Nuevo estudio: abatir lobos no evita de forma fiable las pérdidas de ganado
El análisis de cinco estudios de campo demuestra que matar lobos apenas protege al ganado y que, en casos puntuales, incluso aumenta las pérdidas.
Un nuevo análisis comparativo publicado en la revista especializada Conservation Science and Practice cuestiona la suposición de que la extracción de lobos protege de manera fiable al ganado.
El grupo de autores encabezado por Adrian Treves comparó cinco estudios de campo procedentes de Eslovenia, Michigan, Eslovaquia, Letonia y los Altos del Golán. Todos ellos abordaban la misma cuestión: ¿reduce la muerte de lobos las pérdidas posteriores de ganado?
El panorama general es claro, aunque los resultados individuales fueron dispares: las extracciones de lobos no evitaron de forma fiable daños posteriores al ganado. En muchos casos no se apreció ningún efecto reconocible. Allí donde las pérdidas variaron, los efectos no fueron uniformes: en algunos casos disminuyeron, en otros aumentaron.
Como posible explicación, los autores y autoras analizan la práctica de las intervenciones. Las autoridades suelen reaccionar solo después de un ataque y, además, los lobos no siempre se eliminan en el lugar original del conflicto ni de forma inmediata. En tales condiciones, cabe esperar que resulte estructuralmente difícil lograr un efecto preventivo selectivo.
A ello se suman posibles efectos de desplazamiento espacial. Un estudio realizado en Michigan no halló ninguna reducción sólida de los daños futuros mediante intervenciones letales. Fuera del lugar inmediato de la intervención se observó más bien un indicio de mayor riesgo de repetición, aunque sin respaldo estadístico concluyente.
Por ello, el grupo de autores recomienda no tratar las intervenciones letales como una medida de protección preventiva mientras no se demuestre de forma sólida su eficacia para evitar futuros daños al ganado.
Así, el estudio se suma a un número creciente de trabajos que llegan a la misma conclusión. También desde Suiza ya existen datos que muestran que los ataques al ganado disminuyen sobre todo allí donde se apuesta de forma consecuente por la protección de rebaños, con independencia del número de abatimientos. Hasta qué punto se sigue aferrando a la lógica del abatimiento lo muestra de forma ejemplar el caso de los Grisones, donde se sigue regulando pese al descenso del número de ataques. La IG Wild beim Wild ya ha documentado en varias ocasiones estas contradicciones entre la lógica del daño y la lógica del control político, por ejemplo en el análisis sobre la política suiza del lobo.
El estudio no responde, por tanto, a la pregunta política de por qué se sigue insistiendo en los abatimientos. Desde el punto de vista de Wild beim Wild, sin embargo, pone de manifiesto lo poco compatible que resulta una política del lobo fijada en los abatimientos con la exigencia de una protección de rebaños eficaz y verificable. Mientras los depredadores se perciban en primer lugar como competencia para los intereses de la caza por afición y no como parte de un ecosistema en funcionamiento, es poco probable que esto cambie.
Estudio: Adrian Treves et al. (2026), «Removing wolves did not reliably prevent domestic animal losses», Conservation Science and Practice, doi.org/10.1111/csp2.70388
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