La caza del faisán ya solo tiene lugar casi exclusivamente en el Tesino
La estadística de caza de la Confederación muestra una especie sin población que se sigue cazando en un único cantón.
En el año 2023 se abatieron seis faisanes en toda Suiza, los seis en el cantón del Tesino.
Un dictamen jurídico encargado por la Confederación constata que, en esencia, los faisanes de caza únicamente se sueltan en este cantón.
Un descenso del 96 por ciento
La estadística federal de caza registra para el faisán todavía 155 animales abatidos en toda Suiza en el año 2000. En 2023 fueron seis, el valor más bajo de la serie. Esto corresponde a un descenso de alrededor del 96 por ciento.
En los primeros cinco años del registro, de 2000 a 2004, se abatieron en total 575 faisanes. En los últimos cinco años, de 2020 a 2024, fueron 87. A lo largo de todo el periodo de 25 años, los abatimientos suman 1’120 animales. La media anual de los últimos diez años se sitúa en apenas 18 animales para toda Suiza.
Desde 2017, los valores se mueven casi de forma continua en el rango de una cifra hasta cifras bajas de dos dígitos: ocho animales en 2017, nueve en 2019, seis en 2023, 23 en 2024.
Las cifras de la Confederación son las cifras del Tesino
El hallazgo revelador solo surge al comparar dos análisis de la misma base de datos. Si se contrapone la serie de toda Suiza con la serie del Tesino, los valores de los años más recientes son idénticos. 2021: 24 animales en Suiza, 24 en el Tesino. 2023: seis y seis. 2024: 23 y 23.
Incluso en los años con valores elevados, el cantón domina la estadística. En el año 2000, de 155 faisanes abatidos en toda Suiza, 143 correspondían al Tesino, es decir, alrededor del 92 por ciento.
La caza del faisán en Suiza es así, desde hace años, un asunto prácticamente exclusivo del Tesino. En los demás cantones ya no tiene lugar de hecho.
La Confederación documenta la práctica de suelta
Lo que explica este hallazgo consta en un dictamen jurídico sobre el derecho suizo de protección de especies, elaborado por encargo de la Oficina Federal del Medio Ambiente. En él se afirma que la introducción de animales cazables tiene ya escasa relevancia y que, en lo esencial, solo en el cantón del Tesino se sueltan faisanes de caza.
El dictamen data del año 2005. No está documentado públicamente si la práctica allí descrita persiste hasta hoy. Las cifras de capturas de las dos décadas siguientes muestran, sin embargo, el mismo patrón: una caza del faisán que se concentra casi por completo en un único cantón.
El reglamento de caza del Tesino incluye expresamente al faisán, en italiano fagiano comune, en la lista de especies de aves cazables. El reglamento fija anualmente las temporadas de caza, las especies cazables y el número de animales que pueden abatirse.
Con ello, la cuestión se desplaza. No se trata de por qué en un cantón se abaten más faisanes que en otros lugares, sino de si realmente se caza una población silvestre o si se sueltan animales criados en cautividad para abatirlos poco después.
Lo que exige la ley
El derecho federal no contempla una prohibición general de la suelta, pero la sujeta a condiciones y a la autoridad. Según el artículo 6 de la Ley de Caza, los cantones pueden soltar animales cazables siempre que exista un hábitat adecuado y se garantice una protección suficiente. Los animales que causen grandes daños o que amenacen la biodiversidad autóctona no pueden ser soltados.
La competencia recae, por tanto, en el cantón, no en particulares. Quien suelte animales de forma intencionada y sin autorización comete un delito según el artículo 17 de la Ley de Caza; la pena prevista puede llegar hasta un año de privación de libertad o una pena pecuniaria.
También queda expresamente comprendida la fase previa. Según el artículo 18, se castiga con una multa de hasta 20’000 francos a quien, sin autorización, capture, mantenga en cautividad, se apropie o introduzca animales cazables con el fin de soltarlos. Quien quiera introducir animales cazables para soltarlos necesita, además, una autorización de la Confederación según el artículo 9.
El legislador tiene, por tanto, muy presente toda la cadena, desde la cría, pasando por la importación, hasta la suelta. En cada eslabón de esta cadena, la cuestión decisiva es la de la autorización.
Cazable, mientras que especies emparentadas están protegidas
En la sistemática de la estadística de caza, el faisán está marcado como especie cazable. Dentro del mismo grupo de las gallináceas, el urogallo, el grévol, la perdiz nival y la codorniz figuran como protegidos.
