Marta de las pedrizas en Suiza: especie comensal bajo presión cinegética
La marta garduña es la especie de mustélido más común y adaptable de Suiza. Vive en medio de las personas, en buhardillas, graneros y compartimentos del motor, y allí provoca conflictos con regularidad. Pero la solución para los cables roídos y el aislamiento dañado no está en la escopeta, sino en la prevención. Aun así, cada año unas 1’000 martas garduñas son abatidas por los hobby hunters, a pesar de que todos los organismos especializados coinciden en señalar: la caza es ineficaz, porque los territorios que quedan libres son ocupados de inmediato por animales vecinos.
Ficha técnica
La marta garduña (Martes foina), también llamada garduña doméstica, pertenece a la familia de los mustélidos (Mustelidae) y es una especie depredadora del género de las martas verdaderas. Alcanza una longitud de cabeza y tronco de 40 a 54 centímetros, y la cola tupida mide aproximadamente la mitad del cuerpo. El peso oscila entre 1 y 2 kilogramos, siendo los machos algo más grandes y pesados que las hembras. Su pelaje es de color marrón grisáceo a marrón oscuro. El rasgo distintivo es la mancha blanca en la garganta, normalmente bifurcada, que a menudo se extiende hasta las patas delanteras. A diferencia de la marta cibelina, su pariente, la marta garduña tiene las plantas de los pies sin pelo y la nariz de color rosado (no marrón).
Biología y modo de vida
La marta garduña es un animal solitario y de actividad predominantemente nocturna. Ocupa territorios fijos de 80 a 150 hectáreas, que marca con la secreción de sus glándulas anales y abdominales (Stadtwildtiere Schweiz). Durante el día descansa en escondites que, en zonas pobladas, suelen ser buhardillas, graneros, establos o pilas de leña. Es una hábil trepadora, capaz de escalar muros e introducirse en los edificios por rendijas de apenas 5 centímetros de ancho (Umweltberatung Luzern, cantón de Zúrich).
Originalmente, la marta garduña habitaba paisajes rocosos y bosques mixtos abiertos. A lo largo del siglo XX se ha ido instalando cada vez más en el espacio habitado como especie comensal del ser humano. Las buhardillas, los graneros y los compartimentos del motor le ofrecen escondites diurnos ideales, con protección frente a la intemperie y los depredadores. Esta capacidad de adaptación es notable y da fe de una elevada inteligencia. Pero precisamente esa capacidad de vivir cerca del ser humano acaba siendo su perdición: en lugar de organizar la coexistencia con la marta garduña, los hobby hunters recurren al arma.
Reproducción
La época de apareamiento se sitúa entre los meses de junio y agosto. Al igual que la marta y el tejón, la garduña también presenta una diapausa embrionaria: el óvulo fecundado permanece en reposo durante varios meses antes de que comience el desarrollo propiamente dicho. Las crías nacen en marzo o abril, generalmente entre 2 y 4, raramente hasta 7. Al nacer son ciegas y apenas tienen pelo. Solo abren los ojos al cabo de unas 5 semanas. La cría de los pequeños dura alrededor de 8 semanas, tras lo cual las crías comienzan a abandonar el nido. A las 12 o 16 semanas se vuelven independientes. La madurez sexual se alcanza alrededor de los 14 meses. En libertad, las garduñas rara vez superan los 10 años de vida.
Alimentación y función ecológica
La garduña es un animal omnívoro con un amplio espectro alimentario. Los pequeños mamíferos, en especial los topillos, constituyen gran parte de su alimentación animal. Además, captura aves, huevos, insectos, lombrices y caracoles. En verano y otoño predominan los componentes vegetales de su dieta: cerezas, ciruelas, bayas y pepitas de uva se encuentran regularmente en sus excrementos (Stadtwildtiere Schweiz, Instituto de Entomología Aplicada).
Como reguladora de las poblaciones de ratones en zonas urbanizadas y en cultivos agrícolas, la garduña cumple una importante función ecológica. También es útil como destructora de nidos de avispas y de otros insectos. El hecho de que ocasionalmente penetre en gallineros y allí mate a varias gallinas a causa del llamado frenesí asesino (una reacción de estrés ante las aves de corral que aletean en espacios cerrados) es un problema real, pero que puede resolverse con sencillas medidas constructivas.
