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Reveladoras alteraciones de la retina

Un nuevo estudio revela: los indicios de un mayor riesgo de esquizofrenia ya pueden encontrarse en la retina. Esto podría contribuir en el futuro a una mejor detección precoz.

Redacción Wild beim Wild — 23 de abril de 2025

La retina forma parte del sistema nervioso central y, por lo tanto, del cerebro.

Por consiguiente, los cambios en el cerebro posiblemente también puedan detectarse ya en el ojo. Un equipo de investigación internacional, dirigido por la Universidad de Zúrich y la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Zúrich, ha retomado esta idea: en su estudio, los investigadores examinaron si las conexiones nerviosas alteradas en la retina están vinculadas al riesgo genético de esquizofrenia. Y es que, precisamente en la esquizofrenia, las alteraciones en el procesamiento neuronal de la información se consideran una característica central.

Estudios anteriores han demostrado que las personas con esquizofrenia no solo presentan déficits en la sustancia gris del cerebro, sino también mínimas pérdidas de tejido en la retina. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si estos cambios son causa o consecuencia de la esquizofrenia. También la propia enfermedad podría influir en la retina, por ejemplo, a través del estilo de vida, la medicación o una diabetes concomitante.

Se analizaron numerosos datos de personas sanas

«Para investigar si el propio riesgo de desarrollar esquizofrenia ya afecta al sistema nervioso central, examinamos a decenas de miles de personas sanas», explica Finn Rabe, primer autor del estudio e investigador postdoctoral en la Universidad de Zúrich. «A continuación, calculamos su riesgo de esquizofrenia mediante una puntuación genética».

Para ello, el equipo pudo recurrir a amplios datos sobre la retina e información genética procedentes del llamado UK Biobank. Estos datos, provenientes de un estudio de cohorte nacional con más de medio millón de personas, son de acceso público. «Se puede decir que el UK Biobank ha revolucionado la investigación biomédica gracias a la magnitud de sus datos», afirma Rabe.

Mayor riesgo cuanto más fina es la retina

El estudio mostró que un mayor riesgo genético de esquizofrenia va efectivamente asociado a una retina más delgada. Sin embargo, los efectos son pequeños, por lo que son necesarios estudios de gran tamaño como este para poder demostrarlos de forma fiable. Lo positivo del hallazgo es que este tipo de alteraciones en la retina, a diferencia de las del cerebro, pueden detectarse mediante mediciones oculares sencillas, no invasivas y económicas. Gracias a la tomografía de coherencia óptica, una especie de ecografía del ojo, el grosor de la retina puede medirse en pocos minutos.

Esto resulta prometedor para la prevención. «Nuestro estudio muestra el potencial del uso de la tomografía de coherencia óptica en la práctica clínica habitual. Aun así, todavía se necesitan grandes estudios a largo plazo para determinar su utilidad en la prevención», señala Finn Rabe.

Perspectivas para nuevas terapias

Otro hallazgo central del estudio se refiere a variantes genéticas relacionadas con procesos inflamatorios en el cerebro. Estas también podrían contribuir a alteraciones estructurales en la retina. De este modo, el estudio respalda la llamada hipótesis inflamatoria de la esquizofrenia, es decir, la idea de que los procesos inflamatorios contribuyen a la aparición o evolución de la enfermedad. «Si esta hipótesis es correcta, la inflamación podría interrumpirse mediante fármacos y, con ello, la enfermedad podría tratarse en el futuro de manera aún más eficaz», explica Rabe.

Todos los artículos son redactados por IG Wild beim Wild, así como por coautoras y coautores externos. La investigación, la estructuración y los procesos editoriales pueden contar con el apoyo de herramientas basadas en IA.

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