14 de junio de 2026, 22:49

Buscar

Caza

Arco y flecha contra animales salvajes: el lobby de la caza por afición exige un retroceso a la Edad Media

En Alemania, el lobby de la caza por afición presiona a la política: la caza con arco de animales salvajes, prohibida desde 1977, debe legalizarse. Los argumentos suenan modernos, pero la realidad es arcaica: disparos de flecha sin efecto de choque, tasas de heridas de más del 50 por ciento y animales que agonizan durante días entre tormentos. No se trata de protección animal, sino de la emoción de un lobby pequeño y ruidoso.

Redacción Wild beim Wild — 14 de mayo de 2026

En la feria de Dortmund «Jagd & Hund», la Asociación Alemana de Caza con Arco (DBJV) se presenta con seguridad.

Su presidente, Jan Riedel, quiere que se vuelva a permitir la caza por afición con arco y flecha, prohibida en Alemania en plena naturaleza desde 1977. Sus argumentos de venta: puntas de flecha «afiladas como navajas», un efecto letal supuestamente comparable al del rifle y una «experiencia natural especialmente intensa». La muerte de un animal como pedagogía vivencial para adultos.

Lo que se suele omitir en el debate: el propio Riedel practica la caza por afición con arco en Francia. Así pues, el presidente de la DBJV no vende este método por casualidad, sino como alguien que quisiera practicar su propia afición sin tener que comprar un billete al extranjero. Esto no es un debate objetivo, es política de intereses con traje de camuflaje.

La evidencia científica: sufrimiento animal en lugar de protección animal

La situación de los estudios es inequívoca, pero el lobby de la caza por afición la ignora sistemáticamente. Un análisis de unas dos docenas de estudios de los Estados Unidos realizado por PETA muestra: el 54 por ciento de los animales alcanzados con arco y flecha no mueren de inmediato. Los animales heridos pueden agonizar durante días entre tormentos, a menudo en plena huida, a menudo imposibles de localizar.

Un estudio de la Universidad de Oklahoma documentó, en una caza con arco de 22 ciervos de cola blanca, que el 50 por ciento de los animales solo fueron heridos y en un principio no se encontraron. La flecha no perdona la más mínima imprecisión en el tiro y a menudo provoca atravesamientos sin un efecto letal garantizado.

También James Brückner, de la Federación Alemana de Protección Animal, lo deja claro: «Por la falta de efecto de choque, el efecto letal de una flecha queda incluso muy por detrás del de un cartucho de rifle.» Precisamente este es el punto decisivo que el lobby de la caza con arco pretende encubrir con términos de marketing como «broadheads» y «modernos arcos compuestos». Una flecha corta, no produce choque. Un corzo herido, un zorro herido, un jabalí herido huye y muere recién cuando la pérdida de sangre conduce en algún momento al colapso. «Menos de diez segundos hasta la muerte», como afirma Riedel, vale en condiciones de laboratorio, no en el campo.

Incluso Sven Herzog, director de la cátedra de ecología de fauna silvestre de la TU Dresden y todo menos un crítico de la caza como hobby, lo admite con toda claridad: «Un mal arquero puede causar aún más sufrimiento animal que un mal tirador con arma de fuego y su alta eficacia.»

El argumento camuflaje: la «protección animal» como eslogan publicitario

Resulta especialmente cínico el giro retórico del lobby de los hobby hunters, que vende la caza con arco precisamente como «conforme a la protección animal». Un método en el que más de la mitad de los animales no muere de inmediato debe ser de pronto mejor que el rifle, porque la flecha es más silenciosa y la «experiencia de la naturaleza» más intensa. Es exactamente la misma lógica argumentativa con la que en los últimos años también se pretendía hacer aceptables otras prácticas éticamente cuestionables: se empaqueta el propio interés en el vocabulario del bando contrario.

Quien tuviera realmente en mente la protección animal tendría que plantearse la pregunta de si la caza como hobby, en su forma actual, es siquiera necesaria. La respuesta de la ciencia es clara desde hace años: predadores como el lobo, el lince y el oso regulan las poblaciones de fauna silvestre sin aparato de disparo humano, de forma gratuita y ecológicamente sensata. En cambio, un lobby quiere volver al arco y la flecha, porque el rifle se le ha vuelto demasiado limpio, demasiado poco espectacular, demasiado poco «auténtico». Eso no es modernización, es re-escenificación.

