Autorregulación de las poblaciones de animales silvestres: evidencia científica de Ginebra, del parque nacional y de la comparación internacional
La autorregulación no es una teoría: 50 años de Ginebra y 110 años de Parque Nacional demuestran que la fauna silvestre se estabiliza sin caza de hobby.
La pregunta de si las poblaciones de fauna silvestre se autorregulan sin caza de hobby es central para la legitimación de la práctica cinegética suiza y está cargada políticamente.
El lobby de la caza de hobby argumenta que, sin abatimientos, el equilibrio ecológico colapsaría. La posición contraria, respaldada por observaciones a largo plazo en el cantón de Ginebra, en el Parque Nacional Suizo y por la investigación internacional, sostiene algo distinto: las poblaciones de fauna silvestre se regulan principalmente mediante la disponibilidad de alimento, los predadores y la capacidad del hábitat, no mediante cupos de abatimiento. Este dosier reúne la evidencia científica y muestra con honestidad dónde existe realmente desacuerdo entre los investigadores.
Lo que te espera aquí
- Cantón de Ginebra desde 1974: 50 años de experimento a largo plazo en un cantón densamente poblado con biodiversidad intacta y poblaciones estables de ungulados.
- Parque Nacional Suizo desde 1914: 110 años de prohibición de la caza, biodiversidad documentada científicamente y un análisis diferenciado del problema del ciervo en la década de 1980.
- Reproducción compensatoria: por qué la caza de hobby genera precisamente aquellas poblaciones que pretende regular. Pruebas del jabalí, el ciervo rojo, el oso, el puma y el chacal.
- Dónde discrepan los investigadores: el ramoneo, los predadores como sustituto de la caza y la escalabilidad del modelo ginebrino.
- Resultados comparativos internacionales: desde Luxemburgo, pasando por Yellowstone, hasta el Parque Nacional de Słowiński en Polonia.
- Lo que debe seguir políticamente: exigencias concretas a la Confederación, los cantones y la investigación.
- Argumentario: respuestas a las seis objeciones más frecuentes contra la tesis de la autorregulación.
- Enlaces rápidos: a dosieres relacionados y resúmenes de estudios.
Cantón de Ginebra desde 1974: el experimento de campo más largo de Europa
El cantón de Ginebra es el experimento a largo plazo único en el mundo sobre una prohibición de la caza en un espacio densamente poblado y de intensa explotación económica. El 19 de mayo de 1974, alrededor de dos tercios de la población ginebrina votaron a favor de la abolición de la caza de milicia. Desde entonces, doce guardafaunas cantonales de la «Police de la nature» se encargan de todas las intervenciones necesarias sobre la fauna silvestre.
Lo que muestran los datos después de más de cincuenta años es impresionante. Un estudio cantonal de larga duración documenta un fuerte aumento de la diversidad de especies desde 1974. Ginebra, a pesar de su alta densidad de población, su viticultura y su aeropuerto internacional, se considera hoy uno de los cantones con mayor biodiversidad de Suiza. El lago Lemán y el Ródano se convirtieron en reservas de aves acuáticas de importancia internacional. El número de aves acuáticas que pasan el invierno aumentó de forma espectacular tras la prohibición de la caza, sin una tendencia comparable en los cantones vecinos. La densidad de liebres comunes es de 17,7 animales por cada 100 hectáreas, muy por encima de la media suiza. También las poblaciones de ungulados son estables: alrededor de 100 ciervos rojos y 330 corzos. Corzos, ciervos y jabalíes, que en 1974 se daban prácticamente por desaparecidos, se han restablecido de nuevo.
La aceptación pública es abrumadora. En el año 2004, casi el 90 por ciento de la población ginebrina se pronunció en contra de una reintroducción de la caza de afición. En 2009, el parlamento cantonal rechazó una moción al respecto por 71 votos contra 5.
