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Caza

Suecia y la caza del oso pardo

Suecia no es una «historia de éxito» de la conservación de especies en sentido general, sino un ejemplo de cómo las poblaciones pueden recuperarse mientras la política, al mismo tiempo, pretende reducir los grandes predadores a objetivos mínimos y los conflictos (legales e ilegales) persisten

Redacción Wild beim Wild — 5 de febrero de 2026

A principios del siglo XX, los osos pardos habían desaparecido prácticamente del país, quedando solo unos cien ejemplares en poblaciones residuales aisladas.

Décadas de medidas de protección, desde la abolición de las recompensas hasta los periodos legales de veda, lograron que la población se recuperara hasta superar los 3’300 ejemplares en 2008. Por sí sola, esta evolución fue celebrada internacionalmente como modelo para la gestión de predadores.

A pesar de este éxito, en 2024 el gobierno sueco autorizó de nuevo, por primera vez, la matanza de una gran parte de la población en el marco de una «caza con licencia» anual. En total se autorizó la caza de casi 500 osos pardos, lo que equivale a alrededor del 20 por ciento de la población actual. Oficialmente, esta intervención se justifica con la necesidad de limitar los supuestos daños al ganado de pastoreo y a los rebaños de renos y de alcanzar «objetivos de conservación favorables».

Defensores de la fauna silvestre y expertos critican duramente este rumbo. Advierten que una población objetivo reducida de este tipo, de 1’400 ejemplares, equivale de hecho a una caída del 60 por ciento respecto al máximo de 2008 y socava progresivamente décadas de protección. Las cifras presentadas muestran lo rápido que la población ha vuelto a disminuir desde la reintroducción de la caza por afición. Solo en el año siguiente a la caza con licencia se registró un marcado descenso a unos 2’400 ejemplares.

Quienes critican la caza por afición califican las matanzas autorizadas por el Estado como una «caza de trofeos», que da testimonio más de una cultura cinegética que de una gestión de la fauna con base científica. Argumentan que conceptos alternativos, como medidas de protección como vallas eléctricas, protección de rebaños o soluciones de conflicto no letales, no han sido hasta ahora probados ni aplicados en la medida necesaria. En otros países, por ejemplo en partes de Norteamérica, mediante el turismo ecológico y un trato respetuoso con los predadores se logra un beneficio económico sostenible, sin reducir artificialmente las poblaciones.

Aún más problemática es la clasificación jurídica: los osos pardos figuran en Europa entre las especies estrictamente protegidas según la Directiva Hábitats de la UE. Quienes critican acusan a Suecia de socavar precisamente esta protección con las elevadas cuotas de caza, ya que la matanza selectiva de predadores supuestamente protegidos no solo es ecológicamente cuestionable, sino que también plantea interrogantes desde el punto de vista del Estado de derecho.

Desde una perspectiva biológica de la fauna salvaje se añade, además, que la supervivencia a largo plazo de un gran predador no puede determinarse únicamente mediante cifras objetivo fijas, sino que debe tenerse en cuenta una compleja interacción entre el hábitat, la diversidad genética y la estructura social de los animales. Una extracción excesiva altera las estructuras sociales, aumenta los niveles de estrés en las poblaciones y, paradójicamente, puede incluso agravar los conflictos con los seres humanos. Este riesgo a menudo no se aborda lo suficiente en el discurso oficial.

El debate en torno a los osos pardos de Suecia muestra con qué rapidez puede volver a ponerse en entredicho un éxito de décadas en la protección de especies cuando los intereses de la política cinegética chocan con los objetivos ecológicos. Mientras que las comunidades internacionales y la ciencia apuestan cada vez más por conceptos orientados a la coexistencia, Suecia sigue siendo un ejemplo de cómo las prácticas tradicionales de caza continúan institucionalizándose a pesar del conocimiento de sus consecuencias ecológicas. Esta evolución no es solo un tema para círculos especializados, sino una señal para toda Europa sobre cómo queremos tratar a los predadores en el futuro.

Más sobre el tema de la caza como hobby: En nuestro dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.

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