Una bala alcanza a un caballo: los cazadores recreativos eluden su responsabilidad
En las primeras horas de la madrugada del 9 de octubre en Rosellen: un cazador recreativo, que había salido de caza nocturna en busca de jabalíes, efectúa un disparo y alcanza mortalmente a un caballo en un potrero vecino. El hombre se presenta él mismo ante la policía.
«Confundido con un ciervo»
Lo que suena como un desafortunado accidente revela, sin embargo, un problema mayor, pues de nuevo no se trata simplemente de un descuido, sino de cuestiones estructurales de seguridad, cualificación y ética de la caza.
El hecho de que una vez más se abata a un caballo en lugar de un jabalí plantea graves interrogantes:
- ¿Cómo pudo "confundirse" el animal? Según los datos del caso, el cazador recreativo se encontraba de noche en el bosque, con el jabalí como objetivo. En su lugar, alcanzó al caballo en el potrero.
- ¿Se identificó claramente el objetivo ("reconocimiento"), tal como exige la legislación de caza? La literatura especializada subraya que la especie, el sexo y el objetivo deben determinarse con total seguridad.
- ¿Qué medidas de seguridad se adoptaron? Especialmente de noche: condiciones de visibilidad, entorno, terreno de fondo; aquí se evidencian claramente déficits decisivos.
El alcance del hecho es considerable: se mató a un caballo vivo, un animal de granja, un compañero familiar o de ocio para montar. El daño psicológico y material es notable, y el sector de la caza también comparte la responsabilidad.
El incidente muestra de manera ejemplar: cuando la práctica de la caza no está regulada, controlada ni reflexionada de forma rigurosa, surgen peligros no solo para los animales salvajes, sino también para el ganado, las personas y la naturaleza en su conjunto. Algunos puntos clave:
Tras el incidente, se pide una respuesta de las autoridades de caza competentes del distrito. El ataque de un cazador contra un animal de granja no debe volver a despacharse como un lamentable caso aislado. ¿Qué consecuencias se derivarán?
También se exige una respuesta de las asociaciones de caza: este tipo de accidentes mina la aceptación social de la caza. Deben intensificar la formación, comunicar con mayor claridad los estándares de seguridad y sancionar de forma consecuente las conductas indebidas.
El caso en Rosellen es mucho más que una noticia en la prensa. Es una llamada de atención: la caza de jabalíes durante la noche, en las inmediaciones de animales de granja, requiere los más altos estándares de seguridad y una cultura cinegética que no acepte los errores como daños colaterales.
Cuando un caballo se convierte en el blanco, no solo el objetivo era erróneo, sino que toda la práctica se tambaleó. Para la sociedad, la naturaleza y los animales, esto no es un delito menor, sino un fracaso, un fracaso en el ejercicio de la responsabilidad, el respeto y el control.
La caza no puede escudarse en la «necesidad» o en la «presión de los daños causados por la fauna». Debe hacer públicos los datos: ¿cuántos disparos errados de este tipo se producen? ¿Qué consecuencias se han extraído? ¿Y cómo se garantizará en el futuro que los animales de granja, los residentes y la fauna salvaje estén igualmente protegidos?
Para la IG Wild beim Wild la exigencia sigue siendo clara: ninguna aceptación silenciosa de los accidentes de caza. Transparencia, consecuencia, responsabilidad: esas deben ser las palabras clave. Porque cada ser vivo cuenta.
La IG exige la prohibición de la caza recreativa.
Más sobre el tema de la caza de afición: En el dosier Rol y crítica de los cazadores recreativos analizamos la formación, el poder y la autoimagen de los cazadores recreativos. Las evidencias científicas se recogen en el resumen Estudios sobre los efectos de la caza recreativa.
La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.
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