Prohibición de la caza en Suiza
Una prohibición de la caza designa la renuncia legal a la caza recreativa por parte de particulares. En un sistema así, la fauna salvaje no es regulada por cazadores aficionados, sino por guardas de fauna empleados por el Estado. El cantón de Ginebra aplica este modelo desde 1974 y está considerado a nivel internacional como modelo de referencia para una gestión de la fauna salvaje que funciona sin caza como hobby.
Una prohibición de la caza no significa el fin de toda regulación de la fauna silvestre. Significa una profesionalización, democratización y ecologización del trato con los animales silvestres. La cuestión no es si se gestionan los animales silvestres, sino cómo y quién es responsable de ello.
Lo que te espera aquí
- Situación de partida en Suiza: caza por licencia, caza por coto y por qué 30’000 cazadores aficionados deciden sobre un bien público.
- El modelo ginebrino – 50 años de prueba: lo que el cantón de Ginebra demuestra desde 1974 sobre la gestión de la fauna silvestre sin caza por afición.
- Poblaciones silvestres en Ginebra 1974–2024: panorama de datos sobre el corzo, el jabalí, la biodiversidad y la aceptación de la población.
- Argumentos ecológicos: autorregulación, predadores, reproducción compensatoria y los límites del abatimiento.
- Argumentos éticos: capacidad de sentir, abatimientos erróneos y la cuestión de si la caza de ocio es justificable.
- Argumentos democráticos: los animales silvestres como bien público, transparencia y control parlamentario.
- Contraargumentos y sus límites: cinco afirmaciones centrales sobre la caza y lo que dice la evidencia al respecto.
- El modelo de guardafaunas como alternativa: competencia técnica, transparencia y control democrático en lugar de discreción privada.
- Dimensión política: iniciativa de Zúrich 2018, votación popular 2020 y proyectos piloto cantonales.
- Prohibición de la caza y biodiversidad: efectos en cascada de la extracción selectiva y la Estrategia de Biodiversidad 2030.
- Lo que tendría que cambiar: exigencias políticas concretas.
- Argumentario: respuestas a los contraargumentos más frecuentes.
- Enlaces rápidos: todos los artículos, estudios y dosieres relevantes.
Situación de partida en Suiza
Suiza conoce, por lo demás, dos sistemas de caza: la caza por licencia (entre otros, Zúrich, Berna, Argovia) y la caza por coto (entre otros, Grisones, Valais). En ambos sistemas, la regulación de las poblaciones de fauna silvestre está en gran medida en manos privadas. En Suiza hay activos unos 30’000 cazadores y cazadoras aficionados.
La actual Ley Federal de Caza (JSG) de 1986, sometida por última vez a votación popular en 2020, regula la caza y la protección de la fauna silvestre. El proyecto de revisión de la ley de 2020 fue rechazado en las urnas, lo que pone de manifiesto el carácter controvertido del tema en la sociedad. Desde entonces, organizaciones de protección animal, asociaciones ecologistas y parte de la ciencia exigen un debate más profundo.
La caza por afición es en Suiza una incultura profundamente arraigada, pero la tradición cultural no es un argumento contra el desarrollo ético y ecológico. wildbeimwild.com
Más al respecto: La caza en Suiza: cifras, sistemas y el final de una narrativa y Introducción a la crítica de la caza
El modelo de Ginebra – 50 años de evidencia
En 1974, el cantón de Ginebra abolió por completo la caza como afición y la sustituyó por un sistema estatal de guardas de fauna. Hoy Ginebra se considera uno de los cantones con mayor biodiversidad de Suiza, a pesar de su elevada densidad de población y de su fuerte urbanización.
Tras 50 años de caza estatal, el balance demuestra que las poblaciones de fauna silvestre son estables, las poblaciones de corzos y jabalíes se regulan de forma profesional y la aceptación entre la población es alta. Un dictamen de la Universidad de Ginebra de la década de 2000 confirmó que el modelo es más sostenible desde el punto de vista ecológico y más respetuoso con el bienestar animal que la caza tradicional con licencia.
