Cuando ovejas, vacas y compañía ocupan el espacio de los animales salvajes
Una mirada crítica a la economía alpina, el uso de la biomasa y las consecuencias para las poblaciones de fauna salvaje autóctona.
Los Alpes: para muchos, un lugar anhelado de naturaleza salvaje.
Pero la realidad es otra: en amplias zonas del paisaje de montaña, la ganadería (vacas, ovejas, cabras) no solo reclama alimento, sino que ocupa activamente espacio, reestructura los hábitats y altera así las oportunidades para el corzo, el rebeco, el ciervo rojo y demás.
No solo los cambios climáticos y la silvicultura influyen en el paisaje de montaña: también la ganadería desbordante y de gran extensión en los pastos alpinos desempeña un papel central.
En particular, en lo que respecta a la relación entre los animales de pasto domesticados y los animales salvajes, la ganadería plantea entretanto cuestiones relevantes. A continuación se resumen hechos esenciales, con el foco puesto en cómo el uso de la biomasa por parte del ganado puede reducir los espacios silvestres.
Suiza cuenta con alrededor de un millón de hectáreas de superficie agrícola, y la proporción de prados naturales y pastizales es elevada. En Austria, cientos de miles de explotaciones mantienen grandes rebaños: solo las cifras anuales actuales muestran millones de cabezas de ganado (vacas, ovejas, cerdos), y cientos de miles de ovejas se emplean estacionalmente en los Alpes. Un millón de hectáreas de prados y cientos de miles de animales de granja significan una enorme extracción anual de biomasa aérea, allí donde de otro modo los animales salvajes comerían o encontrarían tranquilidad.
El pastoreo modifica la estructura de la vegetación, el suelo y la cobertura. Un pastoreo intensivo o monótono crea superficies abiertas y de poca altura, con menos posibilidades de refugio y de cría para aves que anidan en el suelo, pequeños mamíferos y crías de grandes mamíferos. La investigación en regiones alpinas señala que especies salvajes como el rebeco reaccionan de forma sensible a la presencia de animales de pasto y evitan zonas de uso intensivo.
1. El ganado como competidor por la biomasa de los animales salvajes
La economía alpina con vacas, ovejas y cabras conlleva un considerable uso de la biomasa: los pastizales se cosechan o pastorean en grandes cantidades, se distribuye estiércol y las superficies se utilizan intensivamente. Esto tiene consecuencias:
- Estudios muestran que la presencia de animales en pastoreo influye en la producción de biomasa aérea (gramíneas, hierbas). Cuando el ganado vacuno y ovino pasta en grandes cantidades sobre las mismas superficies de forma estacional o permanente, queda menos biomasa de alta calidad disponible para los rumiantes salvajes y la pequeña fauna silvestre, especialmente en épocas críticas como la primavera y el otoño tardío.
- Una panorámica sobre el uso de espacios seminaturales en la UE muestra que en el área suralpina se pasta alrededor del 39,4 % de las superficies de pastizal seminatural.
- La investigación sobre fauna silvestre lo demuestra: en el ámbito del proyecto de la cabra montés alpina o el rebeco se constató que el pastoreo, o la presencia de animales de pastoreo, puede provocar el desplazamiento o la limitación de espacios silvestres adecuados.
Estas cifras dejan claro que el ganado consume biomasa y espacio que, de otro modo, estarían disponibles para la fauna silvestre (por ejemplo, el corzo, el rebeco, el ciervo rojo). Cuando las superficies de pasto están dominadas por el ganado, se reduce la disponibilidad de alimento, zonas de refugio y hábitats adecuados para los animales salvajes.
2. Competencia por el espacio y el hábitat: ganado frente a fauna silvestre
Los animales salvajes necesitan, idealmente, un mosaico de superficies abiertas, vegetación variable, lugares de refugio y escasa perturbación. El ganado, en cambio, modifica el hábitat:
- En un proyecto de investigación se describe explícitamente: «El rebeco… reacciona de forma muy sensible al pastoreo del ganado vacuno y prefiere zonas sin una influencia intensiva del ganado.»
- Un estudio sobre la avifauna en pastizales pseudoalpinos constató que el pastoreo intensivo puede provocar una menor cobertura, menos alimento (por ejemplo, artrópodos) y, con ello, peores condiciones para las aves que anidan en el suelo.
