190 autodenuncias, 186 procedimientos: lo que el máximo representante de los cazadores recreativos tesineses llama «casi desaparecido»
El presidente de la FCT, Davide Corti, declara en tio.ch que la caza hobby es una ciencia, que la caza furtiva es un modelo en extinción y que el lobo es una variable de ajuste. El informe de caza 2024 del cantón del Tesino le contradice en cada punto.
«Confesión desde el puesto elevado»
El 16 de septiembre de 2026, tio.ch publica una entrevista con Davide Corti, presidente de la Federazione Cacciatori Ticinesi (FCT).
El título: «L'emozione più grande da cacciatore? Mia figlia» — «¿La emoción más grande como cazador? La presa de mi hija.» Le preceden diez preguntas en las que Corti define la caza hobby como un «camino de toma de conciencia y responsabilidad», una «gestión científica de la fauna», una «prevención de epidemias» y una «protección del medio ambiente». La caza debe seguir siendo ética, dice, y la superioridad técnica no debe reducir en exceso las «posibilidades de defensa» del animal. Las infracciones graves y la caza furtiva estarían «casi desaparecidas», quedando solo errores administrativos en descenso. Y el lobo, según él, no debe ser exterminado ni idealizado, sino «gestionado» como otras especies.
Esto suena moderado. Pero desplaza el debate lejos de la pregunta decisiva: ¿por qué se le permite a una caza de ocio, cuyo propósito es matar animales, presentarse a sí misma como una instancia ética y como una gestión imprescindible de la fauna?
El periodista no formula ni una sola pregunta crítica. No menciona ninguna cifra. No menciona que el primer fin de semana de esta temporada dos cazadores recreativos murieron al caer en el terreno montañoso tesinés. Y en el lead sitúa el segundo periodo de la caza mayor «del 23 al 17 de septiembre», un intervalo que termina antes de comenzar. El error sigue en línea sin corregir desde su publicación. Nosotros suplimos lo que tio.ch omitió, y contrastamos las afirmaciones con el informe de caza 2024 del cantón del Tesino, con las sentencias de los tribunales tesineses y con la investigación científica.
«Casi desaparecidas»: el informe de caza 2024 cuenta otra cosa
La contradicción más fuerte está en las infracciones. El informe cantonal de caza 2024 no documenta un fenómeno marginal, sino un problema de aplicación de la ley:
| Documentado oficialmente en el Tesino, año de caza 2024 | Cifra |
|---|---|
| Autodenuncias de cazadores recreativos | 190 |
| Multas disciplinarias | 82 |
| Procedimientos de infracción abiertos | 186 |
| de ellos, delitos competencia de la fiscalía | 9 |
| de ellos, casos graves con retiro cautelar de la licencia | 12 |
| Decisiones sobre retiro de la licencia de caza (texto del informe) | 16, dos casos pendientes |
| «Privazioni del diritto di caccia» (tabla estadística del informe) | 37 |
Si 190 autodenuncias, 82 multas disciplinarias, 186 procedimientos de infracción, nueve delitos ante la fiscalía y al menos 16 retiros de licencia de caza deben considerarse «infracciones graves casi desaparecidas», la realidad se está minimizando lingüísticamente. A esto se añade que el informe se contradice a sí mismo: en el texto, el Ufficio della caccia e della pesca menciona 16 decisiones sobre el retiro de la licencia de caza y dos casos pendientes, mientras que la tabla estadística de la misma página indica 37 «Privazioni del diritto di caccia». Las 268 «Multe totali» de la tabla son la suma de 82 multas disciplinarias y 186 procedimientos, algo que el informe no explica en ningún lugar. Una autoridad que presenta las infracciones con dos sistemas de recuento distintos, sin explicarlos, aporta ella misma la prueba de lo poco sólido que resulta el «casi desaparecido» de Corti. La UCP debe aclarar por qué el texto y la tabla ofrecen valores distintos.