La «garduña de los coches»: un problema que la caza de afición no puede resolver
La causa
Desde finales de la década de 1970 se sabe que las garduñas mordisquean piezas de plástico y de goma de los automóviles: cables de freno y de encendido, manguitos del radiador y placas aislantes (Stadtwildtiere Schweiz, Wikipedia). La causa de este comportamiento reside en su conducta territorial: los coches recién aparcados llevan marcas olfativas de una garduña ajena, que la garduña residente interpreta como un intruso. Marca entonces el vehículo con sus propias secreciones olorosas y, al hacerlo, muerde las piezas de goma que portan el olor ajeno. Este comportamiento no es de caza ni de alimentación; es una reacción territorial.
Por qué el abatimiento agrava el problema
Todas las oficinas técnicas cantonales, el servicio de asesoramiento ambiental de Lucerna, el cantón de Zúrich e incluso las empresas de control de plagas coinciden: capturar o abatir a una garduña no sirve de nada, ya que su territorio es ocupado inmediatamente después por un animal vecino (servicio de asesoramiento ambiental de Lucerna, cantón de Zúrich, Desinfecta). El sucesor se guía por los rastros olfativos del predecesor y, con gran probabilidad, utiliza los mismos refugios y los mismos coches. El abatimiento no resuelve el problema, lo perpetúa: en lugar de una garduña territorialmente estable que conoce la situación local, aparece una nueva, inexperta, que primero debe establecerse y que en ese proceso posiblemente cause más daños.
Soluciones respetuosas con los animales
Las únicas medidas eficaces contra las garduñas en el coche y en el desván son constructivas y preventivas. Mangueras del radiador y cables de encendido resistentes a las mordeduras, dispositivos eléctricos de protección antigarduñas con descarga eléctrica no letal, guardar el vehículo en garaje y lavar el motor con regularidad para eliminar las marcas olfativas son las recomendaciones estándar de las autoridades cantonales (cantón de Zúrich). En el desván deben cerrarse todos los orificios de entrada de más de 5 centímetros, eliminarse las plantas trepadoras de la fachada y podarse las ramas que sobresalgan. Estas medidas son laboriosas, pero duraderamente eficaces. El abatimiento no lo es.
La caza: inútil por definición
Situación jurídica
Según la Ley federal sobre la caza (JSG, art. 5, párr. 2), la garduña es una especie cazable de la caza menor. La veda se extiende en la mayoría de los cantones desde mediados de febrero hasta mediados de agosto y protege la cría de las crías. Fuera de ese periodo, la garduña puede ser abatida por titulares de una licencia de caza válida. Están prohibidos los lazos, el veneno y las trampas, salvo las trampas de caja para la captura en vivo.
La dimensión del abatimiento
La BUWAL indicó que en el año 2003 se abatieron unos 2’000 garduñas, pero también constató que las cifras de abatimiento están disminuyendo desde mediados de la década de 1980 (comunicado de prensa de la BUWAL, 2004). En 2005 todavía se abatieron 1’673 garduñas, y en 2006 solo 980 (comunicado de prensa de la BAFU, 2007). Según la estadística federal de caza, las cifras actuales de abatimiento se sitúan en torno a 1’000 animales por año. En el cantón de Schaffhausen, durante el año cinegético 2022/23 se abatieron únicamente 2 garduñas (IG Wild beim Wild, estadística de caza 2022). En el cantón de Ginebra, donde la caza como hobby está abolida desde 1974, los conflictos con las garduñas se resuelven exclusivamente mediante guardas de caza profesionales y la prevención.
Especialmente revelador: la BUWAL ya recomendaba en 2002 un biomonitoreo sistemático para las especies de martas, porque no estaba claro si las cifras decrecientes de abatimiento se debían a una disminución de la población o a cambios en los hábitos de caza (comunicado de prensa de la BUWAL, 2004). Veinte años después, siguen sin existir cifras fiables de población. Los hobby hunters continúan disparando contra una especie cuya evolución poblacional desconocen.
La contradicción
La garduña se percibe como un animal problemático en las zonas habitadas, pero precisamente allí donde realmente causa conflictos, la caza como hobby no se puede ejercer en la mayoría de los casos. En los distritos protegidos, es decir, en zonas residenciales y jardines, la caza solo está permitida con una autorización especial. Por tanto, los hobby hunters no disparan a la garduña donde causa problemas, sino donde se encuentra por casualidad dentro del coto: en el bosque, en el lindero del bosque, en el campo. Allí donde no causa ningún daño. La caza yerra literalmente su objetivo.
