Jabalíes en las ciudades suizas: por qué la caza por hobby agrava la situación
En la localidad italiana de Ascoli, cada vez más jabalíes deambulan por las calles, y expertos como la organización de protección animal Lega Abolizione Caccia responsabilizan precisamente a esa caza por hobby que en teoría debería resolver el problema.
En la ciudad de Ascoli, en el centro de Italia, nuevos avistamientos de manadas enteras causan inquietud.
Las autoridades del municipio, la provincia y la región reaccionan con el habitual reflejo de crisis: jaulas trampa del tipo «Pig Brig», los llamados tiradores selectivos y posibles abatimientos. La Lega Abolizione Caccia critica con dureza esta línea de actuación y recuerda que en los años setenta y ochenta se soltaron jabalíes de forma deliberada con fines cinegéticos. Las batidas y monterías habrían dispersado las manadas y empujado a los animales hacia los núcleos urbanos, supuestamente más seguros. «Los jabalíes que hoy pacen en la ciudad son animales que huyeron de los cazadores por hobby», se afirma en el comunicado. La delegada Sabrina Simonetti habla abiertamente de una «masacre colectiva» a propósito del uso de las jaulas trampa. También el profesor Andrea Mazzatenta, especializado en fisiología animal, lo confirma: los jabalíes se acercan a las localidades precisamente para escapar de la presión cinegética.
Estas sueltas históricas se consideran un factor importante de la dinámica poblacional actual, que se ha intensificado aún más por la presión cinegética, la fragmentación de las manadas y el aumento de las tasas de reproducción.
La ciencia es clara: la caza incrementa la reproducción
El hallazgo no es un caso excepcional italiano, sino algo documentado a escala internacional. Un estudio francés de largo plazo realizado a lo largo de más de 22 años comparó dos poblaciones de jabalíes: una sometida a caza intensiva en el departamento de Haute-Marne y otra apenas cazada en los Pirineos. El resultado: bajo una alta presión cinegética, la fertilidad resulta notablemente mayor, la madurez sexual se alcanza antes e incluso las jabatas jóvenes quedan preñadas. El mecanismo es conocido: las hembras dominantes suprimen, mediante señales químicas, la fertilidad de las hembras de menor rango. Cuando las cazadoras y los cazadores aficionados abaten a las hembras dominantes, los grupos se desintegran, las hembras restantes entran de inmediato en celo y se reproducen varias veces al año. Así, la población aumenta de año en año. En la Toscana, el número de jabalíes se ha duplicado a causa de la intensa caza y ha superado la cifra de 200’000 animales.
EFSA: los abatimientos no pueden reducir en absoluto la población
Lo ineficaz que resulta la caza de afición como instrumento de control lo demuestra un cálculo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Con una dinámica reproductiva de alrededor del 200 por ciento anual, habría que extraer cada año más del 67 por ciento de la población para siquiera reducirla. En realidad, la tasa de abatimiento se sitúa en torno al 40 por ciento. La reproducción de los jabalíes es compensatoria: lo que se elimina mediante disparos lo compensa la especie en pocos años. También el instituto italiano de investigación ambiental ISPRA constata que las batidas no limitan la población ni resuelven los daños o problemas de seguridad, sino que alteran la estructura social y favorecen la expansión descontrolada de los animales.
También para Suiza es válido: matar no es una solución
Suiza conoce el mismo patrón. Un estudio realizado en la Universidad de Zúrich sobre la gestión del jabalí concluyó ya en 2004 que el abatimiento y la alimentación cinegética no reducen los daños de forma sostenible y, además, estimulan la reproducción. Mientras que en alrededor de dos tercios de los cantones se practica la caza por licencia sin responsabilidad sobre el coto, el cantón de Ginebra muestra desde 1974 una alternativa que funciona: una prohibición total de la caza, en la que las intervenciones necesarias corren exclusivamente a cargo de guardas de fauna con formación profesional. Este modelo no es una excepción, sino una prueba transferible de que la gestión de la fauna salvaje funciona sin caza de hobby. Por ello, quien quiera mantener a los jabalíes alejados de las ciudades de forma duradera apuesta por la prevención: vallas eléctricas, gestión rigurosa de los residuos, sistemas de aviso de fauna y zonas de seguridad sin caza alrededor de las localidades. O, en palabras de la Lega Abolizione Caccia: «Es hora de recurrir a la ciencia y no al mundo de la caza».
Cómo la presión cinegética impulsa la reproducción lo documenta el dosier «La actividad cinegética hace que la especie se multiplique»; la ineficacia ecológica de la caza, el artículo «Cazadores y conservación de la naturaleza».
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