Las 190 autodenuncias se encuentran casi al nivel de la media de años anteriores. Las autodenuncias son mejores que el ocultamiento. Pero precisamente no demuestran que las infracciones sean irrelevantes. Muestran cuántas veces los cazadores recreativos deben reportar situaciones en las que su abatimiento fue jurídica o técnicamente incorrecto: animal equivocado, sexo equivocado, clase de edad equivocada, lugar equivocado, momento equivocado. Y desmontan la pretensión de «ética» y «ciencia» justo en su punto más sensible. La primera regla de toda caza es: solo se dispara cuando el objetivo ha sido identificado sin lugar a dudas, por especie, sexo y edad, con una línea de tiro segura. Quien dispara al animal equivocado ha roto esa regla antes de apretar el gatillo. 190 veces al año, solo entre quienes lo denuncian. Un tirador profesional al que le sucede esto pierde su puesto. Un cirujano que opera 190 veces el órgano equivocado pierde su licencia. En la caza hobby, en cambio: autodenuncia, multa, y se sigue adelante. Esa es la diferencia entre un oficio y un pasatiempo: en el oficio, el error es la excepción, y tiene consecuencias. En el pasatiempo, ya está incorporado al sistema.
Lo que hay detrás de los «casos graves» lo demuestra la justicia. En abril de 2026, el tribunal de Mendrisio condenó a un cazador recreativo de 68 años que había disparado a una jabalina dos horas antes de la apertura de la caza mayor de 2024. Su carabina tenía el cañón recortado ilegalmente, un silenciador artesanal y un dispositivo de visión nocturna térmica. La guardería de caza, que lo llevaba observando desde hacía tiempo, lo describió, según medios de comunicación, más como un cazador furtivo que como un cazador recreativo, y la jueza calificó su culpa como grave. Un día antes de la entrevista, el propio tio.ch informó sobre un cazador recreativo tesinés que hizo transportar en helicóptero, cruzando la frontera, un ciervo de gran cornamenta cazado en el Piamonte y fue multado. En la entrevista, Corti describe el transporte en helicóptero de cadáveres de ciervo como un caso normal, «previa notifica al guardiacaccia». Nadie pregunta con qué frecuencia falta esa notificación.
Y el propio Corti pone de manifiesto la tensión: en el mismo aliento en que declara desaparecidas las infracciones graves, menciona como «principal preocupación» de la federación el uso ilegal de dispositivos de visión nocturna y «otros aparatos». Un problema que la federación califica de principal preocupación no puede, al mismo tiempo, declararse una excepción insignificante.
Una mirada al cantón vecino muestra lo que realmente significan las cifras tesinesas. Grisones mantiene una guardería de caza organizada en todo el territorio, con numerosos guardas competentes y servicios de guardia en todos los distritos de caza, y publica sus casos regularmente: en 2016 fueron 1'201 multas y denuncias entre 5'512 participantes, en 2017, 1'384 entre 5'532, año tras año más de 1'000. Esto no demuestra que los cazadores recreativos de Grisones infrinjan las reglas con más frecuencia. Demuestra lo que se hace visible cuando un cantón controla y publica cifras. Las infracciones registradas son el producto de las infracciones reales, la probabilidad de detección y la práctica de denuncia. La caza hobby se practica en terrenos apartados, de madrugada, al atardecer, a veces de noche, y las pruebas tras un abatimiento desaparecen rápidamente. Cuantos menos guardas de caza, menor la cifra en el informe, no menor el problema.
Para el Tesino, esto significa: 82 multas disciplinarias, 186 procedimientos y al menos 16 retiros de licencia de caza no son toda la realidad, sino el límite inferior documentado. Corti no menciona ninguna tasa de control, ninguna cifra de operativos, ninguna cifra de cazadores recreativos controlados, ninguna cifra oscura. Sin estos parámetros de referencia, la afirmación de que la caza furtiva y las infracciones graves están «casi desaparecidas» no es un balance verificable, sino comunicación corporativa.
