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Caza

Costa Rica: la prohibición de la caza como principio de Estado

Costa Rica se vende internacionalmente como un modelo verde, como un país de parques nacionales, selvas tropicales y biodiversidad. En esta imagen no caben el turismo cinegético, las fotos de trofeos ni el marketing del «animal salvaje». De hecho, Costa Rica ha prohibido la caza por afición por ley. Pero una prohibición sobre el papel no es aún protección en el bosque.

Redacción Wild beim Wild — 2 de enero de 2026

Quien quiera entender hasta qué punto un Estado puede dar un giro a su política cinegética debe mirar hacia Costa Rica.

Y quien quiera entender por qué la caza furtiva, el contrabando y los problemas de aplicación persisten incluso tras una prohibición, también.

¿Es legal la caza por afición en Costa Rica?

En esencia, la respuesta es clara: la caza deportiva está prohibida. Costa Rica ha reformado su legislación sobre fauna silvestre de modo que la caza por afición como actividad de ocio o deporte está prohibida. Los medios internacionales informaron en 2012 sobre la reforma de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre (n.º 7317) y el papel de una amplia movilización social.

Al mismo tiempo existen excepciones estrictas, ancladas en la legislación y en los reglamentos, por ejemplo para la caza de control o de subsistencia bajo condiciones estrictas. También en el reglamento de aplicación se subraya una protección permanente de la fauna silvestre y solo se mencionan permisos excepcionales limitados.

La reforma se percibió también a nivel internacional porque estableció sanciones concretas. Los medios informaron entonces de que las infracciones podían castigarse con hasta cuatro meses de prisión o una multa de hasta 3.000 dólares estadounidenses.

Lo importante es que no se trata solo de matar. También capturar, mantener, comerciar y transportar pueden ser objeto de pena o multa, según el supuesto de hecho y el estatus de protección de la especie. Los textos legales pertinentes y sus traducciones muestran que la normativa está concebida de forma deliberadamente más amplia que «solo» la caza.

¿Por qué se considera a Costa Rica un modelo y dónde, pese a todo, falla?

1) La protección de la naturaleza es un modelo económico, la caza por afición un riesgo reputacional

Costa Rica apuesta fuertemente por el turismo de naturaleza y el ecoturismo. Un país que se promociona con una biodiversidad viva difícilmente puede justificar políticamente los viajes de caza. Justamente eso formó parte del debate en torno a los «clandestine hunting tours», que entonces, al parecer, se anunciaban a precios elevados.

2) Una prohibición no detiene automáticamente la caza furtiva ni el comercio ilegal de fauna silvestre

Donde existe demanda, surgen mercados sombríos. Precisamente las especies raras, las aves coloridas o los grandes predadores como el jaguar son símbolos codiciados en el comercio ilegal y en las fantasías de trofeos. Que el legislador aborde, además de la caza por afición, también la tenencia y el comercio, no es casualidad.

3) La aplicación de la ley es la batalla decisiva

Áreas protegidas, guardabosques, denuncias, tribunales, controles fronterizos: sin recursos, las leyes a menudo quedan como meras amenazas vacías. Costa Rica tiene una gran proporción de áreas protegidas y una conocida administración de conservación de la naturaleza, pero también una topografía difícil y largas costas, donde el control resulta costoso.

Lo que Europa puede aprender de ello

Costa Rica muestra simultáneamente dos verdades incómodas:

  • La política de caza es modelable. Un Estado puede derribar la caza por afición si existe voluntad política y la sociedad ejerce presión.
  • Una prohibición es el comienzo, no la meta. Sin aplicación, financiación y competencias claras, la protección sigue siendo selectiva y deja puertas traseras abiertas a la caza furtiva y al comercio.

Precisamente en Suiza y en los países vecinos, la caza por afición se vende con frecuencia como un «instrumento de conservación de la naturaleza». Costa Rica invierte la lógica: proteger significa, en primer lugar, dejar vivir a los animales salvajes y asegurar sus hábitats, en lugar de normalizar el abatimiento como rutina de gestión.

Valoración: nada de romantización, pero una señal clara

Costa Rica no es un paraíso sin conflictos. Hay intereses de aprovechamiento, pobreza rural, en parte daños reales causados por animales salvajes y, una y otra vez, presión ilegal sobre las poblaciones. Pero la directriz legal es inequívoca: la caza recreativa es indeseable social y jurídicamente.

Y precisamente esa señal falta en muchos lugares: que la conservación de la naturaleza no empieza con el fusil, sino con el respeto por la vida.

Más sobre el tema de la caza por afición: En nuestro dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.

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