Cabilderos como jueces: dobles roles en el ámbito de la caza
Cómo el cantón de Argovia intenta ser un estado de derecho mientras el lobby, vestido de camuflaje, se cuela sigilosamente en el despacho oficial.
Pasear a veces por el pueblo es algo maravillosamente relajante. Los pájaros cantan, los árboles susurran, y en algún lugar alguien practica con la trompa de caza. No porque sepa hacerlo, sino porque, como es bien sabido, la tradición no necesita escala musical.
En una democracia, el derecho debería ser imparcial. Pero ¿qué ocurre cuando personas que ejercen activamente labores de lobismo como directores ejecutivos en el ámbito de la caza asumen al mismo tiempo funciones oficiales, por ejemplo como jueces de paz en el cantón de Argovia? El caso de la asociación JagdSchweiz y su representante muestra cómo estos dobles roles pueden convertirse en una amenaza seria para la credibilidad de la administración de justicia y la mediación.
Cuando una persona es al mismo tiempo director ejecutivo de una asociación de intereses (en este caso la militante asociación JagdSchweiz) y ocupa un cargo público con función cuasi judicial, en principio pueden surgir conflictos de interés percibidos o potenciales.
No se trata de que exista un conflicto real, sino de que la gente pueda preguntarse si los intereses profesionales y la resolución neutral de conflictos permanecen completamente separados.
Un director ejecutivo de una asociación representa intereses claramente definidos. Un juez de paz, en cambio, debe ser imparcial. El cargo de juez de paz se basa en gran medida en la confianza de las partes. Cualquier vínculo externo fuerte puede ser cuestionado, incluso si la persona actúa de manera objetivamente correcta. Si alguna vez hubiera casos que tuvieran aspectos indirectamente relacionados con la caza o la fauna salvaje, podría surgir la cuestión de la imparcialidad. En las funciones cuasi judiciales se espera habitualmente que los conflictos de interés se eviten o se declaren.
Simplemente significa que los roles, por su propia naturaleza, cumplen expectativas diferentes, por lo que los observadores podrían encontrar la combinación llamativa.
Cuando en Suiza se discute sobre política de caza, a menudo se enfrentan dos mundos: una opinión pública cada vez más sensibilizada, que plantea cuestiones ecológicas y éticas, y asociaciones de intereses que luchan por preservar estructuras tradicionales. Por ello, la opinión pública sigue con especial atención cuando representantes de dichas asociaciones ejercen simultáneamente funciones públicas, especialmente aquellas con carácter conciliador o de confianza.
Actualmente, un tema general cobra mayor protagonismo: ¿hasta qué punto es compatible que los funcionarios de una asociación de intereses ejerzan al mismo tiempo un cargo cuasi judicial? Y, más aún: ¿dónde está el límite entre una doble función legítima y un conflicto de intereses ilegal o inadmisible?
En una democracia de milicia como la suiza, es habitual que los ciudadanos desempeñen varios roles al mismo tiempo. Precisamente por eso funcionan muchas autoridades municipales, comisiones y órganos de conciliación.
Por regla general, una doble función se considera legítima cuando se cumplen las siguientes condiciones:
- Divulgación de la actividad profesional o asociativa
- Ninguna superposición temática directa entre el cargo y la asociación
- Retirada voluntaria (abstención) en los casos en que pueda existir un conflicto de intereses
- Ninguna sujeción del cargo a las instrucciones de una asociación
- Bases legales claras que excluyan la incompatibilidad
Mientras se cumplan estos requisitos, un sistema de milicia política puede funcionar de forma pluralista.
Se vuelve problemático, e incluso ilegal en ocasiones, cuando:
- Una asociación podría obtener un beneficio directo del papel del titular del cargo
- Las decisiones oficiales podrían influir de manera indebida a favor de representaciones de intereses
- Existe una cercanía temática que perjudica la independencia percibida o real
- Las normas de abstención no se respetan o ni siquiera están claramente definidas
- El cargo ejerce una autoridad de tipo judicial, en la que la neutralidad absoluta es un requisito fundamental
Precisamente las funciones judiciales y cuasi judiciales, como el cargo de juez de paz, deben cumplir requisitos especialmente estrictos. El Tribunal Federal ha declarado en varias sentencias que la mera apariencia de parcialidad ya basta para poner en duda la independencia.
