Un arrebato de ira conduce a la retirada del arma – ¿cuándo asumirá Suiza por fin las consecuencias?
Tras un ataque de ira en una carretera cortada, Trento retira a un hobby hunter su licencia de armas de caza y le prohíbe poseer armas y munición. El caso también plantea, en Suiza, preguntas sobre armas de caza, violencia, controles y responsabilidad de las autoridades.
«Reliquia familiar»
Un hobby hunter del Val di Sole, en el Trentino, pierde su licencia de armas de caza tras un ataque de ira.
Al mismo tiempo, se le prohíbe poseer armas y munición. El caso muestra por qué Suiza también debe reforzar considerablemente los controles a los hobby hunters armados: quien posee armas letales de forma privada y las porta en el bosque, en las montañas y en otros hábitats de libre acceso debe ser evaluado de forma continua en cuanto a su fiabilidad e idoneidad.
Las autoridades no intervinieron solo después de que alguien resultara herido de bala o muerto. Actuaron de manera preventiva. Precisamente en eso radica la importancia de este caso.
Ataque de ira – después, retirada del arma
El detonante fue un incidente ocurrido en abril pasado durante un evento ciclista. Una carretera había sido cerrada por motivos de seguridad pública. Según la reconstrucción de los Carabinieri, el hobby hunter reaccionó con un ataque de ira, se opuso a las restricciones ordenadas e intentó cruzar la carretera pese al cierre.
Tras la presentación del informe de los Carabinieri, el jefe de policía de Trento ordenó la retirada de la licencia de armas de caza. Además, se prohibió al hombre poseer armas y munición.
Con ello, la autoridad no se limitó a evaluar un caso de tráfico o de orden público. Planteó la pregunta decisiva: ¿sigue siendo apta para poseer y portar armas una persona que pierde el control ante una orden de seguridad de las autoridades?
Con la retirada de la licencia de armas de caza y la prohibición de poseer armas y munición, la autoridad negó su idoneidad continuada en materia de armas.
Esto no es «hostigamiento contra los cazadores». Es una medida de protección necesaria. Quien reacciona con ira y resistencia ante el cierre temporal de una carretera ofrece a las autoridades un motivo comprensible para reevaluar su idoneidad para poseer armas letales. El acceso a las armas de caza no es un derecho fundamental ni un privilegio vitalicio.
Armas letales para un pasatiempo
La hobby hunting suele presentarse como tradición, experiencia de la naturaleza o servicio a la comunidad. En realidad, se trata de una actividad de ocio para la cual particulares reciben acceso a armas letales y pueden perseguir, herir y matar animales silvestres.
Por ello, quien va armado con armas de caza carga con una responsabilidad mucho mayor que quien simplemente utiliza un equipo de ocio. Las armas de caza no son un equipo deportivo inofensivo. Pueden matar o herir gravemente a personas, animales domésticos y de granja, así como a animales silvestres, en cuestión de segundos.
Una licencia de caza nunca debe entenderse como un cheque en blanco. Tampoco basta con haber aprobado un examen una sola vez. Crisis personales, agresividad, violencia, pérdida de control, problemas de alcohol o drogas, cambios en el estado de salud y la disminución de capacidades físicas o cognitivas pueden manifestarse recién años después. Por ello, las autoridades deben poder intervenir en cualquier momento, y también deben hacerlo.
La Gran control a hobby hunters en el cantón de Schwyz fue un paso en la dirección correcta. La policía cantonal y el servicio de guardacaza controlaron licencias de caza, temporadas de caza, cupos de abatimiento, vehículos y manejo de armas. Está previsto realizar más controles sin previo aviso. Que algunos hobby hunters lo consideren exagerado no es un argumento en contra del control. Quien porta un arma letal debe someterse a verificación para comprobar si está autorizado a hacerlo.
El feminicidio de Faido
Lo devastadoras que pueden ser las consecuencias de un acceso a las armas insuficientemente controlado quedó de manifiesto en el Tesino en julio de 2026. En Faido se encontró a una mujer de 56 años con una herida de bala en la cabeza; murió poco después en el hospital. El presunto autor era su exmarido, de 59 años, un hobby hunter de Leontica.
Al día siguiente se produjo una explosión en Leontica, en una casa del hermano del presunto autor. Varios miembros de los servicios de emergencia resultaron heridos y un policía quedó atrapado bajo los escombros. El hombre murió en la explosión. La policía tesinesa investigó si la detonación había sido preparada y si se realizaron disparos para atraer a las fuerzas policiales al edificio.
El presunto autor poseía legalmente varias armas. En el momento de la investigación aún no se sabía con qué arma se había cometido el feminicidio, si se había utilizado un silenciador ni en qué situación legal se encontraban eventuales componentes de armas de uso cinegético. Estas cuestiones son objeto de la investigación y no deben prejuzgarse.
Toda hobby hunting es violencia contra los animales. Quien obtiene una licencia de caza no solicita simplemente acceso a la naturaleza, sino el permiso estatal para perseguir, herir y matar con armas a seres sintientes. El feminicidio de Faido implica además violencia contra una persona y no debe relativizarse. Sin embargo, muestra qué riesgos adicionales surgen cuando un sistema otorga a cazadores privados de ocio acceso a varias armas letales y las señales de alarma no conducen a tiempo a una retirada.
