17 de junio de 2026, 00:07

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Caza y enfermedades de la fauna silvestre

Los cazadores aficionados afirman desde hace décadas que la caza de zorros y otros depredadores protege a la población de enfermedades como la rabia, la tenia del zorro, la sarna y la borreliosis. La ciencia dice lo contrario: una caza más intensiva desestabiliza las estructuras de las poblaciones, aumenta los desplazamientos migratorios y propaga las enfermedades más rápido, no más lento. Lo que las asociaciones de caza venden como gestión sanitaria es una narrativa refutada empíricamente que sirve principalmente para legitimar una actividad de ocio.

Jurídicamente delicado resulta lo siguiente: según el art. 26 de la Ley de Protección de los Animales, para matar a un animal debe existir un «motivo razonable». Para la caza del zorro no existe ni una planificación legal de abatimientos ni una necesidad de regulación científicamente reconocida. Desde hace más de 30 años existen al menos 18 estudios de biología de la fauna salvaje que demuestran: la caza del zorro no regula nada y no sirve para combatir epizootias. Al contrario.

Lo que te espera aquí

  • Tenia del zorro: el cuento de cazadores más conocido. Cómo el estudio de Nancy demuestra que la intensificación de la caza del zorro aumenta la tasa de infestación del 40 al 55 por ciento, en lugar de reducirla.
  • Borreliosis: menos zorros, más garrapatas. Por qué la caza de zorros hace que las poblaciones de ratones se disparen y aumenta el riesgo de borreliosis.
  • Rabia: cómo el argumento se desmoronó. Por qué los cebos vacunales vencieron la rabia, no los abatimientos, y cómo el lobby de la caza simplemente sustituyó el argumento de legitimación.
  • La presión cinegética favorece las enfermedades: el mecanismo biológico. Qué tienen que ver las hormonas del estrés, la inmunosupresión y la destrucción de las estructuras sociales con la propagación de enfermedades.
  • Sarna y moquillo: intervenciones contraproducentes. Por qué la caza por hobby socava el desarrollo natural de la resistencia y produce activamente brotes de enfermedades.
  • Modalidades de caza que generan sufrimiento y favorecen las enfermedades. Por qué la caza en madriguera, la batida, la caza con trampas y la caza al paso tienen un efecto estructuralmente favorecedor de enfermedades.
  • Hantavirus, leptospirosis, botulismo: qué protege realmente. Por qué el zorro como policía sanitaria no es una imagen, sino un mecanismo biológico.
  • Argumentario. Respuestas a las afirmaciones más habituales del lobby de la caza sobre la lucha contra las epizootias.
  • Enlaces rápidos. Todos los artículos, estudios y dosieres relevantes.

Tenia del zorro: el cuento de cazadores más conocido

Menos zorros, menos tenia del zorro, menor riesgo de infección para el ser humano: a primera vista suena plausible. A segunda vista, es sencillamente falso. En un estudio de la región de Nancy se investigó científicamente durante cuatro años si la intensificación de la caza del zorro frena la propagación de Echinococcus multilocularis. El resultado: 1700 horas de trabajo, 15’000 kilómetros de recorridos nocturnos en coche, 776 zorros abatidos, un aumento de la presión cinegética del 35 por ciento, y aun así la población de zorros no se redujo.

Aún más grave: la tasa de infección por el equinococo del zorro aumentó del 40 al 55 por ciento en la zona de caza intensiva, mientras que en la zona de comparación sin caza intensificada se mantuvo constante. El estudio lleva el título programático «Echinococcus multilocularis management by fox culling: An inappropriate paradigm». Lo que las asociaciones de caza venden como medida de protección sanitaria, según la ciencia actual, no solo es inútil, sino contraproducente. La alternativa está basada en la evidencia: cebos desparasitantes que pueden reducir la tasa de infección de los zorros a casi cero por ciento, sin matar a un solo animal.

