Francia: denuncia penal por llamamiento contra la caza de afición
En la UniREVcité, cerca de Tours, la política francesa Sandrine Rousseau llamó a la movilización contra la caza de afición. Un diputado del RN ve en ello una incitación punible y la federación de caza FNC anuncia una demanda.
La diputada verde francesa Sandrine Rousseau llamó, en un encuentro ecologista cerca de Tours, a la confrontación física con los cazadores aficionados.
Un diputado de la derecha nacionalista presentó a continuación una denuncia penal y la federación francesa de caza FNC anuncia su propia demanda. Hemos reconstruido qué, cuándo, dónde y cómo se dijo exactamente, y analizamos la situación jurídica.
Qué, cuándo y dónde ocurrió
Del 21 al 23 de agosto de 2026 se celebró en Saint-Antoine-du-Rocher, cerca de Tours, la «UniREVcité», la universidad de verano del movimiento «Révolution écologique pour le vivant» (REV) de Aymeric Caron. Junto a Caron y al político de izquierdas Philippe Poutou también intervino la diputada parisina de la Asamblea Nacional Sandrine Rousseau, que eligió deliberadamente este encuentro y no la universidad de verano oficial de su propio partido, «Les Écologistes».
El domingo 23 de agosto, Rousseau se pronunció en un debate sobre la inminente apertura de la temporada de caza de ocio. Según el texto documentado por varios medios franceses, dijo entre otras cosas: «Nous n’avons pas le temps d’être polis, d’attendre» («No tenemos tiempo de ser educados, de esperar») y anunció: «Ma résolution de la rentrée, c’est que je n’ai plus rien à péter de leur bienséance, je ne veux plus être polie» («Mi propósito para la vuelta al curso es que me da igual su decoro, no quiero seguir siendo educada»).
A continuación, hizo un llamamiento a sus seguidores para que acudieran a las zonas de caza al comienzo de la temporada: «Il va nous falloir nous affronter à cette ouverture de la chasse» («Vamos a tener que enfrentarnos a esta apertura de la temporada de caza»), unido a la esperanza de «que nous serons nombreux et nombreuses à aller dans les forêts, dans les campagnes, dans les lisières, sur les chemins» («que seamos numerosos y numerosas los que vayamos a los bosques, al campo, a las lindes, a los caminos»). Habló de movilizar a «ce peuple de l’écologie», «pour empêcher qu’on ait un permis de tuer» («para impedir que exista una licencia para matar»).
Central para la posterior denuncia fue la siguiente frase: «C’est parce que nous serons là, debout, face à eux, physiquement, qu’enfin ils prendront conscience de la réalité de ce que nous sommes» («Precisamente porque estaremos allí, de pie, frente a ellos, físicamente, comprenderán por fin lo que realmente somos»).
Por qué la declaración se convirtió en un caso judicial
El diputado del RN Matthias Renault (3.ª circunscripción del Somme) presentó el 25 de agosto de 2026 ante la Fiscalía de Tours una comunicación conforme al artículo 40 del Código de Procedimiento Penal. Se basa en la combinación de los términos «affronter» (enfrentarse), «empêcher» (impedir), «face à eux» (frente a ellos) y «physiquement» (físicamente). Renault subraya expresamente que hasta el momento no dispone de indicios de que al llamamiento hayan seguido ya actos de violencia u obstrucción. Su comunicación se refiere, por tanto, a la declaración en sí y a su posible alcance, no a hechos ya producidos.
El 25 de agosto, la Fédération Nationale des Chasseurs (FNC) publicó también un comunicado y anunció su propia denuncia penal contra Rousseau, acompañada de un escrito dirigido al primer ministro, al ministro del Interior y al ministro de Justicia. Además, se pretende recurrir a la presidenta de la Asamblea Nacional para que se examinen sanciones contra Rousseau. La FNC habla de una «radicalisation du discours public visant les chasseurs» y de una «dérive totalitaire de la pensée».