Evolución de las poblaciones de fauna silvestre en Ginebra (1974–2024)
| Indicador | 1974 (antes de la prohibición) | 2000 | 2024 |
|---|---|---|---|
| Corzos (población estimada) | en aumento incontrolado | estable | estable y controlada |
| Daños causados por jabalíes | altos | reducidos | bajos |
| Índice de biodiversidad | medio | alto | muy alto |
| Aceptación entre la población | dividida | mayoritariamente positiva | muy alta |
Más al respecto: Ginebra y la prohibición de la caza y La caza en el cantón de Ginebra: prohibición de la caza, psicología y percepción de la violencia
Argumentos a favor de una prohibición de la caza
Argumentos ecológicos
Los animales silvestres se autorregulan en los ecosistemas intactos. Los depredadores como el lobo, el lince y el zorro asumen esta función de forma natural y más eficiente que los hobby hunters. Los estudios demuestran que la presión cinegética estresa a los animales silvestres, destruye sus estructuras sociales y refuerza su comportamiento de huida, lo que paradójicamente puede provocar mayores daños a la agricultura por parte de la fauna.
Además, el hobby hunting no es un método fiable para la regulación de poblaciones: sorprendentemente, en algunas especies (p. ej. el jabalí) la caza intensiva puede dar lugar a una reproducción compensatoria, lo que a medio plazo incluso hace aumentar las poblaciones. Una gestión estatal de la fauna silvestre con fundamento científico es más certera.
Argumentos éticos
Los animales silvestres son seres sintientes. El hobby hunting como entretenimiento de ocio difícilmente puede justificarse desde el punto de vista ético cuando existen alternativas profesionales. La Protección Animal de Zúrich afirma: «La caza causa un sufrimiento considerable a los animales silvestres y en muchos casos no es necesaria desde el punto de vista ecológico».
La caza respetuosa, un principio fundamental de la ética cinegética, exige un trato respetuoso hacia los animales. Sin embargo, la realidad cotidiana de la caza como hobby revela infracciones estructurales: abatimientos incontrolados, disparos erróneos, falta de control posterior. Un sistema profesional de guardas de fauna con responsabilidades claras es superior en este sentido.
Argumentos democráticos
La caza como hobby es en Suiza una actividad de una pequeña minoría militante (aprox. 30’000 personas frente a 8,8 millones de habitantes), que sin embargo ejerce un poder de decisión de gran alcance sobre un bien público, a saber, los animales salvajes. Los animales salvajes pertenecen a la colectividad, no a los cazadores aficionados.
En una democracia, la gestión de los recursos públicos también debería estar sujeta a control democrático. Un sistema estatal de guardas de fauna crea transparencia, responsabilidad y estándares de calidad profesionales.
Más información: Cinco razones por las que la abolición de la caza como hobby está más que justificada y Mitos de la caza: 12 afirmaciones que deberías examinar con espíritu crítico
Contraargumentos y sus límites
| Argumento a favor de la caza | Limitación/contraconclusión |
|---|---|
| «Los cazadores regulan las poblaciones de fauna» | Los hobby hunters no siguen ningún plan de gestión científico; Ginebra demuestra que funciona sin ellos |
| «La caza financia la conservación de la naturaleza» | Las tasas de caza son marginales; la financiación estatal de la conservación es más eficiente |
| «Tradición y patrimonio cultural» | La tradición cultural no justifica prácticas éticamente cuestionables |
| «Sin caza, las poblaciones se disparan» | Los predadores y la gestión del hábitat regulan de forma más natural; los datos de Ginebra lo demuestran |
| «La carne de caza es sostenible» | Su proporción en el consumo total de carne es marginal; el argumento no justifica un sistema |
Más información: Por qué la caza como hobby fracasa como control de poblaciones y Estudios sobre el impacto de la caza en los animales salvajes
El modelo de guarda de fauna como alternativa
El modelo de guarda de fauna prevé profesionales formados por el Estado que regulan las poblaciones de fauna según criterios científicos y disposiciones legales. Combina:
- Competencia profesional: formación en ecología, comportamiento animal y medicina de fauna salvaje, sin cuentos de cazadores
- Transparencia: información pública sobre los planes de abatimiento y los datos de población
- Conformidad con la protección animal: métodos estandarizados, garantía de calidad, protocolo de disparos erróneos
- Control democrático: supervisión parlamentaria en lugar de discreción privada
El SP de Zúrich rechazó en 2018 la iniciativa «Guardafaunas en lugar de cazadores» por razones tácticas, pero se pronunció en principio a favor de una profesionalización de la gestión de la fauna silvestre. Esto demuestra: el debate político está en movimiento.
