrorismo: cazador recreativo de Crailsheim
Un cazador recreativo de 26 años de Crailsheim se encuentra en prisión preventiva. Según las acusaciones, en un vídeo habría amenazado con matar al mayor número posible de personas en el centro de primera acogida para refugiados de Ellwangen. La Fiscalía de Stuttgart investiga por preparación de un delito grave de violencia que pone en peligro al Estado, y la policía examina un posible trasfondo de extrema derecha.
«Fase final»
Lo que a primera vista parece un caso extremo y aislado, al mirarlo más de cerca pone el dedo en una herida abierta: la legislación alemana sobre caza y armas confía en la supuesta «fiabilidad» de los cazadores recreativos, aunque desde hace años se sabe que personas de extrema derecha y con predisposición a la violencia consiguen acceso a armas de fuego precisamente a través de esta vía.
Según informaciones coincidentes de varios medios, el origen de las investigaciones fue un vídeo difundido en redes sociales. En él, el joven habría anunciado que quería matar a «tantos extranjeros como fuera posible» en el centro de primera acogida de Ellwangen.
La policía se tomó la amenaza en serio. El 6 de noviembre, los agentes registraron la vivienda del hombre en Crailsheim. Durante el registro incautaron cinco armas de fuego, varios cuchillos y una gran cantidad de munición. Según parece, todas las armas eran de posesión legal, ya que el hombre disponía de una licencia de caza y de los correspondientes permisos conforme a la legislación sobre armas. Desde el 7 de noviembre se encuentra en prisión preventiva.
El ministro del Interior, Thomas Strobl, declaró que las autoridades están investigando si existe un motivo de extrema derecha. Las investigaciones sobre posibles antecedentes y contactos continúan en manos de la policía y la fiscalía.
Esvástica bajo la chaqueta de camuflaje: un cazador recreativo con tatuajes nazis
El caso adquiere especial gravedad por unos detalles publicados por un periódico regional: según esta información, habría circulado en redes sociales un vídeo en el que se ve al hombre con el torso desnudo. En su piel llevaría tatuados una esvástica y runas de las SS.
Si esta versión se confirma, las preguntas a las autoridades competentes en materia de armas son urgentes: ¿cómo puede un hombre que exhibe símbolos nazis abiertamente y hace ostentación de su ideología en internet, portar una licencia de caza sin ser molestado durante años, poseer armas y acumular munición?
Las autoridades deben asumir ahora no solo que reaccionaron únicamente ante una amenaza de muerte concreta. También deben explicar si indicios previos, por ejemplo procedentes de su entorno o de internet, nunca llegaron a las autoridades competentes en materia de armas o si allí quedaron sin consecuencias.
Cuando la licencia de caza se convierte en la puerta de entrada a armas de fuego reales
Quien quiera convertirse en cazador recreativo en Alemania debe aprobar un examen de caza. Con la licencia de caza suele venir también el acceso a armas largas de fuego reales. Es cierto que la autoridad competente en materia de armas comprueba la «fiabilidad» conforme a la ley de armas. Pero una vez que esta comprobación resulta positiva, durante muchos años prevalecen estructuras de confianza en lugar de control.
En la práctica, esto significa:
- Quien tiene la licencia de caza se considera responsable.
- Las comprobaciones periódicas de fiabilidad son posibles, pero son objeto de debate e incluso se combaten a veces por vía judicial, por ejemplo cuando se trata de las tasas por controles rutinarios.
- Se realizan controles de vivienda y de armeros, pero se centran en el almacenamiento y en las listas de números de serie, no en la radicalización política o el odio en las redes sociales.
Al mismo tiempo, crece el grupo de quienes tienen acceso a armas de caza. Alemania registra actualmente más de 460.000 titulares de licencia de caza, una cifra récord lamentable. Se puede cazar en aproximadamente el 89 por ciento de la superficie de la República Federal.
Más titulares de licencia de caza significa más armas legales en viviendas privadas. Y cuanto mayor se vuelve este grupo, más difícil resulta para las autoridades vigilar realmente a todos con regularidad y a fondo.
