¿Es necesaria la caza por hobby en Suiza?
Ciencia, el modelo de Ginebra y la pregunta de quién se beneficia de la caza recreativa
«Fomento»
La caza recreativa no es imprescindible en Suiza para la regulación de los animales salvajes.
Esta afirmación suena provocadora para muchos, pero está bien respaldada científicamente. El cantón de Ginebra lleva más de 50 años demostrando que las poblaciones de animales salvajes pueden regularse de forma estable sin caza recreativa. Y este ejemplo no está solo: Luxemburgo también conoce desde hace décadas una prohibición prácticamente total de la caza para numerosas especies. La afirmación de que sin caza el ecosistema colapsaría es un relato del lobby sin una base ecológica sólida.
¿Qué dice la ciencia sobre la necesidad de la caza?
Los ecosistemas se regulan mediante mecanismos naturales: la competencia por el alimento, las enfermedades, los depredadores y los límites del hábitat limitan las poblaciones animales. La investigación muestra que en zonas sin caza o con poca caza, las poblaciones de animales salvajes de ninguna manera explotan, sino que se estabilizan en un nivel que el hábitat puede sostener. El biólogo Paul Errington ya describió este efecto en la década de 1940: las poblaciones están sujetas a una regulación natural determinada por los recursos, no por los abatimientos. Estudios más recientes, como el de Stewart Breck y sus colegas (publicado en «Frontiers in Ecology and the Environment»), muestran además que los abatimientos de depredadores aumentaron los daños al ganado en el 43 % de los casos, en lugar de reducirlos, porque destruyen las estructuras de manada y desencadenan una reproducción descontrolada.
El modelo de Ginebra: balance de 50 años
El experimento suizo más importante lleva en marcha desde 1974 en el cantón de Ginebra. En aquel entonces, alrededor de dos tercios de la población ginebrina votó a favor de una prohibición total de la caza recreativa, un paso único en el mundo. Desde entonces, doce guardas de fauna cantonales de la «Police de la nature» se encargan de todas las intervenciones necesarias sobre los animales salvajes. El balance tras cinco décadas es claro:
- La densidad de liebres europeas aumentó a 17,7 ejemplares por cada 100 hectáreas, muy por encima de la media suiza.
- Hasta 30.000 aves acuáticas invernan cada año en Ginebra, señal de unos hábitats intactos.
- La perdiz pardilla, prácticamente extinta en otros cantones, se mantiene en Ginebra gracias a un manejo activo del hábitat.
- Los animales salvajes se volvieron más mansos y ecológicamente más relajados en su comportamiento, porque desapareció la presión de la caza.
- En 2005, el 90 por ciento se pronunció en una votación popular en contra de la reintroducción de la caza recreativa.
- En 2009, el parlamento cantonal rechazó la reintroducción con 70 votos contra 7.
Los guardas de fauna cantonales, que son profesionales, logran así una tasa de muerte instantánea del 99,5 por ciento, muy superior a la de la caza recreativa de milicias, donde los disparos fallidos y las agonías dolorosas no son raros. El modelo de Ginebra se analiza en detalle en el Dossier «Ginebra y la prohibición de la caza».
Luxemburgo como segundo ejemplo
Luxemburgo ha restringido fuertemente la caza de numerosas especies y apuesta cada vez más por una gestión profesional de la fauna salvaje. El Gran Ducado demuestra que también en países densamente poblados de Europa Central es posible reducir la caza recreativa sin que las poblaciones de animales salvajes se descontrolen. El debate político en Luxemburgo es más objetivo, porque el lobby de la caza tiene allí menos poder institucional que en Suiza.
Los mitos de la caza puestos a prueba
El lobby de la caza recreativa suizo basa la necesidad de la caza recreativa en una serie de argumentos que no resisten un análisis objetivo. El dosier «Mitos de la caza» analiza en detalle estas narrativas. Los argumentos más frecuentes:
- «Sin caza, las poblaciones se disparan.» Falso: en Ginebra y otras zonas sin caza, las poblaciones se estabilizan en pocos años a un nivel ecológicamente sostenible.
- «Los cazadores financian la protección de la naturaleza.» Engañoso: las tasas de caza no cubren, ni de lejos, los costes estatales de la guardería de fauna, el seguro de accidentes y la administración.