«Caza ética»: expansión en lugar de moderación
Corti advierte sobre una superioridad técnica que reduciría demasiado las oportunidades del animal. Es una fórmula ética cómoda, pues presupone que un animal pueda tener siquiera «oportunidades justas» cuando lo persiguen personas armadas con fusil, mira óptica, conocimiento del terreno, métodos de atracción, perros y tecnología digital de reporte. La práctica cantonal no muestra una caza que se autolimite por ética. Muestra una lógica sistémica de aumento de la eficiencia:
- 1'762 personas solicitaron un permiso de caza mayor en 2024.
- En la caza mayor se mataron 3'377 ciervos, corzos y jabalíes, un nuevo récord.
- En comparación con diez años antes, el número de estos ungulados matados aumentó un 48 por ciento.
- La caza del jabalí se amplió: caza de verano en junio y julio, caza mayor, caza de invierno, además de intervenciones por parte de la guardería de caza y de los titulares de licencias. En la temporada 2024/25 se mataron 3'427 jabalíes, y la caza de invierno se prolongó 15 días.
Precisamente la caza del jabalí muestra lo que significa la «gestión científica» en el Tesino: lo contrario de lo que dice la ciencia. La biología de la fauna silvestre describe desde hace dos décadas que una elevada presión de caza sobre los jabalíes no conduce a menos animales, sino a más. Servanty y colaboradores demostraron en 2011 en el «Journal of Applied Ecology» que las poblaciones sometidas a fuerte presión cinegética se reproducen antes y con mayor frecuencia. Gamelon y colaboradores mostraron ese mismo año en «Evolution» que las jabalinas sometidas a presión de caza adelantan su madurez sexual y ya paren jabatos en su primer año de vida. Bieber y Ruf ya habían calculado en 2005 que los abatimientos de animales adultos apenas influyen en la dinámica poblacional, porque las poblaciones se regulan a través de la tasa de supervivencia de las crías, es decir, mediante la disponibilidad de alimento y los inviernos suaves, no mediante los fusiles. Massei y colaboradores constataron en 2015, para toda Europa, que las poblaciones de jabalí aumentan en todas partes pese a los abatimientos récord.
Especialmente perjudicial es el abatimiento de la jabalina líder. Los jabalíes viven en grupos con una estricta estructura social, en la que la hembra de más edad inhibe la reproducción de las hembras más jóvenes y guía al grupo por el territorio. Si cae, el grupo se disgrega, las jabalinas jóvenes entran en celo simultáneamente y todas paren, y los animales dispersos se desplazan hacia nuevas zonas y nuevos campos. La presión de caza genera exactamente el aumento poblacional y los daños que pretende combatir.
Las cifras del Tesino lo confirman a lo largo de 25 años. Según la OFEV en el cantón se abatieron alrededor de 570 jabalíes en el año 2000; en 2024 fueron cerca de 2'900, un aumento de cinco veces. La proporción de jabalinas abatidas ha crecido más que ninguna otra, de unas 150 a unas 800. Una gestión que funcionara debería, en algún momento, invertir esta curva hacia abajo. En el Tesino lleva un cuarto de siglo apuntando solo hacia arriba, y la respuesta del cantón cada año es la misma: más días de caza. Quien llama a esto «ciencia» no ha leído la ciencia.

Más ventanas de caza, más autorizaciones, caza adicional en verano, prórroga hasta finales de febrero. El lenguaje de la «equidad» oculta que la fauna silvestre en el Tesino vive en una red cada vez más tupida de intervenciones cinegéticas.
Especialmente revelador es el trato dado a las ciervas lactantes. En 2024 estaba permitido, durante los últimos cinco días de la temporada alta de caza, matar a una cierva lactante sin tener que abatir también a su cría. De 143 ciervas lactantes muertas, 87 fueron entregadas a control sin cría. El cantón lo valora positivamente porque aumenta las cifras de abatimiento y protege a los cazadores recreativos de «disparos erróneos». La pregunta obvia el informe no la plantea: ¿qué ocurre con una cría dependiente cuya madre ha sido abatida a tiros? Esa es la «ética» de la que habla Corti.