Y precisamente en este punto David Clavadetscher, el nuevo juez de paz de Zofingen, ya ha fracasado estrepitosamente en varias ocasiones en el pasado: «A los individuos molestos hay que “tranquilizarlos” y “hacerlos desaparecer del panorama”. Su trabajo diario en Sandona GmbH consiste en representar los intereses particulares de determinadas asociaciones. Quien en el pasado apoyó o participó en campañas coordinadas para «neutralizar» a determinados ciudadanos no actúa de forma neutral. La voluntad documentada de hacer «desaparecer» a un crítico mediante recursos jurídicos es difícilmente compatible con la independencia judicial. Basta con la apariencia. La formulación de que varias denuncias penales debían servir para hacer «desaparecer del mapa» a alguien hace que el propósito de dichas denuncias resulte dudoso.
Esto contradice el principio del Estado de derecho, que es fundamental para quienes ejercen la judicatura.
Quien representa intereses puede hackear, agitar, exigir y tocar la trompeta si así lo desea, pero, por favor, no al mismo tiempo que media en conflictos.
Por qué se necesita especial sensibilidad precisamente en el ámbito de la caza
La caza recreativa es uno de los campos temáticos más cargados política y emocionalmente en Suiza. Las decisiones relativas a los animales salvajes afectan a la biodiversidad, la ecología, la protección animal y el uso del suelo. Ámbitos en los que actúan poderosos grupos de interés.
Por eso se observa con especial atención críticamente cuando:
- Organizaciones de presión participan en la elaboración del derecho público
- Representantes de dichas organizaciones asumen simultáneamente funciones de autoridad pública
- Las posiciones de las asociaciones están estrechamente entrelazadas con procesos políticos o jurídicos
- Ciencia natural vs. tradición de caza
- Protección animal vs. «control de poblaciones»
- Ecología vs. folclore
- Comunicación estratégica vs. «tenemos razón porque siempre lo hemos hecho así»
La mera impresión de que una institución pueda ser parcial socava la confianza en las estructuras estatales. Para un sistema que se basa en la cercanía al ciudadano y en el principio de milicia, esto resulta especialmente delicado.
Los dobles roles no son problemáticos per se en el sistema suizo. Pero cuando un mandato exige neutralidad, capacidad de mediación o distancia judicial, debe aplicarse el principio de que la representación de intereses y la administración de justicia no deben mezclarse.
Para evitar abusos, parcialidad o incluso la mera apariencia de una influencia indebida, se necesita:
- Normas legales de incompatibilidad más estrictas
- Disposiciones claras de recusación
- Transparencia proactiva
- Instancias oficiales que examinen sistemáticamente los dobles roles
El crédito de confianza de la población es finito, especialmente en ámbitos en los que actúan asociaciones poderosas. Por eso, una comprensión moderna del derecho exige que los organismos de conciliación permanezcan libres de vínculos que puedan generar dudas sobre su independencia.
Por qué el cargo de juez de paz en el cantón de Argovia requiere un examen más detallado
En el cantón de Argovia se está viendo afectado actualmente un valor jurídico-estatal muy fundamental: la independencia de las funciones soberanas en relación con las actividades asociativas, especialmente en el entorno crítico con la caza. Cuando, por ejemplo, altos representantes de asociaciones de intereses, como en el ámbito de los abusos de la caza, han asumido o asumen simultáneamente un cargo de juez de paz en el cantón de Argovia, surge la pregunta: ¿dónde termina la legítima función miliciana y dónde empieza la incompatibilidad de intereses?
