Sospecha de caza furtiva en el valle del Maggia: cuando la caza no termina nunca
En el bajo valle del Maggia (Tesino) se están llevando a cabo investigaciones por un presunto caso de caza furtiva: dos jóvenes habrían estado al acecho el día siguiente al final de la caza mayor, con un fusil provisto de silenciador y un dispositivo de visión nocturna.
Las autoridades confirman investigaciones preliminares, pero apenas revelan detalles.
Tiziano Putelli, jefe de la Oficina de Caza, habló únicamente de investigaciones preliminares iniciadas. No se facilitan datos concretos sobre el lugar de los hechos, las personas implicadas ni las pruebas incautadas. Este proceder hermético alimenta la sospecha de muchos críticos: los casos de infracciones se tramitarían a menudo a puerta cerrada.
Jóvenes hobby hunters y tecnología prohibida
Según fuentes fiables, los acusados son dos jóvenes: uno estaba a punto de obtener el permiso de caza, el otro acababa de terminar la escuela, escribe tio.ch. Especialmente delicado: el uso de silenciadores y tecnología de visión nocturna. Tales medios son sumamente problemáticos en la práctica cinegética civil y a menudo están prohibidos; su uso desplaza la frontera entre la caza regular y la caza furtiva criminal.
Un problema mayor de la cultura de la caza
La acumulación de infracciones no es un caso aislado: los críticos consideran cada vez más la caza como un pasatiempo de ocio con gran despliegue tecnológico, en lugar de una regulación responsable de las poblaciones de fauna salvaje.
Las organizaciones de protección animal y medioambiental exigen controles más estrictos, investigaciones transparentes y sanciones más duras para las infracciones. Sin un esclarecimiento sistemático, la cultura de la caza amenaza con embrutecerse aún más, y la confianza de la población en la supervisión estatal sigue minada.
En el Tesino terminó hace poco la temporada alta de la caza como afición. La temporada de caza se extendió a lo largo de dos periodos: del 6 al 21 de septiembre y del 24 al 28 de septiembre, es decir, un total de 20 días de caza. Se notificaron diecinueve casos de retirada de la licencia de caza, principalmente por el uso de dispositivos prohibidos como cámaras térmicas o armas no conformes.
Además, se habló de un grave caso de caza furtiva en el que un hobby hunter fue sorprendido in fraganti.
En opinión de la IG Wild beim Wild, se necesitan para los hobby hunters dictámenes anuales de aptitud médico-psicológica siguiendo el modelo de los Países Bajos, así como un límite de edad vinculante. El grupo de edad más numeroso entre los hobby hunters es hoy el de los mayores de 65 años. En este grupo, las limitaciones relacionadas con la edad, como el deterioro de la visión, la ralentización de los tiempos de reacción, la pérdida de concentración y los déficits cognitivos, aumentan estadísticamente de forma notable. Al mismo tiempo, los análisis de accidentes muestran que el número de accidentes de caza graves con heridos y víctimas mortales se incrementa de forma significativa a partir de la mediana edad.
Los informes periódicos sobre accidentes de caza, actuaciones mortales por negligencia y el uso indebido de armas de caza ponen de manifiesto un problema estructural. La posesión y el uso privados de armas de fuego letales con fines de ocio escapan en gran medida a un control continuo. Desde el punto de vista de la IG Wild beim Wild, esto ya no es responsable. Una práctica que se basa en la matanza voluntaria y que, al mismo tiempo, genera riesgos considerables para personas y animales, pierde su legitimidad social.
La caza como afición se basa además en el especismo. El especismo describe la desvalorización sistemática de los animales no humanos únicamente por su pertenencia a una especie. Es comparable al racismo o al sexismo y no puede justificarse ni cultural ni éticamente. La tradición no sustituye al examen moral.
Precisamente en el ámbito de la caza como afición es imprescindible un examen crítico. Apenas ningún otro campo está tan marcado por relatos edulcorados, verdades a medias y desinformación deliberada. Allí donde se normaliza la violencia, los relatos sirven a menudo de justificación. Por ello, la transparencia, los hechos verificables y un debate social abierto resultan indispensables.
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