Puestos de caza en el valle del Aar: el cantón rechaza, las preguntas quedan
El cantón considera exentos de autorización cuatro puestos de caza situados fuera de la zona edificable. Sin embargo, su propia práctica clasifica los puestos cerrados como sujetos a permiso de construcción.
En respuesta a una consulta de la IG Wild beim Wild, el Departamento de Permisos de Construcción de Argovia comunicó el 23 de julio de 2026 que para dos puestos de espera en el bajo valle del Aar no existe ni solicitud de construcción ni permiso de construcción, y que tampoco sería necesario.
La información fue proporcionada por el jefe de sección Markus Krause tras consultar con el Departamento Forestal y el municipio de Mettauertal. Entretanto han aparecido dos puestos más en la misma zona, con lo que el número de instalaciones documentadas asciende a cuatro.
Cuatro construcciones, dos municipios
Los puestos se encuentran en el bajo valle del Aar, cerca de la frontera alemana, a unos 500 metros sobre el nivel del mar, fuera de la zona edificable. Según indica la persona que dio el aviso, quien conoce la zona, tres de las cuatro instalaciones se ubican en el territorio del municipio de Mettauertal y una en el del municipio vecino de Schwaderloch. La información del cantón se refería únicamente a los dos emplazamientos notificados primero en Mettauertal; no existe una valoración oficial respecto a los otros dos.
Las fotografías no muestran puestos de escalera ligeros. Se trata de cabinas de madera cerradas con tejado a un agua, puerta y aberturas para ventanas, montadas sobre altos armazones de acero galvanizado en caliente. El acceso se realiza mediante escaleras metálicas fijas, en algunos casos complementadas con plataformas provistas de barandilla.







La práctica cantonal
El cantón menciona tres criterios según los cuales los puestos de caza en Argovia quedan exentos de la obligación de permiso de construcción: una superficie base medida por arriba de como máximo dos metros cuadrados, una construcción no completamente cerrada ni acristalada, y el consentimiento de la propiedad del terreno. Según la evaluación del municipio y del cantón, las dos construcciones examinadas cumplen estas condiciones. No existe valoración alguna respecto a los dos puestos que aparecieron posteriormente.
Respecto al tipo de construcción, el departamento de autorizaciones de obra señala que los postes solo están hincados en el suelo, sin cimentación ni anclaje. Por ello, quedan comprendidos en la práctica mencionada. En cambio, si los postes estuvieran fijados con hormigón de forma permanente, existiría la obligación de solicitar autorización.
El cantón rechaza expresamente una vinculación general al emplazamiento para las instalaciones de caza conforme al artículo 24 de la Ley de Ordenación del Territorio. Esta no puede afirmarse o negarse con carácter general, sino únicamente caso por caso.
Quién controla
En el cantón de Argovia, la autoridad competente en materia de policía de la construcción es el municipio. Este inicia procedimientos cuando tiene conocimiento de construcciones no autorizadas. El cantón, en su caso, advierte al municipio sobre este tipo de construcciones y le presta apoyo en cuestiones jurídicas y de procedimiento.
De este modo, el control de las infraestructuras de caza fuera de la zona edificable recae en los municipios, es decir, en el nivel más cercano a la revisión del caso concreto y, al mismo tiempo, con menos recursos técnicos disponibles.
Lo que los criterios no contemplan
Los criterios cantonales se centran en la cabina: su superficie y su carácter cerrado. Con ello no se contempla la altura total de la instalación. Ambas construcciones se elevan varios metros sobre el suelo gracias a su armazón de acero y se ubican en bordes de campos y taludes, desde donde son visibles a gran distancia. Una cabina puede quedar por debajo del umbral de dos metros cuadrados y, aun así, marcar el paisaje abierto como construcción de conjunto.
