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Caza

La caza acelera la caza furtiva: un estudio desmonta el mito

Cuando los abatimientos estatales socavan la protección de los animales salvajes.

Redacción Wild beim Wild — 28 de octubre de 2025

Durante décadas, las asociaciones de caza e incluso grandes organizaciones de protección de la naturaleza como la UICN o WWF han afirmado que una caza controlada y legal podría frenar la caza furtiva.

El argumento: quien pueda satisfacer legalmente la necesidad de disparar tiene menos motivos para actuar de forma ilegal. Sin embargo, un estudio científico llega a un resultado explosivo y contrario: la caza fomenta la caza furtiva. Y así no resulta sorprendente que la mayoría de los cazadores furtivos sean en realidad hobby hunters con licencia oficial, es decir, personas que desde hace tiempo están acostumbradas al abatimiento legitimado por el Estado y que perciben el límite con la ilegalidad como algo meramente formal.

Este efecto no solo afecta a los lobos, sino también a otros predators como linces, osos o aves rapaces. En todos los lugares donde los gobiernos autorizan abatimientos legales, no aumenta la aceptación de los animales, sino la disposición a matarlos también de forma ilegal.

Ciencia en lugar de cuentos de cazadores

La investigación de Guillaume Chapron (Universidad de Investigación de Fauna Salvaje, Suecia) y Adrian Treves (Universidad de Wisconsin/EE. UU.) muestra con claridad: en los años en que en los estados estadounidenses de Wisconsin y Minnesota se permitía el abatimiento de lobos, la población de lobos creció significativamente más despacio, y de hecho con un freno mayor del que podría explicarse únicamente por los animales abatidos legalmente.

Dicho de otro modo: la caza furtiva cierra esa brecha.

«La superstición actual de que matar es protección de especies se ha convertido en algo generalizado», afirma Chapron. «Esta idea errónea es defendida hoy por muchos gobiernos para justificar la matanza. Nuestro estudio demuestra que no existe ninguna base científica para ello.»

Por qué la caza alimenta la caza furtiva

Treves explica el mecanismo así:

„Los aspirantes a furtivos aprenden del gobierno, que mata a los predadores para proteger al ganado, que ellos mismos pueden hacerlo mejor. O bien el gobierno emite la señal de que los lobos valen menos. Así, las personas se convierten en furtivos y creen que el riesgo de ser detenidos es cada vez menor.“

Esta dinámica es fácil de comprender: si el propio Estado mata, ¿por qué debería el individuo respetar al animal?

Consecuencias para Europa y Suiza

Los resultados son altamente relevantes para el debate europeo, también en Suiza: una y otra vez se exige disparar a los lobos „para apaciguar“ a la población o como „protección preventiva“ del ganado. La ciencia demuestra ahora: ocurre lo contrario.

Las matanzas autorizadas por el Estado y la caza por afición de animales salvajes protegidos deben reevaluarse urgentemente a la luz de estos hallazgos, no en base a cuentos de cazadores, sino a la evidencia científica.

Los programas de caza de animales salvajes protegidos no son un medio de apaciguamiento. Destruyen la confianza, debilitan la idea de protección y fomentan la matanza ilegal.

Quien afirma que „matar es protección de las especies“ difunde un mito peligroso. La verdadera protección de las especies no consiste en apretar el gatillo, sino en el respeto a la vida y en la protección coherente de los animales salvajes.

Más sobre el tema de la caza por afición: En nuestro Dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.

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