Estudio: los cangrejos y las langostas sienten dolor
¿Se ha preguntado alguna vez si los cangrejos y las langostas sienten dolor o miedo cuando se cuecen vivos antes de acabar en su plato?
Estudios recientes sugieren que estos animales experimentan malestar de una manera que hasta ahora no hemos comprendido del todo.
La Dra. Lynne Sneddon, zoofisióloga de la Universidad de Gotemburgo, está convencida de que ha llegado el momento de replantearnos la forma en que tratamos a estos animales.
Debemos encontrar métodos menos dolorosos para matar a los crustáceos si queremos seguir comiéndolos. Pues ahora tenemos pruebas científicas de que sienten dolor y reaccionan ante él, afirma.
Entender a los crustáceos – lo básico
Los crustáceos pueblan la Tierra desde hace más de 500 millones de años.
Aparecieron por primera vez en el Cámbrico, una época conocida como la «explosión cámbrica», durante la cual surgieron muchos grandes grupos de animales.
Los primeros crustáceos ya presentaban las características más importantes que conocemos hoy en día, como sus duros exoesqueletos, sus cuerpos segmentados y sus extremidades articuladas.
Esta larga historia evolutiva les ha permitido diversificarse en miles de especies y adaptarse a una gran variedad de entornos, desde las partes más profundas de los océanos hasta los ríos de agua dulce e incluso algunas zonas terrestres.
Los crustáceos, como los cangrejos y las langostas, son mucho más que delicias del mar. Estas fascinantes criaturas poseen un duro exoesqueleto de quitina que les proporciona protección y sostén.
Con sus diez patas, a menudo equipadas con garras o pinzas, se desplazan sin esfuerzo por su entorno.
Su cuerpo se divide en cabeza, tórax y abdomen, y disponen de apéndices especializados para nadar, caminar o excavar.
Estos animales adaptables se encuentran casi en todas partes: desde las fosas marinas más profundas, pasando por los ríos de agua dulce, hasta los lugares húmedos en tierra firme.
Cangrejos, dolor y percepción
Hasta ahora, la idea de que los cangrejos sienten dolor se basaba principalmente en estudios de observación.
Los investigadores observaron que los cangrejos y las langostas, cuando se exponían a estímulos potencialmente dañinos – como descargas eléctricas o ácidos -, tocaban la zona afectada o intentaban evitar el peligro en encuentros posteriores.
Este comportamiento llevó a muchos a suponer que podrían sentir dolor.
Sin embargo, el equipo de la Universidad de Gotemburgo fue un paso más allá. El doctorando Eleftherios Kasiouras dirigió un estudio en el que midieron la actividad en el cerebro de un cangrejo de orilla mediante registros similares a los del EEG.
Se colocaron electrodos para medir la actividad cerebral en un cangrejo de orilla, que luego se expuso a estímulos mecánicos y químicos.
Pudimos constatar que el cangrejo tiene una especie de receptores del dolor en sus tejidos blandos, pues registramos un aumento de la actividad cerebral cuando aplicamos una sustancia química potencialmente dolorosa, una especie de vinagre, sobre los tejidos blandos del cangrejo. Lo mismo ocurrió cuando ejercimos presión externa sobre distintas partes del cuerpo del cangrejo, explica.
Estos resultados indican que los cangrejos terrestres disponen de un sistema de señalización del dolor que envía mensajes a su cerebro cuando experimentan estímulos dañinos.
Curiosamente, la respuesta al dolor fue más corta e intensa ante el estrés físico, mientras que el estrés químico mostró un efecto más duradero.
Si los cangrejos sienten dolor, ¿qué ocurre entonces con las langostas?
Dado que muchos crustáceos tienen estructuras y sistemas nerviosos similares, estos resultados podrían aplicarse no solo a los cangrejos terrestres.
«Está claro que todos los animales necesitan algún tipo de sistema de dolor para evitar peligros. No creo que tengamos que probar todas las especies de crustáceos, ya que tienen una estructura similar y, por tanto, sistemas nerviosos similares», explica Kasiouras.
«Podemos suponer que las gambas, los cangrejos de río y las langostas también pueden enviar señales externas sobre estímulos dolorosos a su cerebro, que luego procesa esa información.»
Importancia de los crustáceos
Los crustáceos desempeñan un papel importante en sus ecosistemas. Son tanto depredadores como presas y contribuyen a mantener el equilibrio de las cadenas alimentarias en el mar y en el agua dulce.
Sin embargo, problemas como la sobrepesca y la destrucción de su hábitat amenazan sus poblaciones. Esto suscita preocupación sobre la sostenibilidad y la necesidad de mejores prácticas para garantizar que estos seres prosperen para las generaciones futuras.
Replantear la forma en que tratamos los productos del mar
Actualmente, los crustáceos como las gambas, las langostas, los cangrejos y los cangrejos de río no están cubiertos por la normativa de protección animal en la Unión Europea.
Esto significa que las prácticas que podrían causarles dolor siguen siendo legalmente admisibles. No obstante, dado que existen nuevas pruebas de que pueden sentir dolor, las voces que reclaman un cambio en el trato a estos animales son cada vez más fuertes.
La Dra. Sneddon subraya la necesidad de un cambio: «Necesitamos más investigación para encontrar métodos de sacrificio menos dolorosos.»
Si seguimos consumiendo estos animales, es imprescindible que nos aseguremos de no infligirles un sufrimiento innecesario.
Es terrible, pero ¿qué podemos hacer?
El primer paso consiste en reconocer que estos animales posiblemente sienten dolor, de forma similar a nosotros.
Con esta comprensión, la industria y las autoridades reguladoras pueden trabajar para introducir métodos más humanitarios de manipulación y sacrificio de crustáceos.
Esto podría incluir el desarrollo de nuevas tecnologías o técnicas que reduzcan el dolor o el sufrimiento al mínimo.
Los consumidores también desempeñan un papel. Apoyando a las empresas que priorizan las prácticas humanitarias y abogando por una mejor normativa, podemos fomentar un cambio hacia un trato más ético de estos animales.
Cangrejos, dolor y compasión humana
Cuanto más aprendemos sobre los seres con los que compartimos nuestro planeta, más importante es que adaptemos nuestro comportamiento en consecuencia.
Saber que los cangrejos, las langostas y otros crustáceos pueden sentir dolor cambia la manera en que deberíamos tratarlos, especialmente cuando se trata de cocinarlos y manipularlos.
No se trata solo de cumplir con leyes o directrices – se trata de ser conscientes y compasivos en nuestras decisiones cotidianas y de tratar a los seres sintientes con respeto.
Apoyando prácticas humanas e informándonos, podemos contribuir a que todos los crustáceos sean tratados con el respeto que merecen, ya que viven en nuestro planeta desde hace más de 500 millones de años.
En nuestro camino hacia adelante, tanto la industria como el individuo deben desempeñar un papel. Al fin y al cabo, la forma en que tratamos a las criaturas más pequeñas refleja a menudo nuestros valores como sociedad, advierte la IG Wild beim Wild.
| Con compasión puedes ayudar a todos los animales y a nuestro planeta. Elige la compasión en tu plato y en tu copa. Hazte vegano. |
¡MANTENGÁMONOS EN CONTACTO!
Nos gustaría enviarte las últimas noticias y ofertas en el boletín.
Apoya nuestro trabajo
Con tu donación ayudas a proteger a los animales y a dar voz a quienes no la tienen.
Donar ahora →