Barcelona: las palomas reciben anticonceptivos
En Barcelona, las palomas reciben anticonceptivos de dispensadores automáticos. Este método respetuoso con los animales pretende reducir la población sin matarlas.
La población excesiva de palomas puede ser un problema en muchas ciudades, que causa sufrimiento a los animales y problemas de salud a la ciudad.
Muchos habitantes de Barcelona están hartos de las palomas. Además, las aves causan bastantes daños en edificios y otras estructuras. «Los excrementos de paloma son ácidos y, a la larga, pueden descomponer la piedra o el metal», explica una experta.
También causan problemas en los almacenes de cereales (por ejemplo, en el puerto) y en los jardines (reconocen las semillas recién plantadas y se alimentan de ellas).
Según las estimaciones, en Barcelona viven 1’200 palomas por kilómetro cuadrado. Ahora, una medida poco habitual pretende controlar la población.
La superpoblación de palomas provoca una reducción de la calidad de vida y del estado físico del animal, principalmente debido al estrés constante de las peleas por encontrar alimento. Su sistema inmunitario se ve debilitado, y esta situación puede suponer un problema de salud pública, ya que algunas aves padecen enfermedades o pueden ser portadoras de patógenos.
Las autoridades llevan mucho tiempo intentando combatir esta superpoblación mediante la matanza masiva de palomas, un método que una ciudadanía cada vez más sensibilizada con los derechos de los animales rechaza de forma creciente. Además, diversos estudios internacionales han demostrado la escasa eficacia de este método para controlar las poblaciones de palomas, ya que provoca un aumento de la fertilidad de las palomas que quedan y, pasados unos meses, la población vuelve a la situación anterior a la matanza.
Para combatir la superpoblación de palomas garantizando al mismo tiempo la protección de los animales, el Ayuntamiento de Barcelona empezó en 2016 a diseñar una estrategia de gestión que incluiría un método de control de la fertilidad. Se utiliza maíz recubierto de nicarbazina, un anticonceptivo que reduce la producción de huevos. La experiencia fue pionera en la aplicación, a escala de una gran ciudad, de una estrategia basada en pienso anticonceptivo para controlar la abundancia de palomas en colonias densamente pobladas y, por tanto, conflictivas.
Además de suministrar el pienso anticonceptivo, durante dos periodos de seis meses se realizaron encuestas ciudadanas con el objetivo de ampliar el conocimiento que tienen los habitantes de Barcelona sobre los hábitos alimentarios de las palomas, que es el principal factor que conduce a la superpoblación. Los resultados de las encuestas han permitido diseñar campañas de concienciación específicas para cada grupo de personas que alimentan a las palomas (desde ciudadanos que las alimentan de forma esporádica hasta «grandes alimentadores», que aportan hasta 15 kg de comida al día).
Como resultado de la estrategia de gestión implementada, tras cinco años se registró un descenso de 2.278 ejemplares (de 3.801 en 2017 a 1.523 en 2021), lo que equivale a una reducción del 60 % del número de palomas en las colonias tratadas con nicarbazina.
El método aplicado ha demostrado ser eficaz no solo en cuanto al objetivo de reducir el número de palomas en las colonias tratadas con nicarbazina, sino también en lo que respecta al bienestar de los animales tratados y de las especies no objetivo. Sin embargo, para aumentar la eficacia de este método se necesita una mayor colaboración ciudadana, algo que puede lograrse mediante las campañas de sensibilización diseñadas para reducir la comida que se ofrece diariamente a las palomas en algunas zonas de la ciudad de Barcelona.
La «píldora» del dispensador automático
Como tampoco se logró convencer a los turistas de que no dieran de comer a las palomas, ahora se han instalado por toda Barcelona dispensadores de pienso para las aves. ¿Lo más ingenioso? Los granos llevan mezclado un anticonceptivo inocuo y deberían devolver a la población a cauces «saludables». Eso sí, solo tiene sentido si otras ciudades se suman, para que las aves no ocupen simplemente otras zonas. Si funciona, a largo plazo seguramente también tendrá sentido desde el punto de vista de la protección animal.
Barcelona ya celebró un éxito en un estudio de campo sobre el control ético de las poblaciones de jabalíes mediante una vacuna anticonceptiva.
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