Así pues, no se trata únicamente de la presencia del ganado, sino del modo y la intensidad de su uso. Allí donde el ganado ocupa grandes superficies, quedan menos espacios sin perturbar para la fauna silvestre. Especialmente en primavera y verano, cuando los animales salvajes buscan alimento de alta calidad, el ganado compite activamente mediante el pastoreo, los daños por pisoteo y la propagación de estiércol y enfermedades.
3. Pastoreo, gestión de la biomasa y consecuencias ecológicas
La ganadería alpina afirma a menudo que favorece la biodiversidad, y en parte es cierto. Sin embargo, su efecto depende en gran medida de la gestión y también tiene límites.
- Un estudio muestra que ambos extremos —el sobrepastoreo y el abandono del pastoreo— pueden generar problemas.
- Los animales de granja influyen en el suelo, la vegetación y la producción de biomasa, concretamente mediante la extracción para uso (pastoreo), los daños por pisoteo y la fertilización.
- Mientras que el pastoreo extensivo puede ser compatible en determinadas circunstancias, el uso intensivo o el uso monótono de grandes superficies a menudo conduce a una alteración de la estructura de la vegetación, con consecuencias para los animales salvajes que necesitan determinadas estructuras.
Un aspecto que no debe descuidarse: los animales de granja no solo demandan biomasa, sino que también demandan tiempos de superficie, corredores de movimiento y espacios de refugio que pueden faltar a los animales salvajes.
4. Consecuencias para la gestión de la fauna salvaje y la práctica cinegética
De ello se derivan varias implicaciones para la gestión de la fauna salvaje:
- Cuando los animales de granja ocupan superficies de forma extensa y estacional, los gestores de la fauna salvaje deben tener en cuenta: los animales salvajes disponen de menos superficies libres. Esto puede provocar efectos relacionados con el estrés: menor peso corporal, mayor mortalidad invernal, peor reproducción.
- La política de la naturaleza y de la fauna salvaje no debería limitarse a enfrentar a los usuarios (p. ej., ganaderos de pastoreo) y a los animales salvajes, sino que debería comparar de manera justa el uso del espacio y de la biomasa: ¿quién usa cuánta superficie, con qué intensidad, con qué frecuencia?
- Otro aspecto: la accesibilidad y los espacios de refugio. Los animales salvajes necesitan tanto alimento como zonas de descanso; las superficies con ganado de pastoreo suelen estar más frecuentadas, ser más ruidosas y causar más daños por pisoteo que, por ejemplo, las áreas apartadas.
- La estrategia de conservación de la naturaleza puede beneficiarse de mantener conscientemente superficies alternativas abiertas para la fauna salvaje, o de gestionar las superficies de pastoreo de manera que los animales salvajes no sean desplazados de forma permanente.
5. Exigencias y recomendaciones
Desde la perspectiva crítica con la caza de IG Wild beim Wild se pueden derivar las siguientes exigencias:
- Transparencia sobre la densidad de ganado & la proporción de superficie: ¿cuánta superficie ocupan permanentemente los animales de granja en un coto de caza? ¿Cuánta biomasa se extrae? Estos datos deberían hacerse públicos.
- Zonificación & planificación temporal: las superficies de pastoreo deberían organizarse de modo que los animales salvajes tengan prioridad en primavera y otoño; los animales de granja podrían reducirse allí de forma estacional.
- Gestión del pastoreo respetuosa con la fauna salvaje: la ganadería de pastoreo no debe ir a costa del espacio para la fauna salvaje: zonas de amortiguación, densidad reducida de usuarios, mayor rotación.
- Monitoreo de parámetros de la fauna salvaje: peso corporal, tasas de supervivencia, tamaño del territorio. Los animales salvajes deben medirse dentro del radio del ganado de granja para documentar los efectos.
- Integración en la política de protección de la naturaleza: en lugar de «animales de granja vs. animales salvajes» debería seguirse una estrategia integrada que tenga en cuenta ambas pretensiones legítimas de uso, pero con un reparto justo del espacio.
Si tomamos en serio a los animales salvajes —sus necesidades de espacio, biomasa, zonas de retiro—, entonces está claro: los animales de granja también reclaman estos espacios. La competencia por la biomasa, el hábitat y los periodos de descanso no debe ignorarse. En particular, desde la perspectiva de la protección de la naturaleza esto significa: asegurar espacio para los animales salvajes, no considerar a los animales de granja como los únicos factores espaciales y gestionarlos activamente.
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