Más sobre esto: Los cazadores aficionados propagan enfermedades y Caza del zorro sin hechos

Borreliosis: menos zorros, más garrapatas

Otro estudio reciente muestra que la caza de zorros aumenta el riesgo de contagio de la borreliosis de Lyme a través de las garrapatas. El mecanismo es biológicamente comprensible: los zorros son importantes cazadores de ratones. Un zorro come unos 4’000 ratones al año. Donde faltan los zorros o son diezmados, las poblaciones de ratones explotan . Pero los ratones son los principales huéspedes de las garrapatas: en un ratón pueden infectarse simultáneamente docenas de larvas y ninfas de garrapatas e intercambiar directamente agentes patógenos.

Quien caza zorros, caza indirectamente su propio sistema inmunitario: más ratones significan más garrapatas, más garrapatas significan más borreliosis, más encefalitis transmitida por garrapatas, más hantavirus. Los cantones que permiten abatir más zorros tienen estadísticamente más problemas con enfermedades relacionadas con la fauna salvaje . Esta relación no se menciona en la comunicación oficial de las autoridades de caza. Perturba el relato.

Más sobre esto: Estudios sobre el impacto de la caza en la fauna salvaje y Caza y biodiversidad: ¿protege realmente la caza de los cazadores aficionados la naturaleza?

Rabia: cómo implosionó el argumento

La rabia es el argumento históricamente más importante a favor de la caza del zorro. Fue ella la que legitimó la caza masiva del zorro en la posguerra. El problema: la rabia no se venció mediante abatimientos, sino mediante cebos de vacunación. El centro suizo de la rabia ya concluyó que una reducción cinegética de las poblaciones de zorros «evidentemente no es posible y que la caza para combatir la rabia es incluso contraproducente». Desde 1998 la rabia terrestre se considera erradicada en Suiza, no gracias a los cazadores, sino a pesar de su caza del zorro.

Psicológicamente interesante es lo que sucedió después: el argumento de la «lucha contra la rabia» desapareció, pero la caza del zorro permaneció. Simplemente se cambió el argumento de legitimación, primero la rabia, luego el equinococo del zorro, luego la sarna, luego la borreliosis. La narrativa se adapta a las refutaciones científicas, la práctica de la caza no. Así funciona un sistema diseñado para perpetuarse y no para la verdad.

Más sobre esto: Caza menor y enfermedades de la fauna silvestre y Mitos de la caza: 12 afirmaciones que deberías examinar con sentido crítico

La presión cinegética favorece las enfermedades: el mecanismo biológico

La caza no solo aumenta las enfermedades de forma indirecta a través de las poblaciones de ratones, sino también de forma directa a través de las hormonas del estrés. Se sabe por otras especies, incluidos los humanos, los perros y otros animales, que en caso de una caza intensa un nivel crónicamente elevado de hormonas del estrés conduce a la inmunosupresión: los animales son más vulnerables a las enfermedades y están menos preparados para los desafíos cotidianos de la vida.

A esto se suma la alteración de la estructura social: en grupos de zorros no perturbados solo se reproduce la hembra de mayor rango. Si la comunidad se desintegra por la caza, casi todas las zorras quedan fecundadas, el tamaño de las camadas aumenta, y un equipo de investigadores halló valores elevados de progesterona como indicador de una proporción inusualmente alta de hembras reproductoras. El resultado: más crías, más desplazamientos migratorios, más propagación de enfermedades. Exactamente lo contrario de lo que afirman las asociaciones de cazadores.

Más sobre esto: La caza como hobby favorece las enfermedades y Caza y protección animal: lo que la práctica hace con los animales silvestres

Sarna y moquillo: intervenciones contraproducentes

La sarna brota localmente y se extingue por sí sola. Sobre todo allí donde se ha propagado con especial fuerza, los zorros desarrollan una creciente resistencia a las nuevas infecciones. La caza anula esta ventaja selectiva natural: un cazador aficionado no puede ver en un zorro su resistencia a la sarna.

Además, el estrés cinegético intenso puede actuar él mismo como desencadenante de la sarna: cada animal lleva los ácaros de forma latente en la piel, pero estos solo se manifiestan cuando el sistema inmunitario se debilita por el estrés. Quien somete a los zorros a un estrés permanente con batidas, cacerías en ojeo y cazas con trampas, produce activamente con ello los brotes de enfermedad que luego utiliza como legitimación para seguir cazando. Esto no es gestión de la fauna silvestre, esto es un sistema de problemas que se autogenera.