Los límites del modelo ginebrino
También los investigadores con pensamiento crítico deben reconocer: el modelo ginebrino no es un modelo sin regulación alguna. Cuando las poblaciones de fauna salvaje crecieron, se documentaron daños forestales considerables causados por ungulados, lo que obligó a elaborar un concepto bosque-fauna conforme a la guía de aplicación de la BAFU. Como contramedidas se reforzaron las vallas para la fauna salvaje y se llevaron a cabo abatimientos selectivos de corzos, responsabilidad de guardas de fauna profesionales.
La revista afín a la caza «Tierwelt» señala «tan bien, que incluso el pequeño cantón no puede prescindir de la caza», e informa de que hubo que mantener bajo control la población de liebres comunes. En 2007 se trasladaron alrededor de 60 animales al Valais y a Francia. Además, el crecimiento de las poblaciones de fauna salvaje aumentó el riesgo de accidentes con animales. Se notifican entre 50 y 100 sucesos de este tipo al año.
La valoración crítica es fundamental: el modelo ginebrino refuta la afirmación de que los sistemas sin caza conducen al colapso. Al mismo tiempo demuestra que siguen siendo necesarias intervenciones profesionales, pero realizadas por guardas de fauna formados y no por cazadores de afición armados. El inspector de fauna Gottlieb Dandliker afirma con claridad que el corzo no amenaza el bosque y que en los predominantes robledales se registran pocos daños.
Más sobre esto: Ginebra y la prohibición de la caza y Estudios sobre el impacto de la caza en los animales salvajes
Parque Nacional Suizo desde 1914: el experimento más antiguo
El Parque Nacional Suizo está protegido legalmente como reserva desde su fundación en 1914, un espacio en el que la naturaleza queda al margen de toda intervención humana, incluida la caza. Es, por tanto, la zona libre de caza más antigua y estricta de Suiza.
En 1914, los botánicos suponían que los antiguos pastos alpinos se cubrirían rápidamente de vegetación. Los resultados de la investigación demuestran lo contrario. La biodiversidad aumentó de un promedio de 17 especies por metro cuadrado en 1921 a 42 especies por metro cuadrado en 2011. Las ciervas mantienen la hierba corta mediante el pastoreo y favorecen así la biodiversidad. Investigaciones más recientes demuestran que la aparición de árboles jóvenes se ve menos influida por el ramoneo y depende más bien de las condiciones del entorno y del clima. Con la densidad actual de ciervos, la regeneración del bosque no se ve impedida en absoluto. Un estudio publicado en 2025 en «Ecology and Evolution» mostró además cómo los ciervos rojos adaptan de forma contrastada su elección de hábitat dentro y fuera del parque nacional, una prueba de complejas adaptaciones de comportamiento en un espacio libre de caza.
El problema de los ciervos de los años ochenta: ¿crisis real o instrumentalización política?
Aquí reside la mayor controversia científica. Tras la fundación del parque nacional, las poblaciones de ciervo rojo se desarrollaron de forma exponencial. En los años ochenta se alcanzaron picos de alrededor de 3.000 animales. Las causas fueron múltiples: en el parque nacional faltan todos los predadores naturales, en particular el lobo. La caza fuera del parque nacional se orientó hasta los años setenta principalmente hacia los machos de ciervo, es decir, caza de trofeos, y no pudo frenar la evolución de la población. La alimentación invernal fuera del parque provocó además daños forestales y mortalidad invernal.
Las altas poblaciones provocaron mortandades invernales masivas y repetidas, perjuicios para la regeneración del bosque y pérdidas de rendimiento agrícola. Esto desencadenó controversias políticas entre las décadas de 1950 y 1990 que sacudieron incluso los cimientos del parque nacional. No obstante, el juicio de la propia investigación del parque nacional es matizado. Los temores de una catástrofe ecológica, desde la perspectiva actual, habrían sido infundados. Sin embargo, una regulación cinegética de la población de ciervo rojo sí habría sido pertinente. La solución fue una caza en dos fases fuera de la zona protegida, es decir, caza mayor en septiembre y caza especial a finales de otoño, sin vulnerar la prohibición fundamental de la caza en el parque nacional.