Esto no carece de relevancia jurídica. Según la jurisprudencia del Tribunal Federal, se consideran construcciones e instalaciones sujetas a autorización aquellas edificaciones concebidas para durar que tienen una relación fija con el suelo y modifican de manera significativa el espacio en su apariencia externa. Lo determinante es si una instalación conlleva consecuencias espaciales tan importantes que existe un interés público en un control previo. Los cantones pueden ampliar el concepto establecido por el derecho federal, pero no restringirlo. Si una práctica que se basa únicamente en la superficie de la cabina resiste este criterio es una cuestión abierta.
La elección del material también respalda su durabilidad. Se utiliza acero galvanizado en caliente porque permanece resistente a la intemperie durante décadas. Quien construye así no lo hace pensando en una sola temporada. Además, los elementos galvanizados al aire libre liberan zinc al suelo circundante a causa de la erosión, un efecto que el cantón de Zúrich ha documentado en objetos de acero como mástiles y candelabros. Sin embargo, en comparación con las cargas de zinc procedentes del abono agrícola, este aporte apenas tiene relevancia.
Preguntas abiertas
La información del cantón se basa en una consulta con el municipio de Mettauertal. De la respuesta no se desprende si se midió in situ la superficie de las dos torres de caza ni si se comprobó el estado de las bases de los postes.
Tampoco queda claro cómo se aplica en la práctica el criterio de la construcción no cerrada por completo. Las fotografías disponibles muestran cabinas con puerta, techo y aberturas de ventana en varios lados. La respuesta no aclara dónde se sitúa exactamente el límite entre una instalación de caza abierta y una cabina cerrada.
IG Wild beim Wild planteó estas preguntas a Markus Krause, jefe de sección responsable del departamento de permisos de construcción. Krause había respondido con detalle a la primera consulta en julio, en cuestión de pocos días; sin embargo, el cantón no volvió a pronunciarse sobre las preguntas más profundas acerca del fundamento de su propia clasificación.
Lo que revela este caso
La información procedente de Aarau resulta reveladora más allá del caso concreto, ya que es la primera vez que se expone explícitamente la práctica del cantón de Argovia. El umbral de dos metros cuadrados coincide con la normativa que también aplica el cantón de Zúrich.
Al mismo tiempo, el caso muestra hasta dónde llega el espacio exento de permiso. Pueden erigirse construcciones de varios metros de altura, con cabina, techo y escalera de acceso fija, fuera de la zona edificable, sin que se lleve a cabo ningún procedimiento, sin exposición pública y sin posibilidad de que terceros presenten alegaciones. Solo se evalúa si una instalación cumple los criterios cuando alguien lo pregunta.
Wild beim Wild documenta desde hace tiempo que en los bosques suizos hay numerosas torres de caza sin permiso y que la aplicación de la ley presenta lagunas. Respecto a la situación jurídica de las torres de caza en Suiza, el caso de Argovia añade otra faceta: aquí no falta un permiso, aquí de entrada no se necesita ninguno.
Anexo del 28 de septiembre de 2026: Cómo el cantón pasa por alto su propia práctica
Tras la publicación inicial, el caso ha evolucionado en varios aspectos. Estos afectan al núcleo de las cuestiones pendientes y dibujan un panorama de cómo el organismo competente ha gestionado una simple solicitud de información.
La cronología
El 18 de julio de 2026, la IG Wild beim Wild dirigió una solicitud al departamento de permisos de construcción del Departamento de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente. El jefe de sección Markus Krause la respondió por correo electrónico, de forma detallada y en pocos días. El canal de comunicación funcionó, la dirección era correcta y la respuesta llegó.
El 31 de julio de 2026, la IG Wild beim Wild formuló una consulta adicional. Esta se refería a la base de la propia clasificación de Krause: ¿se midió sobre el terreno la superficie de las torretas de caza? ¿Se comprobó el estado de las patas de los postes? ¿Cómo se interpreta el criterio de la construcción no completamente cerrada? A esta consulta no llegó ninguna respuesta. Ni en días, ni en semanas, ni tampoco hasta finales de agosto.