Legalización sigilosa: cómo cae el tabú

El avance en Alemania no surge de la nada. Ya en 2019 el Ministerio de Medio Ambiente de Brandeburgo autorizó una autorización excepcional para la caza con arco de jabalíes en Stahnsdorf y Kleinmachnow. PETA ya temía entonces que con el proyecto piloto se pretendiera crear un precedente para volver a legalizar este arcaico método de caza a nivel federal. Justamente este patrón se repite ahora: se abre una pequeña rendija en la puerta justificándola con «problemas de jabalíes en zonas urbanas» y luego se amplía sistemáticamente.

También en Suiza la asociación de cazadores con arco intenta desde hace años imponer la legalización. Incluso la asociación Jagd Schweiz lanzó recientemente un cuestionario sobre la caza con arco. El lobby internacional trabaja de forma coordinada; la iniciativa alemana forma parte de una estrategia a escala europea. En Rusia se autorizó la caza con arco y flecha en 2019, para realzar la «imagen de potencia cinegética». En Zimbabue incluso se permite la caza de trofeos de búfalos cafres y leones con arco y flecha; la víctima más célebre fue en 2015 el león Cecil, que solo fue liberado de su sufrimiento tras un día.

La zona gris jurídica en Alemania

Lo que muchos no saben: a nivel federal no existe en Alemania ninguna prohibición general de la caza con arco. El § 19, apartado 1, n.º 1 de la Ley Federal de Caza prohíbe el uso de flechas únicamente para los ungulados, los lobos (desde abril de 2026) y las focas. La caza menor, como el zorro, la liebre, el mapache o el perro mapache, no está incluida. A través del § 19, apartado 2 de la BJagdG, los estados federados pueden ampliar la prohibición, lo que aproximadamente la mitad de los estados ha hecho en sus leyes de caza regionales. En los demás estados existe una zona gris jurídica, y el lobby de los hobby cazadores quiere aprovechar deliberadamente este vacío legal.

A esto se suma el «permiso de caza con arco» promovido por la DBJV, una certificación interna de la asociación sin base estatal. No es un distintivo de calidad, sino una autolegitimación de aquellas asociaciones que tienen un interés económico en la legalización.

La debilidad argumental del lobby

La afirmación de Riedel de que una flecha es «comparable a un disparo de carabina con munición de plomo» desplaza el argumento a un nivel notable. La munición de plomo lleva años siendo duramente criticada por el peligro de envenenamiento que supone para predadores como el águila real y el quebrantahuesos. Quien justifica la caza con arco diciendo que no es peor que un tipo de munición de por sí problemático, argumenta al nivel más bajo posible. Una intervención médica tampoco mejora por el hecho de no ser peor que otra intervención mala.

Tampoco se sostiene el popular argumento del «cazador urbano». La idea de actuar contra los jabalíes en zonas residenciales mediante flechas no es más segura, sino que simplemente traslada el problema. Los jabalíes en los núcleos urbanos son una consecuencia de los contenedores de basura sin asegurar, de los animales alimentados por personas y de una planificación del paisaje poco respetuosa con la naturaleza. Quien aquí llega con el arco, trata los síntomas con la herramienta equivocada.

Un no debe seguir siendo un no

Volver a autorizar la caza con arco de animales silvestres sería una recaída en una época en la que se cazaba porque había que comer. Hoy en día, la mayoría de los hobby hunters no comen su caza por necesidad, sino por identidad. La caza con arco no es, por tanto, un avance técnico, sino una escenificación cultural en la que la matanza «auténtica» se convierte en un fin en sí mismo.

Quien quiera proteger seriamente a los animales silvestres no pone fin a la prohibición de la caza con arco, sino que endurece la hobby hunting en su conjunto: prohibición de la munición de plomo, fin de la persecución de los predators, refuerzo de una guardería de fauna profesional según el modelo de Ginebra. En cambio, la política negocia si los animales podrán volver a desangrarse con flechas en el futuro, porque un pequeño lobby desea una «experiencia más intensa de la naturaleza». Este debate debería terminar con dos letras: no.

Más sobre el tema de la hobby hunting: En nuestro Dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.

¡SIGAMOS EN CONTACTO!

Nos gustaría enviarte las últimas novedades y ofertas en nuestro boletín.

Apoya nuestro trabajo

Con tu donación ayudas a proteger a los animales y a dar voz a quienes no la tienen.

Donar ahora