20 de junio de 2026, 17:47

Buscar

Mundo animal

Once gamos despedazados: nadie mira de cerca

En Bironico (TI) se desarrolló a mediados de octubre un drama: once gamos fueron presuntamente abatidos por un lobo en una sola noche.

Redacción Wild beim Wild — 20 de octubre de 2025

Un suceso trágico, pero no sorprendente.

Pues los animales se encontraban en un cercado que no cumplía con los requisitos mínimos legales.

Por ello, la IG Wild beim Wild presenta una denuncia penal, no solo contra el propietario de los animales, sino también contra las autoridades cantonales que, pese a directrices claras, concedieron una autorización para esta forma de tenencia.

Protección sobre el papel en lugar de protección animal

Las directrices son inequívocas: las vallas de los cercados para gamos deben tener al menos dos metros de altura, estar construidas de modo que los animales no puedan quedar atrapados y que los predadores se mantengan fuera. Pero en el Tesino parece que no se toman esto tan en serio.

La consecuencia son once gamos muertos. La culpa no es del lobo, que actúa conforme a su naturaleza. La culpa es del ser humano, que deja a sabiendas a sus animales sin protección, y de una autoridad que ignora sus obligaciones de control.

O como lo formula la IG: «Una protección sobre el papel no es protección animal.»

Denuncia penal por maltrato animal

La denuncia se dirige, por un lado, contra el propietario de los animales, que ignoró las directrices de protección. Por otro lado, también contra la oficina veterinaria cantonal, que concedió la autorización en primer lugar. Con ello no solo entran en juego infracciones de la ley de protección animal (TSchG, TSchV, WildtierV), sino también abuso de autoridad según el código penal (StGB).

Pues: no solo el maltrato activo es punible, sino también la omisión contraria al deber. Quien mantiene animales debe protegerlos. Quien expide una autorización debe garantizar que existan medidas de protección. Ambas cosas han fracasado de nuevo estrepitosamente en Bironico.

El verdadero problema: con tales negligencias se invita literalmente a los lobos en bandeja de plata a especializarse en animales de granja y de cercado. Entonces se arma el gran revuelo y de nuevo se exigen abatimientos, en lugar de aplicar por fin el principio elemental: los propietarios de los animales asumen la responsabilidad, no el lobo.

Exigir responsabilidad

La IG Wild beim Wild insta a la Fiscalía de Bellinzona a iniciar un proceso penal y a esclarecer plenamente las responsabilidades. Porque lo que ha ocurrido aquí no es una catástrofe natural, sino un fallo humano con sistema.

Mientras las autoridades otorguen autorizaciones «sobre el papel» y los ganaderos no se tomen en serio sus obligaciones de protección, seguirán produciéndose más dramas de este tipo y, una vez más, los lobos serán convertidos en chivos expiatorios.

Artículos relacionados

¡MANTENGÁMONOS EN CONTACTO!

Nos gustaría enviarte las últimas novedades y ofertas en el boletín.

Apoya nuestro trabajo

Con tu donación ayudas a proteger a los animales y a dar voz a quienes no la tienen.

Donar ahora