Más sobre esto: Por qué la caza como hobby fracasa como control de población y Ginebra y la prohibición de la caza

Formas de caza que generan sufrimiento y favorecen enfermedades

No todas las formas de caza son iguales. Algunas aumentan estructuralmente los riesgos de enfermedades:

Caza en madriguera: Se envían perros adiestrados para la caza a las madrigueras de zorros para hacerlos salir. Se producen luchas subterráneas en las que perro y zorro se enzarzan a mordiscos. Las heridas favorecen el riesgo de infección en ambos animales. Según una encuesta de la Protección de Animales Suiza, el 70 por ciento de la población estaría a favor de prohibir la caza en madriguera.

Batida: En los animales silvestres cazados se liberan, en situaciones de miedo, hormonas del estrés perjudiciales para la salud, que se manifiestan en la carne y son consumidas por las personas en la carne de caza. Se dispara con perdigones, con lo que el suelo del bosque se contamina con plomo y los cadáveres no encontrados transmiten el plomo a la cadena alimentaria.

Caza con trampas: Los animales esperan horas o días en la trampa, bajo un estrés extremo, lo que debilita demostradamente el sistema inmunitario y aumenta la propensión a las enfermedades.

Caza a la espera: Los zorros y otros predadores son atraídos con cebo y abatidos en los comederos. La matanza selectiva de las hembras y machos guía destruye las estructuras sociales y aumenta los movimientos migratorios, lo que propaga enfermedades.

Más al respecto: Caza en madriguera y Caza con trampas

Hantavirus, leptospirosis, botulismo: lo que realmente protege

Un zorro come alrededor de 4’000 ratones al año. Los ratones paren entre 10 y 15 crías cada 30 días y ya son sexualmente maduros tras 6 u 8 semanas. La relación es matemáticamente clara: donde faltan los zorros, las poblaciones de ratones se disparan y, con ellas, los riesgos de hantavirus, leptospirosis y borreliosis.

El hantavirus se transmite a través de los excrementos de ratón y provoca enfermedades similares a la gripe, llegando hasta la insuficiencia renal. La leptospirosis sobrevive durante semanas en los charcos e infecta a perros y personas. El botulismo se origina en cadáveres que se acumulan en el ensilado y el heno; en una hoja informativa dirigida a los agricultores se recomendó segar los campos la víspera para que los zorros, como carroñeros, se coman los animales muertos, lo que reduce notablemente los riesgos de botulismo en el ensilado. El zorro como policía sanitario no es una metáfora, es un mecanismo biológico.

Más al respecto: Ahuyentamiento de animales silvestres y Argumentario contra la caza como hobby y a favor de los guardabosques

Lo que tendría que cambiar

  • Suspender la caza del zorro: Al menos 18 estudios de biología de la fauna realizados a lo largo de tres décadas demuestran que la caza del zorro no regula las poblaciones y fomenta las enfermedades en lugar de contenerlas. Suiza debería seguir el ejemplo de Luxemburgo y suspender la caza del zorro. Iniciativa modelo: Textos modelo para iniciativas críticas con la caza
  • Usar cebos antiparasitarios en lugar de abatimientos: El estudio de Nancy y otras investigaciones demuestran que los cebos antiparasitarios orales pueden reducir la tasa de infestación de la tenia del zorro a prácticamente cero, sin matar a ningún animal. Este método debe financiarse e implementarse de forma generalizada.
  • Prohibir la caza en madriguera y la caza con trampas: Ambas formas de caza causan un sufrimiento animal extremo y fomentan los brotes de enfermedades a través del estrés y la inmunosupresión. El 70 por ciento de la población está a favor de prohibir la caza en madriguera.
  • Desvincular la vigilancia de enfermedades de la fauna de la caza por afición: La vigilancia de las enfermedades de la fauna no puede estar en manos de quienes tienen interés en mantener la actividad cinegética. Organismos veterinarios independientes deben asumir la soberanía sobre los datos.
  • Gestión profesional de la fauna según el modelo de Ginebra: Los guardas de fauna estatales, con acompañamiento veterinario, pueden gestionar las enfermedades de la fauna de forma basada en la evidencia, sin desestabilizar las estructuras poblacionales que permiten la resistencia natural a las enfermedades. Iniciativa modelo: Prohibición de la caza siguiendo el ejemplo de Ginebra