El faisán no se encuentra al margen del derecho federal, sino en pleno centro de él: el artículo 5 de la Ley de Caza lo menciona expresamente y le asigna una veda propia del 1 de febrero al 31 de agosto. La ley lo trata así como una especie con una población relevante.
El argumento habitual de los hobby hunters de que la caza sirve para regular las poblaciones no se sostiene ante estas cifras. Allí donde, de media anual, se abaten en todo el país menos de veinte animales, no existe población alguna que deba regularse. Si, además, los animales proceden de la cría, el argumento se invierte: no se reduce una población existente, sino que se crea primero una artificial para poder cazarla.
Cuando es necesario soltar ejemplares, es porque falta el hábitat
El artículo 6 de la Ley de Caza vincula la suelta de animales a una condición: debe existir un hábitat adecuado. Hasta qué punto es estricta esta condición lo formula, precisamente, una propia asociación de caza.
La asociación cinegética regional de la Alta Austria señala en un artículo especializado que el refuerzo de poblaciones mediante suelta plantea una pregunta incómoda: ¿por qué habría que soltar faisanes en un coto que constituye un hábitat adecuado? Si el hábitat es apropiado, el incremento de la población resulta acorde. Si no hay incremento y por ello se sueltan ejemplares, es que el hábitat justamente no es adecuado. Lo apropiado sería entonces solucionar primero las causas.
Con ello, la propia hobby hunting describe la contradicción que el derecho federal deja abierta. La suelta está permitida cuando existe un hábitat adecuado. Pero se vuelve necesaria precisamente cuando no lo hay.
La NABU de Renania del Norte-Westfalia extrae de ello una consecuencia para la lista de especies. Parte de la base de que los faisanes no forman una población autosostenible y de que solo sobreviven porque se sueltan una y otra vez aves criadas. En el catálogo de las especies cazables solo deberían figurar especies que puedan aprovecharse sin que se fomenten artificialmente sus poblaciones con fines de hobby hunting.
Para Suiza, las cifras muestran la misma evolución que en el caso de las capturas. En la década de 1970, en este país se liberaban todavía unos 18’000 faisanes al año; en 2007 fueron 173. La población reproductora suiza se estima entre 100 y 500 parejas, una magnitud que no permite un aprovechamiento cinegético autónomo.
La comparación internacional
El faisán es en Europa la especie central de la caza comercial de aves de cría. Según datos de la British Ecological Society, en Gran Bretaña se crían y liberan anualmente unos 41 a 50 millones de faisanes y perdices rojas para cacerías comerciales, una cifra que, según los mismos datos, supera claramente la de otros países europeos.
Un estudio publicado en el European Journal of Wildlife Research obtuvo un valor medio de 31,5 millones de faisanes liberados anualmente solo en Gran Bretaña y constató que apenas existe regulación para estas sueltas. De un análisis elaborado por encargo del Game and Wildlife Conservation Trust se desprende que en 2016 se liberaron unos 47 millones de faisanes y que como máximo 18 millones de ellos se registraron como abatidos. La inmensa mayoría de los animales liberados no aparece en ninguna estadística de capturas.
En Austria, esta práctica ha dado lugar a restricciones legales. En Burgenland está prohibida la suelta, en Vorarlberg y Salzburgo está sujeta a autorización, y en Viena está prohibido abatir animales liberados. La base fue la valoración de que los faisanes criados en cautividad no son capaces de sobrevivir en libertad.
También en Italia, justo en la frontera con el Tesino, la cría y la suelta de faisanes para la caza es una práctica establecida con su propio marco jurídico para zonas de reintroducción y explotaciones de cría privadas.
Las cuestiones pendientes
De la situación de los datos y de la situación jurídica se derivan preguntas que no tienen respuesta pública.
¿Se están soltando actualmente faisanes con fines cinegéticos en el cantón de Ticino, en qué medida y sobre la base de qué decisión de las autoridades? ¿En qué estudios se basa la constatación exigida por la ley de que existe un hábitat adecuado y de que se garantiza una protección suficiente? ¿Provienen del extranjero los animales soltados y, en tal caso, se cuenta con la autorización federal necesaria? ¿Existe en el cantón una población de faisanes silvestres autosostenible? ¿Y sobre qué fundamento técnico permanece dentro del régimen cinegético una especie cuyas cifras de abatimiento se sitúan desde hace más de una década entre un solo dígito y una cifra baja de dos dígitos?
El aumento de seis animales abatidos en 2023 a 23 en 2024 requiere explicación en el caso de una especie sin población silvestre reconocible.
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