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Medio ambiente & protección de la naturaleza

Escarabajo del pino, sequía y un depredador al que nadie pregunta: cómo el lobo ayuda al bosque

Por qué el ramoneo debilita el bosque y los grandes depredadores pueden reforzar su capacidad de resistencia.

Redacción Wild beim Wild — 25 de agosto de 2026

En Steinhausen (Zug) hubo que talar recientemente 150 abetos rojos.

La sequía había debilitado los árboles y el escarabajo del pino pudo propagarse. El guarda forestal Markus Amhof habló ante el «Tagesschau» del trabajo destruido de 30 años. También en la zona de Brugg (Argovia) y en Uster (Zúrich) el escarabajo causa daños.

La relación es conocida: si a los abetos rojos les falta agua, disminuye su capacidad de defenderse con resina contra los escarabajos del pino que penetran. Además, el calor acelera el desarrollo del escarabajo tipógrafo. El estrés por sequía y calor aumenta así considerablemente el riesgo de daños extensos causados por el escarabajo del pino.

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Sin embargo, en el debate sobre el clima y el escarabajo a menudo se pasa por alto otra cuestión: ¿puede regenerarse un bosque diverso y resistente bajo masas viejas dañadas?

Cuando falta la próxima generación del bosque

Los abetos rojos que ya sufren estrés por sequía son especialmente vulnerables al escarabajo del pino. Sin embargo, muchos árboles jóvenes se ven presionados antes incluso: los corzos, ciervos y gamuzas ramonean sus brotes, sobre todo en especies arbóreas sabrosas y ecológicamente valiosas.

El ramoneo ralentiza el crecimiento y puede limitar considerablemente la regeneración natural de determinadas especies. El Inventario Forestal Nacional Suizo registró en arbolitos de entre 10 y 129 centímetros un ramoneo del brote apical del 17,1 por ciento; especialmente el abeto blanco y el roble están sometidos a una fuerte presión.

Esto es decisivo para la transformación del bosque. Cuando el abeto blanco, el arce, el roble o el serbal desaparecen una y otra vez, a menudo queda una regeneración más pobre. Pero precisamente estas especies arbóreas pueden contribuir a convertir masas puras o fuertemente dominadas por el abeto rojo en bosques mixtos más ricos en estructura y especies.

Las masas puras de abeto rojo son especialmente arriesgadas para el escarabajo tipógrafo: muchos árboles adecuados para la cría se encuentran juntos y muy cerca entre sí. Los bosques mixtos no son inmunes a la sequía ni al escarabajo descortezador, pero reparten el riesgo entre distintas especies arbóreas y estructuras. Una regeneración natural diversa es, por tanto, un elemento importante para lograr bosques más resistentes al clima.

Qué tienen que ver los lobos con esto

Aquí entra en juego un factor que a menudo falta en el debate sobre la salud de los bosques: los grandes predadores.

Los lobos pueden influir en la regeneración forestal de dos maneras. En primer lugar, abaten ungulados y, con ello, pueden contribuir localmente a limitar sus poblaciones. En segundo lugar, su presencia puede modificar el comportamiento espacial y temporal del ciervo rojo, el corzo y el rebeco. Los animales ramonean bajo un riesgo distinto, evitan en determinadas circunstancias ciertos lugares u horas y permanecen menos tiempo en puntos concretos.

En ecología, este posible efecto indirecto se denomina «Landscape of Fear» (paisaje del miedo). No significa que la fauna salvaje se comporte igual en todas partes ni que el ramoneo desaparezca automáticamente. La intensidad de un efecto así depende de la densidad de fauna, el hábitat, la cobertura, las molestias, la estación del año, la caza de aficionados y la presencia local de predadores.

Para Suiza, la zona de Calanda, en el cantón de los Grisones, aporta indicios importantes. Allí surgió en 2011 la primera manada de lobos de la época actual. Las investigaciones dirigidas por la científica del WSL Andrea Kupferschmid analizaron el estado del bosque en el área central de esta manada. En el abeto blanco, el arce de montaña y el serbal se constató allí un ramoneo comparativamente bajo. Los trabajos discuten los efectos directos e indirectos de los lobos sobre la regeneración forestal. Sin embargo, no existe una prueba inequívoca de antes y después, porque de la época anterior al asentamiento de los lobos no se dispone de datos estandarizados de ramoneo para la región.

Precisamente esta limitación es importante: el lobo no «salva» el bosque sin más. Pero forma parte de un entramado ecológico de efectos que puede influir en dónde y con qué intensidad los ungulados ramonean los árboles jóvenes. Allí donde la presión disminuye localmente, aumentan las posibilidades de que se establezcan más especies arbóreas y surja un bosque joven más diverso.

¿Conflicto bosque-fauna sin predadores?

En la política suiza de caza como afición, el conflicto bosque-fauna se utiliza con frecuencia como justificación para una caza como afición más intensa de las poblaciones de ungulados. El problema del ramoneo es real; afecta al bosque protector, la biodiversidad y la capacidad de adaptación de los bosques al calor y la sequía.

El problema surge cuando el debate se plantea como si la caza como afición fuera la única respuesta imaginable. Los predadores naturales pueden asumir parte de la regulación de las poblaciones de ungulados y de su comportamiento. No necesariamente sustituyen por completo la gestión humana de la fauna silvestre. Sin embargo, su papel no debe ignorarse de antemano.

Los objetivos forestales, los intereses de la caza como afición, las exigencias del bosque protector y la protección de los grandes predadores deben considerarse conjuntamente. Quien quiera fortalecer el bosque a largo plazo frente al estrés climático no puede apoyarse únicamente en abatimientos y medidas técnicas de protección. También es decisivo que los procesos naturales vuelvan a disponer de más espacio.

El lobo como parte del futuro del bosque

Los daños en Steinhausen, Brugg y Uster muestran lo vulnerables que se vuelven las masas de abetos rojos bajo el estrés de la sequía y el calor. La crisis del escarabajo de la corteza no es un mero problema de escarabajos: revela hasta qué punto el bosque depende de una regeneración que funcione.

Que bajo las masas viejas dañadas crezca un bosque nuevo y diverso influye en la capacidad de los bosques suizos para resistir futuras sequías, tormentas y plagas. El ramoneo por la fauna puede frenar este desarrollo. Los grandes predadores pueden influir en la intensidad y en dónde surge esta presión.

El lobo no es una solución milagrosa para la crisis climática en el bosque. Pero su retorno es un factor que, en un debate serio sobre la regeneración forestal, el escarabajo de la corteza y los bosques resistentes al clima, ya no puede seguir faltando.

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