6 de septiembre de 2026, 09:03

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Caza

Friburgo: los cazadores aficionados quieren cazar la cabra montés

Mientras el cantón no autoriza la caza de la cabra montés debido a sus poblaciones débiles, el lobby de la caza de hobby exige nuevos abatimientos, luz artificial como ayuda de tiro y alimentación suplementaria. Las organizaciones medioambientales y una iniciativa del PS se oponen.

Redacción Wild beim Wild — 6 de septiembre de 2026
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«La piedra de sal»

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Los hobby hunters de Friburgo y su asociación paraguas han presentado al cantón un catálogo de exigencias que apunta a una amplia expansión de la caza de hobby.

En el centro se encuentra precisamente la cabra montés: ambas colonias friburguesas son tan débiles que el cantón no autoriza la caza de esta especie. Las organizaciones de conservación de la naturaleza y una iniciativa parlamentaria se oponen.

Un catálogo de expansión

Los hobby hunters de Friburgo y la asociación cantonal de caza han presentado al cantón una serie de exigencias que apuntan a una amplia expansión de la caza de hobby. El periódico «La Liberté» hizo público el planteamiento y tituló sin rodeos que los friburgueses querían abatir la cabra montés. Lo que a primera vista parece un asunto técnico de detalle, en conjunto revela el patrón de una ofensiva política del lobby de la caza de hobby: más especies cazables, más medios técnicos y más atracción con cebo. La cabra montés es la exigencia más simbólica, pero ni de lejos la única.

Pues, en paralelo, se trata de la luz artificial como ayuda de tiro para el jabalí y de una ampliación de la alimentación con cebo dirigida, es decir, el engorde selectivo. Tres reivindicaciones, un denominador común: aumentar la presión cinegética y hacer que la caza de hobby sea más técnica para compensar la propia incapacidad.

La cabra montés: protegida, pero no cazada

Aquí conviene distinguir con precisión. La cabra montés es una especie particular en Suiza. Tras su extinción a principios del siglo XIX, fue reintroducida a partir de 1911 con ejemplares procedentes del parque nacional italiano Gran Paradiso. En el cantón de Friburgo existen desde hace décadas dos colonias: la del Vanil Noir con el Bimis colindante, y la de la Dent de Lys.

Legalmente, la cabra montés está protegida, pero puede cazarse bajo ciertas condiciones. Lo decisivo es lo que el cantón hace con ello: debido a la debilidad de las poblaciones de ambas colonias, la Oficina de Bosques y Naturaleza actualmente no autoriza la caza de la cabra montés. La exigencia de los hobby hunters no apunta, por tanto, a abatimientos ya en curso, sino a una apertura política precisamente allí donde el cantón, por buenas razones, ha frenado.

Lo acertado de estas razones lo demuestra la historia reciente de la población. En el Vanil Noir se contaban hace algunos años más de 300 ejemplares, en 2014 eran unos 200, y el censo de 2016 arrojó un mínimo histórico de apenas 111 cabras montesas. Solo entre 2015 y 2016 desaparecieron 55 animales, sin que las causas se hayan aclarado del todo. Una población que se ha desplomado de este modo no soporta una presión cinegética adicional.

Que precisamente la cabra montés se convierta en objetivo tiene una amarga ironía: el animal es el emblema de Pro Natura, la organización de conservación de la naturaleza más antigua de Suiza. Lo problemática que resulta la caza de esta especie se demuestra desde hace años en el cantón vecino, donde la controvertida caza de la cabra montés en Valais genera controversias con regularidad. Precisamente la caza selectiva de hobby de machos viejos con cuernos especialmente grandes lleva años siendo criticada, porque puede alterar la estructura de edad y social de las poblaciones de cabra montés y generar una presión de selección no deseada. Del trasfondo biológico y de cría de la especie forma parte también un capítulo menos conocido, que abordamos en el artículo sobre los híbridos de cabra montés y cabra doméstica.