- «La caza es un uso sostenible.» Tergiversación: el concepto de «uso sostenible» en la ley de caza es un término económico, no ecológico.
- «El cuidado y el fomento de la fauna necesitan cazadores.» Razonamiento circular: los campos de alimentación para la fauna y los cebaderos aumentan artificialmente la densidad de animales salvajes, generando así la necesidad de regulación que los cazadores recreativos utilizan como justificación.
Autorregulación ecológica: lo que muestran la ciencia y la práctica
En los parques nacionales —como el Parque Nacional Suizo en la Baja Engadina— se ha suspendido por completo la caza. El resultado tras varias décadas: las poblaciones de ciervos fluctúan estacionalmente, pero se adaptan a la oferta del hábitat. Los lobos y linces, que regresan desde la década de 1990, asumen como depredadores naturales una función reguladora. El regreso de estos depredadores es ecológicamente muy eficaz: genera un «paisaje del miedo» que mantiene a los animales salvajes alejados de biotopos sensibles, reduciendo así los daños por ramoneo en el bosque, sin disparar un solo tiro.
Los costes de la caza recreativa
La justificación económica de la caza recreativa es débil. El Dosier «Lo que realmente cuesta la caza recreativa a Suiza» calcula lo que nadie presenta oficialmente:
- Solo en accidentes de caza reconocidos por el seguro obligatorio contra accidentes (LAA) se gastan alrededor de 3,6 millones de francos al año.
- Los costes de la guardería cantonal de fauna, la administración de caza y los organismos de control ascienden a varios millones más.
- La munición de plomo que utilizan los cazadores recreativos contamina los suelos y pone en peligro a carroñeros como el águila real, un factor de coste externo que rara vez se cuantifica.
- El valor de la carne de caza obtenida no cubre ni de lejos estos costes.
Frente a esto, un cuerpo profesional de guardas de fauna, siguiendo el modelo de Ginebra, trabajaría de forma más específica, más económica y más respetuosa con el bienestar animal. El dosier «Argumentario a favor de guardas de fauna profesionales» aporta los argumentos políticos y técnicos para este cambio de sistema.
La inmunocontracepción como alternativa
Allí donde las poblaciones de animales salvajes son realmente demasiado elevadas a nivel local, existen alternativas no letales. La inmunocontracepción —la vacunación de animales salvajes con un antígeno que inhibe la reproducción— se emplea con éxito en Estados Unidos, Alemania y otros países, especialmente en jabalíes y ciervos en zonas urbanas. El método es más costoso de aplicar que los abatimientos, pero no tiene efectos negativos sobre los ecosistemas ni sobre las estructuras de las manadas. En Suiza, la inmunocontracepción es analizada por el dosier «Alternativas a la caza recreativa» como una opción a largo plazo, cuyo potencial ha sido ignorado hasta ahora por la política.
Datos de la Oficina Federal del Medio Ambiente (BAFU) y contexto político
La Oficina Federal del Medio Ambiente (BAFU) gestiona el monitoreo nacional de la fauna salvaje y publica estadísticas anuales de abatimientos. Estos datos muestran que en Suiza se matan cada año más de 120.000 animales mediante la caza recreativa: corzos, ciervos, gamuzas, liebres, aves acuáticas y caza menor. La propia BAFU formula como objetivo una «gestión sostenible» de las poblaciones, un concepto que enmarca la caza como aprovechamiento económico y no como necesidad ecológica. El Dossier «Prohibición de caza en Suiza» analiza cómo podría ser un modelo a escala nacional siguiendo el ejemplo de Ginebra y qué obstáculos políticos existen.
Caza recreativa en Suiza: una actividad de ocio con legitimación estatal
En Suiza cazan alrededor de 30.000 cazadoras y cazadores recreativos, en su mayoría como actividad de ocio. Una licencia de caza cuesta, según el cantón, entre 500 y varios miles de francos al año. El hábito social de la caza recreativa —trofeos, sociedades de caza, imágenes mediáticas— está firmemente arraigado en el ámbito rural. Eso la hace políticamente difícil de atacar, pero no cambia nada la realidad ecológica: los cazadores recreativos cazan porque quieren, no porque el ecosistema lo exija. El Dossier «La caza en Suiza: cifras, sistemas y el fin de un relato» muestra cómo funciona el sistema actual y por qué necesita una reforma.
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La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.
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