El Tribunal Federal confirma la suspensión de un cazador recreativo zuriqués y revela el modelo de supervisión en la reserva de aves
Un arrendatario de caza de la región del Oberland zuriqués ha fracasado en su recurso contra la exclusión durante un año del arrendamiento, del permiso de caza y de la vigilancia cinegética. La sentencia 2C_703/2025 muestra al mismo tiempo cómo organiza el cantón de Zúrich la vigilancia en la reserva federal de aves acuáticas y migratorias del Pfäffikersee.
El Tribunal Federal ha desestimado por completo el recurso de un cazador recreativo zuriqués.
El hombre arrendaba un coto de caza en el Oberland zuriqués, donde también ejercía como guarda de caza. Ahora queda excluido durante un año del arrendamiento de un coto, de la posesión de un permiso de caza y del ejercicio de la vigilancia cinegética. Deberá asumir él mismo las costas judiciales de 2.000 francos. La sentencia 2C_703/2025 está fechada el 19 de agosto de 2026.
Dos sentencias penales como punto de partida
Al principio hay dos sentencias penales firmes. En noviembre de 2021, el cazador recreativo fue multado con 600 francos por no haber tomado en varias ocasiones muestras de jabalíes abatidos para el análisis de triquinas. Además, no había llevado el libro de caza según lo establecido y no había plombado la caza abatida. Las triquinas son nematodos que, al consumir carne de caza insuficientemente controlada, pueden provocar enfermedades graves. Numerosos estudios muestran qué otros riesgos entraña la carne de caza procedente de la caza recreativa.
En julio de 2023 siguió una multa de 500 francos. La policía cantonal había convocado al hombre dos veces para sacrificar a una cría de corneja herida. No se presentó. Finalmente, el arrendatario de un coto vecino se encargó de esta tarea. El cazador recreativo presentó inicialmente una oposición contra la sentencia penal, pero luego la retiró.
Del cantón hasta Lausana
Basándose en las dos condenas, la administración de pesca y caza de la Oficina de Paisaje y Naturaleza (ALN) inició un procedimiento administrativo. En enero de 2024 excluyó al cazador recreativo durante tres años del arriendo de coto y del permiso de caza, y le retiró la supervisión de caza. La Dirección de Obras redujo en marzo de 2025 las tres medidas a un año, y el Tribunal Administrativo confirmó esta decisión en octubre de 2025.
El Tribunal Federal no modificó ya la duración. A diferencia de lo que se ha presentado en algunos medios de comunicación, la reducción a un año no proviene de Lausana, sino del procedimiento de recurso cantonal. Dado que el Tribunal Federal había concedido efecto suspensivo al recurso en enero de 2026, la prohibición no se ejecutó hasta la sentencia.
El cuervo en la zona protegida
Ante el Tribunal Federal, la disputa giró sobre todo en torno al cuervo. El cazador recreativo argumentó que el animal se encontraba en la reserva de aves acuáticas y migratorias del lago Pfäffikersee, una zona protegida de importancia nacional con prohibición absoluta de caza. Allí, según el derecho federal, serían competentes los guardas cantonales de la reserva, no los titulares de derechos de caza. El cantón no habría ordenado ni regulado contractualmente la participación de las sociedades de caza. La administración de pesca y caza se limitaría a invocar un «acuerdo tácito» con la Oficina Federal de Medio Ambiente (BAFU).
El Tribunal Federal no sigue esta argumentación. El derecho federal permite a los cantones recurrir, para las tareas de policía de caza en las reservas, además de a los guardas de la reserva, a otros especialistas, sin prescribir de qué manera debe hacerse esto. Basta con una norma general en el derecho cantonal. La ley de caza de Zúrich obliga, en su artículo 15, a los guardas de caza y a las sociedades de caza a recoger, buscar y, en caso necesario, sacrificar en todo momento a los animales salvajes heridos o enfermos. Esta obligación rige también en zonas urbanizadas, más allá de los límites del coto y dentro del perímetro protegido de una reserva. Por ello, el lugar exacto en que se encontraba el cuervo resulta irrelevante.
