4 de julio de 2026, 08:21

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Mundo animal

Barreras olfativas en lugar de abatimiento: nuevo estudio sobre lobos desde Neuchâtel

Cómo se comunican los lobos a través de la orina y por qué esto podría ser un camino hacia la protección no letal de los rebaños.

Redacción Wild beim Wild — 4 de julio de 2026

A finales de junio de 2026, el Fondo Nacional Suizo presentó un estudio de la Universidad de Neuchâtel que investiga cómo reaccionan las manadas de lobos ante las marcas de orina de congéneres ajenos.

Mientras varios cantones amplían sus cifras de abatimiento y la política discute sobre límites máximos fijos para la población de lobos, un equipo de investigación dirige su mirada hacia una cuestión muy distinta: ¿es posible influir en el comportamiento de los lobos mediante olores, sin recurrir al rifle? Esto aún no está resuelto, pero ahora se están elaborando en el laboratorio las bases para ello.

Cómo se organizó el experimento

Entre abril y junio de 2024, investigadores de la Universidad de Neuchâtel confrontaron cinco manadas en cuatro parques de fauna suizos con olores ajenos. Para ello montaron estaciones olfativas hechas de una placa de aluminio situada a unos 30 centímetros del suelo, con el fin de reproducir la altura natural de una marca. Sobre las placas colocaban en cada caso tres mililitros de orina de lobo, simulando así la presencia de un animal ajeno a la manada. Como control se utilizó orina humana, para poder separar la reacción ante un supuesto intruso de la mera curiosidad por algo desconocido. Se observaron trece animales, de los cuales seis eran ejemplares líderes y siete lobas y lobos de rango inferior, registrados de forma continua mediante cámaras trampa.

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Los ejemplares líderes con crías reaccionan con mayor intensidad

El resultado fue contundente: los animales con crías propias se ocupaban notablemente más a menudo de marcas olfativas ajenas que los miembros jóvenes o de rango inferior de la manada. «Estos animales tienen más que perder», resumió el patrón la etóloga responsable del estudio. Quien tiene un territorio, crías y una pareja presta más atención a las señales sociales. En conjunto, los animales líderes se acercaban a las estaciones olfativas el doble de veces que los animales subordinados. Con la orina de lobo, el comportamiento exploratorio se producía unas trece veces más a menudo que con el olor humano de comparación. En los animales de rango inferior, en cambio, apenas se apreciaba diferencia entre ambos olores; la mayoría olfateaba las estaciones solo brevemente.

La medida en que el rango social determina el comportamiento quedó patente en un caso concreto. Una loba joven y de rango inferior se mostró impasible ante el olor de congéneres ajenos en un ensayo previo en diciembre de 2023. Después de haber ascendido ella misma a líder en otra manada, reaccionó de forma mucho más marcada, un hallazgo que se confirmó medio año más tarde. Una marca olfativa no es, por tanto, un desencadenante mecánico, sino una información social que se lee de forma distinta según la posición dentro de la manada.

Del perfil olfativo a la barrera olfativa

El objetivo a largo plazo de los investigadores es más ambicioso que el propio experimento. Junto con un bioquímico, pretenden elaborar perfiles olfativos según sexo, edad y estatus social, y comprobar su efecto primero en parques zoológicos y más tarde en libertad. En el horizonte se perfila la idea de las llamadas barreras olfativas, con las que podrían protegerse los rebaños de los lobos sin matar a los animales. Estas «biofences» ya se han probado con perros salvajes y coyotes, pero hasta ahora no se han estudiado a fondo. Una limitación importante del estudio actual: la orina de lobo utilizada provenía de Estados Unidos y no pudo atribuirse a ningún animal conocido. Los propios investigadores subrayan que aún podrían pasar años hasta que de ello surja un instrumento fiable para su uso en el campo.

Por qué esto importa para la política del lobo en Suiza

El hallazgo coincide con un debate que se libra en su mayor parte con el rifle. Mientras algunos cantones diezman manadas y la Confederación considera objetivos de población definidos políticamente, la protección no letal de los rebaños sigue siendo la hijastra de la política oficial sobre el lobo. Y precisamente la práctica alpina demuestra que una protección coherente de los rebaños funciona, y el cantón de Ginebra demuestra desde 1974 que la gestión de la fauna silvestre funciona sin caza de ocio. Una investigación que descifra el sistema de comunicación de los lobos, en lugar de interrumpirlo con abatimientos, encaja precisamente en esta lógica: busca herramientas de coexistencia, no nuevas justificaciones para la eliminación. La profundidad con la que la lógica del abatimiento ha penetrado en el trato estatal de los predadores queda documentada en nuestro dosier «El lobo en Suiza: hechos, política y los límites de la caza».

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