¡Encontrado! Cómo el gato Nino demuestra lo que puede lograr la compasión y lo que ahora necesitan los erizos y las aves
Es una de esas historias que demuestran de lo que son capaces las personas cuando se unen.
El sábado 8 de agosto de 2026, en la A2, a la altura de Mezzovico-Vira, un coche colisionó con la autocaravana de una familia española.
Siete personas resultaron heridas y uno de los conductores estaba en peligro de muerte. Con el impacto, el gato Nino salió despedido de la caravana y desapareció sin dejar rastro por los alrededores, mientras su familia era atendida en el hospital.
Lo que ocurrió después merece ser contado. Vecinos y vecinas que no conocían a Nino ni a su familia se pusieron de inmediato a buscarlo. A través de la página de Facebook «Animali Trovati e Smarriti in Ticino-Svizzera», voluntarios organizaron una operación de búsqueda que se prolongó hasta bien entrada la noche. Hubo cientos de avisos, innumerables llamadas, personas que recorrieron durante horas los prados de Camignolo sin perder de vista al pequeño gato. Incluso cuando, en medio de esa tensa situación, algunos autores de llamadas se permitieron una broma de mal gusto, la auténtica solidaridad no se dejó menguar por ello.
El lunes 10 de agosto llegó la noticia liberadora: Nino fue hallado no lejos de la estación de tren de Mezzovico-Vira, cerca de un río. Aparte de una pequeña herida en una pata, se encuentra bien. Tras el control veterinario, pronto pudo regresar con su familia.
Lo que esta historia dice sobre todos nosotros
Lo que hace tan notable este rescate no es solo el final feliz. Es el hecho de que personas completamente desconocidas invirtieron su propio tiempo, sus noches y su energía para ayudar a un animal que nunca habían visto. Precisamente esta compasión, esta disposición a actuar por un ser vivo en apuros, es algo que también puede aplicarse a nuestros animales silvestres autóctonos. No hace falta recorrer los prados durante horas para marcar una diferencia. A veces basta con un cuenco de agua en el propio jardín.
El calor y la sequía afectan a los animales silvestres
Este verano, Suiza vuelve a vivir fases de sequía pronunciada y olas de calor. Lo que para nosotros resulta desagradable se convierte rápidamente en un problema grave para muchos animales silvestres. Los arroyos se secan, los charcos desaparecen, las fuentes naturales de agua escasean. Especialmente afectados están los animales que dependen de puntos de agua pequeños y de fácil acceso y que no pueden recorrer grandes distancias por sí mismos.
Los erizos, por ejemplo, pierden rápidamente líquidos con el calor persistente e incluso pueden morir de sed en caso de sequía extrema si no encuentran una fuente de agua. Las aves también sufren: necesitan el agua no solo para beber, sino también para bañarse, algo imprescindible para el cuidado del plumaje y, con ello, para su capacidad de volar y protegerse de sus depredadores. Además, con el calor intenso aumenta considerablemente la necesidad de líquidos, mientras que al mismo tiempo disminuye la oferta natural.
Así de sencilla puede ser la ayuda
Un cuenco plano con agua en el jardín, en el balcón o en el patio interior puede ser vital para los animales silvestres en esta época. Algunos puntos que ayudan a que el punto de agua sea realmente útil y no perjudique a nadie:
- Utilizar recipientes planos. Animales como los erizos no saben nadar y deberían poder salir sin problemas. Un platillo, un plato llano o un bebedero para pájaros con un borde de suave pendiente son adecuados.
- Incorporar una ayuda para salir. En recipientes más profundos, una piedra, un trozo de corteza o una pequeña tablilla que sobresalga del agua ayuda a que también insectos o animales pequeños no se ahoguen.
- Agua fresca a diario. Precisamente con el calor, el agua se evapora rápidamente y puede acumular gérmenes. Un cambio diario mantiene el punto limpio e higiénico.
- Elegir un lugar sombreado. Un sitio a media sombra hace que el agua no se caliente en exceso y se mantenga fresca durante más tiempo.
- Preferir un lugar tranquilo. Un lugar algo escondido y tranquilo, por ejemplo bajo arbustos o en un rincón del jardín, ofrece a animales tímidos como el erizo la seguridad necesaria para siquiera aceptar el punto de agua.
- Limpiar con regularidad. Una limpieza a fondo del recipiente evita la formación de algas y gérmenes, que pueden perjudicar especialmente a las aves.
Quien además ofrece en el jardín algo de vegetación que dé sombra o un pequeño elemento de refugio, como un montón de ramas, crea para los animales silvestres un verdadero lugar de retiro durante los meses calurosos.
Pequeño gesto, gran efecto
La historia de Nino muestra de forma impresionante cuánto pueden lograr la empatía y la acción práctica. Para nuestros animales silvestres a menudo no hace falta ni siquiera una búsqueda nocturna, sino solo un pequeño gesto cotidiano: un cuenco de agua, colocado en un lugar sombreado y renovado con regularidad. Precisamente en épocas de calor y sequía es esta una forma sencilla en que cada persona puede contribuir a la protección de los animales silvestres autóctonos.
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