Planificación cinegética en el Tesino: abatimientos récord e interrogantes abiertos
Caza récord de ciervos, pero incluso los cazadores aficionados organizados ponen en duda la justificación.
El cantón del Tesino ha intensificado notablemente la caza del ciervo rojo en los últimos años.
Solo durante la caza alta (Hochjagd), la cifra de animales abatidos pasó de 1’787 en 2022 a 2’163 en 2025. La evolución, sin embargo, no ha sido uniforme: en 2023 fueron 1’802 animales, en 2024 los abatimientos descendieron ligeramente hasta 1’722, para dispararse en 2025. A la caza alta se suman con regularidad la Caccia tardo autunnale de noviembre y diciembre, así como las intervenciones por daños ordenadas por las autoridades. La extracción anual total es, por tanto, aún mayor. Para 2025, el cantón declaró expresamente que el objetivo de abatimiento fijado en primavera no se había alcanzado pese a la cifra récord durante la caza alta, razón por la cual se volvió a abrir la caza de finales de otoño.
Como mostramos en nuestro análisis sobre la planificación cinegética de los Grisones, una cifra de abatimientos publicada no demuestra que la matanza de miles de animales salvajes sea ecológicamente necesaria, eficaz o éticamente defendible. En el Tesino esto se aplica todavía más, porque aquí incluso los propios cazadores organizados contradicen la justificación oficial.
Una disputa entre cazadores aficionados
En 2021, el cantón mantenía un enfrentamiento abierto con su propia federación de cazadores, la FCTI. Para la Caccia tardo autunnale, la Oficina de Caza y Pesca (UCP) exigía abatir 830 ciervos. La FCTI contrapuso un plan propio con apenas 630 animales, 200 menos. El vicepresidente Marco Viglezio contradijo expresamente el supuesto de las autoridades de que la población de ciervos no estaba disminuyendo: no hay indicio alguno de una población creciente, «come si vorrebbe far credere» (como se pretende hacer creer). La caza del ciervo no debe convertirse en una «lucha sin cuartel» librada durante todo el año, de día y de noche, señaló Viglezio, sólo porque en el Tesino se haya establecido un costoso sistema de indemnización por daños causados por la fauna silvestre.
Es casi literalmente el mismo patrón que formuló el antiguo presidente de los cazadores con patente de los Grisones, Robert Brunold, respecto a la caza menor: no necesaria, pero legítima. En el Tesino el conflicto continúa: la propia comunidad organizada de cazadores puso en duda la interpretación oficial sobre la evolución de la población de ciervos, con la que se justificaba una caza más intensa.
Camoscio y Capriolo: cupos que rara vez se alcanzan
En cuanto a la población de gamuzas, el cantón fija un cupo máximo de 800 animales al año. Entre 2022 y 2025 no se alcanzó nunca: 511 animales en 2022, 612 en 2023, 619 en 2024 y 463 en 2025, es decir, entre aproximadamente el 58 y el 77 por ciento de lo planificado. Sin embargo, el hecho de no alcanzar el cupo no significa por sí solo que el límite máximo se haya fijado demasiado alto desde un punto de vista biológico. El propio cantón menciona varias razones de organización cinegética para las cifras más bajas de 2025: la pérdida de atractivo de la caza de la gamuza, la supresión de un segundo día de caza directa de machos adultos, la prohibición del abatimiento directo de machos en dos años consecutivos, así como el mal tiempo en el día de caza decisivo. A partir de una cifra de abatimientos no puede deducirse, por tanto, ni el tamaño de la población ni la idoneidad del cupo.
La rapidez con la que una población puede desplomarse queda demostrada en la zona de Gambarogno‑Tamaro‑Lema. Allí la población de gamuzas se hundió de tal modo que el Consejo de Estado suspendió por completo la caza de la gamuza en 2022 durante tres años. Un guardafauna local relató entonces que hacía veinte años había contado entre 250 y 300 gamuzas, y últimamente sólo unas 70. Incluso las sociedades de caza locales reconocieron que ya no era posible justificar la caza de esta especie. Hemos tratado el caso en el artículo «Tesino: desplome de la población de gamuzas en la zona de excursionismo» documentado. Mientras que en la zona de Gambarogno-Tamaro-Lema la caza de la gamuza se suspendió durante tres años a causa del desplome local, el cantón siguió aplicando un contingente máximo de 800 gamuzas para todo el cantón. Esto demuestra lo poco que un límite máximo cantonal dice sobre la situación de cada una de las poblaciones.
En el caso del corzo, el panorama es distinto: 314 animales en 2022, 434 en 2023, 389 en 2024 y, después, un descenso claro hasta 239 animales en 2025. Este retroceso es sobre todo consecuencia directa de la moratoria de caza de tres años vigente desde 2025 en los distritos de Blenio y Leventina. El cantón justificó dicha moratoria con densidades de corzos relativamente bajas en esos distritos. Sin embargo, la cifra de abatimientos mide en primer lugar el cambio en los permisos de caza, no la evolución real de las poblaciones.
Infracciones: cifras que hay que leer con rigor
También en el caso de las infracciones hace falta una lectura precisa de las cifras. Tras el final de la caza alta de 2025, el cantón comunicó más de 140 autodenuncias, así como 19 casos en los que se ordenó la retirada de la patente por infracciones especialmente graves, entre ellos un caso de caza furtiva con arma con silenciador y dispositivo de imagen térmica. No obstante, estas cifras se refieren únicamente a la caza alta y solo a las categorías más graves; las cifras anuales definitivas, por ejemplo sobre multas disciplinarias y procedimientos por contravención, el cantón las publica más tarde. Por ello, una comparación directa con cifras concretas de años anteriores resulta delicada, porque los periodos y las categorías no coinciden.
El cantón no publica con un nivel de detalle comparable al de otros cantones cuántos de esos casos correspondieron a abatimientos erróneos, confusiones o animales heridos. Una comparación con los Grisones solo tiene sentido allí donde las categorías, los métodos de registro y los periodos son transparentes. Precisamente esa laguna de datos constituye ya de por sí un hallazgo.
La transparencia no es una prueba
El cantón del Tesino publica sus estadísticas de capturas y sus valores de planificación. Eso es más de lo que ofrecería una política ejercida en la sombra. Pero una cifra de abatimientos publicada no responde por sí sola a las preguntas decisivas: ¿qué fiabilidad tienen las estimaciones de población? ¿Qué daños se registraron realmente y con qué método? ¿Qué medidas preventivas no letales se examinaron? ¿Y qué consecuencias tienen la caza de afición, las temporadas de caza prolongadas y las molestias para los animales?
Los datos ticineses muestran sobre todo una cosa: las cifras de caza son el resultado de un sistema compuesto por autorizaciones, normas de caza, meteorología, participación y objetivos fijados por las autoridades. No constituyen por sí mismas una prueba de que el número de animales abatidos fuera ecológicamente necesario, eficaz o éticamente defendible. La contradicción de la FCTI respecto a la justificación del cantón en su momento pone de manifiesto que incluso dentro del colectivo de cazadores aficionados la base de datos y su interpretación política son objeto de controversia.
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