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Derechos de los animales

Thun: Pieles y trofeos 2026, un retroceso

Thun sigue siendo un símbolo de una cultura cinegética que exhibe, premia y comercializa animales salvajes muertos. El viernes y el sábado, 30 y 31 de enero de 2026, se celebra de nuevo en el recinto Thun-Expo la exposición cantonal bernesa de trofeos con mercado de pieles y peletería.

Redacción Wild beim Wild — 10 de enero de 2026

Actualización 2026: Esta entrada se publicó originalmente el 12.02.2017 y se ha reescrito por completo para 2026.

El evento y las fechas se han actualizado al actual mercado de pieles y peletería, así como a la exposición de trofeos en Thun (30 y 31 de enero de 2026). Lo que se vende como «tradición» es, en su efecto, un formato de prestigio y comercio en el que partes del cuerpo de los animales se convierten en objetos y la caza como afición se escenifica como una normalidad socialmente aceptada.

La entrada original se refería al 11 de febrero de 2017: en aquel entonces se celebró por 83.ª vez la «Exposición bernesa de trofeos, mercado de pieles y peletería» en Thun. Ya en 2017 era visible de qué se trata en esencia: de un encuentro de hobby hunters que hace visibles los «éxitos» a través de los trofeos y degrada a las víctimas de la caza como afición a mero decorado.

En 2026 es importante distinguirlo con claridad: el evento no es una mera anécdota histórica, sino que sigue celebrándose y se ha modernizado en lo organizativo, no en lo ético.

Lo que ocurre hoy: trofeos, premiaciones, lógica de mercado

En el programa figuran la exposición de trofeos, los expositores, las premiaciones, así como el comercio de pieles y peletería. Esta mezcla de exposición, competición y mercado es el punto decisivo: los animales salvajes no aparecen como individuos que sienten, sino como objetos de medición, decoración y materia prima.

Viernes, 30 de enero de 2026: exposición de trofeos (19:00 a 21:30, Pabellón 7), expositores (17:00 a 22:00, Pabellón 0), parte oficial con distinciones (19:30, Picadero).

La IG Wild beim Wild critica que con ello se normaliza un trato que contradice claramente las expectativas en materia de ética animal: miles de animales salvajes abatidos en el cantón de Berna, según la estadística cinegética, están en el centro, se miden partes del cuerpo, se califican y se premian.

Por qué el argumento del «cuidado del hábitat» no se sostiene aquí

Los organizadores enmarcan a menudo este tipo de eventos como «manejo cinegético» o «análisis del estado». Pero un seguimiento serio no necesita una pared de trofeos, sino instrumentos científicos y datos transparentes, no la autopromoción a través de astas y cuernos. Además, queda sistemáticamente invisible lo que forma parte de la realidad de la caza: disparos fallidos, animales heridos, rastreos, calvarios de sufrimiento.

El zorro como blanco: estigma en lugar de ecología

El zorro sigue siendo a menudo despreciado en el lenguaje cinegético hasta hoy. Sin embargo, como predador es una parte estabilizadora del ecosistema. Ya el texto original subrayaba: la caza de hobby no es un «regulador» sensato en los zorros, sino un factor perturbador que se compensa mediante la reproducción.

Niños, público, efecto de habituación

Especialmente problemático es que tales eventos puedan aparecer socialmente como una «tradición inofensiva». Desde la perspectiva del bienestar animal es preocupante que se introduzca a niños y jóvenes en un entorno que romantiza la violencia y presenta a animales salvajes muertos como símbolos de estatus.

Lo que exigimos

Thun debe preguntarse qué marco público quiere dar la ciudad a este tipo de eventos. La IG Wild beim Wild exige un alejamiento de los concursos de trofeos y del comercio de pieles como «evento», hacia un trato actual y respetuoso con los animales salvajes.

En opinión de la IG Wild beim Wild, los hobby cazadores necesitan dictámenes anuales de aptitud médico-psicológicos siguiendo el modelo de los Países Bajos, así como un límite de edad vinculante. El grupo de edad más numeroso entre los hobby cazadores es hoy el de 65 años o más. En este grupo aumentan estadísticamente de forma notable las limitaciones relacionadas con la edad, como la disminución de la capacidad visual, los tiempos de reacción más lentos, las dificultades de concentración y los déficits cognitivos. Al mismo tiempo, los análisis de accidentes muestran que el número de accidentes graves de caza con heridos y víctimas mortales aumenta significativamente a partir de la mediana edad.

Los informes periódicos sobre accidentes de caza, acciones erróneas mortales y el uso indebido de armas de caza ponen de manifiesto un problema estructural. La posesión y el uso privados de armas de fuego letales con fines recreativos escapan en gran medida a un control continuo. Desde el punto de vista de la IG Wild beim Wild, esto ya no es justificable. Una práctica que se basa en matar voluntariamente y que al mismo tiempo genera riesgos considerables para personas y animales pierde su legitimación social.

Caza de hobby se basa además en el especismo. El especismo describe la desvalorización sistemática de los animales no humanos únicamente por su pertenencia a una especie. Es comparable al racismo o al sexismo y no puede justificarse ni cultural ni éticamente. La tradición no sustituye al examen moral.

Precisamente en el ámbito de la caza como afición resulta imprescindible un examen crítico. Pocos campos están tan marcados por relatos edulcorados, verdades a medias y desinformación deliberada. Allí donde se normaliza la violencia, los relatos suelen servir para justificarla. Por ello, la transparencia, los hechos verificables y un debate social abierto son indispensables.

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