Competencia interespecífica: no solo idilio
Los resultados de investigación del Val Trupchun muestran que, con una alta densidad de ciervo rojo, los rebecos se desplazan cada vez más hacia pedregales más pobres en alimento. El crecimiento de los cuernos de las crías de rebeco correlaciona negativamente con la densidad de ciervo rojo. Una mayor población de ciervo influye además negativamente en la tasa de crecimiento poblacional de las cabras montesas. Un patrón comparable muestra un estudio polaco del Parque Nacional de Slowinski, donde no se caza. Allí las altas densidades de ciervo rojo desplazaron significativamente a la población de corzos mediante la competencia por los recursos. La autorregulación, por tanto, no significa automáticamente armonía para todas las especies al mismo tiempo. Puede estar vinculada a especies dominantes que desplazan a otras.
Más sobre esto: El rebeco en Suiza y El ciervo rojo en Suiza
Reproducción compensatoria: el argumento científico en contra más sólido
Un principio biológico central respalda la posición de la crítica a la caza: la reproducción compensatoria. Las poblaciones de animales salvajes reaccionan a las pérdidas por la caza con tasas de natalidad incrementadas, madurez sexual más temprana y camadas más grandes.
Las pruebas son internacionales y abarcan distintas especies. Un estudio francés a largo plazo, de 22 años, demostró que la presión cinegética aumenta significativamente la tasa de reproducción de los jabalíes. Normalmente solo se reproduce la hembra dominante. Si esta es abatida, todas las hembras del grupo se reproducen. En Suiza, las poblaciones de ciervo rojo aumentaron desde el año 2000 de unos 23.000 a más de 40.000 animales en 2024, a pesar de que las cifras de abatimiento prácticamente se duplicaron en el mismo periodo. La caza de afición se dirige preferentemente a los machos y, por tanto, a los trofeos, lo que desplaza la proporción de sexos a favor de las hembras fértiles.
Los estudios internacionales aportan más datos. Investigadores suecos demostraron que las osas acortan el periodo de cría de sus crías como respuesta a la presión cinegética, para poder reproducirse de nuevo más rápidamente. Una investigación del estado de Washington refutó la «compensatory mortality hypothesis» para los pumas. Una caza intensa se correlacionaba con una mayor inmigración, una menor tasa de supervivencia de las crías y una estructura de edad más joven, pero no con la estabilización poblacional predicha. En el caso del chacal de lomo negro, la caza condujo a una estructura de edad más joven y a una población en expansión en lugar de estable, ya que desapareció el control social ejercido por los animales más viejos.
Estos hallazgos respaldan la tesis central de la crítica a la caza: la caza de afición produce precisamente aquellas poblaciones que afirma evitar.
Más sobre esto: Por qué la caza de afición fracasa como control de poblaciones y Mitos de la caza: 12 afirmaciones examinadas críticamente
Dónde los investigadores realmente discrepan
¿Predadores naturales como sustituto de la caza de afición?
Los investigadores del WSL Andrea Kupferschmid y Kurt Bollmann demuestran que los lobos modifican significativamente el comportamiento espacial de los ungulados y reducen localmente el ramoneo. Sin embargo, el efecto solo se cumple de forma condicionada, y el panorama es más matizado que una simple causalidad. En la región de Calanda, con la primera manada de lobos de Suiza, el ramoneo en abetos, arces y serbales disminuyó notablemente en el territorio central. También está demostrada la influencia del lince sobre el ramoneo del corzo, entre otros mediante trabajos de la BOKU de Viena en el cantón de San Galo.
Al mismo tiempo, asociaciones de la economía forestal como la Asociación Forestal Suiza se posicionan con claridad: «Los grandes predadores como el lince y el lobo no pueden resolver el problema de la regeneración», pero sí tienen una influencia en la distribución espacial y el comportamiento de los ungulados. Por ello, estas asociaciones reclaman una intensificación de la caza de hobby. Esto resulta notable, ya que los datos del WSL muestran al mismo tiempo que los expertos forestales clasifican como escasa o insignificante la influencia de la fauna en alrededor del 68 por ciento de la superficie forestal evaluada.
