Comercio ilegal de productos químicos altamente peligrosos
Casi la mitad del volumen total comercializado cruza las fronteras de forma ilegal, informó el martes el Laboratorio Federal Suizo de Ensayo de Materiales e Investigación (Empa). El estudio se ha publicado en la revista especializada «Nature Sustainability».
Un comercio ilegal muy extendido
Investigadores de Suiza y China han llevado a cabo un amplio estudio sobre el comercio mundial de productos químicos altamente peligrosos regulados por el Convenio de Róterdam.
El objetivo del estudio era analizar la magnitud del comercio ilegal de estos productos químicos a través de las fronteras y señalar la urgente necesidad de adoptar medidas a escala nacional e internacional.
Los resultados del estudio son alarmantes: casi la mitad del volumen total de estos productos químicos altamente peligrosos se comercializa de forma ilegal. En cifras, entre 2004 y 2019 se comercializaron en total 27,5 millones de toneladas de productos químicos hacia países que habían denegado expresamente su importación. Esta magnitud del comercio ilegal demuestra claramente que las medidas de control actuales no son suficientes y que deben mejorarse con urgencia.
El incumplimiento del Convenio de Róterdam es un problema mundial. Los países de Europa, Asia, Oriente Medio y África son especialmente los más afectados. Estos productos químicos, clasificados como altamente peligrosos, siguen comercializándose a gran escala a través de las fronteras sin que se respeten las normas de seguridad exigidas.
Medidas contra el comercio ilegal
Para contrarrestar este comercio ilegal, el estudio propone que se refuercen las medidas internacionales y nacionales de lucha contra el comercio ilícito. Se recomienda incluir en el Convenio de Róterdam otros productos químicos problemáticos, con el fin de garantizar que estén sujetos a los mismos controles estrictos. Además, es de vital importancia aumentar la asignación de recursos destinados a la vigilancia del comercio de productos químicos y reforzar las capacidades de los países implicados, en particular en los países en desarrollo. Esto incluye la mejora de las infraestructuras para el tratamiento y la eliminación seguros de estos productos químicos peligrosos, así como una mayor sensibilización y formación de las partes implicadas.
Otro aspecto preocupante del estudio es el elevado volumen de productos químicos peligrosos comercializados, en especial el dicloruro de etileno. Casi el 86 % del volumen total comercializado corresponde a esta sustancia, considerada cancerígena y perjudicial para los órganos. Esto pone de manifiesto la urgencia de reducir drásticamente el comercio y el uso de estos productos químicos.
Además, el estudio ha sacado a la luz el intenso comercio de determinadas sustancias prohibidas, como la aldrina, el clordano y la dieldrina. Aunque estos plaguicidas llevan años prohibidos a nivel internacional, todavía se comercializan en cantidades considerables. Esto demuestra la necesidad de reforzar la vigilancia y el cumplimiento de los acuerdos internacionales vigentes.
Sin embargo, es importante señalar que este estudio no ha tenido en cuenta los aspectos del contrabando y del mercado negro dentro del comercio ilegal. Por lo tanto, la magnitud real del comercio ilegal de productos químicos peligrosos puede ser aún mayor.
Los resultados de este estudio deberían servir como toque de atención y conducir a mayores esfuerzos para combatir el comercio ilegal de productos químicos de alto riesgo. Encontrar soluciones eficaces exigirá una estrecha colaboración entre los países implicados, las organizaciones internacionales y la industria.
Además, también deberían fomentarse las decisiones informadas y el consumo consciente por parte de los consumidores. Al informarse sobre los riesgos de determinados productos químicos y elegir alternativas más sostenibles, pueden contribuir a reducir la presión sobre el comercio de productos químicos de alto riesgo.
También es importante que los gobiernos fomenten el intercambio de buenas prácticas y la cooperación a escala internacional. Gracias al intercambio de información, los países pueden aprender unos de otros y encontrar soluciones conjuntas a los retos que plantea el comercio ilegal. Esto podría incluir la creación de una plataforma global para supervisar y verificar el comercio de productos químicos, con el fin de garantizar que todos los Estados parte cumplan sus obligaciones con arreglo al Convenio de Róterdam.
Además, los países implicados deben revisar y reforzar sus leyes y normativas nacionales para garantizar que se combata eficazmente el comercio ilegal de productos químicos extremadamente peligrosos. Esto podría incluir medidas como inspecciones más estrictas en los pasos fronterizos, sanciones más severas para los comerciantes ilegales y el cierre de instalaciones de producción ilegales.
El estudio pone de manifiesto la urgencia de adoptar medidas para proteger la salud humana y el Medio ambiente frente a los productos químicos extremadamente peligrosos. La práctica ilegal del comercio de estas sustancias tiene graves repercusiones para la salud de las personas y la sostenibilidad ecológica. Es responsabilidad de los gobiernos, de la industria y de los consumidores trabajar conjuntamente para poner fin a este comercio.
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