No es el primer extremista con permiso de armas
El caso de Crailsheim no es un incidente aislado. Ya en 2018 Baviera informó de que 325 personas vinculadas al movimiento de los «ciudadanos del Reich» (Reichsbürger) estaban en posesión de un permiso de armas. Por regla general, estos permisos se basaban en su actividad como cazadores recreativos o tiradores deportivos. Contra todos ellos se iniciaron procedimientos de revocación, y en total se confiscaron 670 armas.
Actualmente, el Tribunal Administrativo de Ansbach confirma, por ejemplo, que a los «ciudadanos del Reich» se les puede retirar la licencia de caza y la tarjeta de posesión de armas, ya que no cumplen con la fiabilidad exigida.
Desde el Ministerio del Interior y la Oficina de Protección de la Constitución se viene advirtiendo desde hace años que las redes de extrema derecha utilizan los clubes de tiro y el ámbito de la caza como vía de acceso a armas y entrenamiento de tiro.
En este contexto, resulta negligente que las asociaciones de caza sigan actuando como si el ámbito fuera en gran medida políticamente neutral y los casos radicales fueran meras excepciones.
Ellwangen como lugar simbólico
No es casualidad que la amenaza se dirigiera precisamente contra el centro de acogida LEA de Ellwangen. Esta instalación lleva años siendo un punto conflictivo en la política migratoria de Baden-Wurtemberg. En 2018, una masiva operación policial para deportar a un ciudadano togolés fue noticia en todo el país, y más tarde se habló de un uso excesivo de la fuerza policial y de una cobertura mediática sesgada.
Hoy en día siguen viviendo allí cientos de personas en un espacio reducido, a la espera del procedimiento de asilo o de su distribución. Paralelamente, la región debate sobre el futuro del centro, el posible cierre de la LEA y nuevas formas de alojamiento.
Quien en este clima publica un vídeo en el que anuncia que quiere matar a "extranjeros" en este centro se suma a un ambiente caldeado en el que las personas refugiadas son señaladas una y otra vez como una carga o un peligro. La elección del objetivo es un mensaje político.
El romanticismo de la caza choca con la realidad
En muchos medios, la caza recreativa se presenta actualmente como una actividad de ocio moderna y en contacto con la naturaleza. Los artículos alaban el "renacimiento de la caza" y el creciente número de jóvenes urbanitas que quieren asar su propio ciervo.
Lo que apenas aparece en este relato es que con cada nueva licencia de caza aumenta también el número de armas de fuego en manos privadas. En toda Alemania hay actualmente registradas cerca de cinco millones de armas, repartidas entre más de 900.000 propietarios de armas.
El lobby de la caza recreativa suele subrayar que invierte mucho dinero en protección de la naturaleza y cuidado de los biotopos. Pero eso no puede desviar la atención de un hecho: las armas no son herramientas neutrales. Refuerzan las desigualdades de poder y permiten actos que sin ellas serían más difíciles o directamente imposibles. Cuando personas de extrema derecha o psíquicamente inestables se infiltran en estas estructuras, el relato del "guardián del bosque" puede convertirse muy rápidamente en un peligro real.
