Crítica al Fäälimärt 2026 en Sursee
Cómo estos eventos combinan tradición, comercio y sufrimiento animal.
Crítica a los eventos de pieles, pelajes y trofeos en Suiza, a modo de ejemplo en el tradicional mercado de pieles y pelajes de Sursee (LU) del 10 de febrero de 2026.
Los animales salvajes no son una mercancía para el entretenimiento, el prestigio ni el comercio.
IG Wild beim Wild critica los eventos de pieles, pelajes y trofeos en Suiza con la mayor firmeza. Año tras año, este tipo de eventos presentan animales salvajes muertos como trofeos, objetos decorativos y mercancía. Con ello se normaliza un trato hacia los animales salvajes que ya no es propio de nuestra época y que contradice claramente las expectativas sociales en materia de ética animal y respeto hacia nuestros semejantes.
Los organizadores venden estos eventos como conservación de tradiciones y como contribución al llamado cuidado de la fauna. En realidad, en el centro están los animales salvajes muertos, cuyas partes del cuerpo se miden, califican, premian o comercializan como mercancía. Esta práctica fomenta una cultura del trofeo anticuada, en la que no cuenta el animal como individuo sintiente, sino el rendimiento cinegético y el tamaño de las cornamentas, los cuernos u otros «signos de éxito».
Resulta especialmente repugnante que estos eventos sirvan además como mercado para el comercio de pieles. En ellos se compran pieles de zorro y otras pieles, se valoran, en parte se premian o se sortean. Este comercio ignora el sufrimiento que hay detrás de cada piel y contribuye a considerar a los animales salvajes como materia prima. Mientras que la política y la sociedad dan pasos hacia la restricción del comercio de pieles, en Suiza se sigue celebrando una forma comercializada de la caza de aficionados, difícilmente defendible desde el punto de vista ético.
Estos mercados no son folclore, sino parte de un sistema que pone precio a los cuerpos de los animales. Cuando las pieles se comercian a precio por unidad, el sufrimiento animal se convierte en un cálculo. Precisamente esta lógica es incompatible con una concepción moderna de la protección de los animales salvajes.
La IG Wild beim Wild señala además que la práctica cinegética representada a menudo transmite una imagen embellecida. En la realidad, los disparos fallidos, los animales heridos y los largos procesos de agonía forman parte del día a día de los cazadores aficionados. Estos aspectos no se abordan en dichos eventos ni se comunican abiertamente por parte de los responsables. La afirmación de que las exposiciones de trofeos sirven para analizar el estado de las poblaciones de fauna apenas se sostiene. Los instrumentos de monitoreo con respaldo científico no necesitan cráneos y cornamentas expuestos, que sirven principalmente para la autopromoción. Los trofeos son una expresión material de animales salvajes muertos, cuya calidad del disparo, rastreo y sufrimiento apenas aparecen en la imagen oficial.
Desde la perspectiva del bienestar animal, resulta además preocupante que se acerque a niños y jóvenes a este tipo de eventos sin que se les transmita un trato respetuoso y acorde con los tiempos hacia los animales salvajes. En lugar de transmisión de conocimientos, prima un espectáculo que banaliza la violencia y propaga un mundo cinegético romantizado.
Comerciantes de armas, fabricantes de ópticas, accesorios de caza, viajes de caza, sorteos de abatimientos en el extranjero: surge un sistema de violencia de la industria cinegética en el que los abatimientos y los cuerpos de los animales forman parte de un sistema de comercialización.
Quien mata sin sentido no protege, y la sociedad civilizada no obtiene ningún beneficio de ello. Los cazadores aficionados no garantizan, por tanto, poblaciones de fauna salvaje sanas ni naturales, en especial no con su abominable caza del zorro. Este tipo de eventos suscitan periódicamente interrogantes sobre aspectos éticos, prácticas de autorización y repercusión pública, y de una vez por todas deberían ser revisados de fondo en el plano político y social.
La IG Wild beim Wild insta a los responsables de municipios, ciudades y cantones a repensar de raíz este tipo de eventos. Una sociedad civilizada no necesita competiciones en las que se presenten como logros animales salvajes muertos, ni necesita un mercado en el que las pieles se trafiquen como cualquier mercancía. Lo que hace falta, en cambio, es una comprensión respetuosa de los animales salvajes, una ecología de la fauna salvaje con fundamento científico y un abandono de la caza como afición.