Por ello, el 29 de agosto de 2026, la IG Wild beim Wild presentó ante la Comisionada de Transparencia y Protección de Datos del cantón una solicitud de procedimiento de mediación conforme al artículo 31 de la Ley sobre Información Pública (IDAG).
El 24 de septiembre de 2026, la Comisionada de Protección de Datos confirmó la recepción de la solicitud e invitó al departamento de permisos de construcción a presentar su posición por escrito. Solo entonces Krause volvió a dar señales de vida.
La justificación del silencio
En su respuesta, Krause explicó que el correo electrónico del 31 de julio había sido enviado directamente por Microsoft a la carpeta de cuarentena y que nunca había llegado al departamento. Según él, solo lo encontraron a raíz del envío certificado. Y añadió que la IG Wild beim Wild había elegido esa vía de comunicación y había renunciado a insistir, por lo que no podía confiar en recibir una respuesta oportuna.
Esta justificación no se sostiene. La solicitud original del 18 de julio la había recibido y respondido Krause exactamente por el mismo canal y la misma dirección. Una vía que funcionó de forma demostrable la primera vez no se convierte en una lotería la segunda vez, dirigida de la misma manera. Además, de un filtro de correo no deseado defectuoso de la autoridad no responde el remitente. La responsabilidad sobre la propia bandeja de entrada recae en la autoridad que ha recibido una solicitud, no en la persona que la envía.
Pero, sobre todo, la versión de Krause contradice el propio expediente de su administración. Él afirma que la IG Wild beim Wild «renunció a presentar una consulta». El escrito del responsable de protección de datos del 24 de septiembre constata lo contrario: menciona expresamente la «consulta del 31 de julio de 2026, a la que, según sus propias indicaciones, no se recibió respuesta hasta el 28 de agosto de 2026». La consulta, cuya existencia Krause niega, está documentada en el propio procedimiento de su unidad de protección de datos.
El material en el que se basa la práctica
A la pregunta sobre si existía una circular o directriz, Krause respondió que no había tal documento. Sin embargo, existiría una presentación que JagdAargau habría mostrado públicamente en la reunión de otoño de 2023 y que describía la práctica vigente respecto a las construcciones de caza en el bosque. Esta presentación, fechada el 20 de septiembre de 2023, está en poder de la redacción.
Distingue dos categorías de instalaciones de caza al acecho, y lo hace precisamente siguiendo la línea cuya interpretación había quedado sin resolver en julio.
La presentación clasifica la escalera de observación, el puesto elevado y el soporte para caza en batida como «no sujetos a autorización de construcción». Para ellos se aplican tres condiciones: una superficie medida en la parte superior de hasta dos metros cuadrados, el consentimiento del propietario del terreno y, según reza literalmente la diapositiva, una comunicación «en la circular del 15.12.2015».
El puesto cerrado (Kanzel), en cambio, aparece en la presentación como una categoría propia y diferenciada. La diapositiva señala expresamente el rasgo determinante: un puesto cerrado está «además de ser un puesto elevado, cerrado por completo y/o acristalado». La conclusión figura al lado en letra roja: «Sujeto a autorización de construcción». La presentación también clasifica la cabaña de caza como sujeta a autorización, con evaluación conforme al artículo 24 de la Ley de Planificación Territorial. Según esto, una finalidad relacionada con la caza no exime de la obligación de obtener autorización.
La contradicción en la clasificación
Con ello, la información que Krause proporcionó en julio contradice el propio esquema de clasificación de su departamento.
Las fotografías de las construcciones denunciadas en el valle del Aar muestran cabañas de madera cerradas, con puerta, tejado a un agua y aberturas para ventanas. Según los criterios de la propia presentación cantonal, esta es la forma constructiva que define un puesto elevado cerrado, y estos puestos se consideran sujetos a autorización. Krause, sin embargo, clasificó las construcciones como puestos de espera exentos de autorización y aplicó la regla de los dos metros cuadrados. No obstante, esta regla se menciona en la presentación para los puestos elevados y los tablados de caza de batida, no para el puesto cerrado, donde precisamente el hecho de estar cerrado es el criterio decisivo. Con ello trasladó el criterio de una categoría a un tipo de construcción de la otra categoría.