«Gestión científica»: objetivos de abatimiento en lugar de ecología
Corti habla de ética, la administración de objetivos de abatimiento. En el informe de caza, la fauna silvestre aparece como «población», no como individuos. Y ni siquiera esa lógica poblacional funciona.
En el caso del ciervo rojo, la caza no alcanzó en 2024 el objetivo cantonal de 2'870 animales pese a una intensidad récord: se mataron 2'554 ciervos, el 89 por ciento del plan previsto. La respuesta del cantón no consiste en examinar de forma independiente las causas de las poblaciones elevadas, como la fragmentación del hábitat, la falta de zonas de tranquilidad o el uso agrícola. Lo que se prevé es más presión, más oportunidades de caza y más abatimientos de hembras y crías. Y eso que la propia federación de cazadores había cuestionado en 2021 la suposición oficial de una población creciente y había advertido de una «lucha sin cuartel» contra el ciervo.
En cuanto al rebeco, el cantón admite que la caza no logra el equilibrio de sexos deseado: en 2024 se mataron 402 machos, pero solo 217 hembras, una proporción de 1 a 0,5. El informe menciona expresamente como causa la caza directa de machos adultos. Pese a ello, esta posibilidad de caza no se elimina, solo se restringe. En la zona de Gambarogno-Tamaro-Lema la población de rebecos se desplomó tanto que la caza tuvo que suspenderse allí durante tres años.
Esto pone de manifiesto el problema estructural: las normas de caza no se diseñan según criterios ecológicos, sino según qué abatimientos resultan atractivos para los cazadores recreativos. La orientación hacia el trofeo en el caso del macho de rebeco contradice directamente la pretensión de una «regulación poblacional» neutral. Ciencia significaría: definir un objetivo, medir la medida en función de él, comprobar el resultado de forma independiente. Nada de eso ocurre. Lo que ocurre es que una asociación negocia conjuntamente las cifras de autorización y luego se presenta como instancia científica.
Corti menciona la «protección del medio ambiente» como uno de los tres pilares de la caza hobby. También esto puede medirse con el balance tesinés. Dos veces en dos años el cantón tuvo la oportunidad de permitir que la naturaleza existiera sin presión de caza, y dos veces los círculos afines a la caza lo impidieron: en 2016 el Parc Adula, alrededor del Rheinwaldhorn, y en 2018 el Parque Nacional Locarnese. En ambos casos, el punto de discordia no fue la idea del parque, sino la zona núcleo libre de caza. Quien combate las dos únicas zonas en las que la fauna silvestre del Tesino habría sido dejada en paz de forma permanente no practica protección ambiental, sino defensa de intereses adquiridos. Encaja con esto que la federación de cazadores amenazó en 2017 a la televisión tesinesa con medidas legales porque no le gustó la representación de los cazadores recreativos en una película. La única zona libre de caza que el cantón ha creado en los últimos años es la veda del rebeco en Gambarogno, y esta no surgió por convicción, sino porque la caza hobby había diezmado la población allí. Los cazadores recreativos operan en el Tesino con regularidad en contra de la naturaleza que dicen proteger. El mecanismo detrás de esto lo describimos en el Psicología de la caza aficionada en el cantón del Tesino : las zonas protegidas se viven como una expropiación, no como una ganancia.
«Prevención de epidemias»: refutada desde hace tiempo en el caso del zorro
El argumento es tan antiguo como falso. En Suiza se disparan anualmente unos 19'000 zorros, en el Tesino durante una temporada baja de caza de varios meses. El cantón de Lucerna es el único que registra el estado de salud de los animales abatidos: de 2'217 zorros muertos, 39 presentaban un diagnóstico de enfermedad, más del 98 por ciento estaban sanos. En el caso de la equinococosis alveolar, la caza es incluso contraproducente: un estudio en la región de Nancy (Comte et al., 2017) mostró que la caza intensiva elevó la prevalencia del 44 al 55 por ciento. En Luxemburgo, la tasa de infestación descendió de aproximadamente el 40 a menos del 10 por ciento tras la prohibición de cazar zorros en 2015. La rabia no fue vencida por los cazadores recreativos, sino mediante cebos vacunales a partir de 1978.
