17 de junio de 2026, 08:56

Buscar

Medio ambiente & conservación de la naturaleza

Suiza, a la cola en zonas protegidas

A Suiza le gusta presentarse como un país natural, pero en cuanto a zonas protegidas es la última de Europa. Mientras en la UE se designan grandes parques nacionales, espacios de la red Natura 2000 y nuevas reservas para la fauna salvaje, Suiza lleva años estancada en un nivel demasiado bajo. Para muchas especies que dependen de hábitats con pocas perturbaciones, la presión sigue siendo alta, en particular por la caza de hobby, la silvicultura, el turismo y las infraestructuras.

Redacción de Wild beim Wild — 10 de febrero de 2026

En Escandinavia, en la región alpina y en partes del sur de Europa surgen nuevas grandes zonas protegidas, en las que al menos una parte del paisaje queda excluida de cualquier explotación.

Estas zonas ofrecen a la fauna salvaje espacios de refugio en los que pueden desarrollar sus comportamientos naturales sin ser cazados o ahuyentados de forma permanente.

En cambio, Suiza lleva años debatiendo sobre pequeños retazos de territorio, normas especiales y excepciones, en vez de desarrollar una estrategia clara a favor de una verdadera naturaleza salvaje y de una conexión ecológica a gran escala. El resultado es un mosaico de superficies protegidas en parte sobreexplotadas, en las que los intereses cinegéticos, el aprovechamiento forestal y la apertura turística suelen tener más peso que las necesidades de la fauna salvaje. Especialmente problemático es que justamente especies sensibles como el ciervo rojo, el rebeco o los grandes predadores rara vez encuentran amplias zonas con pocas perturbaciones.

En paralelo se agrava la crisis de la biodiversidad. En nuestra sección de biodiversidad documentamos cómo se fragmentan los hábitats, cómo afectan la caza de hobby y el uso del suelo a las especies amenazadas y lo difícil que le resulta a la política fijar objetivos vinculantes. Mientras la UE se marca al menos formalmente objetivos ambiciosos de superficie y establece nuevas categorías de protección, los objetivos suizos suelen quedar vagos o no vinculantes y se incumplen con regularidad. Mientras los países de la UE protegen de media alrededor de una cuarta parte de su territorio, Suiza apenas alcanza, según cómo se cuente, alrededor del diez por ciento.

Especialmente en la región alpina, la diferencia se muestra claramente: mientras los países vecinos amplían parques nacionales, zonas de tranquilidad para la fauna salvaje y zonas centrales libres de caza, Suiza sigue apostando fuertemente por la «optimización del aprovechamiento» y el control mediante la caza. Con ello se socava el verdadero potencial de las zonas protegidas: los animales salvajes no solo deben sobrevivir, sino poder vivir en ecosistemas que funcionan. Mientras las zonas protegidas se traten principalmente como moneda de cambio entre grupos de usuarios, en lugar de como columna vertebral de una estrategia de biodiversidad seria, Suiza seguirá siendo el farolillo rojo y los animales salvajes pagarán el precio.

¡MANTENGÁMONOS EN CONTACTO!

Nos gustaría enviarte las últimas noticias y ofertas en el boletín informativo.

Apoya nuestro trabajo

Con tu donación ayudas a proteger a los animales y a dar voz a quienes no la tienen.

Donar ahora