Un problema estructural, no un fallo puntual
El caso de Crailsheim plantea preguntas fundamentales:
- Detección temprana en lugar de una mera revisión de expedientes
Actualmente, la fiabilidad se entiende de forma muy formal. Certificado de antecedentes penales, registros policiales, tal vez una mirada a expedientes antiguos. Sin embargo, hoy en día la radicalización se produce sobre todo en Internet. Cuando el titular de una licencia de caza exhibe abiertamente símbolos nazis y publica fantasías violentas contra personas refugiadas, esto debe llegar a conocimiento de las autoridades competentes en materia de armas y tener consecuencias. - Interfaces automáticas
Entre los servicios de protección de la Constitución, la policía y las autoridades competentes en materia de armas existen vías de información, pero en la práctica resultan llenas de lagunas. Casos como el de Crailsheim demuestran que sería necesario un cotejo en tiempo real entre indicios de extremismo y los registros de armas. - Los privilegios del mundo de la caza, a examen
Las sentencias judiciales según las cuales los cazadores recreativos ni siquiera deben pagar tasas por controles de fiabilidad sin motivo específico son, políticamente, una señal: a este grupo se le trata con guante blanco. Ante los riesgos que esto supone para la seguridad, cabe preguntarse si, por el contrario, no serían más adecuados unos controles más estrictos y financiados de forma que cubran sus propios costes. - Limitar el número total de armas privadas
Si el número de cazadores recreativos crece con fuerza y, al mismo tiempo, el número total de armas registradas en todo el país supera los cinco millones, cada arma nueva supone un factor de riesgo adicional. Hasta ahora apenas existe un debate público sobre cuántas armas privadas quiere y necesita realmente una sociedad democrática.
La caza recreativa tiene un problema de radicalización
Sí, la gran mayoría de los cazadores recreativos no disparan a personas, sino a animales salvajes. Pero eso no basta como fórmula tranquilizadora. Donde se juntan armas de fuego y una cultura tradicional de masculinidad, surgen ambientes en los que las posturas de extrema derecha y racistas a menudo se despachan como “opinión personal”, mientras en el terreno de caza todo transcurra “con normalidad”.
El caso del joven cazador recreativo de Crailsheim muestra lo frágil que puede ser esa fachada. Un vídeo, un par de clics en Internet, y de repente el titular de la licencia de caza se encuentra en el centro de una sospecha de terrorismo.
Para las asociaciones de caza y la política esto significa: quien siga hablando de “casos aislados” se hace cómplice. Es necesario hacer balances honestos, desarmar sistemáticamente a los extremistas y comprender que una cultura de la caza romantizada no puede ocultar lo peligroso que resulta cuando el “cazador tradicional” se convierte en un combatiente ideológico con un rifle legal en las manos.
Según la opinión de IG Wild beim Wild, para los hobby-hunters es necesario un dictamen anual de aptitud médico-psicológica, siguiendo el modelo de los Países Bajos, así como un límite de edad máximo vinculante. Hoy en día, el grupo de edad más numeroso entre los cazadores hobby es el de 65+. En este grupo aumentan de forma estadísticamente significativa las limitaciones propias de la edad, como la disminución de la capacidad visual, tiempos de reacción más lentos, dificultades de concentración y déficits cognitivos. Al mismo tiempo, los análisis de accidentes muestran que el número de accidentes de caza graves, con heridos y víctimas mortales, aumenta de forma significativa a partir de la mediana edad.
Las noticias periódicas sobre accidentes de caza, errores letales y el mal uso de armas de caza ponen de manifiesto un problema estructural. La posesión y el uso privados de armas de fuego letales con fines recreativos escapan en gran medida a un control continuo. Desde la perspectiva de IG Wild beim Wild, esto ya no resulta justificable. Una práctica basada en la matanza voluntaria, que además genera riesgos considerables para personas y animales, pierde su legitimidad social.
La caza hobby Caza se basa además en el especismo. El especismo describe la devaluación sistemática de los animales no humanos únicamente por su pertenencia a una especie. Es comparable al racismo o al sexismo y no se puede justificar ni cultural ni éticamente. La tradición no sustituye al examen moral.
Precisamente en el ámbito de la caza hobby resulta imprescindible un examen crítico. Apenas existe otro campo tan marcado por relatos edulcorados, medias verdades y desinformación deliberada. Allí donde se normaliza la violencia, los relatos suelen servir de justificación. Por ello, la transparencia, los hechos verificables y un debate social abierto resultan indispensables.
Más sobre el tema de la caza de afición: En nuestros dosieres de crítica a la caza recreativa reúnen verificaciones de datos, análisis e informes de fondo. Las evidencias científicas se recogen en el resumen Estudios sobre los efectos de la caza recreativa.
La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.
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