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Puestos elevados en Suiza: situación jurídica, obligación de autorización y problemas

Construcciones ilegales en el bosque: puestos elevados sin autorización.

Redacción de Wild beim Wild — 19 de abril de 2026

Cientos de puestos elevados se levantan sin autorización en los bosques suizos, pese a que la legislación de construcción y forestal exige un permiso.

Los puestos elevados son instalaciones de caza fijas o móviles desde las que los cazadores aficionados esperan y disparan a los animales salvajes. Son el símbolo más visible de la infraestructura cinegética en los bosques públicos. Muchos de ellos están sin señalizar, en parte ruinosos, y representan un riesgo para quienes pasean por el bosque. La aplicación de la normativa por parte de municipios y cantones brilla por su ausencia.

¿Qué es un puesto elevado?

El término «puesto elevado» abarca una amplia gama de construcciones cinegéticas: desde simples escaleras de madera con una tabla a modo de asiento hasta elaboradas casetas cubiertas con radiadores, superficies para tumbarse, redes de camuflaje y cimientos fijos. Todas comparten la misma función: el cazador aficionado se sienta elevado sobre el suelo y observa los pasos de la fauna, los claros o los lindes del bosque. El disparo se realiza desde arriba, lo que permite ángulos de tiro más favorables.

La caza al acecho es una de las formas de caza más frecuentes en Suiza y en Europa Central. Los puestos elevados son su infraestructura central. Transforman los bosques públicos en zonas permanentes de instalaciones cinegéticas, a menudo sin el conocimiento del público, de los municipios ni de los propietarios forestales.

¿Qué dice el derecho suizo?

En términos urbanísticos, los puestos elevados se consideran construcciones y están sujetos a la Ley Federal de Ordenación del Territorio (RPG), a la ley forestal cantonal y al derecho de construcción municipal. La situación jurídica varía según el cantón, pero el principio fundamental es uniforme: las construcciones fuera de las zonas edificables requieren una autorización excepcional.

Algunos ejemplos: en el cantón de Berna, los puestos elevados fijados de forma permanente o instalados en los árboles requieren una autorización excepcional según el artículo 24 de la Ley de Ordenación del Territorio (RPG); los simples asientos de escalera móviles que se retiran tras la caza de afición están exentos de autorización. En el cantón de Turgovia, el párrafo 15 de la Ley Forestal establece que los permisos de construcción deben ser examinados por la oficina forestal cantonal. En el cantón de Glaris, una hoja informativa cantonal fija los requisitos. En Uri, las construcciones fuera de las zonas edificables se examinan con rigor.

El consentimiento del propietario del terreno (en los bosques públicos, a menudo el municipio o la comunidad de vecinos) no basta por sí solo. Se necesita una autorización de construcción.

¿Cuántos puestos elevados se encuentran ilegalmente en el bosque?

Una investigación del «Beobachter» del año 2009 documentó cientos de puestos elevados no autorizados en los bosques suizos. Hasta hoy no existe un inventario a escala nacional. Ni la Confederación ni los cantones llevan un registro completo y de acceso público de todos los puestos elevados con datos sobre ubicación, material, año de construcción, estado de la autorización y responsables.

El expediente sobre la caza al acecho constata que la situación ha permanecido estructuralmente inalterada desde 2009. Los municipios, las oficinas forestales y las autoridades cinegéticas apenas reaccionan, porque las competencias no están claras, faltan recursos y la disposición política para entrar en conflicto con las sociedades de caza es escasa.

¿Qué riesgos de seguridad entrañan los puestos elevados?

Los puestos elevados no autorizados, sin señalizar y sin mantenimiento representan un riesgo de seguridad real para quienes pasean por el bosque. Las viejas construcciones de madera con musgo y daños por putrefacción pueden derrumbarse bajo carga. Dado que los puestos elevados no están ni señalizados ni inventariados, no existe ninguna obligación sistemática de mantenimiento ni ningún responsable que pueda ser identificado con claridad en caso de daños.