El cantón de Zug es el único que ha encargado un estudio independiente. El informe técnico de SWILD, encargado por la Oficina de Bosques y Fauna Silvestre de Zug (mayo de 2026), concluye que la caza del zorro tal como se practica actualmente, sin coordinación espacial, no ofrece una base sólida para una regulación poblacional sostenible, no aporta ningún beneficio para el control de epidemias y es inferior a las medidas no letales en cuanto a la protección del ganado. La comisión de caza de Zug decidió a raíz de esto dejar de fomentar activamente la caza del zorro. El Tesino sigue el camino contrario, sin un solo estudio propio. El propio gobierno bernés admitió, al rechazar una moción sobre el zorro, que la caza de especies no amenazadas como el zorro es «de hecho un fin en sí mismo». Quien pese a ello sigue hablando de «prevención de epidemias» repite una consigna gremial.
El lobo: muerte preventiva bajo la etiqueta de «gestión»
Corti califica de «utópica» la idea del lobo como símbolo de naturaleza intacta y exige «gestionarlo como a otras especies». La legislación federal permite hoy, según él, «una gestión más específica y preventiva». Lo que eso significa en concreto queda sin decir: abatimientos antes de que un animal tenga que haber causado un daño.
El derecho federal lo permite desde el 1 de diciembre de 2023. Que funcione no está demostrado. Sven Buchmann, responsable en la fundación KORA del monitoreo nacional del lobo por encargo de la OFEV, afirma al «Südostschweiz» que las pruebas científicas directas del pretendido efecto protector de los abatimientos de cachorros son «escasas». La práctica suiza sería única en el mundo, y si acaso desencadena alguno de los efectos alegados es algo que aún debe investigarse. El proyecto se prolonga hasta 2029. Hasta entonces se dispara al máximo legal permitido. Buchmann corrige también la premisa: los abatimientos no responden a una necesidad ecológica, sino que constituyen una medida sociopolítica. Hemos documentado la situación normativa y el vacío de evidencia.
La investigación internacional va más avanzada: Treves y sus colegas evaluaron en 2026 cinco estudios de campo y no encontraron un efecto protector fiable de las eliminaciones de lobos; según el caso, los daños se mantenían iguales, disminuían o aumentaban. Los autores recomiendan no tratar las intervenciones letales como medida de protección preventiva mientras no se demuestre su eficacia. Cassidy y sus colegas mostraron en 2023 que la mortalidad causada por el ser humano reduce en un 27 por ciento la probabilidad de que una manada sobreviva hasta el final del año biológico, y en un 22 por ciento la probabilidad de reproducción en el año siguiente; en caso de muerte de un animal líder, los descensos eran del 73 y el 49 por ciento respectivamente. Los ataques a ganado en Suiza bajaron de 1'789 en 2022 a 1'051 en 2023, antes de que se disparara el primer tiro preventivo. La variable decisiva es la protección de los rebaños.
La elección de palabras «gestionar como a otras especies» normaliza la reducción de un depredador ecológicamente relevante a un simple ajuste de la política de caza. Y sin embargo, el lobo hace lo que la caza de hobby solo afirma hacer: influye en el comportamiento, la distribución y la condición de los ungulados mediante su presencia constante, no mediante cifras de abatimiento en días concretos. La caza de hobby selecciona según intereses humanos, con énfasis en los ejemplares trofeo, como muestra la estadística del gamuza. Que precisamente el competidor del lobo por el ciervo y el corzo exija su «gestión» no es ciencia, sino política de intereses.
