Un hobby hunter estadounidense mata un león y ríe: indignación tras las fotos de caza con arco en Sudáfrica
Las fotos de un hobby hunter riendo junto a un león muerto provocan indignación internacional.

Fotos que a primera vista parecen material publicitario muestran en realidad una matanza real: un hobby hunter estadounidense de Kentucky posa riendo junto a un león muerto, mientras en la imagen un segundo hombre yace en el suelo.
Las imágenes proceden de la sudafricana Choronga Safaris, un proveedor especializado en la caza con arco de grandes animales, con concesiones en Sudáfrica, Zambia, Botsuana, Mozambique y Namibia. Según sus propias declaraciones, el tirador es un médico en ejercicio, lo que provocó una indignación adicional en las redes sociales: quien salva vidas en su vida profesional se la arrebata a un animal salvaje en su tiempo libre.
El león no fue abatido con un rifle, sino con arco y flecha, aquel método que entre los hobby hunters se considera especialmente «exigente», pero que en realidad conlleva un mayor riesgo de una muerte imprecisa y agonizantemente lenta del animal.
No es un caso aislado
El caso actual se suma a una larga lista de incidentes similares. Ya en 2015 la matanza del león Cecil en Zimbabue provocó indignación en todo el mundo; en 2021 le tocó a Mopane, otro conocido león en la misma zona. Este tipo de caza de trofeos afecta con frecuencia a machos de alto rango que mantienen un territorio, cuya pérdida desestabiliza manadas enteras: los machos sucesores suelen matar a las crías del anterior para imponer su propia línea genética.
Entre 2009 y 2018, según datos de comercio internacional, se comercializaron más de 7’600 trofeos de león en todo el mundo, mientras que la población salvaje en África se ha reducido a un estimado de todavía unos 20’000 ejemplares adultos.
Que las fotos del caso actual parezcan imágenes publicitarias escenificadas no es una casualidad, sino un síntoma: la industria de la caza de trofeos vende una experiencia en la que la muerte de un animal amenazado se estiliza como trofeo y símbolo de estatus. La sonrisa sobre el animal muerto no es un desliz, sino la expresión coherente de una práctica que trata a los animales salvajes sistemáticamente como mercancía. La industria se justifica con gusto alegando supuestos ingresos para las comunidades locales, pero los estudios demuestran que solo una fracción de las ganancias de la caza de trofeos llega realmente a ellas, mientras que el turismo fotográfico cercano a la naturaleza genera comprobadamente ingresos más altos y sostenibles, sin ningún león muerto.
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