A esto se añade el verdadero riesgo de la caza: los puestos elevados se utilizan mayoritariamente al amanecer y al atardecer, así como de noche, cuando los animales salvajes están activos. Con malas condiciones de luz, niebla, frío y cansancio, las identificaciones erróneas y los disparos fallidos son más frecuentes. Accidentes de caza en Suiza documenta que una parte considerable de los accidentes de caza se produce en situaciones consideradas controladas, entre ellas las cacerías al acecho.

¿Qué significan los puestos elevados para los animales salvajes?

Los puestos elevados no son inofensivos para los animales salvajes. Están vinculados a cebaderos, es decir, lugares de alimentación en los que se atrae a los animales salvajes para posibilitar los disparos. Estos cebaderos se utilizan en hábitats sensibles, zonas protegidas y zonas de refugio, y perturban el comportamiento migratorio natural de los animales. Los animales salvajes aprenden a asociar determinados lugares con el peligro y evitan superficies que necesitarían para alimentarse, descansar y reproducirse.

Caza y protección animal muestra que la tasa de rastreo, es decir, la proporción de animales que deben ser perseguidos tras un disparo porque no caen muertos de inmediato, también en la caza al acecho se sitúa entre el 35 y el 65 por ciento. «Controlado» no significa «preciso» ni «respetuoso con el bienestar animal».

¿Cómo se aplica en la práctica?

La aplicación es débil. Los municipios y los cantones rara vez actúan por iniciativa propia contra los puestos elevados no autorizados. No existen plazos de demolición, ni sanciones automáticas, ni normas de responsabilidad que recaigan claramente sobre el titular de la patente de caza. Leyes de caza y control explica la razón estructural: la supervisión de la caza en Suiza es en gran medida una autovigilancia. Quienes deben controlar a los cazadores aficionados forman a menudo parte ellos mismos del mundo de la caza.

No se trata de una mera infracción administrativa. Cuando los bosques públicos se tratan como infraestructura privada de caza, sin que se informe al público, mientras los excursionistas se encuentran cerca de los puestos elevados y el Estado no interviene, se vulnera el derecho al uso sin perturbaciones de los espacios públicos. Caza y derechos humanos aborda este aspecto.

¿Son los puestos elevados un símbolo de un problema mayor?

Los puestos elevados son un ejemplo concreto de un fenómeno más general: la caza por afición reclama los espacios públicos como infraestructura cinegética, sin base jurídica transparente, sin supervisión independiente y sin informar al público. Introducción a la crítica de la caza describe esta situación como un conflicto de intereses estructural: las asociaciones de caza y las autoridades cinegéticas son con demasiada frecuencia los mismos actores.

El derecho es claro: los puestos elevados en el bosque público sin autorización son ilegales. Que esta situación se tolere desde hace décadas demuestra el desequilibrio de poder en favor del lobby cinegético organizado, a costa del público, de los propietarios forestales y de los animales salvajes.

¿Qué exigen los expertos y las organizaciones de protección animal?

Las exigencias son concretas y jurídicamente fundamentadas: en primer lugar, un registro de puestos elevados completo y público en cada cantón, con datos sobre ubicación, material, año de construcción, estado de autorización y titular de la licencia de caza responsable. En segundo lugar, un plazo transitorio vinculante dentro del cual todos los puestos elevados no autorizados deban ser autorizados posteriormente o desmantelados. En tercer lugar, una obligación de desmantelamiento automático para los puestos elevados que no se utilicen durante más de dos temporadas de caza o cuya licencia haya caducado. En cuarto lugar, una prohibición de cebaderos en zonas protegidas, zonas de descanso y hábitats sensibles.

Textos modelo para iniciativas críticas con la caza ofrecen puntos de partida concretos para iniciativas parlamentarias en los consejos cantonales.

Conclusión

Hay cientos de puestos elevados sin autorización en los bosques suizos. La ley es inequívoca: requieren autorización. Falta la aplicación. Mientras no exista un registro a nivel nacional, una obligación de desmantelamiento ni un control independiente, los bosques públicos seguirán utilizándose como infraestructura privada de caza, a costa del público, de la naturaleza y de la seguridad de todos los usuarios del bosque. La voluntad política de hacer cumplir el derecho vigente debe ser reclamada a municipios y cantones.

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