La peste porcina como justificación de la caza por afición
La peste porcina africana (PPA) es una de las epizootias de mayores consecuencias en Europa. Mata a jabalíes y cerdos domésticos, es inofensiva para los seres humanos y, desde 2007, ha trazado una franja de devastación económica por todo el continente. Este dosier reúne los hechos centrales, sitúa críticamente el papel de la caza por afición y muestra por qué la instrumentalización política de la epizootia representa un problema para la fauna salvaje, la protección animal y la seguridad pública.
Lo que te espera aquí
Hechos en lugar de pánico: Qué es realmente la PPA, cómo se transmite y por qué las narrativas habituales del lobby de la caza por afición no resisten un examen crítico.
Panorama europeo: Cómo se propagó la epidemia desde 2007, qué países están actualmente afectados y qué estrategias han fracasado o tenido éxito.
Suiza, Alemania, Austria: Qué se aplica en cada país, qué medidas se debaten y qué papel desempeña en ello la caza por afición.
Argumentario: Contraargumentos claramente formulados frente a la afirmación de que más caza por afición es la solución contra la PPA.
Enlaces rápidos: Todas las publicaciones, estudios y fuentes relevantes de un vistazo.
¿Qué es la peste porcina africana?
La PPA es una enfermedad viral que afecta exclusivamente a los cerdos domésticos y a los jabalíes. Para los seres humanos y otras especies animales es inofensiva. El virus es extremadamente resistente: en cadáveres, embutidos crudos, jamón y carne procesada puede permanecer infeccioso durante meses o incluso años, especialmente con el frío.
En los cerdos domésticos y jabalíes europeos, la enfermedad es casi siempre mortal. No existe ninguna vacuna autorizada. La lucha contra ella se basa en la prevención, la detección precoz y la prevención de una mayor propagación.
¿Cómo se transmite la PPA?
Transmisión directa
Contacto entre cerdos infectados y sanos, sobre todo a través de la sangre, pero también de la saliva, las secreciones y el esperma. Son típicos el contacto con cadáveres, la ingesta de carroña y las peleas por jerarquía dentro de la piara.
Transmisión indirecta
Ingesta de productos cárnicos contaminados y restos de comida (embutidos crudos, jamón, carne poco cocinada). Contacto con objetos contaminados como vehículos, equipo de caza por afición, calzado, ropa, herramientas o piensos, en los que se adhieren partículas virales.
El papel clave del ser humano
Los seres humanos no pueden contagiarse, pero desempeñan el papel decisivo en las «transmisiones a saltos» a grandes distancias. Provisiones de viaje, bocadillos de embutido en áreas de descanso, turismo de caza por afición, transporte de trofeos y carne de caza: estos son los caminos documentados por los que el virus salva cientos de kilómetros.
Dentro de las poblaciones de jabalíes, la propagación se produce más bien con lentitud, dentro de los radios de movimiento normales. Los nuevos focos repentinos surgen casi siempre por actividades humanas, no por jabalíes migratorios.
Mensaje central: La principal responsabilidad de la propagación de material vírico entre cotos de jabalíes no recae en los excursionistas, sino en las actividades cinegéticas. Quien trabaja regularmente con sangre, cadáveres y carne de caza conlleva un elevado riesgo de transmisión, y muchas de estas personas mantienen al mismo tiempo un estrecho contacto con la ganadería.
PPA en Europa: cronología de una propagación
2007: llegada a Georgia
El virus llegó a Georgia procedente de África a bordo de un buque de transporte y se propagó rápidamente por el Cáucaso y hacia Rusia.
2014: salto a la UE
Las primeras detecciones en la UE se produjeron en los Estados bálticos (Lituania, Letonia, Estonia) y Polonia. Desde allí, la PPA se fue propagando de forma continua hacia el oeste en los años siguientes.
2018–2020: Bélgica y Alemania
En septiembre de 2018 se detectó la PPA en jabalíes en Bélgica, muy lejos de las zonas de brote orientales, una clara prueba de propagación humana. En septiembre de 2020 le siguió la primera detección en Alemania (Brandeburgo, distrito de Spree-Neiße).
2022: norte de Italia
En enero de 2022 se detectó la PPA por primera vez en jabalíes en la Italia continental, en la región de Liguria/Piamonte. La propagación continúa hasta hoy.
2025: el salto a España
El 27 de noviembre de 2025 se confirmó la PPA en jabalíes en la provincia de Barcelona, el primer brote en España en más de 30 años. El virus pertenece a una cepa hasta ahora no descrita (grupo 29), con 27 mutaciones puntuales y una gran deleción genética. Cómo llegó el virus a Cataluña no se ha aclarado de forma concluyente hasta hoy. Como causa más probable se consideran los restos de comida contaminados.