Valoración jurídica
Dos tipos de procedimiento distintos. La comunicación de Matthias Renault es un signalement conforme al artículo 40 del CPP: una autoridad o un cargo público pone en conocimiento de la fiscalía posibles hechos delictivos, sin constituirse él mismo en parte acusadora. La fiscalía decide de forma autónoma si investiga. Una demanda de la FNC sería, en cambio, una acción civil o penal con la FNC como parte, que reclama activamente una indemnización o una condena.
Las normas invocadas. Renault se remite al artículo 24 de la Ley de Prensa de 29 de julio de 1881, que castiga la incitación pública a determinados delitos, aunque el llamamiento no haya tenido consecuencias. De forma complementaria cita el artículo R. 428-12-1 del Código de Medio Ambiente (Code de l’environnement), que sanciona los actos concertados de obstrucción a la realización de la caza de afición.
Para una condena conforme al artículo 24 se requiere, según la jurisprudencia francesa consolidada, una incitación suficientemente directa y determinada a un delito concreto, y no una mera declaración de combate político de carácter general. Las formulaciones de Rousseau son ambiguas: «affronter» y «physiquement» pueden leerse tanto como un llamamiento a la confrontación violenta como un llamamiento a una presencia visible, pero no violenta, sobre el terreno («debout, face à eux», de pie, frente a ellos). Que la justicia vea en ello una incitación punible depende en gran medida del contexto global del discurso, que, según el propio escrito de Renault, la fiscalía aún debe esclarecer.
Los antecedentes aconsejan prudencia a la hora de valorar el desenlace. La FNC ya fracasó una vez con un procedimiento estructuralmente similar contra Rousseau. Tras sus declaraciones de febrero de 2022 en el programa «Télématin», según las cuales una cuarta parte de todos los feminicidios guarda relación con armas de caza y ello sería expresión de una «violence intrinsèque» de los cazadores aficionados como colectivo, la FNC presentó una demanda civil por unos 9’888 euros en concepto de daños y perjuicios. El Tribunal judiciaire de París desestimó la demanda en octubre de 2024: la responsabilidad extracontractual general prevista en el artículo 1240 del Código Civil no puede invocarse para sancionar vulneraciones de la libertad de expresión, que en realidad se rigen por la Ley de Prensa de 1881. Además, el tribunal consideró que el colectivo de aproximadamente un millón de cazadores aficionados es demasiado indeterminado como para que un individuo pueda sentirse aludido personalmente. La FNC recurrió la sentencia.
Diferencia con el caso actual. La acusación actual no apunta a la difamación de un colectivo, sino a una posible incitación pública a una actuación concreta con arreglo a la propia Ley de Prensa, es decir, la misma ley bajo la cual la demanda anterior fracasó precisamente por basarse en un fundamento jurídico erróneo. Así pues, el punto de partida jurídico es esta vez distinto; que resulte más sólido dependerá de si la justicia califica la combinación de palabras como una invitación concreta a actuar o como retórica política. A día de hoy no existen indicios de que, a raíz del discurso, se hayan producido obstaculizaciones del ejercicio de la caza o actos de violencia.
De dónde procede la cifra de «una cuarta parte de todos los feminicidios»
La cifra empleada por Rousseau en 2022 y retomada en la cobertura informativa del caso actual procede de una investigación del medio digital francés Reporterre de diciembre de 2021. El periodista Moran Kerinec analizó para ello informaciones de prensa sobre homicidios y suicidios de los años 2020 y 2021 y elaboró con ellas su propia base de datos, dado que no existen estadísticas criminales oficiales sobre esta relación. Resultado: en al menos el 27,54 por ciento de los 102 feminicidios de 2020 y en el 25,44 por ciento de los 106 casos de 2021 se utilizó un «arme de chasse», de donde se deriva el orden de magnitud difundido de «una cuarta parte».
