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Caza

Foro sobre la caza del zorro en Utzenstorf: cuatro cazadores aficionados, un no cazador y ningún diálogo real

En el castillo de Landshut, cinco invitados al foro debatieron sobre la caza del zorro. Cuatro de ellos tenían un trasfondo cinegético, al igual que el moderador. Una crónica vivencial.

Redacción Wild beim Wild — 19 de junio de 2026

El domingo 14 de junio de 2026, la asociación de promoción del castillo de Landshut invitó en Utzenstorf al «Diálogo de Landshut sobre la fauna salvaje y la caza».

El tema era: «La caza del zorro, ¿necesaria o cuestionable?». A modo de preámbulo, a las 12 del mediodía se proyectó el documental «Todo por los zorros, un animal salvaje, amado y cazado» de la bióloga Isabella Sedivy. A partir de las 14 horas siguió una ponencia técnica del cazador aficionado Martin Baumann, antes de que una mesa redonda abordara el tema desde «distintos puntos de vista». Alrededor de 50 personas siguieron el acto. Sin embargo, lo que siguió estuvo lejos de ser un diálogo equilibrado.

De los cinco invitados al foro, cuatro se declararon públicamente partidarios de la caza por afición: Nicole Imesch, inspectora de caza del cantón de Berna; David Clavadetscher, director gerente de JagdSchweiz; Martin Baumann, cazador aficionado; y Sara Wehrli, responsable de política cinegética en Pro Natura, quien a lo largo de la velada también se reconoció como cazadora aficionada. Únicamente Casimir von Arx, diputado del GLP en el Gran Consejo del cantón de Berna, que según sus propias declaraciones había sido invitado posteriormente, representó una perspectiva crítica con la caza. También el moderador Reinhard Schnidrig, biólogo de fauna salvaje y antiguo jefe de la sección de Fauna Salvaje de la BAFU, es cazador aficionado.

Baumann, que se manifestó a favor de una caza sistemática del zorro, al menos admitió que la caza en madriguera es difícil de justificar ante la sociedad. «Cazar para el cubo de la basura» no es tolerado por la mayoría de la población, según su propia valoración. Como argumento a favor de la caza, mencionó la amenaza que el zorro supone para las aves que anidan en el suelo y citó al respecto la perdiz pardilla, extinguida en Suiza. Lo que calló: la principal causa de la desaparición de la perdiz pardilla es la pérdida de hábitat por la agricultura intensiva, no el zorro. Sobre eso no dijo ni una palabra.

Especialmente delicado: Baumann también se pronunció a favor de la caza en madrigueras, esa práctica en la que se introducen perros en las madrigueras de los zorros para forzar allí una lucha en un espacio sumamente reducido. La Fundación para el Animal en el Derecho (TIR) llega en su dictamen sobre la caza en madrigueras (serie de publicaciones, tomo 10, 2012) a la clara conclusión de que este método de caza cumple el tipo penal del maltrato animal, y además de forma múltiple. La TIR analizó también si las regulaciones cantonales que legalizan la caza en madrigueras tienen siquiera una base legítima. Los cantones de Zúrich, Turgovia y Basilea-Campiña la han prohibido entretanto. Que precisamente un hobby hunter defendiera esta práctica en una tribuna pública, sin problematizarla ni mínimamente, demuestra cuán alejada está la autopercepción de la caza de afición de las realidades sociales. Un artículo de fondo detallado sobre la caza en madrigueras como maltrato animal legalizado se encuentra en wildbeimwild.com.

Nicole Imesch se limitó a la constatación jurídica de que el zorro es cazable y, por tanto, puede ser cazado. Que «cazable» no es un argumento científico y tampoco implica obligación alguna de cazarlo quedó sin réplica. El cantón de Ginebra renuncia a la caza de afición desde 1974, y el cantón de Zug da los primeros pasos en la misma dirección en lo que respecta a la caza del zorro.

Von Arx, el único no cazador en la tribuna, presentó la propuesta más constructiva de la noche: en el cantón de Berna debería iniciarse un ensayo con acompañamiento científico para renunciar a la caza del zorro en una zona de prueba. El Consejo de Gobierno del cantón de Berna ya había rechazado la moción correspondiente. Ni siquiera propuso convertirla en un postulado. En el Gran Consejo la moción se tratará en la sesión de otoño. La tribuna se sumó, como era de esperar, a este rechazo, sin aportar fundamentos científicos para ello.

También desde el público se produjeron únicamente cuatro intervenciones, todas de hobby hunters. No se escucharon voces críticas.

Resultó notable una afirmación que, sin quererlo, resumió a la perfección la esencia de la caza de afición: para el hobby hunter individual, cazar sería un comportamiento autogratificante, impulsado por el sistema de recompensa de la dopamina. En pocas palabras: un fin en sí mismo. Que precisamente un partidario de la caza de afición lo formulara así dice mucho.

El «Diálogo de Landshut» mostró una vez más cómo se sofoca sistemáticamente la crítica a la caza del zorro en Suiza, sin que se aporten fundamentos científicos para ello. Mientras los paneles sobre este tema estén ocupados casi exclusivamente por cazadores aficionados, e incluso la moderación provenga de los mismos círculos, no es posible un verdadero diálogo. Una lástima, porque el tema merecería un debate honesto y científicamente fundamentado.

Más sobre el tema de la caza como afición: En nuestro Dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.

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