Cuando la violencia llega a casa desde el puesto de caza
Corti habla de «responsabilidad» y «conciencia» como núcleo de la formación de cazadores. El cantón en el que dice esto vivió este verano lo que significa lo contrario. El 9 de julio de 2026 fue hallada en Faido una mujer de 56 años con una herida de bala en la cabeza; murió poco después. Las autoridades identificaron como autor a su exmarido de 59 años, de Leontica, en el valle de Blenio. La noche siguiente, este atrajo a las fuerzas de seguridad a una casa y la hizo explotar. Tres agentes de policía resultaron heridos; él mismo murió. Preguntado al respecto, RSI confirmó, basándose en la rueda de prensa de la policía cantonal: El autor era un cazador de hobby, en posesión legal de varias armas. En el disparo frente a la clínica nadie oyó una detonación; la policía presumió el uso de un silenciador. Si tenía para ello una autorización excepcional conforme a la ley de caza no se ha aclarado públicamente hasta hoy.
Con esto suman dos casos ticineses documentados en pocos meses en los que aparece un cazador de hobby con silenciador: una vez como furtivo condenado en Mendrisio, otra como autor de un feminicidio en Faido. Los silenciadores están, en principio, prohibidos en Suiza. La excepción rige para determinadas categorías de autorización, entre ellas las personas con patente de caza. Corti no menciona en la entrevista ninguna cifra sobre estas autorizaciones: ni control, ni consecuencia. Cita los dispositivos de visión nocturna como su «principal preocupación». El silenciador con el que se disparó a una mujer en su cantón no aparece.
Faido fue el tercer feminicidio en el Tesino desde comienzos de año. La violencia rara vez se queda en el bosque. Quien ha aprendido que matar es una solución que trae emoción y reconocimiento, lleva ese patrón a casa. La respuesta del cantón al fenómeno de la violencia doméstica son, desde septiembre, los «Cassette Arancioni», buzones de color naranja a través de los cuales las personas afectadas pueden pedir ayuda de forma discreta. La respuesta de la asociación es una entrevista sobre la alegría de la presa.
Lo que significa psicológicamente la frase sobre la hija
Tras diez preguntas sobre responsabilidad, ciencia y ética, la última reza: ¿Cuál es el recuerdo más fuerte? Corti responde que, en cuarenta años de patente, tiene muchos, pero el más fuerte es la primera patente de caza de su hija. «Hace poco» cazaron juntos, ella «abatió un hermoso ciervo». Él siente más satisfacción con la presa de ella que con la propia. Eso es «lo más bonito de mi carrera de cazador».
Esta es la frase más honesta de la entrevista, y merece un análisis más detenido, no como juicio sobre la persona, sino como ejemplo de mecanismos descritos de forma comprensible en la Psicología de la caza como hobby.
Primero, el resto de la entrevista. Quien califica 82 multas disciplinarias, 186 procedimientos y al menos 16 revocaciones del derecho de caza de «errores administrativos» y algo «casi desaparecido», no describe la situación de aplicación documentada. La afirmación sigue una perspectiva en la que la propia práctica de la caza es fundamentalmente legítima y las infracciones aparecen como excepción. La psicología social describe este efecto como razonamiento motivado: la información se procesa de manera que la práctica y la identidad permanezcan intactas. Cuarenta años de patente y una presidencia asociativa son un filtro poderoso. A ello se suma el lenguaje. «Gestionar», «extraer», «hacer presa», «manejo» desplazan el foco de la muerte de un animal individual hacia una descripción técnica o culturalmente cargada. Albert Bandura analiza este etiquetado eufemístico como uno de los mecanismos centrales del desacoplamiento moral: quien renombra el acto no necesita valorarlo. Y la fórmula ética de las «posibilidades de defensa» del animal funciona como autolicencia: quien se impone una regla y la cumple se siente legitimado para todo lo que quede dentro de esa regla. La regla se convierte en prueba de la propia decencia, no el acto en sí.