Más al respecto: Por qué la caza como hobby fracasa como control poblacional
Coexistencia en lugar de guerra: la garduña como vecina
Lo que la garduña aporta al espacio habitado
La garduña regula las poblaciones de ratones y ratas en las zonas habitadas y en los cultivos agrícolas. Elimina insectos, caracoles y avispas. Como amante de las bayas, contribuye a la dispersión de semillas de plantas. Sus excrementos contienen con regularidad huesos de cerezas y pepitas de uva, que excreta en lugares cambiantes y así favorece la propagación de estas plantas.
La coexistencia con la garduña es posible y se practica con éxito en numerosas ciudades europeas. La clave está en la prevención: hacer los edificios a prueba de garduñas, proteger los coches, reforzar los gallineros. Los servicios de asesoramiento cantonales ofrecen información y apoyo exhaustivos. Lo que falta no es la técnica, sino la disposición del lobby de la caza de afición a reconocer que el abatimiento es un medio inadecuado.
El modelo de Ginebra
En el cantón de Ginebra, donde la caza de afición está abolida desde 1974, los conflictos con la garduña se resuelven mediante guardas de fauna profesionales y mediante la prevención. No hay ni poblaciones de garduña que se disparen ni daños incontrolables. Ginebra demuestra que es posible un trato civilizado con la garduña sin que intervengan los cazadores de afición.
Más al respecto: Estudios sobre el impacto de la caza de afición en la fauna silvestre
Lo que tendría que cambiar
- Sustitución del abatimiento por la prevención profesional: El abatimiento de la garduña es ineficaz, porque los territorios que quedan libres se vuelven a ocupar de inmediato. Todos los servicios especializados cantonales lo confirman. La única solución eficaz reside en la prevención: edificios a prueba de garduñas, vehículos protegidos, gallineros reforzados. Los cantones deben ampliar el asesoramiento y el fomento de estas medidas, en lugar de conceder permisos de abatimiento.
- Gestión profesional de la fauna silvestre en lugar de la caza de afición: Allí donde surgen conflictos con la garduña que, más allá de la prevención, requieran intervenciones, deben ser competentes los guardas de fauna profesionales, no los cazadores y cazadoras de afición. El modelo de Ginebra demuestra que esto funciona y es más económico que un sistema que se basa en 30’000 titulares de licencia.
- Abolición de la caza menor de la garduña fuera de las zonas habitadas: En el bosque y en el paisaje abierto, la garduña no provoca conflictos. La caza menor de la garduña en estas zonas no tiene ninguna razón sensata y debe cesar.
- Monitoreo nacional de las poblaciones de garduña: Ya en 2002 la BUWAL exigió un biomonitoreo para las especies de garduña. Veinte años después sigue sin haber cifras fiables de población. Un monitoreo nacional es algo largamente pendiente y un requisito para cualquier política seria de fauna silvestre.
- Concienciación de la población: Muchos conflictos con la garduña surgen por desconocimiento: tragaluces abiertos, gallineros sin proteger, falta de protección antimartas en el coche. Los cantones deben ampliar las ofertas de información y asesoramiento e informar a la población sobre medidas de protección respetuosas con los animales.
Argumentario
«La garduña causa daños considerables en coches y edificios y, por ello, debe ser cazada.» Los daños son reales, pero la caza no resuelve el problema, sino que lo perpetúa. Los territorios que quedan libres son inmediatamente ocupados de nuevo. Todas las oficinas técnicas cantonales, el cantón de Zúrich, el servicio de asesoramiento medioambiental de Lucerna e incluso las empresas privadas de control de plagas confirman que la captura o el abatimiento de garduñas individuales no constituye una solución duradera. Las únicas medidas eficaces son de carácter constructivo y preventivo.
«Sin caza, la garduña se multiplicaría sin control.» Las poblaciones de garduña se autorregulan mediante su territorialidad y la disponibilidad de alimento. Los tamaños de los territorios son fijos; cada territorio solo puede albergar una garduña. La caza por hobby no influye en la población total, simplemente reemplaza individuos concretos. En el cantón de Ginebra no se caza la garduña por hobby desde hace más de 50 años, y no existe sobrepoblación.
