La Ruta de la Seda china impulsa el comercio de MTC
La expansión de la Nueva Ruta de la Seda no es solo un proyecto de infraestructura, sino también un acelerador del comercio mundial de fauna silvestre. Nuevos datos de Pro Wildlife muestran que las especies amenazadas siguen llegando a Europa en productos de MTC, a pesar de la legislación sobre protección de especies y de los controles de CITES.
El nuevo estudio de Pro Wildlife vincula la difusión internacional de la Medicina Tradicional China con la expansión de las redes comerciales y sanitarias chinas.
Según la autoridad sanitaria china, la MTC está ya presente en 196 Estados; más de 100 medicamentos de MTC están registrados en Estados de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Esto resulta delicado desde la perspectiva de la protección de las especies, porque la demanda de componentes de fauna silvestre no disminuye con ello, sino que se extiende geográficamente.
Especialmente problemático es el mecanismo de la sustitución: cuando una especie escasea o se protege con mayor rigor, la demanda a menudo se desvía hacia las especies más próximas. Pro Wildlife describe precisamente este efecto con el cuerno de rinoceronte, el cuerno de saiga, el caparazón de tortuga, los componentes de rayas y las vejigas natatorias de los peces. El estudio respalda así la conocida lógica del comercio de fauna silvestre: las prohibiciones por sí solas no bastan si nuevas especies sustitutas satisfacen la misma demanda.
La MTC y la pérdida de especies
Los ejemplos citados por Pro Wildlife muestran cuán diversa es la presión sobre las poblaciones de fauna silvestre. El cuerno de rinoceronte y el cuerno de saiga se emplean tradicionalmente en la MTC contra la fiebre y para la «desintoxicación», aunque biológicamente se trata sobre todo de queratina. En el caso de las vejigas natatorias de los peces, según el estudio, la demanda se desplaza de especies casi extinguidas como la totoaba y la bahaba hacia grandes corvinas; entretanto, más de 110 Estados estarían implicados en este comercio.
Esto significa para la protección de las especies: cuanto más global es la comercialización, mayor es el riesgo de que especies protegidas localmente vuelvan a aparecer en nuevos mercados de consumo. Precisamente por ello, la combinación de infraestructura comercial, distribución en línea y demanda médica resulta tan problemática. La expansión de la Ruta de la Seda no solo consolida los flujos de mercancías, sino también los canales de comercialización para los animales amenazados.
Europa está afectada
Europa no es solo una región de tránsito, sino también un mercado de venta. Pro Wildlife señala que en Alemania, Austria, Luxemburgo y Suiza están disponibles preparados de MTC con componentes de animales salvajes, por ejemplo con caparazón de tortuga o caballitos de mar. Para la UE, la organización registró entre 2021 y 2023 más de 100’000 preparados médicos con componentes de especies animales protegidas internacionalmente que fueron confiscados.
En Suiza, la situación jurídica es más clara que el mercado: la BLV ejecuta CITES, y las especies protegidas no pueden ser extraídas de la naturaleza ni comercializadas en una medida que ponga en peligro sus poblaciones. Sin embargo, la ejecución, con confiscaciones recurrentes, demuestra que la protección de las especies se ve regularmente burlada en la frontera y en el comercio en línea. Justamente ahí radica el vacío que los proveedores de MTC pueden aprovechar.
Qué debería hacer Suiza
Para Suiza se derivan tres palancas concretas. En primer lugar, se necesitan controles más estrictos en el comercio en línea y en las importaciones de preparados de MTC con componentes animales, especialmente allí donde el origen apenas puede demostrarse. En segundo lugar, se requiere más transparencia frente a consultas, farmacias y consumidores, para que sepan que la «tradición» no justifica automáticamente el aprovechamiento de especies amenazadas.
En tercer lugar, Suiza debería orientar de forma coherente la práctica de ejecución de CITES hacia las nuevas rutas comerciales de la expansión de la Belt-and-Road. Si se promociona activamente un mercado mundial de productos de animales salvajes en 196 países, las confiscaciones puntuales no bastan. Es necesaria una política que reduzca la demanda, y no que solo recoja síntomas.
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