Luego está la hija. Lo que describe Corti no es alegría por la muerte de un ciervo en sí. Es alegría por el vínculo, la identidad y la transmisión: la hija ha entrado en su mundo, ha superado el rito de iniciación, él perdura en ella. Es un motivo profundamente humano. Solo que el medio de ese vínculo es la muerte de un animal. La presa es la moneda en la que se pagan el reconocimiento, la pertenencia y el orgullo. Precisamente por eso la caza de hobby no puede prescindir de matar, aunque retóricamente la declare algo secundario: sin presa no hay emoción, sin emoción no hay rito, sin rito no hay transmisión. El propio Corti lo dice cuando pone la presa de ella por encima de la suya. Es la lógica del trofeo en versión familiar.
Y esto explica la disonancia de toda la entrevista. Una persona que se describe a sí misma como gestor y ético no encuentra su emoción más fuerte en una cuota de abatimiento alcanzada o en una población que se ha mantenido sana. La encuentra en que su hija mate como él. Ahí reside la tensión que la propia entrevista deja al descubierto: entre el lenguaje público de gestión, prevención de epidemias y ciencia, y el significado emocional de la presa, el éxito y la transmisión de la tradición. Un gestor no siente emoción ante una cifra en el plan de abatimiento. Una medida de prevención de epidemias no es «un hermoso ciervo».
Por último, es notable cómo se relata la frase: no con pudor, sino como culminación, y tio.ch la convierte en titular. Esto muestra cuán fuerte es la normalización en una región de caza. Lo que fuera de esa cultura resulta chocante —que un padre celebre como el momento más bonito de su carrera que su hija mate— dentro de ella se lee como idílico. Esta brecha de traducción entre el ambiente cazador y la opinión pública es el verdadero hallazgo. Y explica por qué la asociación invierte tanta energía en la comunicación.
Porque también esto lo dice Corti abiertamente: la mayoría de los nuevos cazadores de hobby proceden hoy de zonas urbanas sin vínculo familiar con la caza. Esto sería consecuencia del trabajo de comunicación de la asociación, que muestra al público «el verdadero papel del cazador»: gestión, prevención de epidemias, protección del medio ambiente. Según la propia versión de Corti, el relato del gestor científico no es, por tanto, un hallazgo, sino el instrumento con el que la asociación capta a personas sin tradición cazadora. Lo que estas acaban adquiriendo lo describe la última frase de la entrevista.
Las preguntas que tio.ch debería haber planteado
- ¿Cómo encajan 190 autodenuncias, 82 multas disciplinarias, 186 procedimientos y nueve delitos en la temporada de caza de 2024 con la afirmación de que las infracciones graves han «casi desaparecido», y por qué el informe de caza menciona 16 revocaciones del derecho de caza en el texto, pero 37 en la tabla?
- ¿Qué ocurre con las crías de las 87 ciervas lactantes que en 2024 fueron llevadas a control sin su cría?
- ¿Por qué una caza «científica» mata el doble de machos que de hembras de gamuza, cuando el propio cantón señala la caza de trofeos como causa?
- ¿En qué estudio se basa la «prevención de epidemias», después de que Lucerna constatara un 98 por ciento de zorros sanos y Zug no hallara ninguna utilidad en la caza del zorro?
- ¿Cuántos vuelos de helicóptero con cadáveres de ciervo se notificaron y controlaron en 2025?
- ¿Cómo explica el presidente de la FCT que dos cazadores de hobby murieran en el primer fin de semana de esta temporada?
- ¿Cuántas autorizaciones excepcionales conforme a la ley de caza para silenciadores ha concedido el cantón del Tesino, quién las controla, y tenía una el autor de Faido?
Ninguna de estas preguntas es difícil. Ninguna fue formulada.
Comentario: el lenguaje corporativo no es periodismo
La entrevista cuenta la historia familiar de una comunidad de caza responsable que se autocontrola y mantiene el justo medio entre técnica, tradición y protección de la naturaleza. El informe de caza del propio cantón cuenta otra: la caza por hobby en el Tesino es una intervención creciente en las poblaciones de fauna silvestre, con cifras récord de animales abatidos y temporadas de caza cada vez más largas. Las infracciones graves y penalmente relevantes no han desaparecido. La reacción ante cuotas de abatimiento no alcanzadas es siempre la misma: ampliar la caza por hobby, aumentar la presión, matar más animales, incluso madres lactantes. La supuesta «ética» termina allí donde priman los objetivos de abatimiento, los intereses trofeicos y la eficiencia cinegética. Y en el caso del lobo, la «gestión» se convierte en un envoltorio lingüístico para las matanzas preventivas de un predador protegido.