Exigencias de la IG Wild beim Wild para mayor claridad y calidad
- Definición de incompatibilidades claras
El cantón debería examinar si las normas existentes son suficientes. Por ejemplo: una persona que participa profesionalmente en la dirección de asociaciones de caza debería, en su caso, quedar excluida de los cargos en los que se imparte justicia o se media. - Obligación de declaración y de abstención
Toda persona con actividad asociativa y cargo soberano debería hacer una declaración pública sobre en qué casos se abstendrá. Asimismo, debería documentarse que en tales casos de conflicto se ha producido efectivamente la abstención. - Creación de un órgano de supervisión independiente
No solo en los grandes tribunales, sino también en cargos milicianos como los de juez de paz, debería existir un organismo que verifique el cumplimiento de las normas de incompatibilidad y abstención. - Sensibilización de la opinión pública
Los ciudadanos deberían saber quién es su juez de paz y qué actividades secundarias ejerce. Para ello se necesita transparencia.
En el cantón de Argovia rige lo siguiente: el cargo de juez de paz no es un cargo honorífico meramente formal, sino que ejerce funciones soberanas. Y precisamente por eso no se debe perder de vista que, cuando esa misma persona actúa a la vez en una función de lobby, puede que no esté prohibido, pero plantea cuestiones de peso: sobre independencia, confianza y legitimidad democrática.
En una época en la que las voces críticas con la caza se están volviendo mucho más fuertes, sería fatal que, precisamente en los llamados pequeños «cargos de milicia», las normas de neutralidad y de recusación fueran menos estrictas que en los grandes tribunales. Ha llegado el momento de establecer reglas claras y una divulgación transparente.
Antecedentes críticos con la caza: la asociación y sus métodos
Ya la cobertura crítica de la Interessengemeinschaft IG Wild beim Wild dejó claro cómo actúa JagdSchweiz:
- La asociación fue condenada en un caso judicial en Bellinzona por su forma de actuar contra IG Wild beim Wild, o al menos perdió reputación y legitimidad.
- La crítica se dirige contra una cultura de intimidación, propaganda, violencia, maltrato animal e imposición de intereses a costa de los animales salvajes y el medio ambiente.
- Cuando los representantes de este tipo de asociaciones ocupan al mismo tiempo cargos públicos, por ejemplo como jueces de paz, la función de milicia se convierte rápidamente en una posición de poder con influencia directa sobre conflictos que también podrían afectar a temas críticos con la caza.
Es una imagen que resulta perturbadora: mientras las asociaciones de caza llevan años asegurando con todas sus fuerzas su influencia política, moldeando la política sobre animales salvajes y manipulando los debates públicos, algunos de sus principales representantes ocupan al mismo tiempo funciones que en realidad exigen neutralidad, equilibrio y una distancia casi judicial. En el cantón de Turgovia se dio recientemente un caso similar.
En el cantón de Argovia, esto afecta especialmente al cargo de juez de paz, una posición que en la democracia de milicia goza de mucha confianza. O, mejor dicho, debería gozar.
Porque, ¿qué sucede cuando una representación de intereses que está regularmente bajo el fuego cruzado de los debates críticos con la caza pone al mismo tiempo a personas encargadas de mediar en conflictos jurídicos? Surge la sensación de un sistema en el que los guardianes del derecho y los defensores de intereses propios están demasiado cerca unos de otros.
Una asociación bajo presión y una democracia sometida a prueba de estrés
La caza recreativa es uno de los ámbitos más emotivos y políticamente más cargados de Suiza. Las asociaciones que operan en este campo suelen encontrarse en el fuego cruzado de la crítica y la contracrítica, como es el caso de la militante asociación JagdSchweiz. Schweizer Tierschutz (STS) ha cortado todo contacto con estos violentos.
En fuentes públicamente accesibles y en reportajes periodísticos se ha acusado repetidamente a la asociación de un estilo de comunicación confrontativo. Voces críticas informan de que las organizaciones de caza recurren ocasionalmente a métodos duros y poco honestos en disputas políticas y mediáticas.
- Dramatizar
- Griterío difamatorio
- Intimidaciones
- Amenazas
- Violencia
- Mentiras
- Neutralización
- Supresión de la crítica
- Abuso de derecho
- Aullidos mediáticos en luna llena
- Y, por supuesto, la dosis diaria de «¡Somos los últimos que realmente entendemos la naturaleza!».