Más al respecto: La iniciativa exige «Guardafaunas en lugar de cazadores» y Alternativas a la caza: lo que realmente ayuda, sin matar animales
Dimensión política
Una iniciativa nacional para la prohibición de la caza en Suiza fracasa hasta ahora ante las resistencias federales y el fuerte lobby de la Federación Suiza de Caza (SJV). Sin embargo, la presión social va en aumento:
- Organizaciones de protección animal como PETA Suiza, la Protección Animal Suiza STS y Tier im Recht también reclaman reformas fundamentales.
- La iniciativa popular «Guardafaunas en lugar de cazadores» en el cantón de Zúrich (2018) fracasó, pero mostró un considerable interés social.
- El rechazo de la revisión de la ley de caza de 2020 en las urnas abrió espacio político para modelos alternativos.
Un cambio gradual —comenzando con proyectos piloto cantonales según el modelo de Ginebra— sería políticamente más realista que una iniciativa popular nacional.
Más al respecto: El lobby de los cazadores en Suiza: cómo funciona la influencia y Textos modelo para iniciativas críticas con la caza en los parlamentos cantonales
Prohibición de la caza y biodiversidad
Las comunidades de fauna silvestre intactas son requisito para la biodiversidad. La caza por afición interviene de forma selectiva en las estructuras poblacionales, favorece a los animales-trofeo y altera las estructuras de edad así como las asociaciones sociales. Esto tiene efectos negativos en cascada sobre todo el ecosistema.
La Oficina Federal de Medio Ambiente (BAFU) documenta un continuo retroceso de la biodiversidad en Suiza. Al mismo tiempo, cada año se mata mediante la caza a unos 100’000 animales silvestres. Una prohibición de la caza, combinada con una gestión de los predadores (lobo, lince) y la protección del hábitat, supondría una contribución sustancial a la Estrategia de Biodiversidad 2030 de la Confederación.
Más al respecto: Caza y biodiversidad: ¿realmente protege la naturaleza la caza por afición? y Corredores de fauna silvestre y conexión de hábitats
Lo que tendría que cambiar
- Proyectos piloto cantonales según el modelo de Ginebra: Al menos tres cantones deberían lanzar en un plazo de cinco años proyectos piloto en los que la gestión de la fauna silvestre sea asumida íntegramente por estructuras estatales de guardafaunas, con acompañamiento científico y evaluación pública. Iniciativa modelo: Textos modelo para iniciativas críticas con la caza
- Evaluación independiente del sistema de caza: La Confederación debe encargar una evaluación global, independiente y científica del sistema de caza suizo, que compare sistemáticamente la eficacia ecológica, la conformidad con el bienestar animal, los costes sociales y las alternativas.
- Profesionalización de la regulación de la fauna silvestre: Las matanzas solo podrán llevarse a cabo por personal especializado empleado por el Estado, formado en biología de la fauna silvestre, con protocolos estandarizados, documentación de disparos fallidos e informes públicos. Iniciativa modelo: Supervisión cinegética independiente: control externo en lugar de autocontrol
- Control democrático de las poblaciones de fauna silvestre: Los animales silvestres son un bien público. Los planes de matanza deben estar controlados parlamentariamente, ser de acceso público y estar científicamente fundamentados, y no ser elaborados de forma autónoma por comisiones cercanas a la caza.
- Fomento de los predadores en lugar de caza compensatoria: El lobo, el lince y el zorro asumen funciones de regulación de forma natural y más eficiente. Los programas de coexistencia y la protección de rebaños deben ampliarse, no socavarse mediante matanzas de lobos motivadas políticamente.
