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Criminalidad & caza

Cuando un error de caza se convierte en sufrimiento animal

Un cazador aficionado del Freiamt (AG) disparó a principios de noviembre de 2025 con perdigones a una cierva. Esto no está permitido en el cantón de Argovia, porque al ciervo solo se le puede disparar con bala. SRF informa que el hombre fue condenado por este error mediante una orden penal.

Redacción Wild beim Wild — 14 de enero de 2026

A primera vista, el caso parece una sola infracción de las normas.

Pero detrás de la aparentemente pequeña formulación «con perdigones» se esconde el núcleo del problema: los errores de caza no son simplemente burocracia, sino a menudo la vía directa hacia un sufrimiento innecesario, porque los perdigones pueden herir a animales grandes sin matarlos de inmediato.

Según los datos, el cazador aficionado disparó con perdigones a una cierva. Los perdigones están previstos en Suiza para animales salvajes más pequeños, como corzos o zorros, no para animales grandes como las ciervas. El procedimiento terminó con una orden penal, es decir, una condena sin juicio público, siempre que no se presente recurso.

No se conocen más detalles sobre el desarrollo de los hechos. Precisamente esto es típico de las órdenes penales: el público a menudo solo conoce el contorno general, pero no qué circunstancias llevaron al disparo, si hubo búsqueda, cuánto tiempo sufrió el animal o si se le encontró.

Por qué está prohibido el uso de perdigones contra el ciervo en Argovia

La prohibición no es una cuestión de gustos, sino derecho cantonal: en el reglamento de caza de Argovia se establece expresamente que al ciervo y al rebeco solo se les puede disparar con bala.

La lógica detrás de ello es sencilla: un disparo de perdigones dispersa muchos pequeños proyectiles. En cuerpos grandes aumenta el riesgo de que el animal no reciba un impacto inmediatamente mortal, sino que escape herido. Esto no es un tema marginal, sino el problema central de protección animal de la caza como hobby: impactos fallidos, disparos de refilón, búsquedas y animales que ya no se encuentran.

Quien quiera profundizar: wildbeimwild.com documenta este patrón desde hace años, por ejemplo en el dossier Caza y protección animal o en el texto de fondo Por qué la caza suiza tiene un problema de seguimiento.

Un «error» con sistema

Los cazadores aficionados suelen hablar de descuidos en estos casos: munición equivocada, calibre equivocado, distancia equivocada, identificación equivocada. Pero ese es precisamente el punto. Un sistema que depende regularmente de «descuidos» para poder explicarse es un sistema con un riesgo incorporado.

Tres factores estructurales hacen más probables los errores de caza:

  1. Complejidad y estrés
    Las situaciones de caza ocurren en segundos. Luz, ángulo, cobertura, movimiento, adrenalina. Quien entonces ha cargado la munición equivocada ya no puede deshacer el error.
  2. Alta tolerancia al error en la práctica
    Las órdenes penales son rápidas, silenciosas y a menudo van asociadas a un impacto público relativamente limitado. Eso puede tener un efecto disuasorio, pero no necesariamente lo tiene si faltan el control y la transparencia.
  3. El sufrimiento animal a menudo permanece invisible
    El verdadero escándalo rara vez es el disparo, sino lo que ocurre después: largas huidas, dolores, rastreo, no hallazgo. La IG Wild beim Wild ha documentado las consecuencias de los disparos y los rastreos, incluida la realidad de que el rastreo no es un remedio, sino una admisión de que las lesiones forman parte del sistema.

Freiamt, ciervo rojo, lógica de abatimiento: el contexto

El Freiamt se encuentra en una zona en la que la gestión del ciervo rojo es un tema permanente tanto política como organizativamente. El cantón de Argovia describe para el ciervo rojo un plan de medidas con competencias y responsabilidades, también porque las poblaciones se expanden y los animales salvajes utilizan amplias áreas de campeo.

Pero más planificación de la caza no significa automáticamente más protección de los animales. Al contrario: cuanto más se establece el «abatimiento» como instrumento de control, mayor es el riesgo de que al final vuelvan a ser los animales salvajes individuales quienes paguen la cuenta, a través de lesiones, abatimientos erróneos y rastreos.