Esto resulta especialmente evidente en la propia presentación. El departamento ilustra la categoría sujeta a autorización, entre otros ejemplos, con la imagen de una cabaña de madera cerrada con tejado a un agua, sobre una estructura elevada al borde de un campo, con un paisaje abierto y postes de electricidad al fondo. Este ejemplo coincide, hasta en el tipo de construcción, con las instalaciones documentadas en el valle del Aar.
La circular silenciada
Otro punto se refiere a la exhaustividad de la respuesta. La IG Wild beim Wild había preguntado expresamente si existía una hoja informativa o una directriz. Krause lo negó y se limitó a remitir a la presentación. Sin embargo, la propia presentación cita como base de la exención de autorización una «circular del 15.12.2015». Una circular es un documento de las autoridades, no una exposición de una asociación, y por tanto es exactamente el tipo de base escrita por la que se había preguntado. No queda claro por qué no se mencionó al preguntar por una directriz, si sigue vigente ni qué contiene. La redacción ha exigido la entrega del documento.
Quién decide fuera de la zona edificable
La clasificación como exento de autorización tiene una consecuencia que trasciende el caso concreto. El Tribunal Federal, en su sentencia 1C_170/2024 del 5 de marzo de 2025, confirmó que el artículo 25, apartado 2, de la Ley de Ordenación del Territorio exige, para todos los proyectos de construcción fuera de la zona edificable, una evaluación por parte de la autoridad cantonal competente, independientemente de que el municipio apruebe o rechace el proyecto. Con ello se busca aplicar el derecho de ordenación del territorio de manera uniforme e igualitaria, evitando un filtro municipal.
No obstante, este requisito solo entra en juego cuando existe un proyecto de construcción. Si una instalación se califica como exenta de autorización, precisamente no hay ninguna solicitud de construcción que deba resolver el cantón. Es precisamente por eso que la clasificación es el punto decisivo. Precede a la cuestión de la competencia. Si una cabina cerrada se clasifica indebidamente como puesto elevado exento de autorización, desaparece al mismo tiempo la evaluación cantonal que sería obligatoria en el caso de una construcción correctamente reconocida como sujeta a autorización. Por ello es tanto más relevante si la clasificación se basa en un examen cantonal independiente de los hechos o, como en el caso presente, en una consulta previa con el municipio.
Lo que el caso revela sobre la aplicación de la ley
Krause remitió las preguntas más profundas a un procedimiento separado de denuncia de supervisión. Al mismo tiempo, el desarrollo del caso hasta ahora ya muestra cómo está la situación en cuanto al control de las construcciones de caza fuera de la zona edificable.
Una información que asigna a una cabina cerrada la categoría de puesto elevado abierto, a pesar de que el propio departamento distingue expresamente entre ambos tipos de construcción. Una consulta que queda sin respuesta durante meses y cuya existencia después se niega, a pesar de estar documentada en el procedimiento del organismo de protección de datos. Una base escrita de 2015 que no se menciona al preguntar directamente por ella. Y una reacción que solo se produce cuando interviene la encargada de protección de datos.
En julio, la pregunta central abierta era dónde se sitúa el límite entre una instalación de acecho abierta y una cabina cerrada. Esta pregunta la responde ahora el propio material del cantón: la clausura convierte el puesto elevado en cabina, y la cabina, según la práctica expuesta, está sujeta a autorización. Ya no se trata solo de una aplicación deficiente de la ley, sino de la cuestión de si se clasificaron construcciones cerradas como puestos elevados exentos de autorización que, según el esquema del departamento competente, deberían considerarse cabinas sujetas a autorización.
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La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.
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