Davide Corti hace lo que hace todo presidente de una asociación: vender su producto. Lo que no es legítimo es que un medio con el alcance de tio.ch reproduzca sin verificar estos argumentos de venta, mientras en el mismo cantón mueren dos personas en la caza por hobby en un plazo de diez días, un cazador por hobby es multado por un ciervo cazado desde helicóptero y la justicia condena a un cazador furtivo que usaba un dispositivo de visión térmica.
La pregunta crucial que debería plantearse al presidente de la asociación de caza no es si la óptica nocturna resulta «demasiado injusta». Es la siguiente: ¿cómo puede considerarse creíblemente una forma ética de protección de la fauna silvestre una caza que produce temporadas cada vez más largas, miles de animales abatidos, la muerte de madres lactantes y cientos de sanciones al año? Allí donde las intervenciones en las poblaciones de fauna silvestre resultan comprobadamente inevitables, deben quedar en manos de una guardería de caza profesional y empleada por el Estado, siguiendo el modelo del cantón de Ginebra, con objetivos definidos, control de resultados y rendición de cuentas pública. Eso sería gestión. Lo que describe Corti es un hobby con vocabulario técnico.
Documentamos de forma continua todos los incidentes de la temporada en curso en el Tessin-Ticker 2026/27.
Fuentes: tio.ch, entrevista de Davide Milo a Davide Corti, 16 de septiembre de 2026; Cantón del Tesino, Ufficio della caccia e della pesca, «Rapporto sulla stagione venatoria e indirizzi gestionali 2024»; OFEV, Sección de Vida Silvestre y Promoción de Especies, Estadística Federal de Caza, jabalí cantón del Tesino 2000 a 2024, jagdstatistik.ch, 2026; Pretura di Mendrisio, sentencia de abril de 2026; Oficina de Caza y Pesca de los Grisones, estadísticas de caza 2016 y 2017 y reglamentos de explotación de la caza; Cantón de Lucerna, estadística sobre el estado de salud de los zorros abatidos; SWILD, Kistler C. y Bontadina F., «Wissenschaftliche Grundlagen zur Fuchsjagd», por encargo de la Oficina de Bosques y Fauna Silvestre del cantón de Zug, mayo de 2026; Comte S. et al., «Echinococcus multilocularis management by fox culling: An inappropriate paradigm», 2017; Servanty S. et al., «Influence of harvesting pressure on demographic tactics: implications for wildlife management», Journal of Applied Ecology, 2011; Gamelon M. et al., «Making use of harvest information to examine alternative management scenarios: a body weight-structured model for wild boar», Journal of Applied Ecology, 2012, y Gamelon M. et al., «High hunting pressure selects for earlier birth date: wild boar as a case study», Evolution, 2011; Bieber C. y Ruf T., «Population dynamics in wild boar Sus scrofa: ecology, elasticity of growth rate and implications for the management of pulsed resource consumers», Journal of Applied Ecology, 2005; Massei G. et al., «Wild boar populations up, numbers of hunters down? A review of trends and implications for Europe», Pest Management Science, 2015; OFEV, Ordenanza de Caza, regulación preventiva del lobo desde el 1 de diciembre de 2023; Fundación KORA, entrevista a Sven Buchmann en «Südostschweiz», septiembre de 2026; Treves A. et al., «Removing wolves did not reliably prevent domestic animal losses», Conservation Science and Practice, 2026; Cassidy K. A. et al., «Human-caused mortality triggers pack instability in gray wolves», Frontiers in Ecology and the Environment, 2023.
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La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.
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