Argumentario
«Sin la caza por afición, las poblaciones de fauna silvestre se dispararían.» El cantón de Ginebra está libre de caza desde 1974. En 50 años muestra poblaciones estables de corzos y jabalíes, una alta biodiversidad y aceptación social. El Parque Nacional Suizo está libre de caza desde 1914. En ninguna de ambas zonas se han producido explosiones poblacionales incontroladas. Las poblaciones de fauna silvestre se regulan a través de la disponibilidad de alimento, el clima, las estructuras sociales y los predadores.
«Los guardas de caza no pueden hacer lo que hacen 30’000 cazadores aficionados.» Ginebra demuestra que un pequeño equipo de guardas de caza profesionales puede gestionar la fauna silvestre de todo un cantón de forma eficiente, conforme al bienestar animal y transparente. No se trata de cifras de personas, sino de competencia profesional, responsabilidades claras y fundamento científico. Los cazadores aficionados operan sin un protocolo uniforme, sin documentación de disparos fallidos y sin obligación de rendir cuentas públicamente.
«La caza es tradición y forma parte de la cultura suiza.» La tradición cultural no es un estatus de inmunidad ética. Suiza aceptó como tradicionales las peleas de perros, el acoso de osos y el trabajo infantil, y los abandonó porque el conocimiento y la empatía crecieron. El 0,3 por ciento de la población practica la caza por afición. El 79 por ciento la ve con actitud crítica. La legitimación social disminuye, los argumentos a favor de las alternativas crecen.
«Una prohibición de la caza no es viable políticamente.» La iniciativa de Zúrich de 2018 demostró un considerable interés social. El rechazo en las urnas de la revisión de la ley de caza de 2020 abrió espacio político para reformas. Los proyectos piloto cantonales siguiendo el modelo ginebrino son más realistas políticamente que una iniciativa nacional y crean la base de evidencia para un cambio gradual.
«Los hobby hunters financian la protección de la naturaleza.» Las tasas de caza son una fracción del gasto público en protección de la naturaleza. Un sistema de conservación que depende de la matanza de animales salvajes no es un sistema de conservación. La gestión profesional de la fauna salvaje se financia con fondos públicos, está sometida a control público y es independiente de los intereses de los grupos de presión.
Enlaces rápidos
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Nuestra exigencia
El hobby hunting en Suiza no es un sistema de conservación. Es un modelo de aprovechamiento que ha crecido históricamente, que opera con una retórica de responsabilidad allí donde la responsabilidad institucional falta estructuralmente, especialmente en la caza con patente, que abarca el 65 por ciento de todas las personas que ejercen la caza. La investigación en biología del comportamiento demuestra que los animales salvajes sufren bajo la presión de la caza. La ecología de poblaciones demuestra que los abatimientos no generan una regulación estable, sino que desencadenan dinámicas compensatorias. El cantón de Ginebra demuestra desde 1974 que la diversidad de fauna salvaje, la aceptación social y la regulación profesional no disminuyen, sino que aumentan sin la caza de milicia.
La consecuencia es lógica: quien quiera una protección social de la naturaleza debe organizarla institucionalmente. Esto significa competencias profesionales, objetivos claros, control transparente y evaluación científica. Un cambio de sistema hacia estructuras de guardas de caza no es radicalismo, sino una adaptación al estado de la ciencia y la ética, y un imperativo de equidad hacia quienes no quieren ningún abatimiento y que, sin embargo, son cargados como peso de la colectividad por un lobby de ocio armado. Este dossier se actualiza continuamente cuando nuevas cifras, estudios o desarrollos políticos lo requieren.
Una prohibición de la caza de afición en Suiza no es una utopía radical, sino un paso basado en la evidencia y legitimado democráticamente hacia una gestión moderna de la fauna salvaje. Ginebra demuestra desde hace 50 años que funciona. Los argumentos a favor de una profesionalización mediante guardas de caza son convincentes desde el punto de vista ecológico, ético y político.
La pregunta no es si Suiza está preparada para una prohibición de la caza, sino si puede permitirse seguir apostando por un sistema que no está a la altura de los tiempos ni ecológica ni éticamente.
Más sobre el tema de la caza de afición: en nuestro Dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.