Luz y alimentación con cebo: el lobby de la caza ya tiene éxito

Mientras que la cabra montés sigue siendo una exigencia, el lobby de la caza de hobby ya ha logrado un éxito político parcial en relación con el jabalí. El Consejo de Estado se ha comprometido a adaptar el reglamento de caza y a permitir, bajo ciertas condiciones, el uso de una fuente de luz artificial como ayuda de tiro: en puestos elevados en las reservas internacionales de aves acuáticas y migratorias, así como en reservas cantonales en la orilla sur del lago de Neuchâtel, hasta las 21:00 horas, para la caza del jabalí. Con esta ocasión, también se ampliará de forma limitada, en las mismas zonas, la alimentación con cebo, es decir, el engorde, para atraer a los animales de forma dirigida. La flexibilización fue provocada por una moción presentada desde las filas de la UDC y el Centro, que argumentaba con los daños a los cultivos y el riesgo de peste porcina africana.

Mientras la modificación del reglamento no entre en vigor, esto sigue siendo un compromiso político. Sin embargo, ya ahora resulta llamativo el escenario: son precisamente reservas de aves donde ahora se pretende disparar con luz artificial y atraer con cebo.

Pro Natura: «¿Hasta dónde va a llegar esto?»

El lado de la conservación de la naturaleza no ve en esta evolución un simple detalle, sino una dirección. Morgane Bättig, jefa de proyecto en Pro Natura, observa las flexibilizaciones con preocupación y plantea la pregunta clave: ¿hasta dónde se va a llegar realmente? Teme que la caza de hobby se vuelva cada vez más técnica, en detrimento de la ecología. El creciente equipamiento técnico de la caza de hobby puede perturbar a la fauna silvestre, afectar la seguridad de otras personas que utilizan el paisaje y plantear serias cuestiones de respeto y ética.

Lo que los hobby hunters venden como una «mejora» es, desde esta perspectiva, lo contrario: un armamento que desplaza aún más la relación de fuerzas entre el ser humano y la fauna silvestre a favor del arma.

La respuesta política: una iniciativa contra la caza de especies amenazadas

A la ofensiva de los hobby hunters le sigue la contrarréplica en el parlamento cantonal. El diputado Grégoire Kubski (PS, Friburgo), junto con Pierre Vial (PS, Progens), ha presentado una moción que exige, en el cantón de Friburgo, la prohibición de la caza de hobby de especies protegidas, así como de aquellas especies que figuran en la Lista Roja de la Oficina Federal del Medio Ambiente como vulnerables, en peligro o en peligro crítico. Según «La Liberté», Kubski justifica la iniciativa por la creciente presión del lobby de la caza, al que describe como muy influyente. Ha llegado el momento de demostrar que existen límites.

La iniciativa apunta a una contradicción real del sistema. En Suiza todavía se pueden cazar especies cuya supervivencia está amenazada, sin que exista un motivo imperioso, como daños a los cultivos, que lo justifique. Esta tensión entre la práctica de la caza, la ley de caza y la Lista Roja la hemos documentado en detalle en el resumen sobre las especies de fauna silvestre cazadas en Suiza. Que Friburgo no es precisamente un caso aislado lo demuestra el caso de la becada: el cantón mantiene la caza de la bécasse pese a que la especie figura en la Lista Roja, mientras que en numerosos cantones de la Suiza alemana lleva tiempo prohibida.

Cantón de patente sin obligación de gestión cinegética permanente

Un argumento con el que la caza de hobby suele justificar sus privilegios es: quien caza también cuida y regula. En el caso de Friburgo, este argumento se sostiene mal. Friburgo es un cantón de patente. La caza de hobby está organizada como caza por patente: los particulares adquieren una patente cantonal y un permiso de caza anual, y cazan en todo el territorio cantonal, sin una responsabilidad fija sobre un coto, como sucede en los cantones organizados por cotos.