Argumentario

«Sin la caza del zorro, la tenia del zorro se convertiría en una epidemia.» El estudio de Nancy demuestra lo contrario: una caza del zorro intensificada elevó la tasa de infestación del 40 al 55 por ciento, mientras que en la zona de comparación, sin intensificación de la caza, se mantuvo constante. Los autores califican la caza del zorro para combatir epidemias como un «inappropriate paradigm». Lo que realmente funciona son los cebos antiparasitarios, que reducen la tasa de infestación a prácticamente cero sin matar a ningún animal. La tenia del zorro es el argumento, no la solución.

«Menos zorros significa menos enfermedades para el ser humano.» Menos zorros significa más ratones, más ratones significa más garrapatas, más garrapatas significa más borreliosis, más encefalitis transmitida por garrapatas, más hantavirus. Un zorro come 4’000 ratones al año. Donde faltan los zorros, las poblaciones de los principales huéspedes de garrapatas y patógenos zoonóticos se disparan. Esto no es un argumento de activistas, es biología de la cadena alimentaria.

«La lucha contra la rabia demuestra que la caza del zorro funciona.» La rabia no fue vencida mediante disparos, sino mediante cebos de vacunación. El propio centro suizo de la rabia constató que la reducción de la población mediante la caza es «evidentemente imposible» e incluso «contraproducente». Desde 1998 la rabia terrestre está erradicada en Suiza, no gracias a la caza por afición, sino a pesar de ella. El argumento de la rabia es una confesión histórica, no una prueba.

«Hay que disparar a los zorros con sarna para detener su propagación.» La sarna brota localmente y se extingue por sí sola. Donde se propaga, los zorros desarrollan una resistencia creciente. La caza por afición anula esta ventaja de selección natural, porque un cazador aficionado no puede reconocer la resistencia a la sarna de un zorro. Además, el estrés de la caza debilita el sistema inmunitario y activa ácaros latentes; la caza por afición produce, por tanto, activamente los brotes de enfermedad que luego utiliza como legitimación.

«La caza es prevención de epizootias.» La caza es lo contrario de la prevención de epizootias. La caza desestabiliza las estructuras sociales, aumenta los movimientos migratorios, suprime los sistemas inmunitarios mediante el estrés crónico y destruye los mecanismos naturales de regulación. Lo que sí sería prevención de epizootias: poblaciones estables de predadores, estructuras sociales intactas, cebos antiparasitarios, monitoreo veterinario independiente. Todas medidas que no requieren la caza por afición.

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Nuestra exigencia

La afirmación de que la caza por afición protege frente a las enfermedades de la fauna salvaje no solo es falsa, sino que está empíricamente refutada. Al menos 18 estudios de biología de la fauna realizados a lo largo de más de tres décadas demuestran de forma coherente lo mismo: la caza desestabiliza las estructuras poblacionales, aumenta los desplazamientos migratorios, suprime las resistencias inmunitarias naturales y propaga las enfermedades con mayor rapidez. Quien dispara a los zorros genera más ratones, más garrapatas, más borreliosis, más hantavirus. Esto no es un argumento de activistas, es biología.

Lo que realmente protege es lo contrario: poblaciones de predadores estables, estructuras sociales intactas, cebos antiparasitarios en lugar de abatimientos, gestión profesional de la fauna salvaje en lugar de ocio armado. El cantón de Ginebra demuestra desde hace 50 años que este modelo es más económico, más respetuoso con el bienestar animal y más eficaz desde el punto de vista epidemiológico que cualquier caza de milicias. Este dosier se actualiza continuamente cuando lo requieren nuevos estudios, cifras o evoluciones políticas.

Más sobre el tema de la caza por afición: en nuestro Dosier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.