Estas acusaciones, sea cual sea la opinión que se tenga de ellas, ilustran un problema de fondo: una asociación de intereses defiende intereses. Un juez de paz debe crear paz. Se trata de dos roles que no solo colisionan lógicamente, sino que representan culturas, objetivos y valores fundamentalmente distintos.
Aquí no se trata de estar en contra de la caza, sino de democracia. De la pregunta de cuánta cercanía queremos tolerar entre el lobby y la administración de justicia.
Y de que quienes defienden intereses no deberían ser, al mismo tiempo, quienes juzgan los conflictos. Porque una democracia que no se toma en serio los dobles roles no se toma en serio a sí misma.
El mundo de la caza es uno de los ámbitos políticos más conflictivos que existen. Ahí chocan visiones del mundo, no solo opiniones.
¿Y precisamente en medio de esta maraña los representantes de tales falanges de intereses deberían pasar de repente a desempeñar roles cuasi judiciales?
Políticamente, eso resulta creíble más o menos como un cuerno de caza tocando «Imagine» de John Lennon.
La democracia solo funciona cuando las funciones están claramente separadas: quien libra una batalla política no debería, al mismo tiempo, mediar en los conflictos. Quien defiende intereses no debería juzgar. Quien ejerce un poder guiado por intereses no debería fingir ser neutral.
Según la opinión de IG Wild beim Wild, para los hobby-hunters es necesario un dictamen anual de aptitud médico-psicológica, siguiendo el modelo de los Países Bajos, así como un límite de edad máximo vinculante. Hoy en día, el grupo de edad más numeroso entre los cazadores hobby es el de 65+. En este grupo aumentan de forma estadísticamente significativa las limitaciones propias de la edad, como la disminución de la capacidad visual, tiempos de reacción más lentos, dificultades de concentración y déficits cognitivos. Al mismo tiempo, los análisis de accidentes muestran que el número de accidentes de caza graves, con heridos y víctimas mortales, aumenta de forma significativa a partir de la mediana edad.
Las noticias periódicas sobre accidentes de caza, errores letales y el mal uso de armas de caza ponen de manifiesto un problema estructural. La posesión y el uso privados de armas de fuego letales con fines recreativos escapan en gran medida a un control continuo. Desde la perspectiva de IG Wild beim Wild, esto ya no resulta justificable. Una práctica basada en la matanza voluntaria, que además genera riesgos considerables para personas y animales, pierde su legitimidad social.
La caza hobby Caza se basa además en el especismo. El especismo describe la devaluación sistemática de los animales no humanos únicamente por su pertenencia a una especie. Es comparable al racismo o al sexismo y no se puede justificar ni cultural ni éticamente. La tradición no sustituye al examen moral.
Precisamente en el ámbito de la caza hobby resulta imprescindible un examen crítico. Apenas existe otro campo tan marcado por relatos edulcorados, medias verdades y desinformación deliberada. Allí donde se normaliza la violencia, los relatos suelen servir de justificación. Por ello, la transparencia, los hechos verificables y un debate social abierto resultan indispensables.
Más sobre el tema de la caza de afición: En el dosier Rol y crítica de los cazadores recreativos analizamos la formación, el poder y la autoimagen de los cazadores recreativos. Las evidencias científicas se recogen en el resumen Estudios sobre los efectos de la caza recreativa.
La posición de la IG Wild beim Wild: La IG Wild beim Wild rechaza la caza recreativa. Nuestro modelo es cantón de Ginebra, que desde 1974 se las arregla sin caza recreativa: sin temporadas de caza, sin perros de caza, sin batidas, sin puestos elevados, sin el maltrato animal ni la criminalidad que en otros lugares forman parte de la temporada de caza. Lo que allí funciona desde hace más de cincuenta años refuta cualquier documento de posición de JagdSchweiz. Una asociación que basa su política en afirmaciones que ella misma desmiente en sus propios documentos no es una organización especializada, sino una fábrica de desinformación.
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