Pandemia de coronavirus: poblaciones de grandes simios en peligro
La pandemia de coronavirus podría acabar con las últimas poblaciones de grandes simios, advierten los expertos. El virus podría dar la puntilla a los grandes simios, que ya se encuentran en grave peligro de extinción. Los orangutanes, gorilas y chimpancés, que comparten alrededor del 98 % de su ADN con el ser humano, se parecen tanto a nosotros que se han utilizado una y otra vez en la investigación farmacéutica. Este parecido podría
Indonesia, Kalimantan Oriental | 2018 10 | La orangutana Kartini explorando la escuela del bosque. Kartini es una hembra de orangután de 2 años que llegó a la escuela del bosque en abril de 2018.
La pandemia de coronavirus podría acabar con las últimas poblaciones de grandes simios, advierten los expertos.
El virus podría dar la puntilla a los grandes simios, que ya se encuentran en grave peligro de extinción.
Los orangutanes, gorilas y chimpancés, que comparten alrededor del 98 % de su ADN con el ser humano, se parecen tanto a nosotros que se han utilizado una y otra vez en la investigación farmacéutica. Esa semejanza podría volver a resultarles fatal. El hecho de que la COVID-19 pueda ser mortal para las personas hace temer a los científicos que esta enfermedad pulmonar también pueda resultar letal para los grandes simios. Los orangutanes son especialmente propensos a las enfermedades respiratorias, por lo que existe el riesgo de que la COVID-19 los afecte incluso más gravemente que a los humanos.
Ocho de los aproximadamente 100.000 orangutanes salvajes que aún viven en Borneo forman actualmente parte de un programa de rehabilitación de la organización mundial de protección animal VIER PFOTEN. Los orangutanes huérfanos se crían en la ESCUELA DE LA SELVA de VIER PFOTEN, en el este de Borneo, y se les prepara para una futura vida en libertad. La Dra. Signe Preuschoft, primatóloga, y su equipo indonesio están extremadamente preocupados por sus pequeños protegidos: «Después de haber sufrido ya tanto en su corta vida, nuestros orangutanes huérfanos deberían crecer a salvo hasta tener la edad suficiente para ser liberados de nuevo. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para protegerlos de una infección por coronavirus.»
Dado que el número de contagios por coronavirus también va aumentando lentamente en Indonesia, existe el riesgo de que cuidadores infectados puedan contagiar a los orangutanes huérfanos. «En la ESCUELA DE LA SELVA DE ORANGUTANES rige, por supuesto, una prohibición general de contacto, de modo que nadie que no participe en el cuidado y la educación de los huérfanos puede entrar. Pero, naturalmente, nuestros orangutanes tienen de vez en cuando contacto físico con sus madres sustitutas humanas. La frecuencia depende de la edad de los orangutanes. Los huérfanos mayores ya son relativamente independientes, recogen su propio alimento y se sientan en lo alto de los árboles. El contacto físico con sus cuidadores es poco frecuente. Los más jóvenes, en cambio, necesitan afecto físico. Se aferran a sus madres sustitutas. Quieren acurrucarse y ser consolados cuando tienen miedo», explica la Dra. Preuschoft.
El equipo ya ha adoptado medidas de seguridad: todos los cuidadores se cambian a su ropa de trabajo al llegar a la escuela de la selva y no se la llevan a casa. La ropa de trabajo se lava in situ y los cuidadores llevan mascarillas de protección. «Lavamos dos veces los alimentos que compramos: cuando nos los entregan y antes de dárselos a los orangutanes. Además, los mismos grupos de dos o tres personas trabajan juntos y evitan el contacto con los demás. Mantenemos a nuestro equipo al día por vía virtual y compartimos información para que también en casa todos cumplan estrictas normas de higiene y se aíslen de los contactos sociales fuera del trabajo», afirma la Dra. Preuschoft.
El equipo de la escuela de la selva también ha almacenado alimentos y utensilios de limpieza. Sin embargo, algunos suministros son difíciles de conseguir. Las mascarillas de protección seguras (N95), los termómetros de infrarrojos y los desinfectantes prácticamente ya no se encuentran en Indonesia. «Lamentablemente, no existe una protección al cien por cien. En general, los niños humanos no sufren síntomas especialmente graves de la covid-19, por eso esperamos que lo mismo ocurra con nuestros orangutanes huérfanos», explica la Dra. Preuschoft.
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