El artículo «Feminicidio en Faido, explosión en Leontica: no es un caso aislado, sino un patrón entre los hobby hunters» examina la relación entre la posesión de armas, la falta de transparencia sobre las autorizaciones y la responsabilidad de las autoridades de reconocer a tiempo las situaciones de riesgo.
No es casualidad, sino un problema de control
El feminicidio de Faido se enmarca en el contexto de otros incidentes documentados relacionados con la hobby hunting, las armas de caza y el equipo cinegético. La IG Wild beim Wild recopila y organiza estos casos en la categoría «Delincuencia y caza». Allí, cualquier persona puede formarse su propia idea sobre violencia, homicidios, amenazas, caza furtiva, uso indebido de armas, infracciones de normas y otras irregularidades.
Esta recopilación no es una estadística criminal oficial. Por lo tanto, no permite calcular de manera seria un porcentaje sobre la proporción de hobby hunters violentos. Sin embargo, muestra que las autoridades de caza y el lobby cinegético no pueden simplemente descartar los casos como «casos aislados» totalmente independientes y sin significado. Los incidentes recurrentes con armas, agresividad, caza furtiva, disparos errados y riesgos de seguridad considerables exigen una respuesta sistemática.
El balance de seguridad de la caza también es grave. En Avers, un hobby hunter mató a tiros a un caballo en un pasto tras haberlo confundido, al parecer, con un ciervo. Se le retiró la licencia de caza. El caso se documenta en el artículo «Caballo muerto a tiros, dos muertos en el Tesino: las oficinas de caza no pueden eludir su responsabilidad».
En los Grisones, las autoridades registraron en 2016, entre 5’512 participantes en la caza alta, 1’098 multas administrativas y 103 denuncias; 1’013 de los casos registrados correspondían a disparos errados. En 2017 se contabilizaron, entre 5’532 participantes, 1’280 multas administrativas y 104 denuncias, de las cuales 1’146 fueron disparos errados. Estas cifras se refieren a incidentes, no necesariamente a personas individuales. Aun así, muestran un nivel de irregularidades que resulta incompatible con el relato de una caza recreativa constantemente segura y controlada.
En 2016, en los Grisones se registraron además 1’242 búsquedas con perros de rastro, de las cuales el 59 por ciento terminaron con éxito. Esto significa también que un gran número de animales heridos por disparos no pudo ser encontrado, o no a tiempo. En 516 búsquedas de ciervos heridos por disparos, casi la mitad de los animales no fue encontrada.
Las oficinas de caza tienen responsabilidad
Las oficinas de caza y las autoridades de armas no pueden trasladar su responsabilidad al tirador individual. Son ellas quienes deciden quién recibe licencias de caza y autorizaciones de armas. Fijan las temporadas de caza, determinan los planes de abatimiento y los requisitos de formación, supervisan las infracciones y, en casos graves, ordenan retiradas.
Cuando se conocen disparos errados, animales silvestres heridos y no encontrados, accidentes de caza o usos indebidos de armas, las autoridades competentes no deben limitarse a gestionar casos aislados. Deben examinar si su práctica de autorización, control y sanción es suficiente.
Se necesitan controles regulares, no anunciados e independientes en las zonas de caza. Es imprescindible verificar de forma recurrente la idoneidad personal, física y psíquica para poseer y portar armas de caza, exigir comprobantes vinculantes de seguridad y de tiro, así como intervenir con rapidez en casos de amenazas, violencia doméstica, conflictos graves, pérdida de control o crisis agudas.
Igualmente necesarias son estadísticas de acceso público sobre controles, reclamaciones, retiros de armas, incautaciones, caza furtiva, disparos erróneos, rastreos, accidentes e incidentes de violencia. Solo la transparencia permite al público comprobar si las autoridades de caza cumplen realmente con su deber de protección.
El bosque y las montañas no son un club de caza
El bosque, la montaña y el alpe no son espacios exclusivos para cazadores armados en su tiempo libre. Pertenecen a las personas que viven, caminan, andan en bicicleta, trabajan y tienen animales allí, y sobre todo a los animales silvestres que allí tienen su hábitat.
Una patente de caza no otorga ningún derecho de propiedad sobre caminos, valles o poblaciones de fauna silvestre. Precisamente en los Grisones, el sistema de patentes no contempla cotos de caza personales. A pesar de ello, algunos hobby hunters se comportan como si determinados espacios paisajísticos les pertenecieran y como si otras personas tuvieran que apartarse durante la temporada de caza. El artículo «A quién pertenecen el bosque y las montañas, y quién puede matar animales allí» pone en perspectiva esta actitud de reivindicación.
La lección de Trento es sencilla: las autoridades no pueden esperar hasta que la ira se convierta en violencia y la violencia en tragedia. Cuando surgen dudas fundadas sobre la fiabilidad de una persona, las armas de caza y las municiones deben retirarse de su alcance con rapidez.
Mientras la hobby hunting privada siga permitida, se necesitan normas mucho más estrictas, evaluaciones de idoneidad continuas, controles eficaces y transparencia total. A largo plazo, la hobby hunting privada no tiene justificación. Si realmente se demuestra que son necesarias intervenciones en las poblaciones de fauna silvestre, estas deben ser realizadas por profesionales debidamente formados y controlados por el Estado, y no mediante un sistema de afición que entrega armas y una licencia para matar a particulares.
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