Daños por mordisqueo: ¿crítico en toda la superficie o limitado a nivel local?
El Informe Forestal 2025 de la BAFU y el WSL confirma que, en algunas zonas, poblaciones de fauna demasiado elevadas perjudican la regeneración natural. Pero al mismo tiempo señala el calor, la sequía, las tormentas y los organismos nocivos como cargas mayores. Según la investigadora del WSL Kupferschmid, los expertos forestales clasifican como escasa o insignificante la influencia de la fauna en el 68 por ciento de la superficie forestal. Solo un 5 por ciento se considera insostenible desde el punto de vista silvícola. La cuestión del mordisqueo no puede resolverse con simples respuestas de sí o no.
Transferibilidad del modelo ginebrino
La objeción más frecuente del lobby de la caza es que Ginebra es demasiado pequeña y demasiado urbana, y que el modelo no es transferible. La contraargumentación es sólida desde el punto de vista objetivo. Ginebra está densamente poblada, tiene una viticultura intensiva, un aeropuerto internacional y tráfico fronterizo directo con zonas de caza intensiva de Francia y del cantón de Vaud. Si la gestión profesional de la fauna salvaje funciona en este contexto, falta un argumento estructural en contra de su transferibilidad a cantones más grandes y menos densamente poblados. No obstante, la escalabilidad es una cuestión de investigación real. Ginebra abarca 282 kilómetros cuadrados, Grisones 7.105 kilómetros cuadrados. Doce guardas de fauna cantonales bastan para Ginebra. ¿Cuántos necesitaría Grisones? Faltan cálculos de modelos fiables en la literatura.
Más al respecto: Conflicto bosque-fauna en Suiza y El lobo en Suiza: hechos, política y los límites de la caza
Resumen de los hallazgos comparativos internacionales
- Cantón de Ginebra, desde 1974: la biodiversidad aumenta, las poblaciones de ungulados son estables, la liebre común en su nivel máximo en Suiza. Limitación: siguen siendo necesarias intervenciones profesionales.
- Parque Nacional Suizo, desde 1914: la diversidad de especies ha aumentado notablemente, sin catástrofe ecológica. Limitación: el problema de los ciervos de los años ochenta requirió medidas especiales fuera del parque.
- Luxemburgo, prohibición de la caza del zorro desde 2015: Sin epidemias, sin explosión de las poblaciones de zorros. Limitación: serie temporal corta.
- Yellowstone, reintroducción del lobo: Cambio de comportamiento en el ciervo rojo, la vegetación se regenera. Limitación: cascadas tróficas complejas, no transferibles directamente a Europa Central.
- Parque Nacional de Slowinski, Polonia, sin caza: El ciervo rojo desplaza al corzo por competencia de recursos. Muestra efectos secundarios sin predadores.
Más al respecto: El zorro en Suiza y Caza y biodiversidad: ¿protege la caza la naturaleza?
Lo que debería cambiar
- Reconocimiento de la evidencia científica: La Confederación y los cantones deben tener en cuenta, en las revisiones de la ley de caza, los hallazgos empíricos de Ginebra, del Parque Nacional y de la investigación internacional como base de decisión. La evidencia científica no debe ser sobrescrita por intereses de lobby.
- Financiar de forma independiente el monitoreo a largo plazo: Un estudio a largo plazo financiado de forma independiente debe documentar de forma paralela las poblaciones silvestres en Ginebra, en el Parque Nacional y en cantones comparables con caza intensiva durante al menos veinte años. Solo así la cuestión de la transferibilidad podrá responderse empíricamente.
- Cantones piloto para zonas libres de caza: De dos a cuatro cantones suizos prueban en superficies definidas el modelo de guardafaunas con un cálculo de costes abierto y un control de éxito transparente. Iniciativa modelo: Guardafaunas en lugar de cazadores aficionados.