Con ello falta la vinculación continua a un territorio y su cuidado. En Friburgo no se reconoce una obligación de conservación públicamente declarada y recurrente cada año para los titulares de patentes. A modo de comparación: en el cantón del Jura son unas ocho horas al año, en los Grisones unas cinco. En Friburgo, en cambio, el único trabajo en favor de la naturaleza claramente documentado es un requisito único durante la formación: quien aspira al examen de caza debe realizar al menos 50 horas de trabajo para la naturaleza durante los aproximadamente 18 meses de preparación. Tras esta prestación única en favor de la naturaleza, el cantón debería exponer con transparencia qué obligaciones vinculantes de conservación deben cumplir realmente los titulares de patentes de caza durante la actividad de caza en curso.

Los titulares de patentes, en cualquier caso, no asumen ninguna responsabilidad ecológica fija sobre un coto, sino que actúan en el marco de los planes cantonales de abatimiento, orientados principalmente a los intereses de la silvicultura y la agricultura. Esto relativiza considerablemente la autoimagen del cazador cuidador y plantea la pregunta de con qué legitimidad la hobby-caza reclama ahora derechos adicionales sobre especies protegidas.

Una relación tensa

El conflicto actual se produce en un momento en que la relación entre los hobby-cazadores friburgueses y la guardería cantonal ya es de por sí tensa. El motivo fue la absolución de un experimentado hobby-cazador que había sacrificado por compasión a un corzo herido por un gran depredador, sin informar previamente a la guardabosques competente. Un cargo directivo de la oficina cantonal puso en duda esta absolución por escrito, ante lo cual la presidenta del tribunal denunció una violación de la separación de poderes y el consejero de Estado competente tuvo que intervenir.

En este contexto se produjo una declaración notable. La guardabosques afectada afirmó en la primavera de 2026, en un escrito dirigido a la presidenta del tribunal, que el hobby-cazador absuelto hería cada año animales sanos en el marco de la hobby-caza, como cualquier hobby-cazador y como muestran las estadísticas, sin que esto pareciera perturbarle especialmente. Una confesión procedente del propio entorno de la guardería que revela la cara oculta de la hobby-caza. «La Liberté» pudo consultar el escrito.

El balance cantonal de control de la temporada 2025/26 menciona 31 multas administrativas, 13 informes de denuncia y dos retiros de patente. En el mismo balance se registran, en el caso del jabalí, 162 abatimientos por parte de titulares de patente y 117 abatimientos subsidiarios por parte de la guardería. Para situar el papel de las asociaciones, la presión de los grupos de interés y la influencia política en el ámbito de la caza, vale la pena consultar el gran radar de hobby-cazadores.

No es el caso aislado, sino la tendencia

Ya en 2020 se formó en Friburgo un amplio comité contra el entonces endurecimiento de la ley federal de caza, impulsado por el PS, los Verdes, los Verdes Liberales y el PDC, y apoyado por Pro Natura, WWF, el Cercle ornithologique, la protección de los animales y BirdLife. La resistencia contra la ampliación de la hobby-caza a especies protegidas tiene, pues, tradición en el cantón.

De esto se trata también ahora: una pequeña población de cabras montesas, que el cantón no autoriza para la caza debido a sus reducidos efectivos, se enfrenta a una exigencia de apertura cinegética. Junto con los planes de utilizar luz artificial como ayuda para disparar y de aumentar la alimentación suplementaria, se perfila una dirección política: más presión de caza, más medios técnicos y menos consideración por la protección de la fauna silvestre. Si la moción de Grégoire Kubski y Pierre Vial puede frenar esta evolución se decidirá en el parlamento cantonal de Friburgo.

Más sobre el tema de la caza de afición: En el dosier crítica exhaustiva a la hobby-caza reunimos verificaciones de datos, análisis e informes de contexto.

Alle Beiträge werden von der IG Wild beim Wild sowie von externen Co-Autorinnen und Co-Autoren verfasst. Recherche, Strukturierung und redaktionelle Prozesse können dabei durch KI-gestützte Werkzeuge unterstützt werden.

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