España: Doñana se seca, el lobby de la caza por afición pide su regreso
Mientras las aves del parque nacional mueren por la sequía, en Francia y España circula el relato del cazador por afición salvador.
La revista francesa de caza por afición Le Chasseur Français difunde un relato que en las últimas semanas recorre la prensa cinegética española y francesa: en el parque nacional de Doñana, en el sur de España, los jabalíes estarían saqueando los nidos de especies de aves protegidas desde la prohibición de la caza en los parques nacionales españoles.
El titular viene a decir lo siguiente: se ha pedido ayuda a los cazadores por afición tras su «expulsión». Los datos de la investigación española sobre biodiversidad pintan un cuadro distinto.
Doñana muere por el agua, no por los jabalíes
En enero de 2024, el Doñana Biodiversity Report del organismo estatal de investigación CSIC registró la cifra de aves acuáticas más baja desde el inicio de los registros en 1973: solo 43’989 ejemplares. El complejo lagunar central de Santa Olalla se secó por tercer año consecutivo. Los investigadores en torno al director Eloy Revilla señalan una causa inequívoca: la sequía persistente, el descenso del nivel freático, la sobreexplotación del acuífero por los cultivos industriales de fresas y frutos rojos alrededor del parque y la creciente crisis climática. La UNESCO valora desde hace años incluir Doñana en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.
En ese mismo informe figura una frase que el lobby de la caza por afición silencia sistemáticamente: la población de jabalíes en Doñana alcanzó también en 2024 un mínimo histórico. También los conejos están en declive desde 2013, lo que amenaza la base alimentaria del lince ibérico. Quien quiera ayudar a las aves debe devolver el agua, no el rifle.
Un estudio con nidos artificiales se convierte en campaña
El estudio clave detrás de la campaña actual no procede de Doñana, sino del parque nacional de las Tablas de Daimiel, en Castilla-La Mancha, que también se está secando (Sebastián-Pardo et al., Ecosistemas 34/1, 2025). Se llevó a cabo en el IREC, el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, un instituto de investigación integrado en el ámbito cinegético. El método: nidos de pato artificiales, 28 días de observación con cámaras trampa. El jabalí fue el segundo depredador de nidos más rápido, con un promedio de 7,7 días hasta la destrucción.
Esta es una observación metodológica válida. Pero no dice nada sobre las pérdidas reales de crías, nada sobre las poblaciones y, mucho menos, sobre si la caza de hobby en zonas protegidas cambiaría algo al respecto. Un estudio comparativo finlandés (Miettinen et al.) publicado en 2025 en la European Journal of Wildlife Research llegó a la conclusión de que los jabalíes saquean los nidos en una medida comparable a la de otros depredadores medianos de la región. Construir a partir de tales hallazgos una «emergencia ecológica por prohibición de la caza» es amplificación editorial, no una conclusión científica.
Cuando la caza de hobby crea el problema en primer lugar
La verdadera paradoja: las poblaciones de jabalíes en España crecen sobre todo allí donde se caza intensivamente. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya calculó en 2014 que sería necesaria una tasa de extracción superior al 67 por ciento de la población anual para reducir las poblaciones de forma duradera. Traducido, esto significa: más de dos de cada tres jabalíes deberían ser abatidos anualmente, un valor prácticamente nunca alcanzable en poblaciones abiertas con inmigración desde zonas vecinas. En cambio, los jabalíes responden con una reproducción compensatoria: camadas más grandes, jabatos que alcanzan la madurez sexual antes, disolución de la estructura del grupo por el abatimiento de las hembras líderes. A ello se suma la práctica, muy extendida tanto en España como en Alemania, del cebado y la alimentación de fomento por parte de los cazadores de hobby, que atrae a los jabalíes de forma concentrada y, con ello, aumenta de manera comprobada el riesgo de depredación de nidos en el entorno (Oja et al., PLoS One 2015).
Precisamente esta lógica la ha demostrado Wild beim Wild en febrero de 2026 en la gestión de jabalíes de Zúrich y, más recientemente, en el concepto grisón de caza nocturna en la Mesolcina: las cifras de abatimiento en el Tesino se han duplicado entre 2015 y 2024, y aun así la población creció.
Lo que realmente ayudaría a Doñana
Los pasos sensatos desde el punto de vista de la conservación de la naturaleza se conocen desde hace años y precisamente no cuentan con el respaldo del lobby de la caza de hobby:
- Saneamiento del acuífero, retirada de pozos ilegales, limitación de los cultivos intensivos de frutos rojos en torno al parque.
- Retorno de los depredadores naturales. El La población del lince ibérico casi se ha duplicado desde 2020, el lobo ibérico recoloniza partes de la península. Ambos regulan el jabalí y el ciervo rojo sin munición de plomo y sin batidas.
- Control de fertilidad no letal en jabalíes. Los primeros ensayos de campo con anticonceptivos orales e inmunocontracepción se desarrollan en España desde 2022. También Wild beim Wild exige este camino de forma consecuente.
- Estricta prohibición de cebaderos y de alimentación, porque el cebo aumenta artificialmente las poblaciones de jabalíes y pone en peligro los nidos.
Un patrón familiar
Ya sea la Federación Suiza de Caza, la DJV, Jagd Österreich o las federaciones españolas de caza, ya sea «Schweizer Jäger», «Wild und Hund» o «Le Chasseur Français»: las asociaciones de caza y su prensa practican desde hace años, tanto en la región DACH como en España, una sistemática tergiversación de los hechos, y el caso de Doñana no es más que otro ejemplo actual.
La región DACH conoce este guion. Tan pronto como se hace visible una crisis de fauna silvestre, ya sea el lobo en Suiza, el jabalí en Barcelona o la desaparición de aves en Doñana, el lobby de la caza por afición formula la misma conclusión: nosotros somos la solución. Que el número de cazadores aficionados españoles se haya desplomado casi un 50 por ciento desde 2002, que la carne de jabalí española sea rechazada en Italia y Portugal por su elevada contaminación por plomo, que las regiones loberas de Portugal demuestren desde hace siglos que la coexistencia funciona, todo eso no forma parte del titular.
Las zonas protegidas sin caza por afición no son un capricho ideológico, sino un estándar científico. El Parque Nacional Suizo está libre de caza desde 1914, el cantón de Ginebra abolió la caza por afición en 1974 y Luxemburgo prohibió la caza del zorro en 2015. En los tres espacios de referencia los ecosistemas funcionan sin que sea necesario abatir hembras de jabalí con dispositivos de visión nocturna. Las aves de Doñana necesitan agua. El chivo expiatorio lo aporta el lobby gratis.
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