14 de agosto de 2026, 11:37

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Derechos de los animales

A pesar del estatus de patrimonio cultural: 900 palomas soltadas en pleno calor para una carrera

En Memmingen, 900 palomas mensajeras debían volar 172 kilómetros de regreso a su palomar de origen. PETA insta a la oficina veterinaria a prohibir la carrera, y demuestra: el reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial no ha cambiado en nada esta práctica.

Redacción Wild beim Wild — 14 de agosto de 2026

El domingo, la asociación de viajes 04 Memmingen de la federación regional 701 «Allgäu-Schwaben» planeó una suelta de palomas en Memmingen.

900 aves debían encontrar después el camino de regreso a lo largo de 172 kilómetros hasta su palomar de origen. PETA apeló en una carta a la oficina veterinaria de la ciudad de Memmingen para que prohibiera el evento, que a su juicio vulnera la protección de los animales.

En estas carreras, los animales a menudo son separados deliberadamente de sus parejas o de sus crías. No es la ambición lo que los impulsa a regresar, sino el vínculo con el palomar y con su pareja. Muchas de las aves domesticadas mueren en las agotadoras rutas por deshidratación, hambre, agotamiento o lesiones. Ante la ola de calor, PETA advirtió además del peligro de que las palomas mueran de sed en el trayecto por la falta de puntos de agua.

Petición

Ningún abatimiento de linces en Valais

El lince está al límite genético y, aun así, se pretende autorizar su abatimiento como primer cantón de Suiza.

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Si se soltaran perros a cientos de kilómetros de su hogar para una competición, y una gran parte de ellos no lograra volver a casa, el clamor sería enorme.

Lisa Redegeld, especialista de PETA

Redegeld exige que estas carreras, que para muchas palomas significan la muerte, se detengan de una vez por todas.

Lo que dice la ley de protección de los animales

Los concursos de vuelo de palomas contradicen la ley alemana de protección animal. Según el artículo 3, está prohibido exigir a los animales rendimientos que superen sus fuerzas. Además, en el entrenamiento o en las competiciones los animales no pueden ser sometidos a medidas que conlleven dolores, sufrimientos o daños considerables. Un estudio cifra las tasas de pérdida en los concursos de vuelo de palomas en un promedio del 53 por ciento por temporada. Si las aves no cumplen las expectativas y no son aptas para la cría, los criadores a menudo las matan sin aturdimiento.

Patrimonio cultural pese a las críticas persistentes

El caso de Memmingen muestra que la práctica no ha cambiado en nada, aunque la colombofilia haya sido ennoblecida oficialmente entretanto. En 2018, la Comisión Alemana de la UNESCO había rechazado aún su inclusión, entre otras cosas por dudas sobre el cumplimiento de las leyes de protección animal – más al respecto en el informe «El deporte de las palomas mensajeras no será patrimonio cultural alemán de la UNESCO». En marzo de 2022, la colombofilia fue finalmente incluida en el registro nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial. Cómo se llegó a este giro puede leerse en el artículo «Pese al maltrato animal: la colombofilia debe convertirse en patrimonio cultural inmaterial».

Las críticas a este reconocimiento persisten. En la revista especializada TIERethik, la autora Vanadis Faix hizo un llamamiento en 2025 para volver a retirar la colombofilia de la lista del patrimonio cultural. Desde la perspectiva de los críticos, el estatus de patrimonio cultural confiere dignidad a una práctica en la que sigue muriendo una gran parte de los animales durante los concursos de vuelo.

El romanticismo militar ya no sostiene hoy en día

Quienes destacan la importancia cultural de la colombofilia suelen remitirse a la larga historia de estos animales como mensajeros. Ese papel fue real: el Imperio Alemán empleó en la Primera Guerra Mundial unas 120.000 palomas mensajeras como correos militares, y el Ejército suizo mantuvo desde 1917 su propio servicio de palomas mensajeras. Pero precisamente ese argumento está obsoleto. El Ejército suizo disolvió su servicio en 1994 con la reforma «Ejército 95», tras 77 años, y las cerca de 7000 palomas del Ejército fueron asumidas por una fundación. Las fuerzas armadas modernas confían desde hace tiempo en la transmisión electrónica. El uso militar en el que se ampara la conservación de la tradición pertenece, pues, en todas partes al pasado. Lo que queda es una competición de ocio en la que, según estudios, se pierde alrededor de la mitad de los animales por temporada. Una utilidad histórica que ya no existe no justifica este sufrimiento.

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