«La garduña diezma las aves que anidan en el suelo y las gallinas y, por ello, debe ser regulada.» Las personas que crían gallinas son responsables de la seguridad de sus animales. Un gallinero a prueba de garduñas se puede construir con poco esfuerzo. Disparar a la garduña porque un gallinero no está protegido es como intentar evitar los robos disparando a los ladrones en lugar de poner cerraduras. Las aves que anidan en el suelo están amenazadas en primer lugar por la pérdida de sus hábitats, no por la garduña, que forma parte de su ecosistema desde hace milenios.
«La caza por hobby de la garduña es sostenible.» La BUWAL constató ya en 2004 que las cifras decrecientes de abatimientos de garduñas y martas podrían indicar un descenso de la población, y recomendó un biomonitoreo. Veinte años después, sigue sin haber cifras fiables de población. Una caza sobre una especie cuya población se desconoce no puede calificarse de «sostenible». Es un vuelo a ciegas.
«La caza de la garduña tiene tradición y forma parte de la caza menor.» La caza menor de las especies de mustélidos proviene de una época en la que las pieles tenían un uso económico. Este uso es obsoleto. La tradición no es un argumento para matar a un animal cuando el propósito original ha desaparecido y el abatimiento es demostrablemente ineficaz. La protección de los animales suiza STS exige con razón que se cuestione críticamente el sentido y el propósito de la caza de estas especies.
Enlaces rápidos
Artículos en Wild beim Wild:
- Estudios sobre el impacto de la caza por hobby en los animales salvajes
- Por qué fracasa la caza por hobby como control de población
- Problema de protección animal: los animales salvajes mueren agonizando a causa de los cazadores por hobby
- Crueldad animal: masacre de zorros en Suiza
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Referencias
- Estadística federal de caza, BAFU/Wildtier Schweiz: http://www.jagdstatistik.ch (datos de abatimiento y de fauna hallada muerta)
- Comunicado de prensa de la BUWAL (2004): Estadística de caza 2003, cifras estables de abatimiento de ungulados, pequeños depredadores amenazados
- Comunicado de prensa de la BAFU (2007): Estadística de caza 2006, cifras de abatimiento de garduñas
- Cantón de Zúrich, Oficina de Paisaje y Naturaleza: Información sobre martas en zonas urbanizadas (zh.ch, 2020)
- Asesoría medioambiental de Lucerna: La garduña (umweltberatung-luzern.ch)
- Stadtwildtiere Schweiz: Retrato de especie de la garduña (stadtwildtiere.ch)
- Waldwissen.net/WSL: Las martas en el cantón de Lucerna (Holzgang/Muggli, 2005)
- Wikipedia: Garduña (Martes foina)
- IG Wild beim Wild (2022/2025): Estadística de caza 2022, la matanza de zorros en Suiza (wildbeimwild.com)
- Protección Animal Suiza STS: La caza en Suiza (tierschutz.com)
- Desinfecta Suiza: Ahuyentar martas (desinfecta.ch)
- Portal de fauna silvestre de Baden-Wurtemberg: La garduña (wildtierportal-bw.de)
- Ley federal sobre la caza y la protección de mamíferos y aves silvestres (JSG, SR 922.0)
- Ley de protección animal (TSchG, SR 455)
Nuestra exigencia
La garduña es un animal silvestre que ha aprendido a convivir con el ser humano. Su capacidad de adaptación es impresionante y merece respeto, no persecución. Que ocasionalmente roa cables, penetre en los desvanes o visite un gallinero no es razón para echar mano de la escopeta, máxime cuando todos los expertos confirman que el abatimiento es ineficaz. Los conflictos con la garduña pueden resolverse mediante prevención y medidas constructivas. Que aun así los cazadores aficionados disparen cada año a alrededor de 1’000 garduñas, a menudo no donde existen conflictos, sino en el bosque y en el campo, demuestra que la caza menor no sirve para resolver conflictos, sino para el entretenimiento de quienes disparan. La consecuencia es clara: la caza menor de la garduña debe sustituirse por una gestión profesional de la fauna silvestre y la prevención. El modelo de Ginebra demuestra desde hace más de 50 años que esto es posible. Este dosier se actualiza de forma continua cuando nuevas cifras, estudios o desarrollos políticos lo requieren.
Más sobre el tema de la caza por afición: en nuestro dosier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.