- Divulgación de las estadísticas de abatimiento: La evolución de las poblaciones pese al aumento de las cifras de abatimiento, por ejemplo del ciervo rojo de 23.000 a más de 40.000 animales en 24 años, debe formar parte del debate público. La reproducción compensatoria no es un tema marginal, sino un argumento estructural contra el relato de la regulación.
- Diálogo entre la silvicultura y la biología de la fauna silvestre: La cuestión del ramoneo está hoy dominada por las asociaciones forestales, que al mismo tiempo se aferran a la caza por afición. Un grupo de trabajo conjunto con biología de la fauna silvestre, WSL, autoridades cantonales y organizaciones de protección animal debe desarrollar alternativas viables.
Argumentario: objeciones contra la tesis de la autorregulación, y lo que es cierto
«Sin caza las poblaciones explotan y la naturaleza colapsa.» Ginebra refuta esta afirmación desde hace 50 años, el Parque Nacional Suizo desde hace 110 años. En ambos sistemas la biodiversidad no ha colapsado, sino que ha aumentado. La tesis central del lobby de la caza por afición está refutada empíricamente.
«El modelo de Ginebra no es transferible porque Ginebra es urbana.» Ginebra cuenta con un aeropuerto internacional, una intensa viticultura y tráfico fronterizo directo con regiones de caza intensiva. Si una gestión de la fauna salvaje funciona allí, ningún argumento estructural se opone a que funcione igualmente en cantones menos densamente poblados. La cuestión de la escalabilidad es un encargo de investigación, no una refutación.
«La caza como hobby es necesaria para regular las poblaciones.» La reproducción compensatoria demuestra lo contrario. Las poblaciones suizas de ciervo rojo aumentaron de 23.000 a más de 40.000 animales, a pesar de que las capturas prácticamente se duplicaron. La caza como hobby genera precisamente aquellas poblaciones que afirma evitar.
«Sin caza, el bosque colapsa por el ramoneo.» Los datos del WSL muestran que los expertos forestales clasifican la influencia de la fauna salvaje como escasa o insignificante en el 68 por ciento de la superficie boscosa. Solo el 5 por ciento se considera insostenible desde el punto de vista silvícola. El Informe Forestal 2025 señala el calor, la sequía y las tormentas como cargas mayores que el ramoneo.
«Los predadores por sí solos no pueden regular las poblaciones.» Esto es correcto, y nadie lo afirma. La posición crítica con la caza sostiene: guardafauna profesionales, complementados por predadores naturales y una configuración sensata del hábitat, son suficientes. La caza como hobby no es parte de la solución, sino parte del problema.
«El problema de los ciervos de los años ochenta demuestra que las zonas libres de caza no funcionan.» El juicio de la propia investigación del Parque Nacional es matizado: los temores de una catástrofe ecológica fueron, desde la perspectiva actual, infundados. Una regulación cinegética fuera del parque sí era pertinente, pero la prohibición de caza dentro del propio parque nunca tuvo que modificarse.
Enlaces rápidos
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Nuestra aspiración
La autorregulación no es una teoría, sino un experimento de campo de 50 años en Ginebra y de 110 años en el Parque Nacional Suizo. Los datos lo demuestran: las poblaciones de animales salvajes se estabilizan, la biodiversidad aumenta, el ecosistema no colapsa. La reproducción compensatoria desenmascara la caza por afición como un instrumento de regulación estructuralmente ineficaz. La verdadera pregunta no es si sin la caza por afición es posible un equilibrio. La pregunta es por qué la Suiza política ignora este equilibrio desde hace décadas.
La IG Wild beim Wild reúne la evidencia científica, porque un debate social honesto sobre la caza por afición debe comenzar con hechos, no con mitos. Este dossier se actualiza continuamente cuando nuevos estudios, cifras o desarrollos políticos lo requieren.
Más sobre el tema de la caza por afición: en nuestro resumen del dossier reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.