Lo que ahora sería importante

Cuando un cazador aficionado es condenado por munición prohibida, no basta con archivarlo como un caso aislado. Tres consecuencias serían evidentes:

  • Transparencia en lugar de niebla
    Las órdenes penales en casos relacionados con la caza deberían publicarse de forma sistemática y anonimizada: hecho, munición, especie de caza, rastreo, resultado. Solo así se hace visible si se trata de deslices o de patrones.
  • Medidas administrativas consecuentes
    Además del plano penal, se necesitan consecuencias en el ámbito del derecho de caza: retirada de la licencia, plazos de suspensión, condiciones. Wildbeimwild ha señalado reiteradamente que esta vía suele ser decisiva cuando se trata de una prevención eficaz.
  • La protección de los animales como criterio, no como frase de relaciones públicas
    La «caza responsable» no es un estándar medible mientras no se registre el sufrimiento animal. Una medida realista sería: ¿cuántos animales resultan heridos, cuántos rastreos se realizan, cuántos casos quedan sin esclarecer?

Y hay algo más que forma parte de esto: el debate sobre la munición no es solo una cuestión de eficacia del impacto, sino también una cuestión medioambiental. Quien quiera entender por qué la munición de caza contamina el paisaje encontrará en wildbeimwild.com una contextualización sobre el plomo en la caza.

El caso de Freiamt no es una nota marginal. Muestra lo delgada que es la línea entre «regulación» y sufrimiento animal. Cuando incluso la elección de la munición sale mal, no se trata simplemente de un desliz personal, sino de una señal de alarma: en un sistema de afición con consecuencias reales y mortales, bastan segundos para cometer un error, y los animales pagan las consecuencias. El cazador aficionado estaba tan mal formado que no fue capaz de distinguir un corzo de un ciervo rojo.

Quien quiera proteger a los animales salvajes debe mirar precisamente allí donde la caza como afición se idealiza convirtiéndola en rutina: en el control, la transparencia y el balance honesto de lo que ocurre tras el disparo.

Delincuencia medioambiental, munición de plomo y caza responsable

Además del agudo problema de bienestar animal causado por los disparos erróneos, se suma otro tema grave: la delincuencia medioambiental por el uso de munición de plomo. Dinamarca fue el primer país del mundo en introducir una prohibición total de la munición de plomo, porque los efectos mortales y duraderos del plomo en la naturaleza y en la fauna no se pueden ignorar. El ejemplo nórdico demuestra que es posible conciliar la caza como afición y la protección del medio ambiente, en lugar de seguir produciendo pasivos tóxicos. La prohibición es expresión de una postura política que prioriza la protección del medio ambiente por encima de la breve comodidad de la elección de la munición.

El plomo no es una sustancia inofensiva. Al descomponerse los cartuchos en el suelo y en los cadáveres, el metal pesado se acumula en la cadena alimentaria y envenena por igual a los animales salvajes, las aves rapaces y los carroñeros. Las aves acuáticas, los zorros y las aves rapaces muestran en los estudios intoxicaciones crónicas por plomo, porque ingieren perdigones que contienen plomo o se alimentan de cadáveres con fragmentos de balas de plomo. El hecho pertenece claramente al ámbito de la delincuencia medioambiental: la liberación intencionada de sustancias tóxicas en los ecosistemas contradice los principios de la protección de la naturaleza y del medio ambiente y exige una sanción consecuente.

Alemania y el concepto de «caza responsable»

La «Waidgerechtigkeit» (ética cinegética) se vuelve compleja en este contexto. En Alemania tampoco se considera ético disparar a corzos con perdigones, ya que ello conlleva riesgos considerables de heridas incontroladas y el disparo no responde al ideal de un efecto que cause la muerte inmediata. La legislación cinegética alemana y las normas pertinentes sobre la gestión de la fauna y la práctica de la caza exigen precisión y consideración por el bienestar animal. Si ahora en el cantón de Argovia los cazadores aficionados manejan al parecer alegremente munición inadecuada o se ríen del asunto, queda en evidencia una diferencia cultural en la propia concepción de la «Waidgerechtigkeit»: lo que en otros lugares se considera un deber de actuar con ética hacia los animales, aquí se presenta como una bagatela.

No se trata de un mero problema semántico. Allí donde la «Waidgerechtigkeit» está consagrada en los textos legales, también debería practicarse. Cada corzo, cada ciervo y cualquier otro animal salvaje tiene derecho a una muerte lo más rápida y libre de sufrimiento posible en su abatimiento. Todo lo demás no solo es jurídicamente cuestionable, sino también moralmente inadmisible. Que los cazadores aficionados de Argovia no se tomen en serio este principio, o incluso lo minimicen, es un síntoma de la necesidad de un debate social más amplio sobre la práctica cinegética, la ética y la responsabilidad medioambiental.

Más sobre el tema de la caza como afición: En nuestro dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de fondo.

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