Importante para contextualizar: Reporterre interpretó el término «arma de caza» de forma amplia e incluyó en él armas de las categorías B y C, entre las que figuran también armas semiautomáticas de repetición que ni siquiera están autorizadas para la caza en Francia. Por ello, voces críticas del ámbito cinegético objetaron que la cifra mezcla distintos tipos de armas. Al margen de esta debilidad metodológica de la investigación concreta, otras fuentes respaldan el hallazgo de fondo: la médica forense Alexia Delbreil y el criminólogo Jean-Louis Senon constataron en un estudio que, entre los homicidios cometidos con armas de fuego, alrededor del 71 por ciento se perpetraron con escopetas de caza, porque estas suelen estar presentes en el hogar como «armas de oportunidad». Ya en 2003, el psiquiatra Jean-Louis Terra había determinado que el riesgo de que una mujer sea asesinada es cinco veces mayor en un hogar con armas de fuego, una conclusión que en 2021 calificó ante Reporterre como todavía plenamente vigente.
Suiza: peores datos que Francia. Mientras que en Francia existe al menos una base de datos periodística, en nuestro país ni siquiera se dispone de eso. En los casos de violencia doméstica con resultado de muerte, en Suiza se emplea un arma de fuego en aproximadamente la mitad de los casos, y en más del 80 por ciento de los suicidios ampliados con muerte de la pareja y de los hijos interviene un arma de fuego. Sin embargo, las armas de caza no se registran por separado en la estadística criminal suiza: no se sabe cuántos feminicidios se cometieron con armas de caza ni cuántos autores disponían de una licencia de caza. En cambio, está bien documentada a nivel internacional la relación general de que la disponibilidad de armas de fuego en el hogar aumenta el riesgo de violencia letal contra las mujeres, un patrón que también aparece documentado en el caso de las armas de ordenanza suizas en estudios de las universidades de Lausana y St. Gallen.
Así pues, pese a todas las críticas metodológicas a la cifra de Reporterre, Francia sale mejor parada que Suiza en materia de transparencia: al menos existe un intento de registro sistemático. En Suiza, este falta por completo hasta la fecha.
Un caso suizo que ilustra este patrón. La magnitud práctica de esta laguna quedó patente en el feminicidio de Faido TI en julio de 2026. Allí, un hombre de 59 años mató a tiros a su exmujer y al día siguiente hizo volar por los aires una casa en Leontica, en el valle de Blenio, causando heridas a varios agentes de policía y muriendo él mismo. En la rueda de prensa de la policía criminal del Tesino del 13 de julio de 2026 se confirmó que el autor era cazador aficionado y poseía legalmente varias armas. Wildbeimwild.com informó al respecto citando una confirmación por escrito de la redacción de la RSI, que lo calificó de «fatto accertato e confermato», es decir, un hecho verificado y confirmado. Ningún otro medio recogió este punto. En la amplia cobertura del caso, el trasfondo cinegético del autor no se mencionó, pese a que se había abordado en la rueda de prensa.
Por eso, este caso es más que una nota a pie de página: ilustra de forma ejemplar por qué, incluso allí donde existe una confirmación pública, no puede surgir una estadística sólida. Si el trasfondo cinegético de un autor ya no se incorpora habitualmente a la cobertura informativa del día a día, mucho menos podrá incorporarse a las estadísticas criminales posteriores, que de todos modos se basan en categorías cotidianas como «arma de fuego» en lugar de «arma de caza» o «titular de permiso de caza». La cifra negra no surge, pues, únicamente por la falta de registro oficial, sino ya por una selección mediática que, por regla general, ni siquiera convierte el entorno del autor en tema.
Más sobre el caso: Feminicidio en Faido, explosión en Leontica: no es un caso aislado, sino un patrón entre los cazadores aficionados.
Más sobre el tema en el Dossier Caza y armas así como sobre Modelos de textos para iniciativas críticas con la caza sobre armas de caza y feminicidios en los parlamentos cantonales. Sobre cómo el lobby cinegético francés gestiona las críticas: ¿Cazadores aficionados como víctimas? Crítica a la caza y cifras de Francia. Más antecedentes en el Dossier sobre la caza de afición en Francia.
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