20 de junio de 2026, 17:12

Buscar

Caza

¿Por qué se puede seguir cazando con más de 45 años?

Cuando la caza de afición se convierte en un peligro para todos — y la política sigue mirando hacia otro lado.

Redacción Wild beim Wild — 20 de octubre de 2025

Otra vez un disparo mortal — y otra vez todo fue «un accidente».

Un cazador de afición de 83 años participa el domingo 19 de octubre de 2025 en una montería en el departamento francés de Lot-et-Garonne. Poco después, un hombre de 64 años está muerto — alcanzado por una bala. Un trágico «accidente», dicen. Pero ¿cuántos de estos accidentes se necesitan más hasta que alguien plantee la pregunta que se impone desde hace tiempo: por qué se puede seguir caminando por el bosque con un arma mortal con más de 80 años? Si un cazador de afición experimentado puede sufrir un accidente mortal pese a toda la organización, ¿qué seguridad tienen entonces los demás visitantes del bosque?

El grupo de edad más numeroso entre los cazadores de afición es el de los mayores de 65 años, aquellos con debilidades propias de la edad, del pensamiento, de la vista, de la concentración y de la reacción, así como con déficits de formación y de entrenamiento. A partir de los 45 años, el número de accidentes para personas y animales aumenta de forma dramática. Cada 29 horas ocurre en Suiza un accidente a causa de la caza de afición. Las alarmantes noticias sobre accidentes de caza y delitos mortales con armas de caza demuestran: ¡ya es hora de abolir la caza de afición! Si en la policía o en el ejército hubiera con regularidad semejante cantidad de víctimas, difícilmente alguien hablaría de un manejo responsable en el ejercicio de la caza. Y lo que de verdad se ama, no se mata.

Sin límite de edad – sin control – sin sentido de la responsabilidad

En Francia, como en muchos otros países europeos, rige el principio: una vez con licencia de caza, siempre con licencia de caza. La ley establece una edad mínima para la licencia de caza, pero no a partir de cuándo habría que dejarlo.

Sin examen obligatorio, sin pruebas de vista o de oído, sin verificación de la capacidad de reacción. Un hombre de 83 años puede seguir disparando como si el tiempo se hubiera detenido.

Sería como si a los 83 años aún se pudiera conducir un camión sin examen de conducir, sin inspección técnica, sin control médico. Solo que en este caso el camión es un arma, y el espacio público es un bosque que todos utilizan. La carretera es un espacio público de uso obligatorio con control permanente: exámenes, sistemas de puntos, pruebas de alcoholemia, etc. La caza como hobby, en cambio, es ocio, voluntaria. Quien participa en ella no puede poner en peligro a los demás.

El mito de la «experiencia»

A las asociaciones de cazadores les gusta argumentar con la «experiencia». Pero la experiencia no sustituye la aptitud física.

Con la edad disminuyen la agudeza visual, el tiempo de reacción y el control motor. Eso no es un insulto, sino biología. Y en una montería, donde personas, animales y perros se mueven al mismo tiempo, basta un solo error, y alguien acaba muerto.

En tales situaciones la experiencia no puede proteger; en el peor de los casos, incluso puede fomentar la sobreestimación de las propias capacidades.

Cazar no es un derecho fundamental

Nadie está obligado a seguir cazando con más de 80 años. La caza como hobby no es un deber, ni un servicio público, ni una contribución al bien común: es un hobby.

Quien decide actuar con un arma de fuego en el espacio público asume una responsabilidad, hacia sí mismo y hacia los demás.

Esto incluye:

  • pruebas médicas de aptitud periódicas,
  • un límite de edad claro,
  • y un debate honesto sobre si las actividades de ocio armadas en bosques de uso compartido siguen siendo, en absoluto, acordes con los tiempos.

El bosque es de todos, no solo de los cazadores aficionados

Senderistas, corredores, jinetes, familias: todos comparten el mismo hábitat. Pero solo un grupo anda por allí con escopetas. Y solo para ellos apenas existen requisitos.

Cuando un cazador aficionado pone en peligro a los demás por achaques propios de la edad o por una percepción deficiente, eso no es un asunto privado. Es un problema social y de protección animal. Muchos animales silvestres solo resultan heridos y por ello sufren tormentos inmensos.

El bosque no es el coto de caza de unos pocos, sino un espacio público. Toda persona, todo animal debería poder sentirse seguro allí, sin miedo a un disparo salido de unas manos temblorosas.

Hora de actuar: ¡un límite de edad ya!

Es hora de asumir la responsabilidad. La caza como hobby necesita por fin los mismos estándares de seguridad que cualquier otra actividad peligrosa.

La exigencia de la IG Wild beim Wild:

  • examen de aptitud médica y psicológica cada cinco años a partir de los 45 años,
  • Prohibición de la caza por afición activa a partir de los 65 años,
  • Retirada de la licencia de caza cuando ya no se cumplen las condiciones de aptitud sanitaria.
  • Abolición de la caza por afición.

Quien a los 83 años sigue apuntando a animales arriesga no solo la vida animal, sino también la humana. Esta libertad puede parecer tradicional, pero es peligrosa. Una sociedad que tolera tales riesgos no protege su naturaleza, sino sus costumbres. El bosque no es un campo de tiro. Es un hábitat, para todos.

¡Ya es hora de abolir la caza por afición! ¡Las armas de fuego letales no deben estar en manos de cazadores por afición seniles que pueden usarlas de forma totalmente incontrolada! Los cazadores por afición representan todo lo que va mal en el mundo.

Los cazadores por afición practican el especismo. El especismo es comparable al racismo y al sexismo, y eso no es cultura ni tradición.

Más sobre el tema de la caza por afición: En nuestro dossier sobre la caza reunimos verificaciones de hechos, análisis e informes de contexto.

¡SIGAMOS EN CONTACTO!

Nos gustaría enviarte las últimas novedades y ofertas en el boletín.

Apoya nuestro trabajo

Con tu donación ayudas a proteger a los animales y a dar voz a quienes no la tienen.

Donar ahora