Situación a febrero de 2026
En España, el número de jabalíes positivos a la PPA ha ascendido a más de 100, todos dentro de la zona de protección de 6 km en torno a Barcelona. Hasta ahora, los cerdos domésticos no se han visto afectados. Las repercusiones económicas son enormes: alrededor del 70 por ciento del mercado de terceros países para las exportaciones españolas de carne de cerdo está bloqueado, y el sector cuenta con daños multimillonarios. En Alemania siguen existiendo zonas restringidas en Brandeburgo, Hesse, Renania del Norte-Westfalia y Sajonia. En Polonia se notificaron en 2025 más de 3000 jabalíes positivos a la PPA, y en Letonia más de 1100.
Alemania: la epidemia como palanca para una intensa caza del jabalí
En Alemania, la PPA se ha detectado en varias regiones. La estrategia de control sigue un modelo por fases: en primer lugar, prohibición de la caza por afición en la zona central, búsqueda intensiva de cadáveres y vallados, y posteriormente extracción selectiva de jabalíes y caza intensificada en las zonas restringidas.
Los ministerios de Agricultura y las asociaciones de caza por afición subrayan que los cazadores aficionados deben reducir las poblaciones de jabalí «con fuerzas unidas»: batidas, uso de drones, tecnología de caza nocturna e incentivos económicos por cada jabalí abatido. La Asociación Alemana de Caza presenta la PPA como justificación central para una caza de jabalí intensificada.
La evidencia científica que respalda este enfoque es escasa. Los estudios muestran que la caza intensiva altera a las poblaciones de jabalí, amplía sus radios de movimiento y, con ello, potencialmente propaga el virus más rápido en lugar de contenerlo. A esto se añade el llamado efecto reproductivo compensatorio.
Austria: prevención con retórica cinegética
Austria se ha librado hasta ahora de brotes de PPA en las poblaciones de jabalí, pero se posiciona fuertemente a través de la prevención y de argumentos de protección económica. Las autoridades oficiales advierten de que un brote sería «fatal» para los criadores de cerdos.
Para los cazadores aficionados, esto significa: los viajes de caza por afición a los países afectados deben realizarse sin llevar consigo carne de caza, deben respetarse las normas de bioseguridad, y la caza del jabalí se comunica como un servicio a la agricultura local. Con ello, la caza por afición se desplaza hacia una actividad supuestamente «relevante para el sistema», mientras que el turismo de caza por afición sigue siendo, al mismo tiempo, un riesgo de propagación que no debe subestimarse.
Suiza: libre de PPA, pero en estado de preparación frente a epizootias
Suiza está oficialmente libre de la peste porcina africana, pero desde 2018 mantiene un programa nacional de detección temprana en el jabalí. Todos los jabalíes hallados muertos, abatidos por enfermedad o accidentados en el tráfico vial deben notificarse y analizarse en busca de PPA. La Oficina Federal de Seguridad Alimentaria y Asuntos Veterinarios (BLV) coordina la evaluación.
Cantones como Zúrich, Lucerna y Turgovia han preparado escenarios detallados: en caso de epizootia se prevén búsquedas intensivas de cadáveres, prohibiciones de la caza por afición en zonas definidas, restricciones del uso del bosque y el sacrificio de cerdos domésticos en las explotaciones afectadas.
El BLV considera que el mayor peligro reside en la manipulación inadecuada de productos cárnicos contaminados, como jamón o salami, que los viajeros traen de regiones afectadas. El corredor sur en el cantón del Tesino está especialmente expuesto, donde se debatieron diversas medidas, entre ellas campañas informativas, controles y escenarios para una introducción desde el norte de Italia.
Vallas contra la PPA: trampas mortales para los animales silvestres
Uno de los instrumentos más controvertidos en la lucha contra la PPA son las vallas de gran extensión para jabalíes. En Brandeburgo se erigió una valla de más de 250 kilómetros a lo largo de la frontera con Polonia. En Dinamarca hay una valla de 70 kilómetros en la frontera con Alemania.
Las consecuencias para otros animales silvestres se minimizan sistemáticamente: los corzos quedan atrapados en las vallas y mueren, las rutas migratorias se interrumpen y la mezcla genética de las poblaciones se ve perjudicada a largo plazo. Organizaciones de protección animal y administraciones de parques nacionales han señalado en repetidas ocasiones los efectos negativos.