El tribunal señala además que el hombre ya había justificado, durante el interrogatorio policial, el hecho de no haber acudido alegando su falta de competencia en la zona protegida.
Ningún guarda cantonal de la reserva en el Pfäffikersee
La parte más esclarecedora de la sentencia no se refiere al caso concreto, sino al sistema. El reglamento sobre las reservas de aves acuáticas y migratorias (WZVV, por sus siglas en alemán) prevé que los cantones designen para cada reserva a uno o varios guardas de la reserva. Estos forman parte del personal cantonal y disponen de facultades de policía judicial.
En el cantón de Zúrich, según las constataciones de la instancia inferior, rige un modelo distinto. Los rangers se encargan de la gestión de visitantes y de la información. La vigilancia en la reserva corresponde a las sociedades de caza y a los guardas de caza de aquellos cotos que quedan cubiertos por la zona protegida. Únicamente la superficie de agua del lago de Pfäffikon es supervisada por personal de la administración de pesca y caza, porque solo ellos disponen de embarcaciones.
La OFEV no objetó este modelo en un control puntual realizado el 23 de marzo de 2023. El Tribunal Federal describe el sistema zuriqués como uno que sí garantiza una vigilancia policial de caza, «pero que para ello no emplea guardas de reserva cantonales», y lo declara conforme al derecho federal. Como fundamento, remite a los nueve cantones con sistema de cotos, entre ellos Zúrich, Argovia, Lucerna y San Galo. Allí la vigilancia de la caza está organizada en gran medida mediante un sistema de milicia. Si únicamente los guardas de reserva cantonales pudieran intervenir, el cumplimiento rápido de las tareas de policía de caza se vería dificultado considerablemente o resultaría en parte imposible.
Análisis: una zona protegida bajo la vigilancia de la caza recreativa
Desde el punto de vista jurídico, la sentencia es comprensible; desde el punto de vista político, resulta esclarecedora. Una zona protegida de importancia nacional, en la que la caza recreativa está expresamente prohibida, es vigilada en el día a día, en buena medida, por sociedades de caza y guardas de caza, es decir, precisamente por el grupo que no tiene permitido cazar allí. El cantón no destina guardas de reserva propios, y el Tribunal Federal justifica la admisibilidad de este modelo remitiéndose al sistema de milicia de los cantones con cotos de caza. Para ello se basa sobre todo en la posibilidad de recurrir a personal especializado adicional. La sentencia no analiza en profundidad cómo puede conciliarse un modelo sin guardas de reserva cantonales designados con la disposición del derecho federal contenida en el WZVV, que exige nombrar para cada reserva a una o varias personas encargadas de la vigilancia.
Desde el punto de vista de Wild beim Wild, se plantea por tanto la pregunta de si una reserva ornitológica nacional está supervisada con suficiente independencia cuando las tareas centrales recaen en estructuras privadas de caza. El presente caso otorga peso a esta cuestión: el guarda de caza implicado ya había sido multado anteriormente por omitir las muestras de triquinas y por no llevar correctamente el registro de caza. La estrecha vinculación entre la administración de caza y las asociaciones de caza agrava aún más el problema de la falta de distancia.
Que se puede hacer de otra manera lo demuestra el cantón de Ginebra. Allí la caza recreativa privada está prohibida desde 1974, y de los animales salvajes heridos se ocupan profesionales contratados por el Estado. Más información al respecto en el artículo sobre la prohibición de la caza en Ginebra.
Paralelismos con el caso de la garza real
El caso presenta claros paralelismos con un procedimiento que se juzgó a principios de 2026 ante el Tribunal de Distrito de Pfäffikon. Allí un cazador recreativo fue absuelto en el caso de una garza real herida. Ya entonces se hablaba de otro procedimiento, pendiente ante el Tribunal Federal, relativo a una corneja en una zona protegida. No puede determinarse de forma concluyente, a partir de las resoluciones anonimizadas, si se trata de la misma persona. En cualquier caso, en el caso de la corneja, el recurrente justificó su negativa, según el Tribunal Federal, alegando su falta de competencia en la zona protegida.
Fuente: Tribunal Federal, sentencia 2C_703/2025 de 19 de agosto de 2026
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