Las vallas ponen de manifiesto un problema de fondo: en lugar de impedir de forma consecuente las vías humanas de propagación, la «solución» se traslada a la restricción de la libertad de movimiento de los animales silvestres. Pero la epidemia no viaja cientos de kilómetros sobre cuatro patas, sino en neveras portátiles, en las botas de los cazadores de afición y en bocadillos de embutido.
Los lobos como combatientes naturales de la PPA
Los resultados de las investigaciones muestran que los lobos pueden contribuir a reducir la propagación de la PPA en la población de jabalíes. Dado que los lobos cazan jabalíes y se alimentan de sus cadáveres, reducen la cantidad de virus en la naturaleza sin propagar el propio virus.
Los cadáveres de jabalíes infectados son la fuente de virus más peligrosa en el bosque. Los lobos eliminan estos cadáveres de forma natural, con mayor rapidez y cobertura que cualquier búsqueda oficial de cadáveres. Al mismo tiempo, los lobos mantienen en movimiento a las poblaciones de jabalíes y evitan grandes concentraciones, lo que reduce la probabilidad de transmisión.
La ironía: mientras por un lado se intensifica la caza del jabalí en nombre de la lucha contra la PPA, por otro se combate y abate políticamente a los reguladores naturales de las poblaciones de jabalíes, los lobos.
Argumentario: por qué «más caza de afición» no es una solución
«La PPA solo puede contenerse con más abatimientos»
Falso. La EFSA subraya que el cumplimiento de las medidas de bioseguridad y la renuncia a actividades cinegéticas que puedan favorecer la propagación son la clave para reducir el riesgo de PPA. La caza intensiva ahuyenta a los jabalíes, amplía sus áreas de campeo y puede propagar la epizootia más rápidamente.
«Los cazadores aficionados son indispensables para combatir la epizootia»
La búsqueda de cadáveres y la toma de muestras en caso de epizootia requieren personal capacitado y operaciones coordinadas. Los cazadores aficionados, que trabajan habitualmente con sangre y carne de caza y se desplazan entre distintos cotos, representan en sí mismos un considerable riesgo de propagación. Los guardafauna profesionales y las autoridades veterinarias están mejor preparados.
«Los jabalíes llevan la epizootia a los establos»
En la práctica, los jabalíes casi nunca están directamente en el establo junto a los cerdos domésticos. La vía de transmisión decisiva en la ganadería es la vía indirecta, a través de calzado, vehículos, herramientas o productos cárnicos contaminados, es decir, a través de las personas.
«Sin la caza por afición la población de jabalíes se dispara»
Bajo una fuerte presión de la caza por afición, las poblaciones de jabalíes reaccionan con una reproducción compensatoria: más jabatos por hembra, madurez sexual más temprana. Los efectivos aumentan desde hace décadas pese al incremento de las cifras de abatimiento. El modelo de Ginebra demuestra que la gestión estatal de la fauna silvestre funciona sin la caza por afición.
«Las vallas contra la PPA protegen eficazmente»
Las vallas no impiden las principales vías de transmisión (personas, productos cárnicos, vehículos), pero se convierten en una trampa mortal para otros animales silvestres y fragmentan los hábitats. Tratan un síntoma, no la causa.
«El virus se propaga a través de las migraciones de jabalíes»
Los nuevos brotes que surgen de forma repentina a cientos de kilómetros se deben casi exclusivamente a la propagación humana, con frecuencia por el turismo cinegético de los cazadores aficionados o por productos cárnicos contaminados.
Lo que realmente ayuda: prevención sin la espiral de la caza por afición
Controles más estrictos en la importación de productos cárnicos, especialmente de las regiones afectadas. Información coherente a los viajeros en los pasos fronterizos, áreas de descanso y aeropuertos. Eliminación segura de restos de comida en el espacio público y a lo largo de las vías de transporte. Medidas específicas de bioseguridad en la cría de cerdos, incluidas esclusas higiénicas, controles de acceso y formación. Sistemas de notificación tempranos y vigilancia pasiva (notificación de animales muertos encontrados). Gestión profesional de cadáveres por parte de las autoridades veterinarias en lugar de los hobby hunters. Fomento de reguladores naturales como el lobo, que elimina cadáveres e influye en las poblaciones de jabalíes. Investigación de vacunas y anticoncepción inmunológica (tecnología GnRH).
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Nuestra aspiración
La PPA es una epidemia animal que hay que tomar en serio. Pero la forma en que se utiliza políticamente para ampliar la hobby hunting, legitimar una caza más intensiva y presentar a los animales silvestres principalmente como factores de riesgo merece una valoración crítica. Este dosier se actualiza continuamente cuando nuevos acontecimientos lo requieren.
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